EL METODO DE LA TEOLOGIA MORAL REFERIDO A UN TEMA

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Waldo Romo P.
Profesor de Teología Moral
Facultad de Teología U. C.
EL METODO DE LA TEOLOGIA MORAL REFERIDO
A UN TEMA CONCRETO: LA MASTURBACION
INTRODUCCION
H
A parecido
conveniente
estudiar
el método
de la Teología Moral
a
la luz del tema enunciado por ser éste uno de los más claros y clásicos, por medio del cual se pueden descubrir las ·formas -no
unívocas y definitivas sino de clarificación
articulando
los dos "lugares teológicos"
redproca-
siempre
como se han ido
del discurso moral, es decir, la
Revelación y la Antropología.
Por otra parte,
la reflexión
sobre el autoerotismo,
siendo un tema clásico
en moral, registra en la actualidad
"un auténtico progreso, dentro de una verdadera continuidad, con todas
las posibilidades de malentendidos y de preocupaciones emotivas que
surgen siempre que se habla de progreso en cualquier tema moral. La
continuidad radica en la condena de la masturbación; el progreso
consiste en la modalidad de esta condena y, sobre todo, en la comprensión de la persona que se masturba, tal como nos sugiere la psicología y como avala la misma reflexión teológica" (1).
Además -y
cesario recordar
como un elemento importante, aunque no definitivo (2)-,
es ne-
que diversas investigaciones nos indican que la masturbación se
presenta como un fenómeno muy extendido
en la actualidad,
especialmente entre
los adolescentes. En efecto, el clásico informe Kinsey (3) señala que en la pobla-
(1)
(2)
(3)
ROSSI,
Leandro,
voz "Masturbación"
linas, Madrid,
1974,
pág. 625.
"Las encuestas
sociológicas
pueden
en
indicar
Diccionario
la
Enciclopédico
frecuencia
de
este
de
Teología
desorden
[la
Moral,
Ed.
masturbación]
Pause-
gún
los lugares,
la población
o las circunstancias
que tomen
en consideración.
Pero entonces
se constatan
hechos.
Y los hechos
no constituyen
un criterio
que
permita
juzgar
del valor
moral de los actos humanos",
Sagrada
Congregación
para la Doctrina
de la fe, Declaraci6n acerca
de ciertas
cuestiones
de ética sexual,
Typis polyglollis
Vaticanis,
Ciudad
del Vaticano,
29 de diciembre
de 1975,
pág. 12.
KINSEY,
Alfred;
POMEROY,
Wardell;
MARTlN,
Clyde.
Sexual
Behavoir
ín the
Human
Male,
Philadelphia
and London,
W. B. Saunder
Company,
1948.
Indices
también
altos de práctica
masturbal'oria
se encuentran
en otras
investigaciones.
Cf. LE MOAL, Paul. Una auténtica
educación
sexual,
Ed. Marfil,
Alcoy,
1963;
PLE, Albert,
o. p. "La masturbation.
Réflexions
théologiques
et pastorales"
en La Vie Spirituelle.
Supplément
(77),
mayo 1966,
París,
en pág. 258, nota 1,
WALDO ROMO P.
306
ción total
masculina
encuestada
(alrededor
porcentaje
del 92%
que había
tenido
taria.
Est·e porcentaje
femenina (alrededor
experiencia
promedio
del 58%
masturbatoria
de 6.000
alguna
sufrirá variaciones
de la población
voluntaria,
según
escogido,
la
cultura
erotizada
investigación
de
al grado
Kinsey, referida
de instrucción y en
Podrá discutirse el método, el universo
norteamericana,
la
tendencia
a
"cuantificar"
comportamiento
sexual, la intención
investigaciones,
pero no se puede desconocer el hecho importante
cación y en su magnitud
tienen educadores
de un simple "naturalismo"
que se ve corroborado
dejar indiferente (4). Más de alguien afirmará
católica,
Moral
tal
el
de ésta y otras
en su signifi-
por el conocimiento
y sacerdotes. Para la Teología
tadistas clásicos de la moral
volun-
a la masturbación
femenina encuestada señaló alguna
la
urbana o rural.
se encontró un
masturbatoria
en relación
a la conducta sexual de las mujeres), en relación
relación a la proveniencia
personas)
experiencia
que de él
situación
no puede
que, según el "consenso" de los tra-
cada
masturbación
es en sí, un pecado
mortal "ex tato genere suo" y no puede haber discusión al respecto. Otros, tendrán
la tentación
cente-
de considerar
la
masturba·ción -especialmente
en la edad
adoles-
como un hecho normal y sano o, al menos, poco relevante, salvo cuando
es compulsivo o neurótico.
cauzar -en
Las reflexiones
que siguen tienen la intención
un simple nivel de enunciación-
un debate en torno al tema, haciendo
ver el método que sigue la Teología Moral en su elaboración
los datos bíblicos y antropológicos
de en-
normativa y apartando
sobre la materia.
EL PROBLEMA DE LAS "FUENTES" EN MORAL SEXUAL
El discurso teológico-moral
que deviene en una normatividad
ética arranca
en general y señaladamente en materia sexual de dos lugares teológicos: la Revelación y la Antropología.
soda en la Sagrada
El primer "Iocus" nos entrega la palabra
Escritura, recibida
por la Tradición
segundo "rocus" nos presenta la "naturaleza
humana"
de Dios expre·
y acogida
estudiada
en la fe. El
según la diversi-
dad de disciplinas, culturas y tipos de conocimiento.
"No podemos olvidar ninguno de estos dos 'lugares teológicos' si queremos estar en posesión de una correcta hermenéutica teológico-moral.
cita
(4)
la
obra
de
Haverlock
pp.
163-284,
1964,
t.
I
bación
a
través
"El
a
teólogo
la
las
espiritualidad
f6rmulas
moral
de
moralista
éticas,
sin
producir
una
sugiere
épocas
tiene
eclesial
podría
ponerla
Espíritu
Ellis,
al
día
desorientación
en
los
Etudes
la cual trae
y
la
de
de
su
de
antipático
armonizar~a
espiritual
que
traducir
tiempo.
y
tiempos
sexuelle,
trad.
infClrmación sobre
francesa,
Le
Livre
la extensión
Précieux,
de la mastur-
civilizaciones.
misión
hacer
sin
psycho!ogie
una amplia
Si
al
entre
corren,
se
mismo
con
las
los
la
norma
¡·imitase
moral
a
mensaje
exigencias
fieles;
empobrecerí,a
SECCHI, Ambrogio, Nuev;os caminos de la ética sexual,
reproduce una parte de la presentación que el teólogo
pág. 11.
al
repetir
lenguaje,
cristiano;
si
no
la
vida
la
supiese
social
cultura
l\3s
representase
socioculturales
si
a
meaánkamente
de
captar
de
los
su
la
tiempo,
todo
y
antiguas
lo
cristianos",
norma
podría
que
el
VAl-
Ed. Sígueme, Salamanca, 1974. La cita
Tullo Goffi hace del libro mencionado,
EL METODO
DE LA TEOLOGIA
MORAL
307
Estos dos lugares
han
ser interpretados
Si
ráneos,
hacemos
un
somero
descubriremos
pero
-por
Así,
Haring
ella
incorpora
inicia
de
de
y desde
esencial
a
riesgos:
uno
énfasis-
esa
misma
podrá
de hacer
esfumar
culturales
hasta
punto
decir
Revelación,
integral
del
entiende
en
por
de
sin
no
sea
contempo-
ambas
las dos
la
Revelación
valiosos
de
la
como
la
en que
de
de la
Revelación
posible
descubrir
an-
y
integrante
partida
es recibida
Dios con texto
compren-
polaridad
un elemento
puntos
y desde
actual
enfatiza
fuentes,
polaridades.
de
Ambos
de
de
Valsecchi
cultural
el contenido
la primera
pretender
cuanto
de
medio
criatura
que
en
cual
una
para
"el
ha sido
Jesucristo.
hombre
la
tienen
la
bíblico.
sus
Revelación
El otro
tendrá
en sus condicionamientos
ninguna
normatividad
definición
de su realización
salvación
del
fuente
dar
y
ser humano
su designio
fe
hombre.
