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Sobre la música “standard” y el jazz
Prodavinci · Monday, March 11th, 2013
Fragmento de un artículo de Hugo García
Michel, publicado en la revista Nexos
Reza el lugar común que hay música que
resulta eterna. Ello puede aplicarse a
todos los géneros, desde la mal llamada
música clásica hasta el jazz, el rock, el
reggae, el danzón, la canción vernácula,
etcétera. La Novena Sinfonía de
Beethoven o los conciertos Brandemburgo
de Bach permanecen tan vivos como
cuando fueron concebidos. Lo mismo
puede decirse de composiciones como “A
Love Supreme” de John Coltrane, “A Day
in the Life” de los Beatles, “One Love” de
Bob Marley o “Cielo rojo” de José Alfredo
Jiménez. Parecen piezas musicales
perennes.
Tin Pan Alley
Pero existe una clase de canción en
particular, prácticamente un género, al
que los estadunidenses bautizaron como
standard y que en sí misma guarda esa
calidad de incesante, de siempre viva, de
eterna.
Los standards están muy ligados al jazz y en general han sido escritos por grandes
compositores. Nombres como George Gershwin, Cole Porter, Johnny Mercer, Hoagy
Carmichael, Irving Berlin o Duke Ellington están en los créditos de esas populares
canciones a las cuales se les da un origen incluso geográfico y más o menos
legendario, bajo la denominación de Tin Pan Alley.
Digo geográfico, porque el Tin Pan Alley era de hecho un lugar, una serie de
inmuebles situada en la West 28th Street, entre la quinta y la sexta avenidas, en
Manhattan, Nueva York. Ahí, desde 1885 se instalaron algunos editores de música,
quienes contrataban a diversos compositores para escribir canciones que pudieran ser
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comercializadas. Literalmente, los autores se apiñaban en los apartamentos y
habitaciones de los edificios, con sus pianos y otros instrumentos musicales, a fin de
elaborar sus piezas. En la práctica, se trataba de verdaderas fábricas de canciones.
Este tipo de casas de música, en cuyos aledaños se aposentaron diversas tiendas de
instrumentos y casas grabadoras, se extendieron a otras calles de la urbe y a otras
ciudades (Londres llegó a tener su propia zona musical) y en su mayoría adoptaron el
nombre de Tin Pan Alley, el cual se convirtió en sinónimo de la producción de
standards.
El auge del Tin Pan Alley va de fines del siglo XIX a poco después del fin de la
Segunda Guerra Mundial, si bien su influencia llegó hasta la época en que surgió el
rock ‘n’ roll, a mediados de los años cincuenta del siglo XX.
Miles de standards surgieron en dichas factorías, aunque hay que decir que muchos
otros fueron compuestos de manera más íntima y tradicional, según el estilo de
escribir de cada compositor.
Básicamente, un standard es una canción que alcanza gran popularidad y es
interpretada por una enorme cantidad de músicos y cantantes. En ese sentido, hay
standards de blues, de jazz, de rock, de música popular. No obstante, el término se ha
centrado en las composiciones más famosas del Tin Pan Alley, mismas que se
reunieron en lo que se conoce como el Great American Songbook, es decir, el Gran
Cancionero Estadunidense.
Algunos ejemplos de standards (sólo algunos, porque se pueden contar por cientos, si
no es que por miles) son temas tan entrañables como “Over the Rainbow”, “Stormy
Weather”, “Cheek to Cheek”, “Stardust”, “Georgia on My Mind”, “Makin’ Whoopee”,
“Summertime”, “My Funny Valentine”, “Bye Bye Blackbird”, “Fly Me to the Moon”, “I
Got Rhythm” y “They Can’t Take That Away from Me”.
***
Puede leer el texto completo aquí.
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on Monday, March 11th, 2013 at 9:16 am and is filed under Artes
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