EL PRINCIPITO

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EL PRINCIPITO
1 INTRODUCCIÓN
Esta experiencia es el resultado del trabajo en equipo realizado con los alumnos
de sexto de Primaria en el que, sin evitar lo lúdico y adentrándonos en lo pedagógico,
se ha hecho un profundo análisis de una de las obras más hermosas de la Literatura.
El trabajo en equipo es una importante modalidad de trabajo que exige una serie
de normas que ayudan al alumnado a relacionarse unos con otros. La base de esta
forma de trabajar es el respeto a la manera de ser de todos los componentes del grupo
y la capacidad que tiene cada uno de dar lo mejor de sí mismo en beneficio del trabajo
de todos.
Con la realización de esta actividad favorecemos fundamentalmente
la
adquisición de la competencia en comunicación lingüística, la competencia social y
ciudadana, la competencia artística y cultural y la competencia para aprender a
aprender.
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OBJETIVOS
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Potenciar la capacidad interpretativa.
Desarrollar el gusto por la lectura.
Agudizar la mente y los reflejos y desarrollar la imaginación.
Descubrir la libertad de crear los personajes.
Crear el sentido de la responsabilidad.
Pronunciar correctamente y dar la entonación adecuada.
Reflexionar sobre el sentido de la vida, la amistad y el amor.
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DESARROLLO DE LA ACTIVIDAD
3.1 Lectura del libro
Empezamos el curso realizando la lectura del libro. Cada día trabajamos un
capítulo. En primer lugar hacemos lectura individual silenciosa buscando en el
diccionario las palabras desconocidas; después, para que los alumnos tomen como
modelo, sobre todo al principio, el ritmo y la entonación, la maestra realiza la lectura en
voz alta para ir explicando y desvelando el significado de las pequeñas metáforas que
faciliten la comprensión de la obra. Así, los alumnos pueden entender que una misma
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situación puede ser interpretada de maneras diferentes por distintas personas. Esto
les va a ayudar a comprender el punto de vista de otros cuando haya diferencias y la
convivencia se verá notablemente favorecida.
3.2 Análisis de los personajes
Después de la lectura, poco a poco vamos haciendo en clase un estudio del
significado de algunos elementos y de las características de los personajes:
El Principito: Es el personaje principal del libro. Vive en un pequeño planeta que
podríamos identificar, no como un planeta, sino como su propia vida; el resto de
planetas que visita, haciendo preguntas que no interesan a los adultos, son en realidad
las vidas de otras personas que conoce. Con la descripción de su pequeño planeta
trata de hacernos reflexionar acerca de la inocencia del personaje y de lo mucho que
le falta por vivir y aprender.
El narrador: Es el propio autor, coprotagonista del libro, que nos va guiando a lo
largo de la historia. Es un adulto que intenta razonar y actuar como un niño, para
recuperar al niño que todos hemos sido y que llevamos dentro. Es nuestra propia
imagen, nuestro reflejo en la historia; el personaje que nos identifica y nos hace ver
cómo deberíamos ver las cosas y cómo las vemos en realidad. Nos critica con frases
como: "Si les decís a las personas mayores: He visto una casa preciosa de ladrillo
rosa, con geranios en las ventanas y palomas en el tejado…, no acertarán a
imaginarse la casa. Es necesario decirles: He visto una casa que vale cien mil francos.
Entonces exclaman: ¡Qué hermosa es!”
El cordero: Es un personaje aparentemente irrelevante, pero de gran significado.
Es el amigo que necesita tener y que lo ayudará en sus momentos de soledad; pero
que puede perjudicarle algún día si se come su rosa. A veces, en la vida real, también
nuestros amigos se vuelven contra nosotros y nos hacen daño.
La caja: En un achaque de ira por no saber dibujar el cordero, el autor dibuja
una caja y dice: "Esta es la caja. El cordero que quieres está dentro". La caja es una
alusión a la imaginación, que los adultos ya no suelen usar y que al Principito le sobra
para poder ver su cordero.
Los baobab: Son los problemas que hay que solucionar antes de que sean
demasiado complicados, o sea demasiado tarde. Es la moraleja que nos deja el autor,
cuando nos alerta: "¡Niños, atención a los baobabs!" Los niños somos nosotros. Hay
que estar preparados para afrontar las situaciones que no nos son favorables y estar
siempre atentos para diferenciar lo bueno de lo malo y actuar en consecuencia.