Palabra
que
partir
Revelación
moralistas
Palabra
en
el
(6).
¿Qué
la
el
la
el entorno
identificar
a
(5).
en cuenta
algunas
los elementos
del
descuidar
el peligro
por
a su vez
incorpora
visión
y sin más pretenderá
texto
global
teólogos
uno toma
y han de
referidos
de su validez"
algunos
comienzan
la sexualidad;
ella
de
de cada
teológico-moral
a su reflexión
sión antropológica
tropológica
método
su discurso
dialécticamente
la peculiaridad
análisis
que el
un efecto
de entenderse
desde
filosófica,
ética?
en la historia
invitada
por
Este acto
salvífica.
Dios
libre
se abandona
por
Es claro
nos entrega
a
que
que
visión
El hombre
aceptar
salva
entero
una
se
libremente
es el
libremente
acto
en
de
manos
de Dios" (7).
Este acto
de
de Dios consiste
una
"ekklesía"
centrarse
fe
nos
en
el amor
y
en el amor
(6)
Marciano.
mismo
1976.
pág.
llamada
ciertas
este
Al
sobre
esa obra en
el sexo y la ética
pueblo
judío
y
autoritativa
dependen
enteramente
ai
(7)
(1973)
págs.
la
cristiani"
Concilio
a
la
en
para
cuanto
hacer
incorporarse
el
designio
de la humanidad
al
de
mandamiento
plan
la
palabra
en la fe,
ética
de
la
sexual",
nuevo,
de fe y el acto
el acto
Declaración
cucstion&s
riesgc
el
que
respecto,
cuanto
sexual
enseñanza
()
caridad
de
Dios
es
por
Sagrada
En
el compromiso
de caridad
tie-
de
Dios,
el
hombre
es la
una
vida
de caridad.
Aquí
Congregación
Pentecontés'I
para
Vol.
la
XIV,
Doctrina
Ni! 44,
de
Madrid,
90.
mencionado.
mente
tanto,
según
a decidirse,
Comentario
de
de
como
contenido:
el
Es precisamente
61
y vivir,
acoger
nen
"acerca
del
Por
Por consiguiente,
la Fe
antes
recíproco.
acto
en Jesucristo
de la caridad.
criatura
VIDAL,
al
su amor
no en el egoísmo.
significa
(5)
encamina
en entregarnos
de
una
llamada
de
lombardo
atención
expresa
sobre
un
juicio
el autor
considera
que la enseñanza
de
debe
ser considerada
como enteramerrte
pueblos
circundantes.
la
Iglesia,
su
la mentalidad
389-390
y
págs.
edición
italiana
(Brescia,
11,
Constitución
Vaticano
pone
episcopado
los
de
de
el
y de
480-481.
Otro
y
la cultura
La
nota
obra de Valsecchi
fraducido
por Ediciones
de
1972),
doctrina
la
Dei
verbum,
5.
tanto
sus
normas
di'rá
el
el
autor
materia
Cf. Rivista
del
tiempo.
advertencia
"Nuove
vie
Sígueme,
de
de
Valsecchi
negativo
'la SaQ'radaEscritura
dependiente
de la
en
de
libro
pastoralmente
pastoral
deJI'etica
Salamanca,
en
sobre
cultura
relación
a
la
sexual,
en cuanto
Diocesana Mitanes.,
se
refiere
sessuale.
en
1974.
directaDiscorso
WALDO
308
ROMO P.
radica su mayor responsabilidad
y su más alta dignidad moral. Toda
opción moral, tanto en su origen intencional como en su gesto concreto,
está ordenada a ser una mediación de la fe-caridad: lo que le da valor,
para quien vive en Cristo Jesús, es realmente la fides quae per cario
tatem operatur" (8).
Lo dicho
gracia
no desconoce
de Dios. Sin embargo,
Revelación
cubrirlo
como
lugar
para
que
la salvación
desde el momento
teológico
en este llamado
nada
de
para
el
Dios que
que buscamos
comportamiento
implica
es, por
lo medular
humano,
-como
convocación
moral,
contrapartida-
entrega
bíblica
y por
es posible
integral
Ese es el aporte
de normatividad
se apartan
la
afirmar
cosmovisión
ética. A su luz es posible
o no expresan
El problema
esa aceptación
Permaneciendo
entendida
-me
la
fácil
encontrar
afirmación
como
la sexualidad
cuando
son proposiciones
sexuales.
entre conductas
sexuales que
y aquellas
éticamente
empezamos
que
parece-
de ser Palabra
y que, en su misma mutabilidad,
de aceptar
Revelación
sobre
y palabra
son el vehículo
a Dios y expresarle
se identificaran,
de ética sexual.
una
teológicamente
prescripciones
antropología
histórico, no
bíblicas
de moral
de Dios. Puede pensarse que
en el marco cultural
momento o coyuntura
(o a no
precisas y concretas
nos entrega
permanente
otras que
ordenadas.
a encontrar
en materia
el hombre
decir que las concretas
humanas entendidas
ción en un determinado
la
Si texto
fermi"
ofrece la
como criterio
de la fe-caridad
los "puncti
cosmovisión
sexual tienen la pretensión
al llamado
distinguir
Escritura se nos
válido
y son, por tanto,
surge, sin embargo,
a comportamientos
sería relativamente
es posible
que para
como será nuestro caso) textos bíblicos que entregan
normas relativas
bíblica
a esa
debe seguir ese camino
que en la Sagrada
más decisivo y permanentemente
se inscriben en el camino de salvación
encontrar
ética, es responder
sobre el sentido de la sexualidad
ello
de un modo
Revelación.
en una normatividad
respuesta
libre y respon-
de Dios en Cristo.
La mirada
fundamental
expresado
de la
creemos des-
del hombre al modo humano, es decir un acto de fe y de caridad
sable. El camino
sobre todo,
donde son pronunciadas
del cual se ha servido la Revela-
para
la exigencia
de una respuesta
su amor.
"En otras palabras, puede uno preguntarse si la relación entre cada
una de las propuestas morales y la llamada a la fe-caridad es una
relación necesaria y afirmada
como tal por la Revelación en cada
ocasión, o si es más bien una relación contingente, en el sentido que
cada proposición es el fruto de una experiencia humana convergente
en un determinado tiempo y lugar, asumida por la palabra revelada
como trámite concreto de los valores morales inmutables de la salva.
ción, o sea, de la fe y de la caridad" (9').
(8)
(9)
Valsecchi, o. C., págs.
o. c., págs. 24-25.
22-23.
