Cómo era la agricultura de los aborígenes de nuestro

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La Plata, miércoles 16 de marzo de 2005
Suplemento para los chicos del diario Hoy en la Noticia
TODA UNA FORMA DE VIDA
Cómo era la agricultura de los
aborígenes de nuestro país
En la Argentina, gran cantidad de pueblos indígenas se dedicaron
al cultivo desde mucho tiempo antes de la llegada de los españoles
E
n nuestro país hubo
numerosos pueblos
agricultores. Por ejemplo,
en el Noroeste vivían 300 mil
aborígenes como los omaguacas y otros pueblos de la
Quebrada de Humauaca y la
Puna, y los diaguitas de Salta,
Catamarca, Tucumán y La
Rioja. Pero también en Cuyo
había una población huarpe y
las sierras de Córdoba eran el
país de los comechingones.
Allí, cultivar tenía el
obstáculo de la erosión hídrica
en las laderas de los cerros,
regaban con canales o aceen otras palabras, el agua de
quias -zanjas reforjadas con
lluvia bajaba bruscamente y
piedras- que bajaban desde los
arrasaba la
arroyos. En
tierra fértil y
esto fueron
los sembrados. Los diaguitas usaban la maestros los
Para evitarlo,
irrigación artificial para huarpes,
construyeron
tamla
agricultura, por medio aunque
-especielmente
bién se regaen el noroeste- de canales y de andenes ba así en el
andenes, como
Noroeste y
enormes
Córdoba.
escalones de tierra contenida
con paredes de piedra.
Además, estos mismos puePara contrarrestar la aridez, blos criaban llamas y unos animales
pare-
Otros indígenas
Los Comechingones
Los aborígenes, también
agricultores, que hoy
llamarían la atención eran los
comechingones ya que estos
indígenas usaban barba.
cidos, las alpacas. Las primeras
se usaban para llevar cargas,
su lana servía para tejer ropa y
el cuero para hacer sandalias.
Los guaraníes
En Misiones, los guaraníes
cultivaban de otro modo.
Talaban un claro en la selva,
quemaban la vegetación y
agujereaban con un palo la
tierra para sembrar. Las
cenizas fertilizaban el suelo,
pero en pocos años no servía
más y había que abrir nuevas
parcelas. Parece un sistema
rudimentario, pero preservaba
bien la tierra.
Así cosechaban maíz, batata, zapallo, poroto, ají, maní,
ananá, tabaco, algodón, y en
especial mandioca amarga,
más nutritiva y rendidora
que la mandioca dulce pero
muy tóxica. Para sacarle el
veneno la pelaban y la
ponían en presana tubulares
y flexibles, a las que estiraban con una palanca
para exprimir el jugo.
Después, calentaban la
pulpa y lograban una
harina.
Su economía se basaba en la
agricultura, bien desarrollada,
con cultivo del maíz, la
quinoa, los porotos y zapallos.
Además criaban llamas domésticas y recolectaban la algarroba y el chañar, con los que
hacían bebidas fermentadas.
En cuanto a su vestimenta,
los hombres usaban la clásica
“camiseta” o túnica andina,
con aberturas para el cuello y
los brazos y mantas de lana en
invierno. Las mujeres usaban
una falda larga, de pieles o
tela tejida y una camiseta
corta. Usaban vinchas de lana
tejidas, adornadas con varillas
largas de metales; pulseras y
adornos de plumas.
Como viviendas temporarias
usaron cuevas rocosas de la
sierra. Y en forma permanente, las llamadas “casas
pozo”, que excavaban hasta
formar paredes.
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