Los volcanes: Hacen referencia a las tareas comunes del día a día. No son un
problema como los baobab; son simplemente cosas que hay que hacer para que todo
vaya bien, y hay que hacerlo aunque no nos guste. Aquí se hace hincapié en el
trabajo, el esfuerzo, la constancia y la disciplina.
La rosa: Personaje que simboliza el amor y la inocencia del Principito. La rosa no
es una flor cualquiera; es su amor. Es la metáfora de la mujer que ama y que se ha
quedado para siempre en su corazón. Es hermosa, perfumada, perfecta y al mismo
tiempo, llena de imperfecciones; es frágil y hay que cuidarla, mimarla, estar siempre
atento; además, es complicada, orgullosa, vanidosa, egoísta y mentirosa. Es la
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responsable de la huída del Principito por crearle una gran confusión con su forma de
decir las cosas. Sin embargo, es su flor y es única entre todas las demás.
El biombo: Simboliza la protección, los celos, los mimos y cuidados que hay que
tener para que las personas que amamos se sientan protegidas y queridas; aunque
por sí mismas sean capaces de superar los contratiempos, necesitan saber que
cuentan con nuestro apoyo.
El rey: Por una parte representa la autoridad, la ambición de poder y el deseo de
someter a los demás a nuestros caprichos. Por otro lado, podemos deducir del
encuentro con este personaje, que realmente nadie tiene autoridad sobre otros y que
la decisión de hacer o no hacer algo es exclusivamente de uno mismo; por tanto, no
podemos culpar a los demás de nuestros actos.
El vanidoso: Este personaje encarna el deseo de reconocimiento y admiración
social. Representa el egoísmo y nos hace reflexionar sobre las veces que actuamos
sin tener en cuenta los deseos o las necesidades ajenas. Nos recuerda que la vanidad
es un defecto que todos manifestamos alguna vez, cuando pensamos que somos
mejores que los demás; como consecuencia, es posible que suframos el rechazo de
los que nos rodean y nos quedemos solos.
El borracho: Se refiere a las personas que no actúan ante las dificultades.
Representa la falta de fuerza de voluntad y superación humana. El borracho bebe para
olvidar que tiene vergüenza de beber. El círculo cerrado en el que se encuentra este
personaje, nos permite reflexionar sobre cómo un problema nos puede llevar a un
callejón sin salida, si no ponemos suficiente empeño en superarlo; aunque para ello a
veces tengamos que ceder un poco. Es cuestión de intentar buscar un término medio
antes de que la situación se enrarezca demasiado.
El hombre de negocios: Representa la avaricia y la ambición. El personaje está
siempre ocupado contando las estrellas que posee y las que piensa poseer; planea
utilizarlas para comprar más estrellas y ser más rico. No tiene tiempo para nada ni
para nadie, todo le fastidia. En realidad, es un esclavo del trabajo que no es feliz
porque no ha aprendido a disfrutar de las pequeñas cosas de la vida.
El farolero: Representa la lealtad y la responsabilidad, se gana el respeto y la
amistad del principito porque cumple bien con su obligación: enciende un farol cuando
empieza la noche y lo apaga cuando llega el día. Este compromiso lo lleva a una
situación absurda en la que enciende y apaga el farol cada minuto, que es lo que dura
un día en su planeta y no le permite hacer nada más. Este personaje nos hace
reflexionar sobre el paso del tiempo.
Por un lado, pretende enseñarnos que el hacer lo que uno debe, a veces, nos
impide hacer lo que uno realmente quiere; por otro lado, nos muestra cómo los adultos
nos encerramos en la monotonía del trabajo, de la que somos incapaces de salir, sin
darnos cuenta de que los momentos perdidos no se recuperan jamás.
El geógrafo: Personaje sabio, inteligente y estudioso, que pasa todo el tiempo
encerrado en su despacho, elaborando mapas; pero nunca deja su escritorio para
explorar. Interesado en las cosas eternas e invariables, aferrándose a la seguridad. Su
mundo es mayor que el de los otros personajes porque lleva una vida más plena
dedicada al conocimiento, pero cometiendo el error de no experimentar y explorar por
sí mismo su planeta; por esa razón, es posible que sea engañado o confundido.
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Intenta transmitirnos un planteamiento en el que cada persona debe vivir su
propia vida y cometer sus propios errores y no permitir que otros nos manipulen a su
antojo con engaños, porque podrían hacernos mucho daño o perjudicar nuestras
relaciones con los demás.