EL METODO DE LA TEOLOGIA MORAL
309
La pregunta es perfectamente
válida
porque es precisamente en el ámbito
sexual donde encontramos en los textos bíblicos evoluciones notables. Recordemos
las mutaciones que se dan en materia de monogamia, de indisolubilidad,
dad de la mujer, de valoración
del amor conyugal
de digni-
y de la virginidad,
etc. Es
legítimo pensar, incluso, que muchos de esos comportamientos exigitivamente
com-
pelidos como camino moral reciben su influencia no sólo del interior bíblico en sí,
sino de las culturas circundantes con las que Israel tuvo que vincularse a través de
su historia. De este modo, las distintas significaciones de la sexualidad a partir del
texto bíblico podrán tener su explicación en este choque de enfrentamientos culturales en que es recibida la Palabra. Desde el énfasis del Génesis -según
tradiciones-
en el hecho institucional del matrimonio,
sus diversas
pasando por su valoración
de la procreación como bendición unida a la percepción de la mujer como transmisora del mal, siguiendo por el Cantar que pone de relieve la sexualidad como
relación personal intersubjetiva,
culminando en el Nuevo Testamento con el papel
asignado a la mujer en el matrimonio y en la Iglesia, en todos esos momentos es
posible descubrir diversos receptáculos culturales en que vive la Palabra.
Ellos no
la invalidan, pero al considerarlos se impone una tarea de discernimiento. En resumen,
"las normas concretas de la Biblia sobre sexualidad deben ser valoradas,
y por lo mismo discernidas, por la cosmovisión integral de la Revelación.
En este sentido se puede decir que tienen valor de 'modelo' o de 'tipo'
y que desde esa significación tienen vigencia normativa para el cristiano
actual" (10).
Si este esfuerzo de discernimiento
lo aplicamos a la tradición
necesario seguir un procedimiento similar, máxime cuando -en
se trata de explicitar
también
cristiana es
el nivel magisterial-
lo que ya está contenido en la Revelación. Esta explicitación
asume el ropaie
cultural
de un determinado
modo de expresarse que
impone, otra vez, un proceso hermenéutico. Podemos decir qre los pronunciamientos
magisteriales
son normativos en cuanto
han transmitido
con fidelidad
básica
la
cosmovisión integral del Mensaje bíblico sobre la sexualidad; sin embargo, en relación a normas concretas es necesario someterlas a un proceso hermenéutico de
discernimiento exigente.
El segundo "Iocus" para la normatividad
ética es la Antropología,
es decir,
el discurso que pronunciamos sobre el ser humano. Con frecuencia el pensamiento
cristiano se ha referido a la naturaleza
nadas con la sexualidad.
yola
El recurso a "lo
dejar claros los fundamentos
"ley natural"
natural"
de la elaboración
en materias relacio-
puede en un primer momento
normativa,
pero en forma cada
vez más frecuente se descubre la necesidad de una atenta reflexión
crítica. Esta
necesidad se hace urgente cuando se investigan las múltiples acepciones y conteo
(10)
VIDAl, o. e., pág. 90.
310
WALDO
ROMO P.
nidos que se esconden tras este concepto (11), y cuando se tiene la tentación de
utilizarlo
como acepción de "lo dado",
cósmico o biológico
El razonamiento
habitual
afirma
descubrimiento de la ley natural.
sabemos cual es su finalidad
radicalmente
-sin
verdadero
embargo-
en una perspectiva fixista o de naturalismo
(12l.
que la naturaleza
Sabiendo
y por tanto su normatividad.
que la persona es "rationalis
evitar
que es el hombre en su "dinamismo
natural",
la confusión de conceptos.
naturae, individua
es menos cierto que esa definición esencial aplicada
Constitución "Gaudium
del hombre
Este razonamiento, siendo
desde un punto de vista cristiano, es necesario someterlo
a una crítica que nos permita
Siendo verdadero
humana es el lugar de
lo que es la naturaleza
substantia", no
al ser humano no dice todo lo
existencia e historicidad.
et Spes" (N9 12) describe al hombre, utiliza
operativo o vocacional: el ser humano es la criatura
Dios. Por tanto, el hombre -por
naturaleza-
Cuando la
un concepto
capaz de conocer y amar a
es abierto al infinito, a Dios mismo.
El ser humano no es definible si no entra en la definición un valor absoluto que en
cristiano tiene un Nombre. De este modo, el hombre se da cuenta que es parte
del cosmos y advierte,
además (y es lo específico de lo humano) que trasciende
al cosmos mismo y que no se puede reducir a una parte de una cosmología o a una
pura animalidad.
(11)
DELHAY,E, Philippe.
Permanence
du droil
nalurel,
Louvain,
Nauwelaerts,
1960.
Delhaye
señala
en la introducción
de su obra
(págs.
9-20)
los problemas
que se plantean
y los diferentes
sentidos
de la palabra
"nature".
Menciona
20 sent:dos
diferentes.
En cuanfo
a la relación
naturaleza-moral-Sagrada
Escritura
d. el valioso
artículo
de P. GRELOT, "L'idée
de nature
en
théologie
morale:
le témoignage
de l'Escriture"
en la Vie Spirilueile.
Supplément
(81)
mayo
1967,
pp. 208-229.
Un articulo
muy
pertinente
por estudiar
temas
próximos
al de nuestro
análisis
es el que se encuentra
en Iglesia,
Población
y FarnHia, Estudios
doctrinales,
DESAL/
CELAP, Santiago,
1967 y cuyo autor en Albert
DONOEYNE, titulado
"Reflexiones
sobre
la crisis
actual de la moral conyugal",
artículo
NI?
7, pp. 115-134:
"no menos importante
resulta observar
la ambigüedad
de los términos
'natura',
'ardo
natura e', 'lex naturae'.
Estas expresiones
son
susceptibles
(12)
de
diversos
sentidos
que
se
reducen
a
tres
fundamentales
que
es
preciso
distinguir
con cuidado,
siempre
que
sean
indispensables
l'Os tres para
elaborar
un razonamiento
moral:
está primero
el sentido
propiamente
ético, En seguida
el sentido
teleológico
V, por último,
el
sentido
de legalidad
causal. El hecho de no distinguir
10 bastante
estos diferentes
sentidos
es
la causa principal
de la crisis porque
atraviesa,
en estos momentos,
la moral conyugal
y sexua]",
(pág.
117, arto citado).
"·Creo que a los teólogos
católicos
les cuesta encarar
estos
temas
porque
aGn continúan
pen,
san do en términos
del hombre
precientífico.
Los filósofos
estoicos
de la antigua
Grecia plan.
tea ron el interrogante:
¿en qué forma
el hombre
hallará
la felicidad?
Su respuesta
era muy
simple:
está de acuerdo
con la naturaleza.
Si hace frío, no salgas.
Cuando
haga calor, sácate
el vestón.
Cuando
sea de noche,
acuéstate.
Si hay
una montaña
en tu camino,
rodéala.
Todo
esto tenía
mucho
sentido
en los tiempos
precientíficos.
Pero el genio
de! hombre
científico
moderno,
es que la naturaleza
esté de acuerdo
con él. Humaniza
e interfiere
a la naturaleza.
Si hace calor afuera,
pone
en marcha
el aire acondicionado.
Si una montaña
se atraviesa
en
su camino,
la perfora
con dinamita
y construye
un túnel.
Dios le dijo al hombre que dominara
la tierra,
que
usara
de sus habilidades
y de su tecnología
para hacer
la vida humana
más
humana.
Pero recién
estamos
comenzando
a comprender
qué significa
esto en el orden
moral".
CURRAN, Charles,
debate
con el Dr. Robert
White
sobre
"Moral
de los Transplantes",
aparecido en la Revista
"Sign"
y reproducido
en Revista
II;Ercilla" de Santiago
de Chile,
semana
del 17-23 de julio 1968, pág. 36.
