¿Qué significa para mí ser hija de María?

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TEMA
Betania
UNIDAD 6
¿Qué significa
para mí ser hija de
María?
Miramos la realidad
El papel de una madre en la vida de los hijos es fundamental. La madre
acoge, educa, da seguridad, sostiene, muestra el camino. Y así podríamos
seguir nombrando más características atribuibles a las madres. Entonces
nos preguntarnos: ¿Por qué Dios nos regaló a su propia Madre? ¿Qué
implica en nuestra vida cristiana que Aquella que formó en su seno al
Hijo de Dios y lo educó en su vida terrenal haya recibido el encargo de ser
nuestra Madre?.
¿Somos conscientes del hermoso don y la necesidad que
tenemos de la maternidad espiritual de Santa María con
cada una de nosotras?
“Jesús, viendo a su
Madre y junto a ella al
discípulo a quien amaba,
dice a su madre: ‘Mujer,
ahí tienes a tu hijo’
Luego dice al discípulo:
‘Ahí tienes a tu madre’
Y desde aquella hora el
discípulo la acogió en su
casa”1.
1 Jn 19, 26-27
Manual de Formación Betania - Nivel 1
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TEMA
UNIDAD 6
Iluminamos al mundo con la fe
Para empezar este tema vamos a pedir a Santa María que nos ayude rezando juntas: “Para obtener la piedad filial”2.
Madre del amor Misericordioso,
bien sabes que tu Hijo,
desde lo alto de la Cruz,
señaló el camino
de la piadosa filiación
como aquél que deberíamos recorrer.
2
1. ¿Quién es Santa María?
Para realizar la reconciliación de los
hombres, Dios escogió a una mujer
sencilla, de los anawim (los pobres
de Yahvéh), para que fuera la Madre
de Dios. Por su Inmaculada Concepción la preservó6 del pecado original, en orden a la misión reconciliadora de su Hijo, pues el Señor Jesús,
la Segunda Persona de la Trinidad,
nacería de Ella.
Te imploro me obtengas la gracia
de acercarme
a tu Inmaculado Corazón,
desde mi propio corazón,
para aprender a amarte y a honrarte
con el amor
que el Señor Jesús te tiene.
Un día Dios envió al ángel Gabriel a
la ciudad de Nazaret, a la Virgen María, que estaba desposada con San
José. La saludó llamándola “llena de
gracia”7, y le expuso el Plan de Dios:
Ella sería la Madre del Salvador por
obra del Espíritu Santo, porque para
Dios nada hay imposible.
Cuida que este hijo tuyo
ingrese así
en el proceso de amorización
y vea algún día cumplida
la gran esperanza de verse
conformado con el Salvador.
Amén.
La Virgen María aceptó de inmediato
el plan de Dios, diciendo: “He aquí la
sierva del Señor, hágase en mi según
tu palabra”8. En aquel mismo momento, se hizo Hombre la segunda
Persona de la Santísima Trinidad, sin
dejar de ser Dios.
Hablar de Santa María es hablar de
nuestra Madre. Muchas veces la tenemos ante nosotras como alguien
muy importante. Sin embargo, no
terminamos de descubrir y ahondar en el verdadero papel que tiene
en nuestra vida y la necesidad que
como cristianos tenemos de Ella. El
Señor Jesús, desde lo alto de la cruz,
nos explicitó que somos hijos de María. Él nos ha entregado a su Madre
con la certeza de que a través de Ella,
Él podrá entrar en los corazones de
todos sus hijos
2 Luis Fernando Figari, Con María en oración, segunda edición, Fondo Editorial, Lima 2004, pp. 44, 45.
3 Pintores de la talla de Giotto,el Greco, Caravaggio tienen
a la Madre de Dios como protagonista de muchas de sus
obras maestras.
4 Basta nombrar la Basílica de Santa María La Mayor en la
ciudad de Roma, la Basílica de Nuestra Señora del Pilar en
la ciudad de Zaragoza, etc..
5 Doctores de la Iglesia como San Bernardo de Claraval y
San Alfonso Maria de Ligorio han hecho uso de las más
bellas formas literarias al momento de escribir poemas e
himnos de profundos alcances teológicos dedicados a la
Madre de Dios. Basta recordar el himno de San Bernardo
que comienza así: “Si se levantan los vientos de las tentaciones... mira a la estrella, llama a María”.
A lo largo de la historia, constatamos
el inmenso amor y piedad filial que
los cristianos han tenido con su Madre. Cabe mencionar que grandes
obras maestras del arte3, de la arquitectura4, de la literatura5, hablan de
su presencia a lo largo de la historia
de la humanidad.
