LAS BACTERIAS, COMPAÑEROS INSEPARABLES

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Huele a limpio
BOLETÍN INFORMATIVO
Tomo núm. 24 - 1º Trim. 2013
INDICE
LAS BACTERIAS,
COMPAÑEROS
INSEPARABLES
LIMPIEZA VERSUS
DESINFECCIÓN
LAS BACTERIAS,
COMPAÑEROS
INSEPARABLES
LAS BACTERIAS, COMPAÑEROS INSEPARABLES
En una mano teóricamente limpia pueden vivir tranquilamente 150 especies diferentes de
bacterias, y si se trata de una mano femenina, aún más, puede ser causa del diferente pH de la
piel. En síntesis, las manos humanas acogen un número de bacterias muy alto y las mujeres
transportan una diversidad de gérmenes más grandes. En la universidad de Colorado se están
realizando estudios para profundizar más sobre el tema en cuestión.
Los investigadores detectaron e identificaron más de 4.700 especies de bacterias en 102 manos de personas,
y solamente 5 de estas especies eran compartidas por 51 participantes. El pH de la piel podría estar
involucrado en la mayor diversidad bacteriana de las manos femeninas, ya que los hombres suelen tener la piel
más acida y según estudios anteriores, cuanto más ácido es un ambiente, más dificultad tienen los gérmenes
para sobrevivir. Esta diferencia también podría deberse a la diferente sudoración y producción de glándulas de
grasa entre hombres y mujeres, a la frecuencia de aplicación de cremas o cosméticos, al grosor de la piel y a la
producción de hormonas.
Lo más curioso es que el hecho de lavarse las manos no parece afectar la diversidad bacteriana.
“aunque lavándose las manos se alteraba la composición de las comunidades, los niveles
globales de diversidad bacteriana no estaban asociados al tiempo transcurrido desde la última
vez que se habían lavado”, dicen los científicos.
Y lo más sorprendente es que solamente 17 de cada 100 especies bacterianas estaban en las 2 manos del
mismo individuo; es decir, que la mano derecha y la izquierda tenían colonias diferentes de gérmenes. Los
voluntarios del estudio comparten una mediana de solamente el 13% de las especies de bacterias. Por otro
lado, estos datos solamente son validos para las manos, porque la riqueza de tipos de bacterias de la mano era
tres veces superior a los antebrazos y los codos. La diversidad total de las manos parecía similar o superior a
los niveles de bacterias que colonizaban otras partes del organismo, incluido el esófago, la boca y el intestino
delgado.
Además, al margen del estudio de las manos, otras investigaciones indican que las personas transportamos y
dejamos nuestra huella bacteriana con una irresponsabilidad enorme. Toser delante de
un pañuelo, sin ir más lejos, es mucho más higiénico que hacerlo libremente. Un
estornudo delante de cualquier objeto puede hacer que se mantengan bacterias y virus
de 20 minutos a 2 horas. Un chico que estornude delante de un pupitre puede contagiar
su infección a quien ocupe el mismo lugar una hora más tarde. Se sabe también que los
contagios de la gripe, por ejemplo, son menos numerosos cuanto se establece el hábito
de lavarse las manos.
Corbatas infecciosas:
También hace tiempo, se recogía en la prensa un curioso estudio que indicaba que el 47% del personal
hospitalario que llevaba corbata transportaba
bastantes bacterias para propagar y trasladar
enfermedades de un lugar a otro. Se
demostró, por ejemplo, que los que
trabajaban en contacto directo con enfermos
tenían la corbata ocho veces más infecciosa
que los que estaban en cualquier otro lugar
del centro sanitario. Pero está claro, que el
médico lleve corbata parece importante, ¿Por
qué?, pues porque según encuestas un
médico correctamente vestido da más
confianza al paciente, parece más
profesional y sobre todo da “una mayor
seguridad en la salvaguarda del secreto
profesional”.
Hay cosas peores. Por ejemplo, la costumbre de llevar ramos de flores al hospital. No somos conscientes que
en una cucharada de agua de un jarrón hay 20 millones de bacterias.
Si se llevaran flores a un paciente con quemaduras (que no nos dejarían hacer) sería
como ponerle al lado de la cama una impresionante infección.
En un ramo dentro de un centro sanitario se han encontrado pseudomonas, aeromonas,
serraties y una serie alarmante de bacterias. Y para los que tienen debilitado el sistema
inmunológico, esto constituye un autentico peligro.
Los gérmenes del agua de un jarrón fueron resistentes a la gentamicina, potente antibiótico, que
se añadió al agua. Lo mismo ocurrió cuando se llenaron los jarrones con agua destilada. Además
se comprobó que los gérmenes del jarrón eran los mismos que infectaron a los pacientes del área
del postoperatorio.
En una unidad de quemados con dos pacientes infectados por una pseudomona se encontró el germen en seis
ramos de flores.
Actualmente, las flores se restringen solamente a las parteras y es habitual dejarlas fuera de la habitación.
Por la misma razón, los pacientes más susceptibles de infección se les eliminan las verduras crudas de la dieta,
especialmente el tomate, el rábano y el apio.
