Aneurisma de la arteria cerebelosa anteroinferior

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Aneurisma de la arteria cerebelosa anteroinferior (AICA):
presentación de un caso
Poster no.:
S-0360
Congreso:
SERAM 2012
Tipo del póster: Presentación Electrónica Científica
Autores:
R. Ortiz Estévez, W. M. Severino Rondón, A. Carreres Ortega, M.
L. Peris Pérez, R. Garcia Garcia, V. Martínez San Juan; Valencia/
ES
Palabras clave:
Aneurismas, TC, Arteriografía con catéter, Vascular,
Neurorradiología cerebro
DOI:
10.1594/seram2012/S-0360
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Objetivos
Los aneurismas de la AICA son extremadamente infrecuentes. Presentamos el caso de
una paciente con un aneurisma de la AICA, localizado en el interior del CAI y que debuta
con una HSA.
Material y método
Presentamos el caso de una paciente de 71 años que acude a urgencias por vómitos y
mareos de una hora de evolución acompañados de acúfenos y dolor cervical.
Como antecedentes personales destaca:
- mononeuropatía VI par derecho de probable origen isquémico vascular (paciente con
múltiples factores de riesgo vascular).
- Meningioma, déficit de IgA.
- AcxFA paroxistica tratada con digoxina.
- micosis orofaringoesofágica en tratamiento con Mycostatin
Tratamiento actual: Sintron, Digoxina, Torasemida, Sotapor, Pantoprazol, Secalip.
A la exploración física, como datos positivos se aprecia:
Regular estado general, palidez cutánea, intenso cortejo vegetativo con diaferesis
marcada. Bradicardia sinusal a 35-40 latidos por min.
Parálisis del VI par derecho evidente en la exploración neurológica.
Progresivamente el estado general de la paciente se deteriora hasta encontrarse en
estado estuporoso con Glasgow 8.
Se realiza TC (Figuras 1 y 2 ), donde se identifica una grave HSA que ocupa
completamente las cisternas basales extendiéndose por el espacio subaracnoideo
infratentorial, cisuras de Silvio y al sistema ventricular con presencia de hidrocefalia
obstructiva. Evidente edema cerebral con borramiento de surcos corticales.
En el estudio angiográfico selectivo de ambas Carotidas y de Arts. Vertebro-basilares
bilaterales (Figura 3), se observa la presencia de una formación aneurismática en el
territorio cerebeloso izquierdo, procedente de la AICA.
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Dicho aneurisma se sitúa en el interior del CAI. Figuras 4, 5 y 6.
Images for this section:
Fig. 1: HSA en paciente con aneurisma de la AICA.
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Fig. 2: HSA en paciente con aneurisma de la AICA.
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Fig. 3: Estudio angiográfico del aneurisma de la AICA.
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Fig. 4: Aneurisma de la AICA en el interior del CAI.
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Fig. 5: Aneurisma de la AICA en el interior del CAI.
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Fig. 6: Aneurisma de la AICA en el interior del CAI.
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Resultados
Se desconoce con exactitud cómo se desarrollan los aneurismas cerebrales.
Probablemente se producen por una combinación de factores hemodinámicos y
degenerativos en las arterias cerebrales. Normalmente se adquieren con la edad
y pueden asociarse a otras enfermedades como el Síndrome de Ehlers-Danlos
tipo IV, Síndrome de Marfan, Enfermedad renal poliquística autosómica dominante,
Neurofibromatosis tipo I, Seudoxantoma elástico, déficit de alfa-1 antitripsina.
Dentro de los factores de riesgo relacionados con el desarrollo de los aneurismas
cerebrales se encuentra el tabaco, la HTA familiar, el sexo femenino y antecedentes
personales o familiares de aneurismas.
Se desconoce la incidencia real de los aneurismas intracraneales. La incidencia de
aquellos demostrados incidentalmente varía entre el 1-5%. La mayoría de ellos, 90%,
asienta en la circulación carotídea y el 10% en la vertebrobasilar, el 35% afecta a la
arteria comunicante anterior, el 30-35 % se localiza en el origen de la arteria comunicante
posterior, el 20% asienta en la bifurcación de la arteria cerebral media, el 5% procede
de la bifurcación de la arteria basilar y entre el 1-5% asienta en otros vasos de la fosa
posterior.
Los aneurismas de la AICA son muy infrecuentes, representando el 0,1- 0,5% de todos
los aneurismas cerebrales. Aquellos que se ubican en el CAI son extremadamente raros;
de hecho, sólo siete casos han sido publicados en la literatura.
Los aneurismas cerebrales se clasifican en tres categorías: sacular, fusiforme y
aneurisma disecante. Los aneurismas saculares se ubican en puntos de bifurcación
intracraneal, más comúnmente dentro del polígono de Willis.
Las formas clínicas de presentación son:
1.- Aneurisma roto sintomático: HSA
2.- Aneurisma no roto sintomático: que pueden ocasionar síntomas por compresión de
estructuras nerviosas o tromboembolismo distal.
3.- Aneurisma no roto asintomático (incidental)
Poco se sabe de los hallazgos clínicos que podemos encontrar en los pacientes con
aneurisma de la AICA. La mayoría de los casos se presenta con una HSA y menos
frecuentemente muestran signos pontocerebelosos de efecto masa. Dichos signos
compresivos son más frecuentes en los pacientes con HSA (60% de casos), los cuales
pueden desarrollar parálisis de VII y VIII pares craneales tras la hemorragia. Haruki
Yamakawa et al.(2) dividen en tres grupos los casos publicados de acuerdo a la relación
que tienen los aneurismas con el CAI. El tercer grupo (14% de los casos), en el cual
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el aneurisma se encuentra completamente en el interior del CAI, comparte algunos
hallazgos entre sí como la presencia en la mayoría de los casos de HSA por la rotura
del aneurisma, la adherencia a las estructuras vecinas, incluido el complejo de pares
craneales VII-VIII y el serio deterioro postoperatorio de la función auditiva por el trauma
quirúrgico directo sobre el nervio.
La angio-TC en 3D, la angio-RM y la angiografía cerebral por sustracción digital son las
exploraciones de imagen que se utilizan en el estudio de los aneurismas intracraneales.
La TC y la RM son las modalidades de elección en la valoración de los aneurismas no
rotos. La angiografía cerebral es el método de imagen ideal sobre todo si se sospecha
rotura de los mismos.
Conclusiones
Los aneurismas de la AICA son muy infrecuentes y aquellos que se ubican en el
interior del CAI son extremadamente raros. Suelen manifestarse con clínica similar a los
aneurismas ubicados en otras localizaciones. En este caso, además del cuadro clínico
derivado de la HSA presente, la paciente refería acúfenos en probable relación con la
ubicación en el interior del CAI del aneurisma.
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