Empiezan a preocuparse entre los 38 y 50 años, la

Anuncio
//T05
TENDENCIAS | LATERCERA | Sábado 9 de noviembre de 2013
“Los exámenes preventivos son
la posibilidad de, finalmente,
motivarse a hacer los cambios
en el estilo de vida que han
postergado”.
FRANCISCA MERINO, coordinadora
Unidad Medicina Preventiva, Red Salud UC.
“Después de los 40, consultan
más: han subido de peso desde
que entraron al mundo
laboral, suspendieron la
actividad física y algunos
amigos se enfermaron”.
KAREN SALVO,
nutrióloga de Clínica Alemana.
RR José Francisco Silva (48) retomó a los 40 el mountain bike, un
deporte en el que incursionó en su juventud.
de fumar es mejorar su capacidad física para
retomar algún deporte de juventud.
Karen no quería llegar a los 40 en el estado
físico en el que estaba. “Puedes aparentar 40
años, pero uno se siente con energía. Es una
necesidad hacer cosas porque tienes que ir
acorde a lo que sientes. Es querer y permanecer joven, sentirse y verse bien”, dice.
Adriana Palacios explica que esta idea de
“permanecer joven” da cuenta del cambio
generacional. Antes una persona de 40 ya
tenía su vida hecha: hijos grandes y casi 15
años en la misma empresa. En cambio, el
cuarentón actual está dedicado a su familia:
pasa la mayoría de su tiempo libre con ellos
y se queja de tener poco tiempo. Tiene en
promedio 2,3 hijos y un gasto mensual por
hogar de 902 mil pesos.
Palacios explica que en los 40 se está en
plena edad productiva y que el cambiar hábitos está enfocado a combatir ciertos temores. “Les queda mucha etapa productiva,
pero ya no tienen 30 y empiezan a competir
con ellos. Hay una preocupación por mantener esa imagen de exitoso y productivo
que se tiene entre los 30 y 40 y para eso hay
que mejorar la salud”, dice.
Además, está la presión de mantenerse joven porque queda mucho tiempo de crianza
debido al retraso de la maternidad y paternidad. Precisamente, Denisse Montt, sicóloga de Clínica Alemana, dice que el motivo
que más repiten los padres para someterse a
cirugías bariátricas (intervenciones quirúrgicas para bajar de peso) tiene que ver con
estar bien y sano para cubrir las necesidades
de los hijos que recién nacieron o de los más
pequeños.
“A los 42 años decidí tomar mi estado de
salud más en serio. Tengo hijos que van desde los 20 a los 10 años... Hay que cuidarse
para cuidarlos. Me queda mucho tiempo de
crianza”, dice Pedro Olea (46), quien mejoró su alimentación dejando atrás las grasas.
Justamente, 42 es la edad promedio en que
la gente empieza a alimentarse mejor. Según
la encuesta, lo primero que hacen es comer
menos grasas y frituras (53%) y comer más
frutas y verduras (36%).
Calidad de vida
En Clínica Indisa atienden a individuos
entre 35 a 45 años; en Clínica Las Condes,el
promedio es de 45. Y en la Clínica Santa María y Red Salud UC, 40: definitivamente, el
“Empiezan a preocuparse
entre los 38 y 50 años, la
mayoría son hombres que
llegan porque algún conocido
sufrió un infarto o muerte
súbita”.
RICARDO LARREA, Jefe del departamento
de enfermedades cardiovasculares de Clínica Dávila
RR Jaime Vargas (49) dejó de fumar hace más de un año, después de
un diagnóstico que lo asustó.
público objetivo de la medicina preventiva
es este grupo etario.
Pedro Peña, jefe del equipo de enfermedades respiratorias de la Clínica Santa María,
dice que antes el público objetivo era entre
cinco y 10 años mayor. Como hipótesis, cree
que este adelanto de edad puede influir en
que las personas cada vez están más preocupadas de su calidad de vida y bienestar.
Un concepto al que, tal como la medicina
preventiva, tampoco se le daba tanta importancia antes.
Gonzalo Tapia, sociólogo y socio director
de Ekhos, dice que hace unas décadas la
vida era un destino: “Se vivía y se moría”.
Antes era vivir, pero ahora, explica, es vivir
bien. “La calidad de vida tiene una lógica
más personal, con más opciones y es un
tema de sociedad. Mis actos pasados y presentes repercuten en el futuro hacia mi vejez. Eso lo tenemos muy incorporado”.
Palacios explica que el concepto “calidad
de vida” se hizo popular alrededor de los 90
y los años posteriores, cuando los organismos internacionales empezaron a medir
con aspectos objetivos y subjetivos la calidad de vida, el bienestar y satisfacción. Y
llegamos a tal punto, que hoy a nivel global,
la gente les pone nota a estos conceptos (En
“Sólo el 60% es constante en la
toma de medicamentos y 20%
se pone constante con los
cambios de hábito, después de
los 60 años. La sal, el cigarro y
el sedentarismo es lo que más
les cuesta cambiar”.
NILO CARVAJAL,
cardiólogo de Clínica Indisa.
el informe How´s Life que publicó la Ocde
esta semana, los chilenos le ponían 6,5 -en
una escala de 1 a 10- a su satisfacción con la
vida).
Palacios agrega que ahora cuantificamos y
nos preguntamos qué hacer para mejorar
nuestra calidad de vida, no sólo porque el
concepto se ha instalado, sino porque también, como vivimos más años, la preocupación se instala antes. Y es a esta edad en que
podemos comenzar a plantearnos esta idea.
“Ya que sabemos que nos queda mucho
tiempo por vivir, por lo menos la otra mitad, queremos que esa cantidad esté acompañada de calidad”, dice.