Manual de Formación Betania - Nivel 1
María es verdaderamente Madre de
Dios porque es la Madre del Hijo
eterno de Dios hecho hombre, que
es Dios mismo, y al mismo tiempo,
es también Madre nuestra, Madre
en el orden de la gracia porque por
medio de su formación, de sus cuidados maternales, tiernamente nos
va conduciendo desde su propio corazón al Corazón de su Hijo, y así, por
el proceso de amorización, vamos
aprendiendo a amarla como la ama
el Señor Jesús y vamos siendo dóci-
les a sus cuidados, viéndonos desde
su mano, poco a poco configurados
con el Señor Jesús.
María está ligada al misterio central
de la Reconciliación. La Anunciación-Encarnación es el acontecimiento crucial que inserta al Verbo
en la historia humana. Y esta irrupción de Dios en la historia se logra a
través de la libre cooperación de María. Ella se hace Madre de Dios en el
momento del Fiat en la Anunciación,
cuando el Espíritu Santo la cubre
con su sombra. Así, la maternidad
de María, la Theotokos (Madre de
Dios), no es un asunto sin mayor importancia, sino que está sumamente
unido al misterio reconciliador del
Señor Jesús.
De la maternidad del Señor Jesús se
pasa a la dimensión de la materni-
6 Preservó: resguardó, conservó, salvó.
7 Lc 1, 28.
8 Lc 1, 38.
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UNIDAD 6
dad de la Iglesia, pues, lo es también de todos sus miembros. Es el mismo
Cristo quien, desde su Testamento en la Cruz, hace explícito ese misterio de
la maternidad espiritual de María. “Mujer, ahí tienes a tu hijo... Ahí tienes
a tu Madre”9. Con estas palabras el Señor expresa que la maternidad de su
Madre encuentra continuación en la Iglesia, simbolizada por Juan.
2. La Cooperación de Santa María en su
respuesta al Plan de Dios
Santa María es el mejor ejemplo de respuesta fiel al Plan de Dios.
Desde su naturaleza libre del pecado original, ella se educó en buscar siempre los caminos del Señor.
“He aquí la sierva del Señor, hágase
en mí según tu Palabra”11.
María confía totalmente en el Señor
porque lo conoce; y lo conoce porque se ha ido educando a sí misma
con la ayuda de su gracia. Ella nos
enseña que en los momentos en los
que no nos quedan claras las cosas,
no tenemos razones para desesperarnos o rebelarnos por no entenderlo todo. Al contrario, debemos
poner nuestra confianza en Dios y
pedir luces que nos orienten al cumplimiento de su Plan. Ella espera y
confía en el Señor porque sabe que
para Dios nada es imposible.
Cuando Jesús tenía doce años, se
pierde en el Templo y María le dice:
“Mira, tu padre y yo, angustiados,
te andábamos buscando. Él dijo: ‘Y
¿por qué me buscaban? ¿No sabían
que yo debía estar en las cosas de
mi Padre?’”12. María y José no comprenden la respuesta de Jesús. Pero
María no desespera. No comprendía
sus palabras, pero “conservaba cuidadosamente todas estas cosas en
su corazón”13. Vive de la esperanza;
atesora lo que ahora no entiende
para más adelante.
“La Anunciación” de Bartolomé Esteban Murillo
Esto lo vemos cuando San Lucas narra con sencillez el pasaje tan importante de la Anunciación-Encarnación
del Verbo. El ángel Gabriel anuncia
claramente el designio divino a una
joven mujer. Habiendo escuchado,
María pregunta: “¿Cómo será esto,
puesto que no conozco varón?”10.
Pregunta, pero no duda. María an-
hela más luz, más comprensión. Su
pregunta es ya una respuesta afirmativa y, al mismo tiempo, un pedir
instrucciones para obedecer mejor.
Expresa, a su vez, la consagración
virginal que había hecho a Dios. Y
ante la pregunta, el ángel le revelará
los caminos de Dios. María entiende
y responde con docilidad absoluta:
9 Jn 19, 25.
10 Lc 1, 34.
4
La Virgen se va preparando para lo
que Dios le pedía, no solo ser Madre de Jesús sino también de todos
nosotros. Esta docilidad la hacía responder cada vez con mayor generosidad. Es por eso que al pie de la
Cruz, María acoge al apóstol Juan, y
junto a él a todos nosotros. María ha
ido ejercitando en su vida diaria su
propia libertad. Y esto la ha ido llevando a ser cada día más fiel a Dios.
La gran fidelidad se va construyendo
de pequeñas fidelidades.