DESINFECTANTE SAYE
Lejía apta para la desinfección del agua de bebida
El teléfono y los relojes:
Aunque los móviles han hecho disminuir el uso de teléfonos públicos, este utensilio
debería eliminarse de un hospital. No se puede olvidar que 7 de cada 100 personas
que están en un centro sanitario adquieren una infección que no tenían. Y uno de los
medios de transmisión es el teléfono. Piense siempre que antes de usted ha estado
hablando otra persona. Y que las condiciones sanitarias de esta persona se
desconocen. Además el hecho de que no se pueda desinfectar con otros elementos
comporta que el teléfono pueda ser un distribuidor añadido de estos gérmenes contra
los cuales se lucha.
Y además el reloj. Parece que el estafilococo aureus utiliza el reloj de pulsera para trasladarse
en el interior de un centro sanitario. Después de estudiar a más de 650 profesionales, se
comprobé que precisamente es la pulsera del reloj donde este estafilococo habita y pasa a las
manos. Cuando se estudió la cantidad de bacterias de las personas que no llevaban reloj se
observó que era mucho más bajo. La conclusión es evidente: alguna infección hospitalaria
puede ser debida al hábito de llevar reloj.
Es verdad que la infección hospitalaria va descendiendo y que el nivel de desarrollo la sitúa en un porcentaje
mínimo que se considera inevitable, pero también es casi seguro que si evitásemos este transporte gratuito de
bacterias este porcentaje disminuiría aún más.
LIMPIEZA VERSUS DESINFECCIÓN
El propósito primario de la higiene e transformar el medio ambiente en algo especialmente agradable y
atractivo. En otras palabras, su propósito principal es satisfacer los sentidos de la vista, el olfato y tacto. La
limpieza, por lo tanto, se debe distinguir de la desinfección, pues ésta está dirigida principalmente hasta lograr
metas bacteriológicas. En la práctica, esta distinción a menudo se pasa por alto y los términos “limpieza” y
“desinfección” se consideran sinónimos.
La verdad es que ambos procesos están relacionados y se complementan entre ellos. El proceso de producir
un medio ambiente estéticamente limpio (o sea, sacando toda la suciedad visible) también contribuye al control
microbiológico. Primero, la eliminación de partículas de suciedad, elimina los microbios que están adheridos a
estas partículas. Segundo, la suciedad visible actúa como un elemento nutritivo par microbios. Tercero, las
partículas de suciedad protegen a los gérmenes de la acción de germicidas físicos y químicos. Por eso es
mucho más fácil desinfectar una superficie limpia que una superficie sucia y grasosa. Por último, muchos
limpiadores químicos tienen una acción desinfectante. Aunque originariamente se pensó en ellos para eliminar
la suciedad, también sirven para matar muchos tipos de gérmenes.
A continuación exponemos algunos de nuestros productos bactericidas, pertenecientes a la línea de Biocidas.
BIOCIDAS
(Bactericidas, Fungicidas, Insecticidas, etc.)
“Registro Oficial de Plaguicidas”
LIMPIADOR
DESINFECTANTE
INSECTICIDA HCE
LIMPIADOR
BACTERICIDA LB-21
LIMPIADOR LIMPIADOR
BACTERICIDA LB-22 BACTERICIDA LB-22
DDK LÍQUIDO 2001
VAJILLA ANTIBACTERIAS
ULTRA
SPECTRUM BAC
DESINFECTANTE SAYE
Entonces, la higiene comienza con un motivo estético que es conveniente de por sí, pero también contribuye al
control de la contaminación microbiológica al colaborar en los procesos de destrucción, eliminación e
inhibición de gérmenes (procesos que teóricamente pertenecen al campo de la desinfección). Lo inverso
también es verdad. La desinfección comienza con un intento de destrucción microbiológica. Tiene el propósito
de transformar al medio ambiente en una superficie libre de infecciones y en consecuencia, segura para los
pacientes hospitalarios. Pero, sin embargo, la desinfección también colabora a un logro estético al controlar los
microbios generadores de olor y de putrefacción microbiana.
A pesar de esta interrelación, los términos “limpieza” y “desinfección” se deben distinguir claramente para
cumplir el propósito de esta discusión. Limpieza se refiere a la suciedad visible, tal como hollín, polvo, tizne,
grasa y manchas. La desinfección se refiere a la suciedad invisible, o “suciedad vivente”, tal como los diversos
gérmenes que pueden iniciar una infección o contaminación. El verdadero control de contaminación implica
ambos procesos. El logro de esta deseable meta de tener “hospitales limpios” requiere una escrupulosa
atención para ambos.
Principios de limpieza:
Es simple describir el proceso de higiene pero es desmedidamente difícil discutirlo, porque
una determinada situación de limpieza implica la interacción entre varios factores como
por ejemplo: la suciedad, el agua, el agente limpiador y la acción mecánica. En esencia, el
objeto de la higiene es transferir la suciedad de una superficie a un líquido (generalmente
agua) con la ayuda de limpiadores químicos, agitación mecánica y enjuague de la mezcla
de la suciedad -líquido- limpiador. La complejidad inherente a esta simple descripción se
hace aparente a través del siguiente análisis superficial.
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