el sentagómero - IES Reyes Católicos

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EL SENTAGÓMERO
-¡Ve guardando el Ipat! Estamos a punto de llegar-la chica miró a su hermano pequeño con
cara de curiosidad.
-Haden, ¿Qué estás haciendo? ¿No estarás jugando otra vez a ese juego de cartas?-Kalix le
quitó el Ipat (móvil) a su hermano.
-¡Oye! Que estaba a punto de ganar esa mano-el chico se fijó en los ojos de su hermana, lo estaba
mirando con cara intimidante mientras que, con un sutil movimiento, abría la puerta de su casa.
Kalix tenía diecisiete años, era alta, con ojos grises y pelirroja; estaba delgada pero no tanto como para
clasificarla como anoréxica. Haden tenía catorce años, era casi de la misma altura que su hermana,
tenía el pelo rubio y era igual de delgado que ella.
La chica estuvo enfadada durante todo el trayecto desde su instituto hasta su casa, se sentía irritada
porque, como casi todos los días, sus compañeros se burlaban de ellos ya que no tenían padres y eran
diferentes a los demás físicamente.
-Hay para almorzar unos macarrones con kétchup que compré con mi dinero-dijo la chica dirigiéndose
a su hermano, que estaba dejando su mochila en la entradilla de su casa.
Los dos hermanos se quedaron estupefactos al verlo:
-¡Todo el comedor está lleno de comida!, ¡Oh, Dios mío! Nunca había visto algo tan maravilloso como
este pollo ¡Que no tiene plumas! Sí, esta comida no la has hecho tú, Kalix-Haden recibió una gran
colleja por parte de su hermana que, al igual que él, estaba sorprendidísima y con ganas de `` incarle el
diente´´ a todo. Su hermano estaba a punto de coger un trozo de una tarta de queso que medía más que
su propio brazo, cuando Kalix lo paró.
-Espera: ¿Quién ha hecho toda esta comida y comprado este nuevo comedor que ocupa toda la sala?-la
chica dijo esa última frase con un poco menos de entusiasmo y más miedo.
-Fui yo-los hermanos pegaron un sobresalto muy grande al verlo.
-¿Quién eres?-dijo preocupada Kalix a esa persona.
Era un hombre, de treinta años y medio aproximadamente, tenía los ojos verdes y el pelo castaño claro.
-¿Quién crees que soy?-dijo el hombre.
-Umm… ¡Un tío que quiere engordarnos para comernos!-Los otros dos se quedaron mirando a Haden
con cara seria-¿Qué? ¡A mí me lo parece!
-Hermanito, tienes que dejar el juego-todos se echaron a reír. La chica volvió a dirigirse al hombre
pero, antes de que le hablara, se dio cuenta de que le daba la impresión de estar hablando con un amigo
(que nunca había tenido) que conocían desde siempre, y de ahí la naturalidad al hablar con él de su
hermano.
-Me llamo Ipóferes, he venido a ayudaros-los hermanos se quedaron mirándolo extrañados-¡Adelante,
comed!-De inmediato obedecieron su orden. La comida sabía mejor de lo que parecía-Me presentaré
de nuevo, soy el rey del pueblo de la luz en otra dimensión-Kalix y Haden cada vez se quedaban más
sorprendidos, en su instituto no enseñaban nada acerca de otras dimensiones.
-¿De otra dimensión? ¡No lo entiendo!-dijo Haden mientras engullía un trozo de pollo con salsa.
Ipóferes suspiró.
-Aparte de vuestra dimensión hay más. Esta es la duodécima y solo tiene un mundo, `Imefa´-Antes de
que pudiera volver a hablar, Haden empezó a bombardearle a preguntas.
-¿Y tú de qué dimensión eres? ¿Cuántos mundos contiene? ¿Cómo eres capaz de viajar entre
dimensiones?
-De la quinta, miles y tengo habilidades especiales que me permiten hacerlo. En fin, vuestro mundo
está corrompido ¡Aquí nadie tiene derecho a opinar y, además, todos se comportan igual!-respondió el
rey mirando a Kalix, que todo ese tiempo había estado ocupada comiendo un plato de langosta.
-En eso tienes razón, este es el ``mundo perfecto´´, aquí todos son iguales menos en el sexo de cada
persona-dijo la chica mientras pensaba en como odiaba a sus compañeros de clase.