La vida de María ha pasado por el
aprendizaje del dinamismo del dolor alegría. Dolor porque su Hijo va
a ser signo de contradicción, no va
a ser aceptado, va a ser rechazado
y a ella misma una espada le traspasará el corazón. Alegría porque
la humanidad entera puede gozar
de los frutos de la redención traída
por Cristo. Alegría porque su Hijo es
luz y gloria de los hombres. Así, la
Virgen María va haciendo de su vida
una respuesta constante. Su “fiat”, es
decir su “hágase”, no fue sólo en el
momento de la Anunciación-Encarnación sino que se prolongó —cada
vez más maduramente— durante
toda su vida.
María nos enseña
que en los
momentos en los
que no nos quedan
claras las cosas, no
tenemos razones
para desesperarnos
o rebelarnos por no
entenderlo todo.
María, nuestra Madre, nos enseña a
responder al Señor. Nos enseña a no
tener miedo en las dificultades sino a
entregarle un corazón cada vez más
íntegro, puro y reconciliado.
Para nosotras betanias, María es modelo para poder responder fielmente al plan que Dios tiene para cada una de nosotras, como mujeres, hijas, esposas, madres y amigas.
11 Lc 1, 38.
12 Lc 2, 48-49.
13 Lc 2, 51.
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3. Función dinámica de María
María no tiene otro remedio que encontrar también a Cristo” y es que
todo en María apunta hacia Jesús.
La maternidad espiritual de
María no es, pues, una piadosa
analogía, ni una figura literaria. Tampoco se trata de una
maternidad adoptiva. María es
verdadera y realmente Madre
nuestra.
“La persona
que encuentra a
María no tiene
otro remedio que
encontrar también a
Cristo”
Papa Pablo VI en su Carta
Encíclica Mense Maio
El papel de María en el Plan de Dios
es muy importante, es el mismo Dios
quien ha querido darle ese lugar.
Ella ejerce la maternidad en el orden
de la gracia ayudando a que en las
personas nazca el Señor Jesús14.
La presencia de María es activa, educadora y luminosa que nos conduce
a Jesús y nos ayuda a captar, comprender y vivir la totalidad de sus
misterios. El Papa San Pío X en su
encíclica Ad diem illum, enseña: “No
hay camino más seguro y fácil que
María por el cual los hombres puedan llegar a Cristo”. El Papa Pablo
VI en su Carta Encíclica Mense Maio
dice: “La persona que encuentra a
Como hemos visto al iniciar el tema,
en el momento del amor llevado al
extremo, en la Cruz, Jesús le explicita
a su Madre el don maravilloso de
su maternidad espiritual. Así le confía la misión de ejercer una función
dinámica en la formación y educación de los discípulos. Es también
en este momento solemne en que
el Señor Jesús invita a todo discípulo
a acoger la maternidad espiritual de
María, para que, encontrándose con
Ella desde el amor de Cristo, pueda
“conocerla, acercarse a su corazón,
amarla con afecto de amor filial, y
así ir recorriendo, en la esperanza y
el amor, con el calor y aliento de su
presencia, el camino que lleva a la
configuración con el Señor Jesús”15.
La Virgen María está íntimamente
asociada a la obra de su Hijo. Ella participa, de forma subordinada, pero
totalmente real, de la mediación que
el Señor Jesús hace por nosotros ante
el Padre. Por esta participación, Ella
se convierte en auxilio y maternal
intercesora de todos los creyentes. Este servicio intercesor de la Madre es
universal, se extiende a toda la humanidad, pero especialmente a los fieles
cristianos. Ella ejerce el servicio de acercar a todos los creyentes al Señor
Jesús, intercediendo para que cada hijo suyo cumpla con el Plan de Dios
para su realización y felicidad. Ella interviene en nuestro crecimiento en
la vida de la gracia. Nos obtiene las gracias y bendiciones necesarias para
nuestro peregrinar.
¿Te descubres hija de Santa María? ¿Por qué?
¿Has experimentado su amorosa intercesión y protección? ¿Cómo?
¿Acudes a nuestra Madre para que interceda por ti y te obtenga las
gracias que necesitas?
Desde los primeros tiempos de la Iglesia se tiene la clara conciencia que
María es la Madre de Dios y que dista mucho de ser un simple personaje
histórico. Su presencia a lo largo de la historia no está solamente limitada
a los diversos modos de expresión del ser humano, si no que ella como
persona real y concreta participa de manera dinámica de la historia de la
humanidad desde hace ya más de 2000 años.
Hay un gran número de apariciones marianas que hablan de la presencia de
María: Lourdes y Fátima, entre otras. El testimonio del amor filial a María en
la vida de los santos y santas es también un hermoso signo de su presencia
en la vida de la Iglesia. María ha ayudado a que muchos hombres y mujeres
alcancen la Comunión de Amor.
