¿Cómo se forma a un agente encubierto?

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LATERCERA Miércoles 5 de noviembre de 2014
Nacional
Presidenta firmó
proyecto de Ley
Antiterrorista
Identidades ficticias, documentación falsa y apoyo sicológico forman parte del
diario vivir de un policía infiltrado. El control interno y el seguimiento de sus pasos
son clave para evitar que cometa delitos. Por Felipe Díaz y Sebastián Labrín
¿Cómo se forma a un agente encubierto?
D
URANTE UN
año, el policía
Billy Costigan
trabajó como
agente encubierto en la mafia liderada por
Frank Costello, en el sector sur de
Boston, en Estados Unidos. Para
cumplir con esta misión, la policía le inventó una historia ficticia
y le otorgó a un oficial de contacto, a quien debía informar de todas las actividades sospechosas.
Aunque esta historia es de ficción, y está sacada de la película
Los Infiltrados, del director Martin Scorsese, sí tiene algunos puntos en común con las tareas que
realizan los policías encubiertos
en Chile, que se utilizan principalmente en investigaciones ligadas al tráfico de drogas.
La figura del agente encubierto
cobró relevancia luego que el proyecto de Ley Antiterrorista del
gobierno contemplara esta herramienta investigativa. Tanto en
Carabineros como en la PDI, los
potenciales policías encubiertos
son seguidos desde la escuela de
formación. Los profesores buscan características específicas,
tales como que sean extrovertidos
y puedan soportar situaciones de
alta y constante tensión.
En Carabineros, los seleccionados primero son sometidos a un
Las aptitudes de los
policías son analizadas
desde que se encuentran
en la escuela de
formación.
Un detective se convirtió
en “motoquero” y un
carabinero en DJ para
seguir estas
investigaciones.
curso teórico, donde se les enseña cómo analizar el funcionamiento de bandas criminales, así
como acceso a informantes y técnicas para ocultar su identidad.
Una vez aprobado el curso, viene la parte “práctica”, en la cual
inician su acercamiento con el
mundo delictual. Durante el primer año, los efectivos aprenden
técnicas para integrarse a bandas
de narcotráfico y a detectar a informantes, bajo la supervisión de
un “tutor” encargado de orientarlo. Sólo a partir del segundo año,
el uniformado está en condiciones de infiltrarse en organizaciones criminales.
Parte de las tareas del “tutor” es
ayudar al policía a confeccionar
la historia ficticia, y dar conse-
jos a los infiltrados sobre cómo
hacer relatos verosímiles. Para
esto, los carabineros y los PDI
cuentan con la ayuda del Registro Civil, el que puede incluso
emitir cédulas de identidad con
nombres ficticios.
Si bien ambas policías guardan
bajo estricta reserva la identidad de los agentes encubiertos,
con el paso del tiempo se han
conocido algunas historias emblemáticas. Por ejemplo, un detective de la PDI se infiltró en
una banda de “motoqueros” para
establecer si estaban o no involucrados en el tráfico de droga.
Para ello, el policía aprendió sus
códigos, los modelos de motocicletas usados y los lugares exactos en donde debía pegar los parches en su chaqueta.
Otro oficial del OS-7 de Carabineros trabajó como DJ en fiestas
electrónicas en Pucón, para determinar si existía tráfico de drogas sintéticas. Durante casi un
año, el policía aprendió la música de moda y a pinchar discos en
su tornamesa, y hasta a componer sus propias canciones.
El riesgo asociado a estas labores va de la mano con eventuales
hechos de corrupción. Es por eso
que mientras el policía está infiltrado, los controles internos se
acrecientan. La idea, según fuentes de Carabineros, “es evitar que
cometan delitos. En todo momento deben saber que es policía y
que está cumpliendo una función
bajo la instrucción de un fiscal”.
La rendición de cuentas, la entrega de informes periódicos a un
fiscal y análisis sicológicos son
parte de las medidas de control
aplicadas a estos efectivos.
Sin embargo, pese a todos los
controles que toman los policías,
esta actividad es de alto riesgo. La
Brigada Antinarcóticos Metropolitana de la PDI tiene tres mártires. Todos fueron asesinados luego que las bandas delictuales descubrieran que se trataba de
policías. Por su parte, Carabineros cuenta con seis bajas por esta
misma situación.
El fiscal nacional, Sabas Chahuán, indicó que si se aprueba la
iniciativa del gobierno en materia antiterrorista “me parece que
es bueno que se capaciten las policías y los fiscales (en estos temas), pero es menester que hagamos una coordinación en cuanto
a la capacitación”.
Respecto al uso de esta herramienta, agregó que “nos interesa es que los límites que se le
dan para actuar estén bien determinados. Ahora, es mejor, desde el punto de vista de la agilidad de la investigación, que lo
autorice la fiscalía con una serie
de requisitos”.b
RR La Presidenta Michelle Bachelet firmó ayer el proyecto de ley
que busca modificar el actual marco legal que sanciona los delitos de
carácter terrorista. La iniciativa,
que el lunes fue dada a conocer a
los senadores de la Comisión de
Constitución, Legislación y Justicia, será ingresada los próximos
días a la Cámara Alta para su discusión. Se espera que sea aprobada antes de fin de año.
El ministro del Interior Rodrigo
Peñailillo dijo que en la propuesta
“se ha trabajado desde mayo por
un conjunto de expertos, de connotados abogados y, al mismo tiempo,
se ha recibido el aporte de todos los
partidos, no sólo de la Nueva Mayoría, sino de Amplitud, de la UDI y
RN, y es un proyecto que considera la visión de todos los sectores,
pero también la experiencia internacional”.
El jefe de gabinete añadió que “lo
que hace es incorporar atribuciones
a la investigación que hoy tiene la
Ley 20.000 de combate al narcotráfico, por lo tanto eso no es algo nuevo en Chile, esas técnicas investigativas se utilizan, lo que pasa es que
las estamos ampliando para el combate del terrorismo”, precisó.
REACCIONES
“El proyecto de ley
considera la visión de todos
los sectores, pero también la
experiencia internacional”
Rodrigo Peñailillo,
ministro del Interior.
“Me parece que en esta
materia es bueno que se
capaciten las policías y
también los fiscales”
Sabas Chahuán,
fiscal nacional.
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