El MErODO
DE LA TEOLOGIA
MORAL
311
"El Vaticano 11en 'Gaudium et Spes' dice explícitamente que los criterios
morales objetivos para el uso de las facultades corpóreas no pueden
deducirse de la naturaleza de los demás animales dotados de las mismas
facultades (N9 51, a propósito de la moral sexual). Con esto se dicen
dos cosas importantísimas, a la luz de las consideraciones históricas arriba
expuestas: primero, la ley natural moral no ha de leerse en la naturaleza
en general, en el cosmos. Segundo, la ley natural moral no ha de leerse
ni siquiera en el componente biológico del hombre mismo, sino en lo
que constituye su carácter diferencial con respecto a los demás seres
animados" (13).
Aceptar
estas afirmaciones no ha sido fácil
para
la moral católica
todo si la naturaleza en su fisicidad, en el dato dado -no
como criterio básico de moralidad.
se opone a artificial.
Más aún, cuando "lo natural"
En realidad,
humano) no se opone a artificial;
muchas cosas artificiales
modificado-,
hablando
(en el ser
no son conceptos adecuadamente contrarios. Hay
que son "naturales"
-no
en el ser humano
en forma estricta, natural
-es
decir, conformes a la dignidad
humana que se desprende de su esencia de ser razonablemuchas cosas naturales
sobre
es erigido
artificiales-
que atentan
y, por el contrario,
contra
la
naturaleza
del
hombre. Es cierto que lo señalado no significa que todo adelanto de la ciencia o
de la técnica implica necesariamente un avance en humanidad. Es por ello que el
verdadero metro moral lo constituye "la, naturaleza de la persona y de sus actos"
IGaudium et Spes, 51): no es, pues, la pura materialidad
acontecimiento físico externo, la sola regularidad
que tiene significado
elección interior.
de los hechos, el solo
de los procesos biofisiológicos
moral, sino el suceso humano en cuanto está cargado
Es esta capacidad
de significación
,lo
de
que le viene de la opción
personal lo específicamente humano (14).
Esta opción exige que la naturaleza
realidad
acabada,
humana no se la considere como una
sino sujeta a procesos fundamentales
y diversas concreciones históricas.
de desarrollo
Esto es necesario tenerlo
individual
presente no sólo en
cuanto al conocimiento que el ser humano tiene de la sexualidad
en tal o cuál
época, sino en una perspectiva más profunda de evolución de la misma sexualidad
que pierde y asume valores captados y propuestos por el propio ser humano.
Queda en pie, sin embargo, una preocupación real y apreciable:
concepción dinámica
personal y social
(13)
voz
(14)
CHIAVACCI,
Enrico,
"Ley
natural",
en
hay algún
Diccionario
significado
enciclopédico
de
¿en esta
permanente
Teologia
Moral,
de
Ed.
la
Pau-
linas, Madrid,
1974,
pág. 565.
"Esto es lógica consecuencia
de una larga reflexión
teológica:
el concepto
de trascendentalidad
de la persona
(Rahner)
impide
todo cierre de posibilidades
dentro
de una rígida
definibilidad
de una esencia
y forma humana a realizar.
Este es precisamente
el
confín
entre el hombre
y
el
cosmos:
El hombre
no
es
definible
sine
como
el
que
tiende
hacia"
como
cometido de escoger'5e a sí mismo y el propio camino de autorrealizacián
ciones,
deducir
de la natura!eza
humana
preceptos
operativos
descriptibles
el exterior...
es inconcebible...
El hombre
está siempre
a la búsqueda
que sé encuentre
plenamente
en Dios, que es el verdadero
TG del hombre;
en el que
para
el hombre
perderse
es encontrarse".
CHIAVACCI,
o. c.
el
que
tiene
el
...
En estas condi~
e imponibles
desde
de sí mismo
hasta
el verdadero
término
pág.
565.
WALDO ROMO P.
312
sexualidad humana? Estimamos que sí y es lo que trata de hacer el moralista que
opera a la vez con el dato revelado
comprensión histórica. Pero para
y con la captación
del ser humano en su
ello no se puede reflexionar
en un
"orden natural que se perciba y se defienda, también aquí, como analíticamente operativo y analíticamente inmutable, sino partiendo de la
autocomprensión que tienen los hombres de la sexualidad en aquel
momento y lugar y confrontándola, en la medida de lo posible, con la
de otros tiempos y lugares. Esta es la única manera que tiene un investigador cristiano de descubrir y elaborar el significado "natural" de la
sexualidad: tiene que atenerse críticamente a la cultura sexual en la
que 'hic et nunc' está inmerso, utilizando los resultados a los que han
llegado las diversas ciencias del hombre (biología, psicología, sociología, etnología, etc.), iluminados por una visión antropológica espiritualista, esto es, compaginable con las afirmaciones de la fe cristiana
sobre el hombre como persona inteligente y libre" (15).
En la explicitación
la ética cristiana-
de estas afirmaciones juega un papel fundamental -para
el Magisterio
que, actuando
tiene pronunciamientos de tipo direccional,
y promover
ilicitud
y, otras veces, enunciación
de determinados
ción doctrinal
mientos -sin
es decir, anuncio de valores que tutelar
de normas operativas
comportamientos,
o prudencial.
a distintos niveles de exigencia,
los que pueden
sobre la licitud o
implicar
una enuncia·
Es obvio, como se ha señalado, que estos pronuncia-
pretender desvalorizarlos-
deben experimentar
internamente
un anó-
lisis hermenéutico.
Debe pensarse, finalmente, que en este trabajo de integrar estos dos lugares
teológicos, le compete al teólogo y al Magisterio
la tarea
de "desvestir"
y la tarea de "investir"
la
Palabra
un papel destacado. Al primero,
de sus condicionamientos
histórico-culturales
una comprensión humana situada y cultural
de la sexuali-
dad con el sentido integral y trascendente de la Revelación. A su vez al Magisterio
-custodio
del "depositum fidei"-
le compete presentar la normatividad
de la Revelación como la cosmovisión que re-dimensiona
de ética sexual que vive una sociedad determinada
proveniente
los contenidos concretos
e históricamente situada.
"Esta re-dimensión tiene una función tanto crítica como constructiva en
orden a la formulación de la moral sexual" (16),
(15)
(16)
VALSECCHI, O, c. pág.
VIDAl, o. c. pág. 91.
21.
EL METODO
DE LA TEOLOGIA
MORAL
313
DATOS BIBLlCOS SOB~E EL T'EMA
Si bien la práctica
-según
Pié (17)-
directamente
de la masturbación aparece ya conocida y condenada
en algunas culturas desde antiguo, la tradición judaica no habla
de ella en el Antiguo
Testamento. El pasaje que más cercanamente
se refiere al tema es el de Onán (Gén 38, 8-10). Sin embargo,
la actual investi-
gación exegética no ve en este episodio una condenación de la masturbación como
pecado (181, sino la condenación del comportamiento de Onán que no cumple con
la ley del Levirato
(Dt 25, 5-10) Y rechaza dar descendencia a Er, su hermano
difunto. Por ello, aunque algunas disciplinas pretenden asimilar onanismo con masturbación,
no puede fundarse dicha asimilación en la correcta interpretación
tica de este pasaje. El único texto veterotestamentario
exegé-
en el cual cree verse una
alusión (19) a la masturbación es el del Eclesiá~tico 23, 16-17, texto que se encuentra en un contexto poético y cuya significación
no es clara. Pareciera, por tanto,
que la masturbación no se incluye en los pecados que Dios reprocha a Israel (20).
Con respecto al Nuevo Testamento, los manuales clásicos de moral acostumbran citar tres textos que forman
se condenaría
parte del "Corpus Paulinum",
en los cuales
la masturbación:
"¿No sabéis acaso que los injustos no heredarán el Reino de Dios?
i No os engañéis! Ni los impuros, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los
depravados, ni los homosexuales, ni los ladrones ... heredarán el Reino
de Dios" (1 Cor 6, 9-10).