María actúa
maternalmente
en la forja de la
Iglesia, y conduce
suavemente a
sus hijos al pleno
encuentro con el
Señor Jesús
Virgen de Guadalupe (México)
Virgen de Fátima (Portugal)
14 Ver Luis Fernando Figari, Haced lo que Él os diga, Vida y
Espiritualidad, Lima 2009, pp. 21-30.
15 Luis Fernando Figari, María Paradigma de Unidad, Vida y
Espiritualidad, Lima 1992, p. 6.
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TEMA
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a. Dejarnos educar por María
4. El Proceso de Amorización
Como hemos visto, Santa María tiene un papel dinámico en nuestras
vidas, ella tiene la misión de educarnos como educó a Jesús, con cariño
y paciencia. Todo en ella nos remite
a su hijo Jesús.
El amor de una persona puede hacer
una gran diferencia en la vida de
alguien. A nosotras mismas, ¿no nos
hace mucho bien el amor de nuestro esposo o nuestros hijos? ¡Cuánto
alegra a una abuelita el amor de sus
nietos! Cuánto mas el amor de Dios
porque que es infinitamente mayor
y puro y porque fuímos creadas para
Él.
• En nuestra Espiritualidad Sodálite nuestro amor filial mariano es
cristocéntrico:
• Es por Jesús que llegamos a María, pero no para quedarnos en
ella.
El amor que le demostramos a María lo aprendemos de Jesús.
Debemos dejarnos educar por Santa María para conformarnos con el Señor
Jesús. Para hacerlo es importante el conocer más a nuestra Madre. Tengamos una relación personal con ella. Consagrémosle nuestras vidas ofreciéndole nuestras actividades cotidianas y a nosotras mismas, y esforcémonos
por vivir el “Proceso de Amorización”.
¿Tienes una relación cercana con Santa María?
¿Te esfuerzas por conocerla, por ahondar en pasajes bíblicos que se
refieren a su vida con el Señor Jesús?
¿Te dejas educar por Santa María en las circunstancias concretas de
tu vida?
Existe una oración muy hermosa que podemos rezar todos los días: el “Acto
de Consagración a María”.
Oh Señora mía, oh Madre mía, yo me entrego del todo a Ti.
Y en prueba de mi filial afecto, te consagro en este día,
mis ojos, mis oídos, mi lengua y mi corazón, en una palabra
todo mi ser. Ya que soy toda tuya, Oh Madre de bondad,
guárdame y protégeme como hija tuya. Amén.
En nuestra Espiritualidad Sodálite
el camino para alcanzar la santidad
es vivir el proceso de Amorización.
Éste es un sendero de configuración
vital mediante el cual aspiramos a
amar como Cristo, no a amar como
una mera imitación externa, sino
que apunta a una transformación
real, hasta lograr que el Señor sea
el principio de nuestra vida interior.
Progresivamente, en este proceso,
nos vamos haciendo de alguna manera “otros Cristos”16, para amar con
su amor. Siendo plenamente nosotras mismas, no seremos ya nosotras
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Por el Proceso de Amorización vamos a crecer en el amor en la medida
en que vayamos haciéndonos como
Cristo, conformándonos a Él. Ser
como el Señor Jesús significa amar
lo que Él amó. Esto lo podemos sintetizar en sus tres grandes amores:
a Dios Padre, en el Espíritu, a María,
su Madre, y a todos los hombres, por
quienes murió en la cruz. Nosotras
también estamos llamadas a amar
al Padre, a María y a los demás, y
el camino para hacerlo es siempre
mirar fijamente al Señor Jesús.
Este es el camino que estamos llamadas a vivir para acrecentar la fe
en nuestra vida, don que nos llevará
a la plenitud humana.
Los dos movimientos de este proceso se resumen en:
“Por Cristo a María y por María más plenamente al Señor Jesús”18.
a. “Por Cristo a María… ”
“Para conocer a María, condición para amarla intensamente, debemos mirar al Corazón de Jesús: Él nos lleva hacia su Madre, nuestra
Madre”19.
La vida cristiana comienza con el don inmerecido, regalado, de la fe en
Cristo, que recibimos en nuestro bautismo. Es una fe inicial, incipiente, y
en la cual escuchamos a Jesús que nos dice “He ahí a tu Madre”. Jesús nos
muestra a Santa María como Madre y nos lleva a acercarnos a ella.
16 Ver Catecismo de la Iglesia Católica, 2782.
17 Ver Gál 2, 20.
18 Luis Fernando Figari, En Compañía de María, Vida y Espiritualidad, Lima 1995, pp. 9-22; también María Paradigma
de Unidad, pp. 5-7, y Camino hacia Dios, Tomo I, Vida y
Espiritualidad, Lima 1997, pp. 21-24.
