Las vocaciones sacerdotales y religiosas en la

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Postulación del Instituto Cavanis
Las vocaciones sacerdotales y religiosas
en la Congregación Mariana,
en el Oratório, en la Escuela y en los Ejercícios Espirituales
de P. Antonio e P. Marcos Cavanis
CONGREGACIÓN DE LAS ESCUELAS DE CARIDAD
INSTITUTO CAVANIS
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Abreviaciónes
1. Pos/Positio – Sacra Congregatio pro Causis Sanctorum.
Officium historicum, Venetiarum Beatificationis et Canonizationis
Servorum Dei Antonii Angeli et Marci Antonii
Cavanis, fratrum sacerdotum fundatorum Congregationis
cler. saec. a Scholis Charitatis vulgo Instituti Cavanis
(+ 1858, 1853). POSITIO super introductione causae et
virtutibus ex officio concinnata. Romae, 1979.
2. EMM – A. A. M. A. Cavanis, Epistolario e memorie
1779-1853, Roma 1985-1994, 8 voll.
_________________________
Stampa: anno 2010
Curia generalizia dei Padri Cavanis
Via Casilina, 600
00177 ROMA
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Presentaciòn
El P. Antonio Angel Cavanis, sacerdote del patriarcado de Vene-zia desde 1795, aplicado a la
parroquia de Santa Ines V. M., sentìa al instante “nacer en el corazòn el profundo deseo de
consagrarse completamente a la educaciòn de la juventùd” y encontrò la aprovaciòn de los
superiores y en el hermano Marco un valido colaborador laico para este apostolato.
Comenzaron en el 1802 con un grupo de jòvenes reunidos en Congregaciòn Mariana, continuaron
con el Oratorio que se volviò despues parroquia, despuès las leyes napoleonicas del 1807. Siempre
dòciles a la acciòn del Espìritu en febrero de 1804 dan vida a una Escuela de Caridad, para agregar
a la formaciòn catequistica y espiritual, una regla de instrucciòn escolàstica.
Congregaciòn Mariana, Oratorio, Escuela, devìan ser abiertas a todos, y sobretodo a los màs pobres
y por lo tanto gratuitas; la formaciòn devìa ser ofrecida y corregida “con la màs grande caridad” y
en un ambiente de familia. A los colaboradores decìan: “Sean padres màs que maestros”.
Un ano màs tarde tambièn Marco Cavanis si hace sacerdote y asì los dos hermanos por alrrededor
de 50 anos si hacen santos como sacerdotes y educadores de la juventùd veneziana, sea masculino
sea femenino, dedicando a si mismos a una Obra intensa al bein de la Iglesia y de la socidad de
aquel tiempo(loro tempo). « El espìritu interno de la obra es precisamente directo a perfeccionar el
ejercicio de la caridad hacia Dios y hacia el projimo, y promover junto a las ventajas de la
sociedad civil »(Al Partriarca Milesi, 27 de Julio 1818).
En cada iniziativa y actividad los dos hermanos Cavanis miraban a formar los jòvenes a una intensa
vida cristiana, estimulàndolos a vivir en el mundo “como luces que alumbraron las tinieblas, y
como lirios que atraigan a los otros”.
Es por eso que “la Congregaciòn Mariana con con la vitalidad y el fervor de sus miembros, dice P.
Servini en la Positio, se muestra como espejo del alma de los dos hermanos, de la profunda vida
interior… de la fuerza irresistible de sus ejemplos : Antonio con su vida sacerdotal (intemerata),
humilde y serenamente alegre en la uniòn con Dios, Marco con mostrar pràcticamente en sì mismo
el modelo de como se puede vivìr en el mundo y en el pùblico empleo sin venir a comprometerse
con la propia consiencia” (Pos 159).
No hace maravillas que en ente clima de intensa vida espiritual creado de los dos Siervos de Dios,
los compos del apostolado se transformaran en un viero de vocaciones sacerdotales y religiosas.
« El aver dado a la Iglesia tantos sacerdotes y religosos no solamente en los primeros anos, tambén
durante toda la vida, es un mérito indiscutibile de los dos Cavanis confirmado de numerosos
documentos » (Pos 160).
P. Diego Spadotto actualmente secretario y procurador general del Instituto Cavanis, profondo
conocedor de los escritos, de la pedagogia y espiritualidad de los Venerables Hermanos, ofrece un
breve y significativo panorama de este aspecto de la “gracia de los primeros iempos” del Istituto,
dentro del quadro màs completo del método pedagogico y formativo.