Este personaje le aporta al Principito la idea de que es posible que su rosa ya no
esté cuando él decida regresar. La idea de lo efímero conmueve al Principito y se
queda muy preocupado al saber que su rosa desaparecerá algún día. Igualmente, en
la vida real, tenemos que aceptar que las personas queridas se nos van y que ni los
momentos buenos ni lo malos duran para siempre, sino que se suceden en el tiempo,
unos tras otros.
La serpiente: Es el primer personaje que encuentra el Principito en la Tierra y
que tiene además el poder para devolverlo a su planeta. En la corta conversación que
mantienen, se hace referencia a la soledad; a lo solos que podemos llegar a estar,
aunque haya muchas personas a nuestro alrededor.
A veces, nos sentimos solos cuando alguien no nos comprende o nos sentimos
defraudados. Tenemos que aprender que cada persona puede tener su propia manera
de ver las cosas, sin que por ello tengamos que distanciarnos.
La flor: El encuentro con la flor viene a decirnos lo difícil que es encontrar a las
personas cuando verdaderamente las necesitamos. Plantea la vida como algo incierto,
cambiante e inestable; los hombres no echan raíces porque nunca saben cuando un
hecho va a cambiar su destino. Esto ocurre a diario; no sabemos dónde vamos a ir
estas vacaciones, a quién vamos a conocer ni qué amigos vamos a tener en el nuevo
instituto.
El jardín de rosas: Se concibe la mentira como algo que forma parte del ser
humano. Cuando habla con las rosas, nuestro protagonista se siente muy desdichado
porque su rosa le ha mentido al decirle que era la única de su especie en el universo.
Esto nos pasa a nosotros cuando nos sentimos engañados por las personas a las que
queremos.
El zorro: Plantea la necesidad que tenemos, como seres sociales, de
relacionarnos y de tener alguien en quien confiar. Le enseña el verdadero sentido de
la amistad y la esencia de las relaciones humanas; le explica al principito que su rosa
sí es única y especial porque es la que él ha cuidado y es la que él ama.
Por otro lado, podemos deducir también que la despedida definitiva del zorro,
significa el final de una etapa vivida, en la que dejamos atrás muchas experiencias,
para empezar otra nueva.
El guardagujas: Trata el tema de la monotonía de algunas personas, que no
hacen nada para cambiar la rutina de sus vidas. Simboliza la prisa y el descontento
con uno mismo, por no saber muy bien qué queremos y dónde vamos.
El mercader: Entendemos que esta metáfora de la economía del tiempo hace
referencia también a la avaricia por el dinero. Nos recuerda que vivimos en un mundo
en el que, lejos de toda ética moral, todo se compra y se vende; un mundo, en el que
lo importante son los beneficios y no las personas.
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El pozo: Significa la esperanza. Cuando las cosas van mal, siempre hay una
solución posible; es cuestión de buscar la mejor y de esperar el momento oportuno. Es
un símbolo positivo que se refiere también a la capacidad que debemos desarrollar
para poder ver el lado bueno que cualquier situación tiene y minimizar los aspectos
negativos.
Por otro lado, refleja el descontento continuo del ser humano por no saber
realmente lo que quiere y por no saber apreciar las pequeñas cosas que la vida nos
ofrece.
3.3 Resumen
Un aviador tiene una avería en su avión y se queda aislado en el desierto. Se
duerme y al despertar se encuentra con el Principito. En las conversaciones que
mantiene con él, le revela su propia visión sobre la estupidez humana y la sencilla
sabiduría de los niños, que se pierde cuando crecen y se hacen adultos.
El Principito le cuenta que vive en un pequeño planeta; allí es dueño de tres
volcanes y una rosa que él cuida y en el que pasa los días quitando los árboles
baobab que intentan echar raíces allí. Un día, cansado de los reproches de la rosa,
decide abandonar su planeta para explorar otros mundos. Aprovecha una migración
de pájaros para emprender el viaje y recorrer el universo. Visita seis planetas, cada
uno habitado por un personaje: un rey, un vanidoso, un borracho, un hombre de
negocios, un farolero y un geógrafo. Cada uno demuestra a su manera, lo vacías que
se vuelven las personas cuando se convierten en adultas.
En el último planeta que visita, se encuentra con un geógrafo, que le recomienda
viajar a La Tierra, donde entre otras experiencias, conoce al aviador coprotagonista de
la novela.
3.4 Escribimos y representamos los diálogos
Esta actividad me ha servido como herramienta para enriquecer el trabajo del
aula. Es el resultado de la creación colectiva, en la que lo importante no es la
exhibición, sino la vivencia y la experimentación con las palabras. Los alumnos,
despreocupados de los aplausos y sin pensar en cuestiones técnicas, han escrito un
diálogo para ser dramatizado en la intimidad del aula.
