Sun Myung Moon

Anuncio
Sun Myung Moon
Temas actuales / Del fin del mundo y otras profecías
Por: Revista Cristiandad | Fuente: Cristiandad.org
En julio de 1992, el reverendo Sun Myung Moon y su mujer, Hak Ja Han Moon, recorren Corea como preludio a una gira mundial. Se
trata de lanzar una nueva organización: la Federación de las Mujeres para la Paz Mundial. Pero, en contra de toda expectativa, el líder
religioso surcoreano no se contenta con explicar los objetivos ecuménicos, pacifistas y humanitarios de la federación. En cuatro
ocasiones declara abiertamente, y ante setenta y tres mil mujeres: "Dios me ha elegido para ser el mesías y durante este período ha
llevado a cabo su trabajo de redención. Yo he cumplido mi misión de Señor del Segundo Advenimiento, de Salvador y de Verdadero
Padre. Proclamo todo esto ahora porque ha llegado el momento de hacerlo. Quienes lo acepten serán bendecidos" (Sun Myung Moon,
The Reappearance of the True Parents and the Ideal Family, documento facilitado por la Iglesia de la Unificación).
No es ninguna tontería; se trata de un notición. La Revelación confirma por fin a la luz del día lo que los moonistas murmuraban en voz
baja desde hacía más de treinta años: Sun Myung Moon, fundador de la famosa secta que lleva su nombre, no es otro que... el mesías.
Es importante precisar que, a diferencia de muchos mesías pasados y presentes, Moon ha elaborado una auténtica teología y una
religión minoritaria completa. Es más: se presenta de forma iconoclasta como un mesías que ha triunfado. Su trayectoria es,
efectivamente, muy atípica.
Cuando nace en 1920, Sun Myung Moon se llama Yung Myung Moon. Todavía no ha adoptado el seudónimo celeste (Sun Myung Moon
es un juego de palabras anglocoreano que significa "Sol Brillante Luna"). El niño crece en Sang-sari, en Corea del Norte, en el seno de
una familia de agricultores budistas. Sus padres, por influencia de misioneros itinerantes, no tardan en convertirse al presbiterianismo.
Moon cursa sus estudios en Seúl, donde aprende sobre todo electricidad. Al mismo tiempo, frecuenta con asiduidad una iglesia
pentecostalista. El 18 de abril de 1936, día de Pascua, oye a Dios por primera vez. Éste le ordena que reinstaure su Reino en la tierra,
unifique todas las religiones y combata la influencia demoníaca del comunismo ateo. Pero esto no es más que el principio. Durante toda
su vida, Moon afirmará comunicarse "en directo" con Dios, con sus ángeles y con Jesús. No obstante, prosigue sus estudios de
ingeniero y luego se marcha a Japón, a la universidad Woseda.
A su regreso a Corea en 1945, dirige una comunidad protestante carismática llena de fervor. El "reverendo" comienza entonces a
multiplicar las prédicas fogosas y las campañas de propaganda. Su dinamismo aaba por inquietar a las autoridades. Es detenido por
"infracción del orden social" y más tarde puesto en libertad. En 1949 es encarcelado de nuevo por adulterio: a raíz de una revelación
divina, ha abandonado a su mujer. Tendrá sucesivamente cuatro esposas, la última de las cuales comparte hoy con él el estatuto
mesiánico.
Cuando estalla la guerra en Corea, Moon es hecho prisionero en el norte, pero tiene la suerte de ser liberado durante una avanzada de
las tropas sudistas.
¿Cuándo funda exactamente la Asociación del Santo Espíritu para la Unificación del Cristianismo Mundial, más conocida por el nombre
abreviado de Iglesia de la Unificación? Hay opiniones divergentes. Mientras que Jean Vernette fecha la creación en 1951, Joseph
Longton afirma que el culto nació en 1954. En L´Empire Moon, Jean-François Boyer precisa que "la Iglesia, que comprará veintidós años
más tarde un hotel de dos mil habitaciones en Manhattan para alojar a sus cuadros, nació oficialmente el 1 de agosto de 1954, en una
buhardilla del 391 de la calle Bukhak".
Las tesis de unificación de todas las religiones obtienen rápidamente un éxito evidente. Sin embargo, Moon espera hasta 1957 para
redactar lo que se convertirá en la nueva biblia unificacionista, Los principios divinos, sobre los cuales hablaremos más adelante.
A partir de finales de los años cincuenta, la historia del moonismo es la de la ascensión regular de uno de los cultos más ricos y
poderosos del planeta. Desde 1957, efectivamente, un gran número de mandos del ejército se adhieren a la Iglesia. Bajo la notable
influencia de un joven oficial, Bo-Hi-Pak, la nueva religión toma un cariz político e internacional. El moonismo ha encontrado a su gran
organizador. El culto, sistemática y radicalmente anticomunista, ya no dejará de participar en numerosas estructuras internacionales del
tipo "guerra fría".
Se ha hablado mucho de las innumerables actividades de la Iglesia de la Unificación. Recordemos, no obstante, que los moonistas se
consideran tanto hombres de fe como hombres de negocios. Su objetivo confesado es el ascenso al poder por todos los medios.
Abraham Lancry, responsable parisiense de la Iglesia, describe esta estrategia con candor: "Queremos establecere el Reino de Dios en
la tierra. ¿Puede hacerse con cacahuetes? En absoluto. Se precisan medios. Se precisa incluso poder. En todos los sentidos del
término".
