UN ESCANEO AL CORAZÓN

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UN ESCANEO AL CORAZÓN
Mateo 6:19-24
Existen muchas maneras de valorar las condiciones del corazón, por ejemplo, a través de
una Tomografía Axial Computarizada. Éste método, usa Rayos X para elaborar imágenes
detalladas de la estructura interna del corazón. Incluso permite observar el interior del
mismo músculo cardiaco para determinar la presencia de anormalidades en los músculos,
válvulas y la parte externa del corazón. Esta técnica permite localizar bloqueos tempranos
en las arterias y por tanto puede salvar su vida.
Un temprano escaneo al corazón usando la palabra de Dios, también puede salvar nuestra
vida y ayudarnos a corregir anomalías para alcanzar la vida eterna. La Biblia dice que el
corazón es engañoso (Jeremías 17:9) y con frecuencia, se deslumbra frente a cualquier
estimulo. Jesús trajo consigo su propio método para evaluar nuestro corazón: Sus palabras.
Ellas son la verdad y nos permiten conocer el estado de nuestro ser interior. Evaluémonos
con tres preguntas básicas:
¿DÓNDE ESTÁ TU TESORO?
Jesús dijo: Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro
corazón. Mateo 6:21. Cuando las riquezas seducen nuestros corazones, toda
nuestra vida se convierte en su esclava y entonces menospreciamos las verdaderas
riquezas celestiales como el servicio al prójimo, el amor, la fidelidad a Dios, etc. Jesús
desnudó la debilidad de nuestro corazón para mostrarnos como la vida, que es un regalo
de Dios, erróneamente se valora en función de la regalías o ganancias obtenidas y no en
función de las riquezas celestiales.
1
El consejo de Jesús fue: hagan tesoros en el cielo. Hacemos tesoros en el cielo cuando
disponemos nuestra vida para servirle, amarlo y obedecerlo. La mayoría de veces, los
verdaderos tesoros son imperceptibles al ojo humano. Ciertamente nuestro tesoro puede
estar en el lugar de la codicia o en la búsqueda sincera e intensa de Dios, puede ser esclavo
del ocio o del conocimiento de las Escrituras. Puede estar en el ropero de nuestra alcoba o
en la consagración de nuestro cuerpo a Dios. Puede amar el mundo y el pecado o aguardar
en secreto contemplar la gloria de Dios. Lo cierto es que no puede estar en dos lugares al
mismo tiempo. Si la vida emana del corazón, entonces debemos cuidar muy bien de él.
Meditemos:
¿Tu tesoro es terrenal o celestial?
¿EN QUÉ O EN QUIÉN ESTÁ PUESTA TU MIRADA?
Jesús dijo: La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo
tu cuerpo estará lleno de luz. Mateo 6:22. En un sentido más fiel a los textos
originales, esta porción bíblica se traduce: si tu ojo es “sencillo, sano, franco, ingenuo,
honrado”, entonces tu cuerpo estará lleno de luz.
2
Si nuestra atención está puesta en las riquezas, que según la connotación que Jesús le da,
bíblicamente representa un sistema corrupto cargado de codicia, materialismo, avaricia,
etc., entonces nuestro cuerpo estará en tinieblas. Esta porción bíblica contrasta con el
mensaje de Jesús cuando dijo: Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su
justicia, y todas estas cosas les serán añadidas. Mateo 6:33. Volvamos nuestra mirada
a Dios, volvamos nuestra atención a la cruz para que nuestras vidas sean alumbradas con
Su luz.
¿A QUIÉN AMAS MÁS?
Jesús dijo: El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el
que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí. Mateo 10:37. Se honra
a Dios de mil maneras, pero la primera y la más importante es amándolo. Para el Señor, el
orden en nuestros afectos es muy importante. Estas sabias palabras de Jesús no
promueven el rechazo o la indiferencia, por el contrario, nos exhorta a amarlo sobre todas
las cosas, para que sujetos a Él (la vid), podamos amar a los demás apropiadamente.
3
Nadie puede ocupar un lugar más importante en nuestro corazón que Jesús. Solo hay un
trono para ser ocupado y si no lo ocupa el Señor, entonces tú mismo lo estarías expulsando
del palacio de tu vida. Recordemos que no hay dos reyes en un mismo reino. Por tanto,
Dios es el rey o “es un peón más”. Es más, todo lo considero pérdida por razón del
incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por él lo he perdido todo, y
lo tengo por estiércol, a fin de ganar a Cristo. Filipenses 3:8.
Aplicación
1. Expón tu corazón al Señor y conoce si en verdad Él es el primero en tu
vida.
2. Pon tu mirada en Dios y en Su reino, todo lo demás será añadido.
Para concluir la reunión
Lee Apocalipsis 3:17-18; e identifica a quienes Jesús llama “ricos”.
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