"Ahora bien, las obras de la carne son conocidas: fornicación, impureza,
libertina¡e, idolatría ... quienes hacen tales cosas no heredarán el Reino
de Dios" (Gal 5, 19-21).
(17)
(18)
PLE, Albert,
o. c. pág. 260, quien,
en nota cita a J. B. Pritchard,
Ancient
Near Eastem
Te><ts
relating
to the Old Testament,
Princeton,
1950, p. 34, en relación
a esta materia.
Es necesario
destacar el artículo de Pié como uno de los clásicos y más penetrant,es, tanto por su documentación cuanto por las equilibradas reflexiones que plantea. Con razón, es punto obligado
de referencia para cualquier trabajo serio sobre el tema.
Llama la atención que la "Declaración acerca de ciertas cuestiones de ética sexual" (o. c. pág.
12) es bastante
cauta
al pretender
fundamentar
bíblicamente
la condenación
de la masturbación. Un documento del Magisterio
pontificio que busca explicitar tal fundamentación
en el
castigo de Onán es la Encíclica HCasti Connubii", de diciembre de 1930. Incluso, ~o hace "in
oblicuo" al citar un texto de San Agustín, que se refiere al tema: l/Porque ilícita e impúdicamente yace,
aun con su legítima
mujer,
el que evita la concepción
de la prole.
Que es lo
que hizo Onán,
hijo de Judas,
por lo cual Dios le quitó
la vida".
Citado
en el N9 33 de la
Enc. "Casti
Connubii"
de S.S. Pío XI y tomado
de San Agustín,
De coniug
aduH., lib. 11,
N9 12 (Migne
PL 40, 479).
La edición
citada
de la Encidica
corresponde
a la publicada
por
la Acción
Católica
Española,
"Colección
de Encíclicas
y Cartas Pontificias",
Edit. Poblet,
Buenos
Aires,
1944, pág. 711-
(19)
'~Dos clases de gente
multiplican
los pecados,
y la tercera
atrae
la ira: El alma ardiente
como
fuego encendido, no se apagará hasta consumirse; el hombre impúdico en su cuerpo carnal: no
ceiará hasta que el fuego le abrase;
para el hombre
impúdico
todo pan es dulce, no descansará
hasta
haber
muerto".
(Eclesiástico,
23,
16-17).
(20)
Es la conclusión
que plantea
PLE, a.c. pág. 260, y más
Pié menciona, sin embargo, que la tradIción talmúdica se
comparando
la masturbac:ón
CC'n el homicidio.
Al respecto
13 a: "~! que eyacula el semen en vano, es semejante al
matizada'l1ente
ROSSI, a.c. pág. 625.
muestra muy severa en esta materia,
cita al Talmud de Babilonia,
Niddah
que arroja la sangre".
314
WALDO ROMO P.
"La
fornicación
entre
En todos
estos textos
Los "depravados"
salén
traduce
en Gálatas
a
que
como
posible
de
deducir
menos-
un fenómeno
(22). Ahora
bíblico
lo que
para
la
-a
en la
respuesta
del
Escritura
donde
"Toda
la
ción
donde
actuación
Mt
(21)
genital
5, 27-28;
A
de
decir
y
de
Rossi,
términos
"knaomai",
expresión
del
que
pág.
griegos,
de Jeru-
a que
se alude
es posible
en
ha
considerar
aquella,
latín
se difundió
no es
partiendo
sin embargo,
se basaron
traducido
no autoriza
textos-
malakoi
decir
en
por
[a costumbre
a hacer
podemos
en textos
para
de
al texto
integral
del
la
en
castidad
el
-en
una
procede
nota
2,
ampliamente
el
plena
por
Dios
bíblica
fenómeno
en
por
tanto,
sobre
puro
la
propia
materia:
ya
no
la
genita-
prohibición
se llegue
a la
de contenidoque
mJ~turbatorio
pudo
la
redacción
de
actua-
(23\.
aunque
época
y,
sino cualquier
significación
un corazón
conocidos
la
y este
puede
la frase
positivos
en esta
adulterino
más
de
términos
dominio
bíblico
deseo
invitado
busca
de la sexualidad"
como
aporte
que
materia,
masturbación.
masturbacién,
en el campo
situados-
exegética
hombre
que
no
la
con
de [a castidad
investigación
la castidad
sólo
de los
de fe-caridad
En nuestra
habla
mastur-
texto
culturalmente
Salvación.
la
hablar
confundir
ninguna
la
Testamento
a
al
el acto
rninimizador
de
Nuevo
presentada
no
de
visión
ni el
condenatorio
reflexión
bien
cristiano-
simple
636,
masturbación.
Biblia
ha ocurrido,
escribir
que
de la masturbación,
y sitúa
reiterada
O.e.
al
de valores
el análisis
de
21)
la castidad
diversos
"defo",
5,
la
Si
de una
y egoísta
la
la
de
ni el ,A,ntiguo
llamado
exalta
perspectiva
(Dt
al
implícitamente
se entiende
deuteronómica
que
de un razonamiento
ilícita
Es en la
que
los solos
de lleno
hablar
Biblia
condena
mencione
exegética mente
explicita
que ésta -recibida
situarse
Si bien
Renacimiento
hecho
de
del Mensaje
debe
de
aue
(akatarsial,
Vulgata,
del
moral.
Es en la perspectiva
explícita
de la "impureza",
moral,
concluir
ser humano
es parte
forma
En esta materia
la
de presentación
más que
se
señalar.
entra
sólida
línea
y no en la perspectiva
lidad
partir
normatividad
es una verdad
explícita
de
partir
aquí
ni siquiera
los "malakoi",
condenación
de
texto
es posible
fuentes
-que
una
los tratadistas
seguro
Sin embai-go,
nos orienta
general
no se ha propuesto
nada
codicia,
aún más impreciso.
i21).
a
en
son
usados
bien,
bación.
demoler.
textos
al
o
la "impureza"
a [a masturbación,
En definitiva,
nos dicen
valor
Cor
afeminada;
estos
bíblicas
"molrities"
Sagrada
se habla
]9
del rechazo
curioso:
llamar
es la
no
de los términos
sus referencias
Palabra,
impureza
y Efesios es un término
dentro
"molles"
toda
(Ef 5,3)'
alude
gente
la masturbación
-al
y
vosotros ... "
ser
de
en
un corazón
descrito
de
estos
a
través
escritos:
"tríbein".
(22)
La
"mollitiE.s"
(23)
a 12 videtur 4.
ROSSI, a.c. pág. 626.
se
encuentra,
por
ejemplo,
en
la
Summa
Theologica,
11a-llae,
q.
154,
EL METODO
molo
DE LA TEOLOGIA
procede
castidad
todo
que
MORAL
lo malo
señala
315
(Mc 7, 20-23);
el Cap.
