documento - Universidad de Talca

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La inteligencia emocional, ¿un anhelo?
En los últimos tiempos ha cobrado especial importancia el concepto de inteligencia
emocional, IE, que incluye habilidades como ser capaz de motivarse y persistir frente a
las decepciones; controlar los impulsos, regular el humor y evitar que las dificultades
disminuyan la capacidad de pensar; mostrar empatía y abrigar esperanzas.
Este concepto - inteligencia emocional - , es relativamente nuevo y suscita
discusiones, pero los datos existentes sugieren que puede ser tanto o más poderoso que
el estudio del coeficiente intelectual, CI. Mientras hay quienes afirman que el CI no se
puede cambiar demasiado mediante la experiencia ni la educación, en el contexto de la
inteligencia emocional se describen aptitudes emocionales fundamentales que pueden ser
aprendidas y mejoradas por los niños, siempre y cuando tengan buenos profesores.
Howard Gardner (1943), norteamericano, psicólogo, y
profesor de la Universidad de Harvard, conocido en el ámbito
científico por sus investigaciones sobre la ointeligencia
Un grupo importante de psicólogos ha
llegado a conclusiones similares, coincidiendo
con Howard Gardner, quien afirma que los
antiguos conceptos del CI giraban en torno a
una estrecha franja de habilidades lingüísticas
y matemáticas, y que desempeñarse bien en
las pruebas del CI era más un medio para
predecir el éxito académico pero cada vez
menos predictivo para los caminos de la vida
que se aparten de lo académico.
La inteligencia emocional puede definirse como la habilidad para percibir, valorar,
y expresar emociones con exactitud, para generar sentimientos que faciliten el
pensamiento; habilidad para comprender las emociones y motivar el conocimiento
emocional; y habilidad para regular las emociones promoviendo un crecimiento emocional
e intelectual.
Las inteligencias personales descritas por Gardner se pueden clasificar en cinco
esferas principales:
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Conocer las propias emociones y la conciencia de uno mismo. Reconocer un
sentimiento mientras ocurre es la clave de la inteligencia emocional; la capacidad
para controlar los propios sentimientos es fundamental para la penetración
psicológica y la comprensión de uno mismo.
Modular la expresión de las emociones y los sentimientos es una capacidad que se
basa en la conciencia de uno mismo, de serenarse, liberarse de la rabia, la ansiedad
y la melancolía excesivas.
Ordenar las emociones al servicio de un objetivo es esencial para prestar atención,
para la propia motivación y desarrollar dominio para la creatividad. El autodominio
emocional, que posterga la gratificación y contiene los impulsos es el fundamento
para toda clase y logros.
Reconocer emociones en los demás: es una capacidad que se basa en la
autoconciencia emocional; es una habilidad fundamental para la vida de las
personas. Las personas que tienen empatía están mejor adaptadas para percibir las
sutiles señales sociales del entorno, generan confianza, son accesibles y cálidas.
El mundo de las buenas relaciones interpersonales supone, en gran medida,
habilidad para manejar las emociones de los demás; se trata de las habilidades
propias de la popularidad, el liderazgo y la eficacia interpersonal.
(Fuente: El desarrollo social y afectivo en los niños de segundo ciclo básico. Seminario de Tesis, Facultad de
Educación, Universidad Mayor, Santiago, 2004. Por Paola Campos M.; Claudia Cancino B., Paola González
R. Prof. Guía: Bartolomé Yankovic N.)
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