8
quienes amemos, sino Cristo quien
ame en nosotras17.
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19 Luis Fernando Figari, En Compañía de María, Vida y Espiritualidad, Lima 1995, pp. 16-17.
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UNIDAD 6
¡Sí! ¡María, la Madre de Dios es también Madre nuestra! La maternidad
espiritual no es un acontecimiento
separado, independiente de nuestra
existencia como creyentes. Todo lo
contrario. La maternidad de Santa
María constituye piedra angular de
nuestra vida cristiana. Implica todo
un programa de vida para quien
verdaderamente busca con sincero
corazón ser fiel a su vocación de hijo
de Santa María.
De ahí que nuestra devoción a Santa
María no sea una devoción más. No
se trata solamente de honrarla, de
amarla y recurrir a Ella. Buscamos
amar a Santa María con verdadero
amor filial, ya que realmente somos
hijas suyas. Sin embargo, el mismo
significado y alcance de este amor
filial es muchísimo más grande.
Nos acercamos a María desde el amor
de Jesús. El amor filial, o piedad
filial, es una actitud relacional afectiva que implica toda nuestra existencia, en las distintas dimensiones
de nuestra fe integral: la mente, el
corazón y la acción. Todo eso desde
el corazón de Jesús, desde la fe en
Jesús. Es en el corazón de Jesús en
el que aprendemos las disposiciones de Él hacia su Madre. Debemos
amarla con el mismo amor del Hijo.
Esa es la meta del que quiere seguir
al Señor Jesús.
Vemos como la relación entre Jesús y Santa María es el cimiento del
proceso de amorización, el que sólo
se entiende desde esa íntima unión
entre ambos. Es tal la cercanía entre
Jesús y Santa María que no hay palabras para describir esta relación.
Es esto lo que da dinamismo al proceso.
b. “ ... y por María más plenamente al Señor Jesús”
Amando a María llegamos a su corazón, y en él descubrimos que
es todo de Jesús20.
Cuando nos acercamos a María, vemos que todo su ser nos conduce
al Señor Jesús, a un encuentro más
hondo y pleno con Él. María no está
disuelta en el misterio del Señor
Jesús. Ella guarda su personalidad
propia, esto nos permite una relación personal con Ella. Descubrir a
Santa María, conocerla, nos lleva a
un encuentro filial en donde como
una madre lleva de la mano a un
hijo, así nos lleva Santa María para
encontrarnos más plenamente con
su Hijo.
Viviendo la piedad filial respondemos a la invitación que el Señor
Jesús nos hizo desde lo alto de la
Cruz: profesar el amor filial a María,
reconociéndola como Madre y profundizar en su Inmaculado Corazón,
dejando que la desbordante presencia de su Hijo llegue a nuestro propio
corazón y nos enseñe a amar con
sus mismos amores: al Padre Eterno
con un amor obediencial; a María,
su Madre y nuestra también, con
profunda piedad filial; y a los seres
humanos, con caridad fraterna.
En el Proceso de Amorización vemos
que en todo momento el centro es
el Señor Jesús. María es siempre
entendida desde una perspectiva su-
bordinada a Él. Eso no le quita valor,
pues, es el justo lugar que tiene.
Debemos amar a María a tal punto
que sea Jesús el que la ame a través
nuestro. De esta manera nos vamos
conformando al estado de Jesús,
como Hijo de María.
¿Amas a María con verdadero amor filial?
20 Luis Fernando Figari, En Compañía de María, Vida y Espiritualidad, Lima 1995, p. 18.
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UNIDAD 6
5. Seamos con María artesanas de la
reconciliación
na a nuestros hermanos. Así, nuestra acción apostólica se vuelve fecunda
prolongación del don de la reconciliación que Dios nos entrega en la persona del Señor Jesús.
El Apostolado es una consecuencia de la Maternidad
Espiritual de María
Quien aspira recorrer las sendas de la piedad filial a María, no puede prescindir de la dimensión apostólica que ésta necesariamente implica. En efecto, María ha recibido del mismo Dios la misión de conducir a los hombres
hacia el encuentro plenificador con el Señor Jesús, su Hijo,para reconciliarse con Él.
Conclusión
“La función de María es hacer llegar a todos
el don de la Reconciliación. Nuestra tarea en
la gesta de la nueva evangelización, no puede
dejar de considerar que nuestra cooperación
con Santa María, consiste en acoger el don que
María nos trae acogiendo la reconciliación con
el Padre, viviendo el dinamismo sanante de la
Reconciliación de nuestras rupturas interiores
y asumiendo activamente la misión de ser
artesanos de comunión y solidaridad con todos
nuestros hermanos, particularmente los más
pobres en las tareas por una sociedad más justa
y reconciliada”21.