6 de
Santo,
cuerpo
santuario
del
don
procede
de Dios
lo han
adquirido
a
punto
vista
que
Dios
que
Espíritu
Desde
geiio
como
reglas
un
Buena
Nueva
ANTROPOLOGICOS
El estudio
prensión
que
sobre
hoy
sona
humana.
dad,
es necesario
los motivos
Espíritu
que
para
se presenta
y su presencia
pertenece
la
como
es un
a Cristo
y a
precio.
tal
interpela
la
sexual
La
mente
perspectiva
es aceptar
presentándonos
valores,
que
de
el
Evan-
donde
surgen
necesidad
de
salir
quien
[a
cendencia
como
asegurar
Edén y la exclusión
el pecado
del
del
necesidad
(24)
Es necesario
puntualizar,
resa en esta
materia,
cado
y
libremente
la íntima
de
"ciertos
de
la
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a
marido
para
la
normalmente
queremos
se
del
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acción
poder
hará
función
propios
persona
integra
En esta
de
inma-
de
el doble
humana
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del
tiene
está
La
impreso
que
del
viene
la
de
nos
la
a
Sobre
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juicio
al
la
moral
tema.
edad
referimos
última
sea
en
que
no
nos
infantil,
a
las
realizada
mujer,
e~.ta
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el
figura
no
que
llamadas
con
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no
aprobatorio
el
que
jardín
del
que
Sin embargo,
semeiantes
ordena
aquí
expresan
objeto
de
pueda
referimos
condenatorio.
al
ni
una
"poluciones
no
nos
o
se
referimos
fin
a
la vida
procreativo
las
"exploración
obtener
lograrse
En
este
el
un
a
de
eventual-
del
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curso
ni
curiosa"
ni
semen
de
intebus-
manifestaciones
nocturnas",
en
a
tras-
de la muerte
buena".
a otros
anhelo
en la persona
expulsión
como "muy
de comunicar
un
manifiesta
a la realidad
que
a la
sexualmente
hijo
y
La
sentido
responde
unirse
es el
tiempo
eminentela vida.
el momento
e,1 sexo
lo hace
Dios.
generativa
Por
mecano-eyaculatoria
fecundar
ningún
un
la
conyuga!.
tampoco
realizado.
emitir
de
amor
tocamientos"
región
per-
en obsequio
de la claridad
de la exposición,
que a la moral le
aquel
acto autoprovocado
que expresa
el ejercicio
conscientemente
aceptado
expresión
y de
desde
La
que era vista
que
ética.
sentido
señalar
una, parte,
aluden
de trascender,
un
antitéticos
allá
com-
la
la genitali-
situación
amor
por
de
de la vida",
en la obra
psicológica
tiene
del
de eternidad
creador
con
y
una
la
de
moral.
nos permite
Fruto
más
Este anhelo
designio
"árbol
ha introducido
esta
pareja
de
totalizante
como
en la existencia
continuidad.
la
realidad
servicio
no son
perpetuarse.
esa
de
conyugal.
parte
que
de continuar
permanencia
del amor
humana
al
luz
responsabilidad
genitalmente,
y sexualidad
sí para
de
una
un desorden
actúa
a la
definitorio
no se confunde
considerarse
ordenada
sentidos
hacerse
elemento
de
en la sexualidad:
y ese deseo
pueda
constituir
se
está
genitalidad
se subsume
de eternidad
debe
constituye
cuando
entre
como
psicológica,
(24)
tal
puede
como
la sexualidad
a aquella
en el ser humano,
la genitalidad
que
objetivamente
y como
sólo
la sexualidad
afectiva,
sexualidad,
EL TEMA
masturbación
de
masturbación
que
misma distinción
ción
la
considerar
relacional
sexo
SOBRE
tenemos
corporal,
perspectiva
con
el
de
el cuerpo
111, cuerpo
pastoral,
Desde el momento
dimensión
durez
del
en que
habita
8,
un elevado
nos
presentación
normativas.
DATOS
la
donde
(d. Romanos
de
la
1'? Corintios
propio
conyugal
ni
la
ahora
exposi-
WALDO ROMO P.
316
que se ha recibido, permanece como una de las aspiraciones más profundas del
ser humano, constituye una de sus "pasiones"
nifiesta sólo en la generación
un camino frecuente, pero
más fundamentales.
de una nueva vida
no imprescindible-,
Ella no se ma-
humana física -aunque
sino también
será
en otras formas de
salir de sí mismo, de trascender y de hacer brotar la vida.
Por otra pa.rte, el sexo responde a la necesidad de relacionarse con otro
para complementarse. El ser humano se percibe psicológicamente inacabado
el punto que la autosuficiencia de la absoluta no interdependencia
hasta
es una patolo-
gía. Por su misma indigencia necesita dialogar con los demás, creer que en otros
y a través de otros puede encaminarse hacia su propia
realización.
Esto lo obliga
a salir de sí y comunicarse con los demás; lo hace constituirse en un ser social a
través del contacto interdependiente
con su mundo circundante y por medio del
diálogo y la amistad con otras personas. Llega un cierto momento, sin embargo, en
que -para
algunos-
les es insuficiente esa relación de amistad y buscan hacerla
exclusiva. Para la vocación matrimonial
este proceso se realiza
con una persona
determinada de otro sexo. Se produce, así, aquella peculiar forma de diálogo que
es el encuentro amoroso mediado en y por lo corporal.
genital mente se transforma
en lenguaje
humana de dar ayuda y recibirla;
de amor,
La sexualidad
actuada
desempeña esa función vital
de salir de sí para perfeccionar
al otro, y en
ese movimiento de salto al vacío, encontrarse con otro ser que a su vez complementa y perfecciona.
Toda esta densidad de significación,
más hoy a partir
que culturalmente se está valorizando
de las ciencias del hombre, se encuentra ausente en el auto-
erotismo en cuanto rompe el sentido relacional
de la sexualidad.
Justamente el
desorden moral de la masturbación radica en la distorción violenta
ficaciones del acto sexual. Este se transforma
en un acto
buscado como una expresión de máximo egoísmo. Este orden
proponemos permite -a
nuestro juicio-
de las signi-
insignificante
o sólo
de reflexión
que
superar las motivaciones que han conde-
nado la masturbación o por la ilicitud de la "delectatio"
carnal o por "el derroche"
de semen o por los daños que conlleva. El placer corpóreo no puede ser condenado
por sí mismo (25), sino en cuanto no se da en un contexto especificamente humano.
Una adecuada doctrina sobre la "delectatio"
normal de la perfección
importante
"delectatio"
nos llevará a ver en ella el resultado
de todo acto humano. Podemos decir que mientras más
es la función que se tiene que cumplir,
más fuerte
e intensa es la
que se consigue al realizar los actos que tienen a esa función por fin.
El placer será un desorden cuando se aparte o impida el cumplimiento de la función a la que de suyo va unido. En nuestro caso, el placer puramente genital que
involucra la masturbación será desordenado
no por "el en sí de la delectatio",
sino porque nos aparta de la comunicación con otros y de la trascendencia en otros.
(25)
La tentación
cado con el
de un maniquefsmo
mal, está siempre
redivivo,
latente.
con
especial
énfasis
en
condenar
lo
corporal
identifi.
EL METODO
DE LA TEOLOGIA
MORAL
317
El derroche o frustración del semen se inscribe en una equivocada
ción de la genitalidad
"potente"
biológica.
percep-
Cuando se pensaba que sólo el varón era el
y la mujer simplemente era el campo de cultivo pasivo donde se depo-
sitaba la semilla, cuando se creía que el poder fecundante había que conservarlo
a todo precio porque era escaso y no se podía desperdiciar, es explicable que se
hiciera radicar
la condena de la masturbación en este tipo de consideraciones y
que se transformara
turbatorio
en sentencia común -desde
fuera "ex toto genere suo" grave.
la escolástica-
que el acto mas-
El mismo Santo Tomás, basado en
la biología de su época podrá decir que
"la desordenada emisión de semen repugna al bien de la naturaleza,
que es la conservación de la especie; por lo cual, después del pecado
de homicidio con el cual se destruye la naturaleza humana ya existente
en acto, parece ocupar el segundo lugar este género de pecado, por el
cual se impide la generación de la naturaleza humana" (26).
