8.21.16 I. Como muchos de ustedes saben, me fui a México este

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8.21.16
I. Como muchos de ustedes saben, me fui a México este verano por 19 días. Durante
ese tiempo me alojé con Silvano y Lucy Velasco y su familia en Cuernavaca. Me
encantó mi tiempo en México y con ellos. Estaba allá para aprender el español, pero,
en realidad, aprendía mucho más. Aunque yo estaba allí por un tiempo corto,
comprendía como la vida en Cuernavaca es tan diferente de la vida en Minneapolis.
Los hogares son diferentes, los barrios son diferentes, las calles y tiendas son diferentes.
Las relaciones familiares están estrechas y fuertes. Hay muchisimas tortillas, ¡y todos estos
zapatos! (¡Veía un montón de zapaterías en México!) Tengo mucho más aprecio por los
cambios que muchos de Uds han tenido que enfrentar. Pero, algo que presenciaba, por
supuesto, fue la gran devoción religiosa del pueblo. Y lo más memorable fue mi visita al
santuario de Nuestra Señora de Guadalupe en la Ciudad de México.
II. En preparar esta homilía, he pensado de nuevo en el mensaje de la Virgen a Juan
Diego al escuchar hoy las palabras de Jesús: “Los que ahora son los últimos, serán los
primeros; y los que ahora son los primeros, serán los últimos”. Ese mensaje de Jesús está
contenido en el encuentro de la Virgen con Juan Diego.
Juan Diego fue el último llamado a hacer la voluntad de Dios y ahora se cuenta
como santo. No era un poderoso ni educado ni de la clase alta. Nosotros también no
somos los más famosos ni poderosos ni lo que sea en nuestra comunidad o época
tampoco. Sin embargo, Dios tiene un plan, un pedido para cada uno de nosotros.
¿Estamos atentos? ¿Çómo está llamándole a Ud se servirle o la comunidad a la víspera
de un nuevo año escolar y ministerial?
III. ¡Que importante es el mensaje de Nuestra Señora de Guadalupe! Con ella, comenzó
uno de los periodos más sorprendentes de la historia de la evangelización cristiana.
Dentro de los diez años de la aparición de Nuestra Señora, prácticamente toda la
población de 9 millones de personas se habían convertido al cristianismo. Su mensaje es
simple pero convincente: “Los que ahora son los últimos, serán los primeros; y los que
ahora son los primeros, serán los últimos”.
h/t: Anne Attea, Robert Barron
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