AceptA - QuiereteBien

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1 AceptA
Ante acontecimientos emocionalmente impactantes o dolorosos, como una ruptura de pareja, nuestra mente recurre con frecuencia a la negación como método de defensa ante la avalancha de emociones que lo acompañan. De esta forma, empezamos negando rotundamente (“No puede ser”, “Es
imposible que esto esté pasando”, “Esto es una pesadilla”) para, poco a poco, dar paso a pequeñas
concesiones a la realidad (“Volverá, yo sé que volverá”, “Es una crisis pasajera”, “Esto es temporal”)
que nos ayudan a aceptar finalmente la situación que estamos viviendo. En definitiva, la negación
nos protege del dolor dejándolo entrar poco a poco en nuestra conciencia, abriéndole paso solo en
la medida en que nosotras estamos preparadas para asumirlo.
Si bien es cierto que la negación cumple una función de ayuda, si nos aferramos a ella indefinidamente nos negamos a nosotras mismas dos cosas más: el inicio de la recuperación personal y la
capacidad de tomar las riendas de nuestra propia vida.
Es cierto que una ruptura sentimental puede tratarse de una crisis pasajera, pero también puede
no serlo, también puede ser un punto final. Lo que es seguro es que no podemos poner nuestra
vida y sentimientos en suspenso por tiempo indefinido mientras otra persona o el destino deciden
los siguientes acontecimientos. Todo el tiempo que pasamos negando, resistiéndonos a aceptar los
hechos e intentando conciliar lo que, según nosotras, debería haber sido con lo que es, es tiempo
que pasamos sumidas en un mar de emociones contradictorias e inseguridades en el que, aparentemente, estamos a merced de los vientos y de lo que estos traigan.
En palabras del Dalai Lama “El dolor es inevitable, la vida viene con dolor. El sufrimiento no es
inevitable. Si el sufrimiento es lo que ocurre cuando peleamos con nuestra experiencia, por nuestra falta de habilidad para aceptarla, entonces el sufrimiento es opcional”. Ahora bien, aceptar no
es resignarse, ni mucho menos rendirse. Aceptar es entender que nada ni nadie puede cambiar el
pasado; los hechos ya han ocurrido y el presente es el que es. Aceptando lo ocurrido y nuestra situación actual podremos empezar a convivir con nuestras emociones, aprender a entendernos con
ellas y avanzar hacia el futuro por el camino que conscientemente decidamos.
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Como dice Eckhart Tolle , vivimos atrapados en la ilusión del tiempo en el mundo irreal que crea
nuestra mente, siempre columpiándonos entre nuestros recuerdos y nuestras proyecciones de futuro, en definitiva, despreciando nuestro presente, obviando que nuestra vida transcurre aquí y
ahora. En momentos dolorosos es particularmente difícil no evadirse buscando otros momentos
más felices. No obstante, el único momento en el que tenemos capacidad para cambiar las cosas
es ahora, en el presente. Aceptar es reconocer nuestra realidad presente.
Dependiendo de cómo haya sido la ruptura (quien tomó la decisión, si era esperable o no) la aceptación puede ser más llevadera o menos. En cualquier caso, es siempre el paso inicial de nuestro
camino. Incluso una afirmación como “no sé si volverá o si no nos volveremos a ver nunca, lo que
sí sé es que ahora no está conmigo y que eso me duele” es suficiente para empezar a andar.
Citado por Silvia Salinas en: Todo (no) terminó. Volver a empezar después de la ruptura de pareja,
RBA Libros, Barcelona, 2003.
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El poder del ahora, Eckhart Tolle, Ediciones Gaia, Madrid, 2009.
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