El vivir el proceso de Amorización en nuestra vida implica dejarnos amar,
formar y educar por la Madre de Dios. Santa María nos enseña a “Hacer
siempre lo que el Señor Jesús nos diga”22 y nos enseña el Amor, que tiene
como fuente la Trinidad misma.
El ser hijas de Santa María, nos mueve a cooperar activamente con Ella
en la misión apostólica que le ha sido encomendada por su Hijo, el Señor
Jesús, de llevar a todas las personas hacia Él, para que en Él encuentren la
respuesta a sus anhelos más profundos.
Estamos llamadas a cooperar con María desde nuestra situación, asumiendo la misión de ser ministras de la reconciliación. Acerquémonos a María.
En ella descubrimos cómo comunicar el amor de Cristo a todos los hombres, pues aprendemos a amar como Jesús amó. El amor filial a María nos
introduce de lleno en el dinamismo del amor solidario a los hombres, nos
impulsa a proyectarnos en el servicio evangelizador y de promoción huma-
21 Luis Fernando Figari, Haced lo que Él os diga, Función Dinámica de María, Vida y Espiritualidad, Lima 2009, p. 38.
12
22 Ver Jn 2, 5.
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TEMA
UNIDAD 6
Vivamos nuestra fe
¿Qué haré para cooperar
con la gracia?
“Haced lo que Él os diga”.
Jn 2,5.
Acciones personales
Interiorizamos...
¿Cómo vivo esto?
“Y tú, a quien el Señor te dice: ‘He ahí a tu Madre’, ¿Pasarás de largo sin
ahondar el derrotero23 que tal legado te señala? La maternidad espiritual
de María, por explícita decisión del Señor Jesús requiere de ti, de un vivir
con toda intensidad el camino de la piedad filial. María es verdaderamente
tu Madre. Si quieres ser de los que viven, Ella es el camino más adecuado
para acercarte a la Vida, pues es la Madre de los vivientes. María es el camino al Señor Jesús. Él desde la cruz te la señala. Desde su corazón amoroso y
doliente, te muestra a la Madre, y te convoca. No dice Juan, sino pronuncia
unas palabras que no pueden dar lugar a equívoco: ‘He ahí a tu Madre’. ¡Se
refiere a ti!”24.
Preguntas para el diálogo
• ¿Amas a María con verdadero amor filial?
• ¿Le pides cotidianamente que te ayude a ser santa y te confías a su intercesión?
• ¿Te dejas educar por María?
• Esfuérzate en conocer a María para que
puedas ser como Ella. Te recomendamos que leas el libro “En compañía de
María” de Luis Fernando Figari.
• Pide su intercesión por tus necesidades
personales y familiares y para que los
ayude a acercarse y conocer mejor a su
Hijo, el Señor Jesús.
• Acércate a María, reza con Ella, con
una oración mariana, (te sugerimos
que tomes oraciones del devocionario
mariano “Con María en Oración”).
• Si no lo haces ya, comienza a rezar el
rosario. En el anexo 1 encontrarás la
explicación de cómo hacerlo.
• ¿Tienes una imagen de Santa María en
tu cuarto o en tu escritorio? Este medio
sencillo puede ayudarte a tenerla presente en tu vida cotidiana.
• Medita en la oración de San Bernardo
a Santa María que está en el anexo 3
de este tema.
• Reflexiona sobre el significado de nues-
tra advocación “Nuestra Señora de la
Reconciliación, la Inmaculada dolorosa”. Ver en el anexo 2 la explicación.
Acciones Comunitarias
• Visiten un santuario, Basílica o Iglesia
dedicada a la Virgen María. Allí pueden
tener un momento muy especial de
encuentro y oración con la Madre.
• Recen un rosario en familia. Pueden
usar las meditaciones del rosario que se
encuentran en el anexo 1 de este tema.
• Enseña a tus hijos y/o sobrinos y/o nietos quién es María, háblales de ella, de
cómo se pueden hacer mejores hijos
suyos y acércate con ellos a rezarle a
la Virgen o a llevarle flores.
• Si no la tienes todavía, consigue una
imagen de la Virgen y colócala en un
lugar especial de tu casa o trabajo.
• Si todavía no lo han hecho, organicen
un rosario mensual de familias en tu
centro apostólio.
• ¿Le das gracias por todo lo que de ella has recibido?
• ¿Cooperas activamente en la misión que le ha sido encomendada a Santa María de llevar a todos los hombres al Señor Jesús?
• ¿Le pides ayuda durante y después de hacer apostolado?
• ¿Conduces a tu familia a tener una relación cercana con Santa María?
