Un juzgado tramita por la vía penal la denuncia contra un banco por

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Un juzgado tramita por la vía penal la denuncia
contra un banco por un 'swap'
Una constructora valenciana ha conseguido que un juzgado tramite por la vía
penal, y no por la contencioso administrativa, una querella contra el banco
que le vendió de manera presuntamente irregular un "swap", un producto
financiero considerado de alto riesgo.
El Juzgado de Instrucción número 12 de Valencia, según la documentación a la que ha tenido
acceso EFE, abrió el procedimiento el pasado mes de diciembre y ya ha comenzado a tomar
declaración a tres directivos del BBVA, la entidad querellada.
Los tres directivos están acusados de estafa, coacciones y apropiación indebida en la venta de
un 'swap' a la constructora Carrasco Pizarro, que denunció las supuestas irregularidades en la
contratación y gestión de un 'swap'.
Hasta ahora, los clientes bancarios que han denunciado irregularidades en la comercialización
de sus 'swaps' han acudido a la vía contencioso-administrativa y, en muchos casos, han logrado
anular los contratos.
Los 'swaps' funcionan como un seguro para los créditos ligados al euríbor, en los que se fija un
interés de referencia, de manera que cuando este se supera, el banco abona el exceso, y
cuando baja, el cliente paga al banco la diferencia, una cláusula que muchos de sus
suscriptores han asegurado desconocer.
La querella presentada por la constructora se dirige en concreto contra Juan Carlos Lisart,
director del Centro Promotor de Valencia del BBVA cuando se firmó el contrato; Vicente José
García-Sahuquillo, director de Banca Empresas, y Pablo Lafarga, director de la Zona Hipotecaria
Centro-Este.
En cumplimiento de las diligencias previas ordenadas por la juez María Begoña Solaz en el auto
dictado el pasado 5 de diciembre, ya han prestado declaración tanto Lisart como GarcíaSahuquillo, mientras que Lafarga lo hará el próximo 7 de junio.
Fuente cercanas a BBVA han insistido en que se trata solo de trámites iniciales para determinar si
existen indicios suficientes como para abrir juicio oral o si, por el contrario, se decide cerrar el
caso.
La querella alega la existencia de un delito de estafa, en primer lugar porque no se informó al
cliente sobre las características del producto y, en segundo, porque se le propuso un acuerdo
para cancelar el 'swap' que después el banco no cumplió.
Este acuerdo consistía en que la constructora abonaba 1,2 millones de euros por la cancelación
del 'swap' y la liquidación de todos los pagos derivados de él a cambio de que el BBVA
promocionara la venta de sus viviendas, algo que finalmente el banco no hizo, según el
querellante.
Además, Carrasco Pizarro denuncia coacciones porque los directivos del banco condicionaron
la refinanciación de sus créditos a la firma de determinados documentos relacionados con el
'swap' que no se habían suscrito en su momento, lo que implicaba aplicar los intereses de mora.
Por último, la querella apunta a un delito de apropiación indebida por parte del banco porque,
en primer lugar, se negó a ejecutar una orden de venta de un fondo de inversión del cliente y,
en segundo, cobró los intereses del 'swap' de su cuenta corriente en lugar de hacerlo de este
fondo, como se recogía en el contrato.
Las diligencias previas continuarán en los próximos meses con la declaración de los testigos empleados de la constructora y del BBVA- y con el análisis de la información disponible, que
incluye tanto documentos escritos como la grabación de algunos de los encuentros entre el
empresario y los directivos del banco.
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