Las graves enfermedades físicas que -conllevaría la masturbación también se
han esgrimido como consideraciones antropológicas
Tal tipo de argumentación
para rechazar la masturbación.
ha tenido su punto culminante en una abundante
lite-
ratura del s. XIX y principios del s. XX. Debe señalarse que ella no tuvo su punto
de partida
en medios teológicos católicos, sino en cenáculos médicos y filosóficos
principalmente
racionalistas.
como Rousseau o Voltaire)
Fueron eximios exponentes de la "Ilustración"
los que prepararon
el terreno
bles (27). Debe reconocerse que la masturbación plantea
en páginas
(tales
memora-
problemas psicomédicos
cuando es compulsiva, obsesiva y neurótica. En tal caso será la expresión externa
de un conflicto interno.
La desmitologización
de estas razones no significa
ción es moralmente un desorden objetivo;
antropológicas
valorar,
sin embargo,
las que son necesario desarrollar
negar que la masturbason otras consideraciones
y que el hombre de hoy puede
porque entran a formar parte de su cultura sexual y han hecho cambiar
la significación o contenidos que involucra la misma sexualidad.
Es posible que en
el mismo Santo Tomás de Aquino -estén las bases para una reelaboración
moral.
En efecto, él expresa que los pecados de lujuria son pecados contra el prójimo (28).
En esta perspectiva el desorden de ellos radica en su oposición al amor y por tanto
la inmoralidad
naturaleza
de la masturbación deberá verse no tanto en un desorden contra la
biológica
del ser humano, sino en cuanto implica
lo negación de la
relación interpersonal de amor.
(26)
(27)
(2B)
SANTO TOMAS DE AQUINO,
Suma contra Gentiles,
libro 111, cap. 122. La cita está tomada
de
la Suma,
versión
directa
del texto
latino
por María
M. Bergadá,
Club de Lectores,
Buenos
Aires,
1951,
pág. 325.
Cf. PLE, o.C., pág. 267, quien
reproduce
un texto
de "UEmile"
en el juicio que este filósofo tiene sobre la masturbaci6n y
De malo,
15,2, 4m.
de Rousseau,
bastante
sus consecuencias.
decidor
318
--------------------------
WALDO
--_._-----_.
ROMO P.
Con lo dicho, dejamos planteados dos interrogantes finales. Siendo la mosturbación un desorden objetivo (29) desde el punto de vista moral, ¿se puede afirmar
que, en cuanto tal, es siempre y necesariamente un pecado grave "ex tato genere
suo" y que no admite objeti'vamnte parvedad de mater'la? La Congregación para la
Doctrina de la Fe en la Declaración antes citada
parece no admitir
esta posibi.
lidad (30). La sentencia de serios moralistas parece aceptar tal posibilidad.
Así, por
ejemplo, Haring (31) Y Rossi (32).
(29)
(30)
(31)
(32)
Que pueda
no ser un desorden
subjeti',¡o
está fuera de d:scu~,ión y podrá
ser frecuente
en la
adolescencia.
"La psicología
moderna
ofrece
diver:,os
datos
válidos
y útiles
en tema de masturbación
para
formular
un juicio eqlJ¡:ativo
sobre
la responsabilidad
mora! y para orientar
la
acción pastora!.
Ayuda a ver cómo la inmadurez
de la adolescencia,
que a veces puede
prolon·
garse
más allá de esa edad,
el desequilibrio
psíquico
o el hábito
contraído
pueden
influir
sobre
la conducta,
atenuando
el carácter
del ¡berado
del acto,
y hacer
que
no haya siempre
falta subjetivamen~e
grave.
Sin embargo,
no se puede
presumir
como reala general
la ausencia
de responsabi Iidad grave ... " (Declaración
acerca
de...
o.e. pág.
12-13).
"Tal opinión
[la que pone en duda o niega que la masturbación
sea un grave desorden
moral]
contradice
l.a doctrina
y la práctica
pastoral
de la Iglesia.
Sea lo que fuere de ciertos
argumentos
de orden
biológico
o filosófico
de que se sirvieron
a veces los teólogos,
tanto el Magisterio
de la Iglesia,
de acuerdo
con una tradición
constante,
como el sentido
moral de los
fieles,
han afirmado
sin ninguna
duda que la masturbación
es un acto intrínseca
y gravemente
desordenado"
(Declaración
acerca
de.
o.c. pág.
11).
Cf. HAERING, Bernard.
Shalom:
El sacramento
de la mconciliaeión,
Ed. Herder,
Barcelona,
1971,
págs. 227-237.
Haering
al hablar
de las ofensas
a la castidad
señala que no hay normas especiales de moralidad
aplicables
al sexto mandamiento.
Ahora bien, dentro
de las normas generales
se admite
la objetiva
parvedad
de materia.
En el tema concreto
de moral sexual
expresa
lo
siguiente:
"Hasta
estos
últim0s
años,
la opinión
mds común
entre
los moralistas
era que son
mortales
todos
los pecados
en los que una persona
busca
directamente
un placer
sexual contrario
al orden
moral,
sea cual fuere
el grado
de ese placer
sexual
o desorden
moral. Con
otras palabras:
se enseñaba
que todo desorden
sexual
o toda búsqueda
desordenada
de placer
sexual
era de tal importancia
que el cristiano
medio
tenía
que darse
cuenta
de que con ello
destruía
la amistad
con Dios y consiguientemente
era merecedor
de condenación
eterna.
Esto
se sostenía
aún en el caso de que una persona
tuviera
la intención
de detenerse
antes de
alcanzar
la plena
satisfacción
sexual,
es decir,
antc's del orgasmo.
Sin embargo,
moralistas
más
avisados,
insistían
en que esto
sólo
tenía
lugar
si había
una voluntad
directa,
deliberada
y
plenamente
libre de excitar
la propia
sexualidad
hasta cierto
grado.
Ahora
bien, muchos
moralistas
tradicionales
habrían
aceptado
la siguient~
regla
práctica
de discernimiento:
personas
que generalmente
muestran
buena
voluntad
y, por razones
morales,
se detienen
antes de haber
alcanzado
el orgasmo,
tienen
en su favor
la pre·sunción
de no haber
cometido
pecado
marta!,
por lo menos
en casos
en que se dude
de si obraron
con voluntad
plenamente
libre, con
suficiente
deliberación
y con intención
directa
de abusar
de su sexualidad
o de excitar
hasta
cierro grado
la de otra persona.
Hoy día un número
creciente
de teólogos
rechaza
esta posición. Afirman que en este campo se debe abordar
y expresar
la cuestión
en los mismos términos
que en las otras categorías
morales.
Con esto se quiere
decir que si hay un grado
menor de
desorden,
tenemos
muy buenas
razones
de pensar
que la persona
media no tiene la sensación
de que en este caso se arriesga
la salvación
ni toma una decisión
que brote
de las profundidades
de la voluntad;
es un acto
imperfecto
de decisión,
un pecado
venial.
Naturalmente
105
teólogos
modernos
rec:::>nocen también
la gravedad
de todo
pecado
que exprese
un acto
de decisión
plenamente
libre y deliberada
de transgredir
directa
e intencionadamente
la voluntad y la ley de Dios (el orden
del amor),
sea cual fuere
el punto
en que quiera
detenerse
en la búsqueda
egoísta
del placer.
ROSSI, o.e. pág. 630, dedica
el cap. IV de su artículo
a estudiar
la gravedad
que reviste
la
masturbación
y con los matices
necesarios
presenta
los argumentos
en favor de una parvedad
en materia
de masturbación.
"Actualmente
no faltan
hipótesis
de estudio
que admiten
la posibilidad
de parvedad
de materia
también
en el campo
de la lujuria,
incluso
prescindiendo
de
las circunstancias
precisas,
ya que
ciales ...
Además,
subjetivas.