En esos términos, es que también surge
con fuerza la idea de hacer algo contra el estrés. De acuerdo a los resultados de la encuesta de la U. de Talca, siete de cada 10 se
ha sentido estresado y 65% hizo algo para
desestresarse a partir de los 41 años. Desde
la búsqueda de hobbie para distraerse
(40%), hasta organizar mejor el trabajo
(29%) o trabajar menos horas (23%). A esa
“Las mujeres mayores de 45
años son las mejores pacientes
porque son las más constantes
con sus cambios de hábito,
incluso si no logran grandes
bajas de peso, persisten”.
PILAR FAGALDE,
nutrióloga de Clínica Indisa.
edad se toma conciencia que, incluso si es
necesario, hay que cambiarse de trabajo
(19%)
“Antes se privilegiaba el trabajo y no tanto
el goce personal. La calidad de vida no importaba como ahora. No se privilegiaba la
vida personal y el descanso. Cuando era
niño veía al papá como una persona mayor,
jamás se habría puesto un short a los 40. Yo a
los 48 años me siento físicamente bien y en
buen estado, con energía, distinto a como
veía uno a sus padres a esta edad”, dice José
Francisco Silva, quien a los 40 años comenzó
a hacer deporte hasta retomar la experiencia
de juventud de mountain bike. Hoy recorre
rutas de más de 85 kilómetros y lleva casi
ocho años practicándolo.
La verdadera motivación
El 35% declara que el cambio de hábito no
lo realizó antes porque le faltaba voluntad.
Sin embargo, la voluntad no aparece por
arte de magia a los 40. Yael Lehmann, sicóloga del Departamento de Nutrición de Clínica Las Condes, explica que más que falta
de voluntad, durante mucho tiempo estamos en lo que se denomina un estado de
contemplación. “Todos entendemos que fumar es malo, que se debería dejar, pero de
ahí a actuar hay una brecha. Eso es el estado
de contemplación, quedarse en el pensamiento”, dice. Y explica que cuando aparece un “incentivo” salimos de ese estado de
contemplación y pasamos a la acción.
¿Cuál, entonces, es el incentivo para el
chileno promedio? El 22% contestó en la
encuesta de Ceoc que la principal razón
para realizar cambios fue un problema de
salud menor que lo alertó y 15% dijo que los
resultados de exámenes o diagnóstico de
una enfermedad lo motivaron, siendo dos
de las tres razones principales que generan
el cambio definitivo.
Pilar Fagalde, nutrióloga de Clínica Indisa,
comenta que la causa para cambiar la alimentación es que tienen deterioro en algunos indicadores, como glicemia alta, colesterol alto o dolor en las rodillas. “Más que
una intención preventiva, el cambio es porque empiezan a darse algunas enfermedades asociadas”.
Incluso estos exámenes hacen efecto en
personas adictas a la nicotina durante décadas. Felipe Rivera, jefe del Departamento
Respiratorio de Clínica Dávila, lo ha visto
muchas veces. Dice que sobre todo el hombre que fuma se convence de dejarlo cuando
aparece algún síntoma o la alteración de algún examen, ya sea pulmonar o extrapulmonar.
Eso le pasó a Jaime Vargas (49). La primera
vez que intentó dejar de fumar fue a los 42
años y había empezado a los 15. Fue un regalo del día de la madre que le quiso hacer a
su mujer y sus cuatro hijos. Sin embargo,
después de un mes, recayó porque la angustia era grande.
Su cambio radical fue el año pasado cuando un chequeo preventivo arrojó que tenía
un pequeño indicio de efisema. Aunque
fuera mínimo, ese diagnóstico le bastó. “Me
imaginé con un tubo de oxígeno y ahí entré
al programa de la Clínica Alemana (Programa A Todo Pulmón). Dejé el 18 de marzo de
2012 a la medianoche. Mi señora me pedía
que dejara el cigarro desde que pololeábamos, pero lo que me decidió fue este diagnóstico que me llevó a pensar que no iba a
poder estar con mis hijos y jugar con mis
nietos. Es importante para los niños que
vean cuánto le costó al papá y que por fin les
pude cumplir la promesa”, dice.
Con respecto al tabaco, en el programa de
Clínica Las Condes “No Fumo Más”, la sa-
“Las mujeres realizan
cambios a partir de los 35 a
40 años, en tema de hábitos
alimenticios. Esto es después
de los embarazos”.
MACARENA YOLITO,
nutricionista de Clínica Las Condes.
lud de los hijos es una razón de peso de las
mujeres para dejar el cigarro y para los
hombres la presión familiar, ya sea por el
embarazo de su mujer o la presión de hijos y
nietos es clave. Pero también lo es que un
amigo o familiar haya tenido una enfermedad pulmonar obstructiva crónica.
Sea cuál sea la razón para el cambio, al parecer perdura en el tiempo. Al menos, los
encuestados del sondeo de Ceoc dicen que
ya es parte de su hábito diario. Por ejemplo,
seis de cada 10 dejaron de fumar definitivamente, 74% sigue con una mejor alimentación y 54% de quienes comenzaron a hacer
más ejercicio lo mantuvieron.
Eso sí, un cambio a esta edad, aunque se es
joven, no es fácil. Lehmann dice que hacerlo
es un doble logro: porque un hábito siempre
está asociado a otro hábito secundario que
también hay que cambiar y que, cuanto más
tiempo pase, más difícil es. Más fácil sería
cambiarlos a los 30, dice. Sin embargo, a esa
edad el 21% de los encuestados dice que se
es joven y no se tiene conciencia para cambiar un mal hábito. Para eso, hay que llegar
a los 40.T
Descargar