23 Rumbo, itinerario.
24 Luis Fernando Figari, En Compañía de María, Vida y Espiritualidad, Lima 1995, p. 118.
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TEMA
UNIDAD 6
Celebramos nuestra fe
Todas:
1. Venturoso el mortal que, amante, guía
María los pasos al peregrinar
que el nombre de la Virgen es María
y estrella significa en turbio mar.
¡Oh tú que remas con trabajo y arte
contra el negro huracán que te persigue,
si del revuelto mar quieres salvarte
esa estrella contempla y su luz sigue!
Recemos en comunidad
Todas:
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu
Santo. Amén.
Lectora 1:
“Jesús, viendo a su Madre, y junto a Ella al discípulo que El amaba, Dijo a su Madre:
Mujer, he ahí a tu hijo. Luego dijo al discípulo: He ahí a tu Madre y desde aquel momento el discípulo la acogió en su casa”25.
Monitora:
El Señor Jesús, nos ha bendecido con el don de la maternidad espiritual de Santa María. En la cruz, dando cumplimiento pleno a su misión se dirige a Santa María y nos
confía a sus cuidados maternales. Nosotras, como hijas de María, estamos invitadas
a amarla como Él mismo la ama.
Lectora 2:
Santa María, Madre nuestra, a ti confiamos nuestras vidas. Intercede por cada una de
nosotras y de nuestras familias, para que acercándonos a tu Inmaculado Corazón,
podamos vernos conducidos más plenamente a tu Hijo, el Señor Jesús.
Rezamos juntas el Acto de Consagración:
2. María es nombre junto a Dios propicio;
luz que al mundo ilumina; hoguera lenta
que enciende la virtud, consume el vicio
y a todo el ser y espíritu calienta.
Ese nombre de amor que hasta en reflejos
presta a la oscura noche luz brillante,
que nunca sea de tu boca lejos,
que del corazón distante nunca esté.
3. Si te amenaza en la mundanal pelea
ya calumnia, ya rencor, busca esa guía,
si atribulada tu constancia ondea,
si te rinde el dolor llama a María.
María es la salud, la paz amiga.
María es la esperanza, el bien más caro;
en seguirla doquier nunca hay fatiga,
ni naufragios jamás bajo su amparo.
4. ¡Inmensurable bendición del Hijo
que nos asume al vientre virginal
y nos concede la esperanza de un bien fijo
por el sendero de la piedad filial!
Que el nombre de la Virgen es María,
que estrella significa en turbio mar;
¡Venturoso el mortal que, amante, guía
María los pasos al peregrinar!
Todas:
Oh Señora mía, oh madre mía, yo me entrego todo a Ti.
Y en prueba de mi filial afecto, te consagro en este día,
mis ojos, mis oídos, mi lengua y mi corazón, en una palabra
todo mi ser. Ya que soy toda tuya, Oh Madre de bondad,
guárdame y protégeme como hija tuya. Amén.
Monitora:
Terminamos cantando: El nombre de María.
Todas:
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
25 Jn 19, 26-27.
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Betania
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TEMA
Anexo 1
El Santo Rosario
Lo constituyen veinte misterios agrupados en cuatro grandes grupos, que resumen toda
la vida de Jesús: los momentos de gozo, luz, dolor y gloria; a estos momentos los llamamos misterios; cada grupo consta de cinco misterios y se rezan unos días determinados
de la semana.
Misterios del Rosario
Misterios Gozosos (Lunes y sábado)
Primer Misterio de Gozo
La Encarnación de Dios en el seno purísimo de María Virgen.
Segundo Misterio de Gozo
La Visitación de Santa María a su prima Isabel.
Tercer Misterio de Gozo
El Nacimiento del Señor Jesús en Belén.
Cuarto Misterio de Gozo
La Presentación del Señor Jesús en el Templo.
Quinto Misterio de Gozo
El Hallazgo del Señor Jesús en el Templo después de tres días.
Misterios Luminosos (Jueves)
Primer Misterio Luminoso
El Bautismo del Señor Jesús en el Jordán.
Segundo Misterio Luminoso
La autorrevelación del Señor Jesús en las bodas de Caná.
Tercer Misterio Luminoso
El Anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión.
Cuarto Misterio Luminoso
La Transfiguración del Señor Jesús.
Quinto Misterio Luminoso
La Institución de la Eucaristía.
Tercer Misterio de Dolor
La Coronación de Espinas.
Cuarto Misterio de Dolor
El Camino al Calvario llevando la Cruz.
Quinto Misterio de Dolor
La Crucifixión y Muerte del Señor Jesús.
Misterios Gloriosos (Miércoles y domingos)
Primer Misterio de Gloria
La Resurrección del Señor Jesús.
