TEMA 7. LA LITERATURA DEL EXILIO.

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TEMA 7. LA LITERATURA DEL EXILIO.
1. EL EXILIO AMERICANO
Durante los años de la Guerra Civil y los primeros meses de 1939 muchos de
los escritores marcharon al exilio rumbo a América o a través de los Pirineos
(como Manuel Azaña o Antonio Machado). En Paris se creó el Ruedo Ibérico.
La Segunda Guerra Mundial en 1939 hizo que muchos de los exilados
acogidos en Francia también tuvieran que trasladarse a América, la mayoría a
la América hispana. México concedió la nacionalidad mexicana a miles de
refugiados, donde se formó un grupo importantes de intelectuales exiliados
alrededor de la Casa de España en México, creándose la revista España
peregrina y la editorial Seneca de Bergamin y Altolaguirre.
Estos exiliados españoles en América realizaron un papel intelectual de
primer orden, fundaron colegios siguiendo los postulados institicionistas y
centros culturales.
1.1
La poesía del exilio. Los autores del 27. Otros autores.
Gran parte de los autores del 27 se instalaron en México, además de otros
escritores como Cernuda y Leon Felipe. Mientras Alberti después de un periplo
se instaló en Argentina. Y Salinas y Guillen en distintas universidades de EE.UU
enseñando Literatura española.
América se convirtió en el lugar elegido por gran parte de estos autores
para acabar sus días, Juan Ramon Jimenez fue enterrado en Puerto Rico;
Salinas en Boston, etc. La vuelta de la mayor parte de la vuelta de exiliados a
España no se produjo hasta después de 1975 (tras la muerte de Franco).
1.2
El teatro del exilio. Max Aub.
El teatro español del exilio aparece como un género errático y se desarrolló
especialmente en Hispanoamérica, donde hay que destacar algunas obras
concretas y ciertos autores como Alejandro Casona (que volvió a Madrid en
1961) y estrenó en Buenos Aires La dama del alba, La barca sin pescador y
Los árboles mueren de pie.
Max Aub (París, 1903-México, 1972), sus lenguas maternas fueron el
alemán y el francés, pero a los 13 años el y su familia se instalan en Valencia y
se nacionalizan españoles; adoptando como lengua literaria el español. En 1939
se exilia a Francia, en 1941 es deportado a Argelia y en 1942 se embarca hacia
México, donde reside el resto de su vida, adoptando la ciudadanía mexicana.
De su obra destacan las seis novelas que componen El laberinto mágico
sobre la Guerra Civil Española, San Juan y El rapto de Europa sobre el
problema de los refugiados del nazismo, así como biografías imaginarias y sus
memorias.
1.3
El ensayo y la narrativa del exilio.
La prosa escrita por autores en el exilio tuvo un gran auge tanto en el
ensayo como en la novela.
Ortega después del exilio de 1936 volvió a Madrid en 1948, donde creo
volvió a crear escuela con discípulos como Julián Marias, Xavier Zubiri y Maria
Zambrano.
El ensayo cobró nueva vida en tierras americanas con Américo Castro (en
EE.UU) y Claudio Sanchez Albornoz (en Argentina) que volvían a tratar el tema
de España con sus obras La realidad histórica de España y España ese enigma
histórico. En el interior, el ensayista Pedro Laín Entralgo también retoma en
1948 el tema de España con España como problema.
El filósofo y ensayista José Ferrater Mora afincado en EE.UU escribió su
Diccionario de filosofía
La novela en el exilio contó con nombres relevantes, algunos ligados
cronológicamente a la generación del 14 como Francisco de Ayala y Ramon J.
Sender, residentes respectivamente en Buenos Aires y EE.UU. También destaca
Rosa Chacel, perteneciente al círculo de Ortega y Gasset, una de las pocas
mujeres novelistas del momento, exiliada en Brasil y Argentina.
Fueron muy cultivados los libros de memorias como La arboleda perdida de
Rafael Alberti y Recuerdos y olvidos de Francisco de Ayala.
También proliferaron las novelas autobiográficas como Crónica del Alba de
Ramon J. Sender o Barrio maravillas de Rosa Chacel.