-Lo sé, pero hay más que deberíais saber: Esta dimensión fue creada por un hombre llamado Cátendor.
Él tenía el sueño de crear el mundo perfecto al ver las imperfecciones de su propio mundo, conocido
como ‘Planeta Tierra’- los hermanos lo miraban con gesto de asombro-. Cuando Cátendor creó este
mundo, construyó una máquina a la que llamó Sentagómero para hacer a todas las personas iguales en
todos los sentidos, menos en el sexo-dijo el rey pensando en sus siguientes palabras.
-Y, ¿Qué quieres de nosotros?-le preguntó Haden.
-Yo sólo cumplo con deciros lo que el mismo Cátendor me dijo antes de morir: Llegará un día en que
dos jóvenes nacidos en éste mundo, serán capaces de destruir mi Sentagómero y harán que este
mundo sí sea perfecto.
-¿Y por qué nosotros?-preguntó Haden. Su hermana lo miró con cara de obviedad, pero no dijo nada.
-Pues, porque no sois iguales a las personas de éste mundo, pensáis distinto y ¡Habéis nacido aquí! El
requisito se cumple-le respondió el rey a Haden-. Vuestra misión será encontrar el Sentagómero y
eliminarlo. Después, tendréis que liderar a vuestro planeta ¡No penséis que no podréis!-dijo Ipóferes
dándoles ánimo-. Recordad que nunca estaréis solos. Vendrán retos difíciles en la vida, pero si actuáis
con sabiduría, ganaréis.
-¡Anda! Pero se te ha olvidado decirnos una cosa ¿Cómo destruiremos esa máquina?-dijo el sarcástico
Haden. Ipóferes sacó de un bolsillo una cajita dorada con las palabras ``Vida y Gloria´´ mientras le
dirigía una sonrisa.
-Sabréis como utilizarla-les respondió el rey al ver sus caras de confusión-. Ahora tenemos que
ponernos en marcha-Los hermanos empezaron a recoger la mesa pero Ipóferes se ofreció para hacerlo.
Kalix y Haden se quedarían agradecidos con él.
Pero sabían que nunca más volverían a verlo.
Salieron de su casa, Haden intentaba visualizar una casa que no fuese idéntica a las demás. Por cada
manzana que recorrían, se ponían más nerviosos y sólo pensaban en las palabras que antes les había
dicho el rey. Llegaron hasta un edificio blanco, con la palabra ``PERFECCIÓN´´ en las puertas. El
vestíbulo era inmenso y tenía una puerta al final de él. Entraron por esa puerta, se quedaron
impresionados al poder ver esa extraña máquina: Medía alrededor de dos metros de altura, tenía forma
de cadena de ADN blanca y estaba totalmente quieta.
-¡Vaya, es igual por todas partes!-dijo Haden dirigiéndose a Kalix-Bueno, es hora de destruirla.
Ipóferes sacó la cajita y se la dio a los hermanos. A continuación, pusieron sus manos encima de ella y
las palabras que tenía grabadas en la tapa empezaron a brillar en un color dorado hasta pasar a un verde
pistacho. Los hermanos pensaron en que esa era la razón de por qué no podía ser otra persona, por la
luz. La cajita se abrió.
Dentro de ella había una bola multicolor de la que salieron una especie de tentáculos que comenzaron a
desmontar el Sentagómero. Después, volvieron a montarlo, pero esta vez, era rojo y azul, y se movía.
-¡Ya está hecho!-dijo entusiasmado Haden.
-Sí, ahora este mundo depende de vosotros. Recordad lo que os dije antes y que nunca se os olvide-el
rey, al terminar de hablar, abrazó a los hermanos.
-Gracias, nunca te olvidaremos, ni lo que has hecho por nosotros-le dijo Kalix con voz casi rota.
Siempre que a los chicos les pasaba por la mente que casi no sabían nada acerca de Ipóferes y que solo
llevaban con él unas cuantas horas. Les daba igual, para ellos él era como el padre que nunca tuvieron
y por eso siempre recordarían sus palabras. El rey, con un gesto de despedida, desapareció.
Pero antes de irse, pronunció unas palabras:
-Siempre estaré con vosotros.
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