Segundo Misterio de Gloria
La Ascensión del Señor Jesús.
Tercer Misterio de Gloria
La Venida del Espíritu Santo sobre Santa María y los Apóstoles.
Cuarto Misterio de Gloria
La Asunción de la Virgen María.
Quinto Misterio de Gloria
La Coronación de Santa María.
ANEXOS
ANEXOS
UNIDAD 6
El Rosario es una oración vocal y mental, donde el rezo de las
avemarías va unido a la meditación de la vida del Señor Jesús.
Para rezarlo mejor suelen darse varios consejos:
• Antes de empezar buscar un momento y lugar apropiado.
• Rezarlo por alguna intención. Por ejemplo, en acción de
gracias o para pedir la intercesión de nuestra madre María.
Misterios Dolorosos (Martes y viernes)
Primer Misterio de Dolor
La Oración y Agonía del Señor Jesús en el Huerto de Getsemaní.
Segundo Misterio de Dolor
La Flagelación.
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Betania
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TEMA
Modo de rezar el Rosario
Anexo 2
• Persignarse: Hacer con el pulgar de la mano derecha tres cruces pequeñas: sobre la
frente (Diciendo:”Por la señal de la Santa Cruz”), sobre la boca (Diciendo:”de nuestros
enemigos”) y sobre el pecho (Diciendo:”líbranos Señor, Dios nuestro”).
Santa María de la Reconciliación
• Santiguarse: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
María está con el manto abierto. Ella nos invita
a cobijarnos bajo él. María sabe que muchas
veces somos débiles, sabe de nuestras flaquezas y grandezas. El manto abierto es una manifestación de la protección que ejerce Santa
María en nuestras vidas ante el peligro y las
insidias del enemigo.
• Antes de empezar los misterios rezar el Credo, tres Avemarías y el Gloria.
• A
nunciar el primer Misterio del Rosario que corresponda al día y recitar un Padre
Nuestro, en la cuenta grande.
• Rezar 10 Avemarías, en las cuentas chicas, y al final el Gloria.
• C
ada una de las siguientes decenas es recitada de la misma manera: anunciando el
correspondiente misterio, recitando un Padre Nuestro, diez Avemarías y un Gloria.
• Cuando se ha concluido el quinto misterio, se reza la Salve.
a. El manto de María.
b. El corazón de María.
María fue educada por la pedagogía divina
en la alegría y el dolor. Dolor que nos lo expresa un corazón atravesado por una espada
y alegría expresada en un corazón fulgurante
en llamas de amor, llamas vivas que denotan
la presencia transformante del Espíritu Santo.
ANEXOS
ANEXOS
UNIDAD 6
Las flores blancas significan su pureza.
c. La mirada de María.
María nos mira con indescriptible dulzura. Su
mirada invita en forma franca y directa al encuentro personal y sitúa a quién la observa en
una comunicación de tierna paz, de serenidad,
de esperanza intensa.
d. Las manos de María.
La mano derecha que con enérgica finura apunta hacia su corazón, nos invita a tener un
corazón como el de ella, siguiendo su ejemplo. Su mano izquierda nos invita a caminar
hacia Cristo junto con Ella.
e. María pisa la serpiente.
María aparece ante nosotros triunfando sobre la maligna serpiente, símbolo del mal, del
demonio. La imagen muestra el delicado y firme pie de la Madre pisándole la cabeza
mientras que ésta, de fauces abiertas y lengua extendida, la amenaza.
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Anexo 3
NOTAS
ANEXOS
Betania
Oración de San Bernardo
Si se levantan los vientos de las tentaciones,
si tropiezas con los escollos de la tentación,
mira a la estrella, llama a María.
Si te agitan las olas de la soberbia,
de la ambición o de la envidia,
mira a la estrella, llama a María.
Si la ira, la avaricia o la impureza
impelen violentamente la nave de tu alma,
mira a María.
Si turbado con la memoria de tus pecados,
confuso ante la fealdad de tu conciencia,
temeroso ante la idea del juicio,
comienzas a hundirte en la cima sin fondo
de la tristeza o en el abismo de la desesperación,
piensa en María.
En los peligros, en las angustias, en las dudas,
piensa en María, invoca a María.
No se aparte María de tu boca,
no se aparte de tu corazón;
y para conseguir su ayuda intercesora
no te partes tú de los ejemplos de su virtud.
No te descaminarás si la sigues,
no desesperarás si le ruegas,
no te perderás si en ella piensas.
Si Ella te tiene de su mano, no caerás;
si te protege, nada tendrás que temer;
no te fatigarás si es tu guía;
llegarás felizmente al puerto si Ella te ampara.
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