Rosa Chacel (Valladolid 1898 – Madrid 1994) fue educada en su casa por su
madre que era maestra. En 1915 ingresa en la Escuela de Bellas Artes de San
Fernando. Pasa 5 años en Roma y a la vuelta conoce a Ortega y Gasset y
publica en la Revista de Occidente. Al estallar la guerra se exilia en Brasil y
Argentina, volviendo a España en 1973. De sus novelas destacan Memorias de
Leticia Valle y Barrio de Maravillas; de entre sus ensayos Saturnal. Y de sus
memorias Desde el amanecer. Fue Premio de la Critica (1936) y Premio
Nacional de las Letras españolas.
Ramón J. Sender (Chalamera) Huesca 1901 – San Diego (EE.UU) 1982) de
formación autodidacta, no finalizó estudios universitarios. Se inició en el
periodismo, también tuvo una intensa actividad política de tendencia filo
anarquista. En 1938 emigró a Francia, en 1939 a México y en 1942 a EE.UU. De
su obra narrativa destacan Mr. Witt en el cantón (1935- Premio Nacional de
Literatura), Crónica del alba (en tres volúmenes), Réquiem para un campesino
español, etc. En 1969 obtiene el premio Planeta.
Francisco Ayala (Granada 1906- Madrid 2009). Estudia Derecho y Filosofía y
Letras en Madrid. Se doctora en Derecho y obtiene la catedra de Derecho
Político de la Universidad de Madrid. Fue letrado de las Cortes con la República.
En 1939 se exilia en Buenos Aires y posteriormente se traslada a Puerto Rico y
a EE.UU. En 1976 se instala en Madrid. Escribió novelas, relatos, cuentos,
artículos y ensayos sobre temas políticos y sociales. También escribió unas
memorias Recuerdos y olvidos que merecieron el Premio Nacional de Literatura
en 1983.
LEON FELIPE – COMENTARIO DE TEXTO
El hacha, elegía española. (Página 190)
1,-Relacione este texto con su contexto literario e histórico-artístico, señalando
asimismo de estos contextos sus aspectos fundamentales.
2.- Analice la estructura y las principales características temáticas y estilísticas
de este texto, relacionándolas asimismo con su contexto más inmediato.
1.- Localización del autor en su época. Contexto literario e histórico-artístico
León Felipe (1884–1968) nace en Tábara (Zamora).
Su verdadero
nombre era Felipe Camino Galicia de la Rosa. Hijo de un notario, pertenecía a
una burguesía acomodada. Estudió farmacia (llegó a tener una botica) pero
renunció muy pronto a esa vida que él consideraba monótona y privilegiada,
para embarcándose en aventuras.
Viaja por España como actor de una compañía ambulante, más tarde
pasa tres años en la cárcel, acusado de haber realizado un desfalco. Se casa
con la peruana Irene Lambarri, y se instala con ella en Barcelona, pero al poco
tiempo se separan y León Felipe decide ir a Madrid donde lleva una vida
bohemia y miserable. Lleno de deudas, marcha a Guinea Ecuatorial, donde vivió
tres años como administrador de hospitales.
En 1923 marcha a México donde se dedica a la enseñanza; es
bibliotecario en Veracruz y agregado cultural de la Embajada de la España
republicana; se dedica a la enseñanza), como profesor de Literatura española
en distintas universidades de América.
Junto con Jesús Silva Herzog, Bernardo Ortiz de Montellano y Juan
Larrea, funda la revista Cuadernos Americanos. También colabora en varias
revistas. Publica Versos y oraciones de caminante (1920-1929)
Se casa con Berta Gamboa, también profesora, con quien pasa a vivir a
Norteamérica.
En 1936, cuando estalla la guerra civil, vuelve a España como militante
republicano hasta 1.938, año en que, decepcionado, se exilia definitivamente en
México, donde murió en 1968
León Felipe, aunque coetáneo de los poetas de la Generación del 27, no
formó parte de su grupo, siguiendo su propia trayectoria poética.
Alejado de las vanguardias, su poesía tiene un estilo peculiar, como
defensor del individuo y de la solidaridad humana. Al contrario de lo que sucede
en su obra poética, su teatro sí está influenciado por las vanguardias, en obras
como La manzana (Poema cinematográfico).