Según
estas
hipótesis,
la Revelación
no nos ofrece
indicaciones
se condena
el comportamiento
pecaminoso
de lujuria
sin matizaciones
espeexiste
un argumento
de analogía.
Es un principio
común
el que afirma que
EL MElaDO
DE LA TEOLOGIA MORAL
El segundo
por
monio
la
esta
(si no es posible
a
del
en
embargo,
1951,
a partir
de
vista
un
contexto
tan
certeramente
en
la
contra
es
de
las
siempre
del
1956,
la
del
acto
excluyente
de
de
teólogos
una
objeto
realizado").
interrogado
Pío XII
sino
en
relacional
ante
sobre
al
y
1949
negativa.
de lo sexualidad,
cautamente
de
del matri-
Sin
partiendo
de la masturbación,
apertura
dudan
ser
absoluta
la encontramos
1897
por
puede
la significación
el
dentro
"naturalmente
reiterado
no
con
mujer
cristalización
marzo
respuesta
condenación
realizada
cuya
17 de
sobre
a la
a la propia
de la condenación
algunos
negativa
violación
Dios
como
masturbación
fecundar
es textualmente
de la rozón
amor,
relación
Magisterio
Oficio
Y
en
fecundación
del
de una reflexión
moral
de
tal
que
1952
de una consideración
punto
Santo
la
para
enseñanza
pensamiento
ampliado
de
marido
obtener
la
contestación
materia,
se plantea
deshonesta
semen del propio
Si nos atenemos
en
interrogante
intrínsecamente
obtener
319
desde
cónyuge
una
un
en
respuesta
(33).
virtudes
grave.
teologales
En
la
no
violación
existe
de
las
parvedad
virtudes
de
materia,
morales,
por
ya
que
el
contrario,
la
ofensa
cabe
parvedad
de materia,
ya que el objeto
directo
de las mismas
es la honestidad
del acfo. ¿Por
qué, en1once~" la castidad,
que e<; una virtud
moral,
como
parte
de la virtud
cardinal
de la
templanza,
debería
constituir
una
excepción?
Finalmente
existe
un argumento
intrínseco.
Se considera
moralmente
grave
el acto que implica
en sí unJ violación
directa
contra
Dios o
una violación
gravemente
lesiva contra
sí mismo o contra
el prójimo.
¿Cómo va a ser posible
afirmar
que en un solo pecado
solitario
de un adolescente
se dé una violación
contra la propia
dignidad
humana
comparable
o ~uperior
a la de otros
pecados
contra
la templanza?
La
problemática
sobre
la gravedad
de la malicia de cada acto se complica
si tenemos
en cuenta
la reciente
perspectiva
teológ:ca
sobre
la orientación
fundamental
de la vida, que se ha convertido
en el criterio
básicJ
de la valoración
moral,
aunque
tal orientación
no pueda
dejar
de valorar
también
los actos s:ngulare~.
Por nuestra
parte, nos hemos
limitado
a informar
sobre
una discusión
que apasionará
cada vez más a los moralistas
en los próximos
años.
(33)
M. DI IANNI,
voz "Fecundación
artificial"
en Diccionario enciclopédico ... , o.e. pág. 419.
"Naturaln-:entc
es~e juicio d~1 lodo
negativo
[sobre
la masl"urbación]
vale cuando
se ha constatado el egoísmo
de fondo de la acción; pero cuando
en la base de esa acción no hay egoísmo,
sino
indiferencIJ,
como en una p:-escripc;ón
médica
para diagnosticar
la presencia
de una enfermedad,
¿cabría
mantener
El mismo juicio?
¡Se duda! Como también
nos quedamos
cautamente
dudosos
cuando
el motivo
ce fondo
es obtener
semen
para
una fecundación
artificial
entre
cónyuges.
En tal caso, hay unión,
hay amor,
pero
una deficiencia
del organismo
no permite
alcanzLlr el objetivo
fijado.
No es el caso de condenar
de un modo drástico
este medio extraordinario,
excepcionElI,
supues"o
que
los médicos
de prob¿da
honradez
lo considerasen
verdaderamenle
insustituibl·e".
Este mismo
artículo
trae
la referencia
a otros
moralistas
que
son
cautos
o matizan
el juicio moral a! respecto,
sin llegar él una clara condenación
de este tipo
de "mecano-eyaculación".
El mismo
HAERING en un libro especializado
en cuestiones
de ética
médica (Mora! y Medicina, Ed. PS, Madrid, 1973), señalaré: "En el análisis de las discusiones
de la última
década
podernos
decir
que,
respecto
de la inseminación
artificial
del esperma
de! marido,
hay dos oponiones
probables:
ni \a inmoralidad
de la eY,i3culación por parte
del
marido
con fines de paternidad,
ni la inmoralidad
de la introducción
en el útero de la esposa
del esperma
conseguido,
pueden
probarSE: con argumentos
convincentes.
No puede
negarse
que
nuestros
sentimientos,
tan
¡:)rofundamente
condicionados
por
la tradición,
se rebelan
cuando
se hallan
frente
a una problemática
tan insólita.
Sin embargo,
tenemos
que ver la sublimidad
de la vocación
paterna,
como una parte esencial
del matrimonio
y el gran gozo de los esposos
que, durante
años han deseado
hijos, y que,
por esta manipulación,
son capaces
de recibir
su
propio
hijo en un ambiente
de amor genuino"
(a.c. pág. 94).
Está de más señalar
que desde
el punto
de vista del Magisterio
de Pío XII, el derecho
que da el matrimonio
€s a los actos
r¡aturales
que son capaces
de engendrar
una nueva vida y están destinados
a ello. El contrato
matrimonial
-en
palabras
de este
Pontífice"no
le confiere
[a 105 esposos]
derecho
a la
fecundación
artificial,
¡::ues un tal derecho
no está de ninguna
manera
expresado
en el derecho
al acto conyugal
natural
ni podría
ser deducido
de él"
(PIO XII, Alocución
a l'Os participantes
WALDO
320
Concluyamos. Afirmando
ROMO P.
claramente el ob¡etivo desorden moral de la mas-
turbación, será necesario evitar el siguiente razonamiento: operar con criterio "maximalista" el dato bíblico y la tradición
lista" el aporte antropológico
de la Iglesia y operar con criterio "minima-
actual sobre la sexualidad.
La Revelación nos señala
el gran valor evangélico de la castidad a cuya luz la masturbación aparece con
claridad
como una objetiva
transgresión del orden moral. La antropología
nos se-
ñalará que la sexualidad, actuada genital mente, debe cumplir ciertas exigencias para
que se inscriba en una significación humana:
1.
Deberá ser relacional con otro (sentido de alteridad);
2.
Deberá ser reladonal
3.
Deberá ser relacional con otro de otro sexo en forma estable y perma-
con otro de otro sexo (sentido de heterosexua-
lidad);
nente (sentido de compromiso);
4.
Deberá ser relacional
con otro de otro sexo en forma estable, perma-
nente y abierta a dar la vida (sentido de fecundidad).
Ninguna
de estas exigencias realiza
un punto de vista antropológico-
la
masturbación, significando
el cerrarse en el propio
-desde
egoísmo, eliminando
con ello lo más propio de la sexualidad: abrirse al amor y a la vjda
en
de
el Segundo
1956, AAS
Congreso
Mundial
de
48 (1956),
pág. 471).
en la comprensi6n
y precíso.
y
alcance
de
"los
la Fertilidad
y la Esterilidac(',
El debate
se centrará
para esos
actos
naturales"
que
para
Pío
N:ápoles,
teólogos
XII tenía
19 de mayo
que "dudan",
un sentido
claro
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