El trabajo se ha hecho en pequeño grupo y ha tenido que ser guiado y
supervisado continuamente. Se han formado cinco grupos; cada uno ha elegido un
personaje (rey, vanidoso, hombre de negocios, farolero, y anciano) sobre el que han
tenido que rescatar los diálogos de la parte narrativa, para luego representarla ante los
demás. A modo de ejemplo, se reproduce aquí el diálogo con el rey.
REY: (Sentado) ¡Vaya! ¡Por fin un súbdito!
PRINCIPITO: ¿Cómo es posible que me reconozca si nunca me ha visto?
REY: (Lo llama) Acércate para que te vea mejor.
PRINCIPITO: (Bosteza) Ahhh
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REY: (Muy serio) El protocolo no permite bostezar en presencia del rey. Te lo prohíbo.
PRINCIPITO: No puedo impedirlo. He hecho un largo viaje y no he dormido.
REY: Entonces te ordeno que bosteces. Hace años que no veo bostezar a nadie.
¡Vamos, bosteza otra vez! ¡Te lo ordeno!
PRINCIPITO: Me da vergüenza y ya no tengo ganas.
REY: ¡Hum, hum! ¡Bueno! Entonces te ordeno que bosteces o que no bosteces.
PRINCIPITO: ¿Puedo sentarme?
REY: (Enérgico) Te ordeno que te sientes.
PRINCIPITO: (Se sienta) Señor, puedo preguntarle…
REY: Te ordeno que me preguntes.
PRINCIPITO: Señor ¿Sobre qué ejerce su poder?
REY: ¡Sobre todo! Sobre las estrellas y los planetas.
PRINCIPITO: ¿Y las estrellas le obedecen?
REY: ¡Naturalmente! No tolero la indisciplina.
PRINCIPITO: Quiero ver una puesta de sol. Ordenad al sol que se ponga.
REY: Si ordeno a un general que vuele de flor en flor como una mariposa y no ejecuta
la orden recibida ¿Quién sería el culpable?
PRINCIPITO: Vos.
REY: Exacto. Hay que exigir a cada uno lo que es capaz de hacer. La autoridad tiene
que estar basada en dar órdenes razonables.
PRINCIPITO: ¿Y mi puesta de sol?
REY: Tendrás tu puesta de sol, pero esperaré a que las condiciones sean favorables.
PRINCIPITO: ¿Y cuándo serán favorables las condiciones?
REY: Hmmm. Será esta tarde a las siete cuarenta.
PRINCIPITO: No tengo nada que hacer aquí. Voy a partir. (Se levanta)
REY: ¡No partas! Te hago ministro.
PRINCIPITO: ¿Ministro de qué?
REY: De … ¡De justicia!
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PRINCIPITO: (Se sienta) ¡Pero aquí no hay nadie a quién juzgar!
REY: Te juzgarás a ti mismo. Es lo más difícil.
PRINCIPITO: Puedo juzgarme a mí mismo en cualquier parte. No tengo necesidad
vivir aquí.
REY: Creo que en algún lugar del planeta hay una rata vieja. La oigo por la noche. La
condenarás a muerte de cuando en cuando. Así su vida dependerá de tu justicia. Pero
luego la indultarás para conservarla porque no hay más que una.
PRINCIPITO: A mí no me gusta condenar a muerte. Creo que me voy. (Se levanta)
REY: ¡No, espera! ¡Te nombro mi embajador!
PRINCIPITO: (Aparte) Las personas mayores son muy extrañas
Paralelamente, para completar su estudio, se está preparando el montaje y la
adaptación teatral de la obra. Mi intención es que pueda ser representada utilizando
sólo los materiales y el vestuario disponibles, sin ocasionar gastos innecesarios a las
familias o al centro.
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CONCLUSIÓN
La realización de esta actividad ha conmovido profundamente al grupo y les ha
dejado llenos de reflexiones sobre los diversos aspectos que hemos tratado.
Por otro lado, al convertirse los alumnos en autores teatrales, han tenido que
reflexionar con el máximo detalle, sobre las conversaciones de los personajes, ya que
posteriormente han tenido que interpretarlos ante los demás
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BIBLIOGRAFÍA
-
De saint-Exupéry, A. (1946). El Principito. Alianza Editorial, S.A. Madrid, 1980
http://es.wikipedia.org/wiki/El_principito
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