Como traductor, destaca la labor realizada sobre la obra Canto a mí
mismo del poeta estadounidense Walt Whitman, autor de gran repercusión en
la época desde los modernistas.
Entre sus obras escritas destacan: Drop a Star (Baja una estrella, 1933),
La insignia (1936), El payaso de las bofetadas (1938), Pescador de caña
(1938), El hacha (1939) la obra que nos ocupa, Español del éxodo y del llanto
(1939).
En 1942 escribe El poeta prometeico, Ganarás la luz (1943), España e
Hispanidad (1947), Antología rota (1947), Llamadme publicano (1950), El
ciervo (1954), ¡Oh, este viejo y roto violín! (1968). León Felipe defiende en su
poesía la dignidad del hombre y la justicia social.
Su obra poética se caracteriza por la denuncia y la nostalgia que confluye
en su expresión, pero sin perder por ello la llama poética, una épica personal de
lucha a favor de la dignidad del hombre y la justicia social y contra la opresión y
la injusticia.
2,-Analice la estructura
estilísticas de este texto.
y las
principales
características
temáticas y
El tema es un canto triste dirigido a España por ser un lugar donde ni
siquiera ya hay bandos porque todo es destrucción y muerte. El término del
título es de una gran agresividad porque un hacha expresa destrucción y
muerte. El subtítulo nos indica que representa un canto de dolor, de muerte
(elegía).
En el primer verso, de forma aislada y única, el nombre de España queda
destacado y es a quien se dirige el verso siguiente para expresar la ausencia de
bandos.
Los versos posteriores del fragmento explican las razones de la ausencia de
esos bandos y se estructuran las ideas:

En los dos primeros versos, el poeta se dirige a España y niega que
existan enemigos o bandos. Y lo hace desde la cercanía de quien puede
verlo, de quien está en España, (“aquí”).

En los 6 versos siguientes se destaca, la visión del polvo como símbolo
de destrucción y la presencia constante del hacha, símbolo de muerte,
(desde el pasado –antigua- hasta el presente) cuya agresión se deja
sentir sobre las carnes de los hermanos / familia (casa) cuando atacan
las alimañas.


Los 4 versos siguientes muestran cómo, desde las alturas, todo es
destrucción. Por el cielo, las aves de rapiña atacan edificios y campos; en
la tierra quienes habitan la casa, los hermanos, utilizan el hacha unos
contra otros.
Los dos últimos versos, separados por punto de la estrofa anterior,
representan la conclusión: el enemigo está dentro del hombre y por eso
está en la sangre y en las raíces de la tierra (barro).
Recursos estilísticos utilizados para comunicarnos
esa idea
Los sustantivos polvo y hacha se reiteran, a diferencia de los demás. EL
término polvo, al final de un verso y al principio de otro, queda destacado de
los demás, como si el poeta tratase de dar continuidad a ese polvo, producto de
la destrucción del hacha.
Frente a estos términos, insistentes, de muerte y destrucción (hacha) se
oponen otros que muestran el aspecto familiar: casa, carne, hermano, sangre,
completados por otros que expresan el entorno de la vida humana: torres,
campos, barro, choza.
Ese contraste de sustantivos, girando alrededor del polvo y, sobre todo
del hacha, cuyos dos adjetivos que la definen (indestructible y destructora) ,
insisten en el carácter dramático del texto, e impiden cualquier posibilidad de
cambio, porque es lo único que no se destruye y al tener como misión la
destrucción, la hace eterna.
El hacha, es un símbolo de destrucción cuya presencia en la vida de
España procede de tiempo atrás, de un origen remoto, por lo que se puede
afirmar que no existen bandos, como declara el poeta.
Las formas de volver, en pasado perfecto volvió es decir, se produjo en
un determinado momento del pasado, más el presente, vuelve, precedidos del
reflexivo se, indicando una acción generalizada.
El verbo ser –al final- nos indica el verdadero sentido de la inexistencia
de bandos: el enemigo es tu hermano y tu tierra. Esta afirmación no deja
posibilidad de solución.
Hay una gradación desde arriba hacia abajo en: vuelan sobre tus torres y
tus campos. También hay un símil en tu enemigo es tu sangre y el barro
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