El olfato humano es un GPS

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Lucia F. Jacobs y col
2016-8-85--VI-198
El olfato humano es un GPS
Un estudio comprueba que los olores nos ayudan a navegar por el espacio
El olfato ayuda a los humanos a navegar por el entorno, según un estudio de la Universidad de
California. Mediante un experimento en el que les taparon los ojos y el oído a una serie de
participantes, los científicos observaron que sólo a través de los olores estos eran capaces de
encontrar de nuevo un punto determinado en una habitación. Hasta ahora se pensaba que
esta capacidad era exclusiva de los animales.
Al igual que las palomas mensajeras, los seres humanos usan la nariz para navegar en el espacio,
porque nuestros cerebros están diseñados para convertir olores en información espacial, según
una nueva investigación de la Universidad de California en Berkeley (EE.UU.).
Aunque los seres humanos pueden carecer de la sofisticación en el seguimiento de olores de, por
ejemplo, un perro de rescate, podemos movernos a través del olfato, con los ojos vendados, hacia
un lugar cuyo olor hemos olido sólo una vez antes, según el estudio publicado el miércoles en la
revista PLoS
ONE.
Investigaciones similares se han llevado a cabo en torno a aves y roedores, pero esta es la primera
vez que la navegación basada en olores se ha probado sobre el terreno con seres humanos. Los
resultados evocan un superpoder tipo-GPS al que se podría llamar "sistema de posicionamiento
olfativo".
"Lo que hemos encontrado es que los seres humanos tenemos la capacidad de orientarnos
utilizando sólo nuestro sentido del olfato", dice en la información de UC Berkeley la autora principal
del estudio, Lucia Jacobs, profesora de psicología que estudia la evolución y la cognición en
animales
y
seres
humanos.
El olfato es un sentido primitivo que nuestros primeros antepasados utilizaron para buscar comida,
cazar y aparearse, entre otras habilidades necesarias para la supervivencia. Los primeros
marineros y aviadores informaron anecdóticamente de la utilización de los olores para navegar,
pero no ha habido estudios científicos experimentales sobre esto hasta ahora.
El
proceso
El proceso de oler, u olfato, se desencadena por las moléculas de olor que viajan a través de las
fosas nasales, donde son identificadas por los receptores que envían señales al bulbo olfatorio,
que se encuentra entre la cavidad nasal y el lóbulo frontal del cerebro, y que procesa la
información. Una clave para la conexión entre el olfato, la memoria y la navegación es que los
bulbos olfatorios tienen un fuerte vínculo neural con el hipocampo del cerebro, que crea mapas
espaciales
de
nuestro
entorno.
"El olfato es como una estructura en segundo plano de nuestro mundo de la que puede que no
seamos conscientes, pero que estamos usando para mantenernos orientados", dice Jacobs. "No
podemos ver una arboleda de eucaliptos cuando pasamos por ella por la noche, pero nuestro
cerebro
está
codificando
los
olores
y
creando
un
mapa."
Las palomas y ratas, por ejemplo, se sabe que se orientan utilizando mapas de olor, pero los seres
humanos con visión se basan más en puntos de referencia visuales, por lo que el estudio presentó
algunos resultados sorprendentes.

Ojos
vendados
Dos docenas de adultos jóvenes fueron puestos a prueba en tareas de orientación y navegación en
varios escenarios en los que se les bloqueó el oído, la vista o el olfato. La ubicación de la prueba
era una habitación de 7,5x6 metros, alrededor de cuyo borde se colocaron 32 contenedores con
esponjas. Dos de las esponjas fueron impregnadas con aceites esenciales como abedul dulce, anís
o
clavo.
En el experimento de sólo oler, los participantes fueron conducidos, de uno en uno, a la sala, con
los ojos vendados, tapones para los oídos y auriculares, y caminaron en círculos para
desorientarse. Pasaron un minuto en un punto específico de una cuadrícula, donde inhalaron una
combinación de dos fragancias. Después de caminar en círculos de nuevo, se les encargó volver
de
nuevo
al
punto
inicial,
donde
habían
olido
las
dos
fragancias.
En general, los participantes del estudio navegaron hasta relativamente cerca de la ubicación
objetivo
usando
sólo
su
sentido
del
olfato.
"Nunca hubiéramos pensado que los seres humanos pudieran tener un sentido del olfato
suficientemente bueno para esto", dice Jacobs. "Pero en retrospectiva, los resultados son tan
evidentes
como
la
nariz
de
mi
cara".
Jacobs será explorando este mecanismo aún más en un laboratorio de ideas sobre el olfato
organizado por la Fundación Nacional para la Ciencia, que se celebra este verano.
También
detecta
las
grasas
Una investigación de científicos de EE.UU. y Holanda reveló hace un año otra habilidad inesperada
del olfato humano: sirve para detectar grasas en los alimentos y su cantidad. El hallazgo fue
realizado usando la leche. Los participantes en este otro estudio fueron capaces de distinguir los
distintos niveles de grasa presentes en la leche, según esta fuera entera, desnatada o
semidesnatada,
sólo
por
el
olor.
Como el olor de los alimentos casi siempre se detecta antes que el gusto, una de las razones por
las que las personas deciden tomar un alimento con mucha grasa es precisamente el olor,
señalaban los investigadores, que consideraban que conseguir que los alimentos bajos en grasa
tengan un olor más atractivo ayudaría a reducir la ingesta de grasas por parte de la gente.
Fuente:
Lucia F. Jacobs, Jennifer Arter, Amy Cook, Frank J. Sulloway: Olfactory Orientation and Navigation in
Humans.PLOS ONE (2015). DOI: 10.1371/journal.pone.0129387.
http://www.tendencias21.net/El-olfato-humano-es-un-GPS_a40661.html
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