¡Misión cumplida, mi reverendo! Según Boyer, el imperio Moon representa una de las cincuenta potencias privadas del planeta, con el
claro pretexto de que un Cristo descalzo no tendría ninguna capacidad de redención. Sería largo enumerar las propiedades financieras
del culto. Entre las compañías más notorias citemos, al azar, International Oceanic Enterprises, Wrist, Saeilo Machinery, Master Marine e
Il Hhwa. Las actividdes van desde la producción de ginseng hasta la de armas de todo tipo. Moon controla el principal periódico
conservador de Estados Unidos, el Washington Times, así como un diario especializado conocido por numerosa comunidad
hispanoamericana, Noticias del Mundo. La Iglesia también anima más de doscientas asociaciones: Fundación Mundial de Ayuda y
Amistad, Asociación Colegial para la Búsqueda de los Principios, Cristianos del Mundo en favor de la Unidad y la Acción Social,
Fundación Religiosa Internacional, Consejo de las Religiones del Mundo, Asamblea de las Religiones del Mundo, CAUSA Internacional,
Federación Internacional para la Victoria contra el Comunismo, Federación Civil para la Unificación de la Patria, Consejo Internacional de
Seguridad, Asociación en favor de la Unidad Latinoamericana, Federación de Familias por la Paz Mundial... Y no son más que algunos
ejemplos.
La sede mundial del moonismo fue durante mucho tiempo la ciudad de Barrytown, en el estado de Nueva York. Allí se encuentra
también un gran complejo moonista y una universidad: el Seminario Teológico de la Unificación. Sin embargo, después del
encarcelamiento de Moon en 1984 por fraude fiscal, en la prisión norteamericana de Danbury, bastantes actividades de la Iglesia han
sido trasladadas a Corea.
En cualquier caso, el poder financiero le permite al reverendo Moon intentar influir en la vida política. Moon ha conocido a Ronald
Reagan, Mijaíl Gorbachov y Kim II Sung. Los moonistas mantienen buenas relaciones con Cory Aquino, así como con numerosos
primeros ministros anteriores, como Edward Heath o Yasuhiro Nakasone. En Francia, apoyaron larga y activamente a Jean-Marie Le
Pen. El líder del Frente Nacional se entrevistó dos veces con Moon y, gracias a la Iglesia, pudo establecer contacto con varios dirigentes
extranjeros, como Cory Aquino o Nakasone. En la actualidad, sin embargo, el culto parece mantener una actitud bastante fría hacia este
movimiento de extrema derecha. En nombre de una vieja amistad que le une a Jean-Marie Le Pen, el moonista Pierre Ceyrac continúa
no obstante militando activamente en el Frente Nacional. Incluso es diputado europeo por la formación de Le Pen. Pero, al parecer, está
cada vez más aislado en el seno de su propia Iglesia. Es preciso decir que las posiciones del culto se encuentran muy alejadas de las
del Frente. En los textos moonistas no aparece ninguna referencia a los temas tan queridos por la extrema derecha francesa. El propio
concepto de identidad está desterrado en provecho de la idea de unificación. La práctica regular de grandes matrimonios interraciales
celebrados por Moon va, por supuesto, en contra de las tesis nacionalistas. La constatación, pues, es evidente: en el fondo, el culto está
dispuesto a establecer todas las alianzas posibles, en nombre de una amplísima voluntad de poder. Pero ¿cuáles son exactamente las
posiciones de Sun Myung Moon?
Paradójicamente, el unificacionismo podría ser comparado con la filosofía de Hegel. Mientras que el pensador alemán muestra la
progresión dialéctica de la razón en la historia, Sun Myung Moon considera la historia como el espacio del Divino. El moonismo,
verdadero culto milenarista y providencialista, afirma que toda la historia de la humanidad puede trocearse en etapas, las cuales marcan
la revelación progresiva de Dios. Jesús, Señor del Primer Advenimiento, no era Dios hecho hombre, sino un simple mortal, Ungido de
Yahvé. Moon enlaza, pues, con la concepción judía del mesías. Y añade que la misión de Jesús fue un fracaso que Dios no había
previsto. Ésa es la razón por la que ha esperado dos mil años antes de enviar a la tierra al Señor del Segundo Advenimiento. La tarea
que éste tiene encomendada es reinstaurar el estado adánico, para lo cual debe borrar el pecado de Adán y Eva, cosa que Jesús no fue
capaz de hacer. Por consiguiente, el credo moonista se basa en la defensa encarnizada de la familia. El padre y la madre reproducen la
situación de Adán y Eva. Moon, mesías del segundo advenimiento, es el Padre de la humanidad. En cuanto a su mujer, se convirte en la
Madre y, por lo tanto, comparte el estatuto mesiánico.
Para comprender bien este fenómeno de "pareja elegida", es preciso saber que el pensamiento unificacionista ha heredado de sus
orígenes budistas la concepción de complementariedad de sus fuerzas y, especialmente, la de los polos opuestos, masculino y
femenino. Dios es a la vez hombre y mujer. La unificación de los dos contrarios fuera del pecado permite la reinstauración del reino
adánico.
Sun Myung Moon afirma también, de forma insólita, que ya ha cumplido su misión mesiánica. Padre de la humanidad, y simple mortal,
efectivamente ha venido a la tierra para sembrar el grano, es decir, para establecer las bases de una Iglesia que debe prdurar después
de su muerte. Dado que todo hombre posee libre albedrío, puede seguir la enseñanza mesiánica o no hacerlo. Si la sigue, se salvará. Si
no lo hace, quedará excluido de la redención. Mientras tanto, la Iglesia de la Unificación debe ser considerada como una tabla de
salvación. En la actualidad, se estima que hay en el mundo más de cuatrocientos mil moonistas asiduos y cerca de dos millones de
fieles. La mayoría de ellos residen en Asia, pero continúan en expansión.
Descargar