Se es querido dedicar este tarbajito, publicado en el ano del 150° aniversario de felìz transito del
Siervo de Dios Antonio Cavanis, a todos los sacerdotes diocesanos y religiosos del patriarcato de
Venezia, ciudad de naciemiemto de los Cavanis y lugar bendito el cual dieron tantos ejemplos de
fidelidad a la gracia de Dios. En el mineiterio sacerdotal, en la vida religiosa y en servicio de la
educaciòn de la juventùd.
Roma 12 de marzo del 2008
P. GIOVANNI DE BIASIO
Postulador
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Premisa
Antonio y Marcos Cavanis dejaron, como educadores y como sacerdotes, un ensenamiento y eficàz,
provechoso y fescinante: osar siempre en la fe, ir contra la corrente, sobretodo, ir conta cada
superficialidad y cada cierre de orizzontes en la misiòn educativa y en la coherencia de la vida
cristiana. Es una verdadera culpa, pero que se aprendan la lecciòn de la vida de los Fundadores de la
Congregaciòn de las Escuelas de Caridad-Instituto Cavanis. No se ha descubierto todavìa toda la
genialidad y el empeno incondizionato, no solo para la educaciòny para la misiòn de educadores,
también para la formaciòn de los educadores, de las familias y el renovamiento espiritual del clero,
visto como formadorde comunidad cristiana estructurada segùn una catequesis bien programada y
bien administrada y segùn una vida sacramental y de empeno apostolico coherente.
En aquella que hoy llaman pastoral vocacional o animaciòn vocacional, los Cavanis trabajaron
mucho, en particolar, para el Patriarcato de Venezia y para el clero veneziano de aquel tiempo.
Hicieron de aquella que hoy es llamada pastoral juvenil, en la Congregaciòn Mariana, en el Oraorio,
y en le Escuela, el motor de la animaciòn vocacional. « Can éstos medios se cultivan de continuo las
vocaciones religiosas las cuales en tanto nùmero se introdujeron entre estos hijos a efecto… »
(EMM III 79). En una relaciòn entregado de los Cavanis al Cardenal Monico, patriarca de Venezia,
en diciembre del 1830 los Fundadores hecen una lista “de eclesiasticos escogidos del Oratorio de
las Escuelas de Caridad”; a la época enumeran 47 y entre estos eclesiasticos estan los Obispos,
sacerdotes y religiosos. Cuando eran aùn en vida, P. Antonangelo Cavanis torna a la casa del Padre
en el 1858, el nùmero de sacerdotes salientes de las Escuelas de Caridad Cavanis eran màs de
cientocuarenta. “en el cuidado que se toma la Congregaciòn de la amadìsima juventud, creo
necesario de hacer conocer a vuestra Eminencia que se usa especial empeno para cultivar las
vocaciones al estrado eclesiastico, el cual de ordinario desaparecen sin efecto por falta de
oportunos socorros… se hace cada esfuerzo entre sì, para proveer bien, cuando el lo exija, de
temporales socorros y hasta que a veces por largos anos de cotidiano mantenimento… pero sempre
después de aver reconocido la verdàd de la eclesialidad vocacional” (EMM IV 391)
I. La Congregaciòn Mariana
El 2 de mayo de 1802 en Venezia, en la Capilla del Crusifijo de la Iglesia de Santa Inés venìan
agragados a una nueva Congregaciòn Mariana los primeros nueve jòvenes, entre los cuales el jòven
Marco Cavanis; el hermano, P. Antonio Cavanis era el director. Nacìa asì en la parroquia de Santa
Inés una Congregaciòn Mariana intitulada a la Virgen Asunta. Este movimiento juvenil de
formaciòn cristiana se converte enseguida el banco di prudeva que hace nacer, y consolidar el
apostolado de los hermanos P. Antonio y Marco Cavanis en favor de la juventùd pobre de Vanezia,
que serà también una fuente de vocaciones sacerdotales para el clero de Venezia y para la vida
consagrada.
En los meses sucesivos tiene inicio una felìz corrispondencia epistolar entre esta Congregaciòn
Mariana, que apenas neciò, y otras Congregaciones Marianas, specialmente del Veneto, que eran
aproximadamente unos trenta. La primiera de estas letras dirigidas a la Congregaciòn Mariana y
puesta en el “Registro Sacras Correspondencias”, es para los congragados marianos de la ciudad de
Noventa di Piave (VE). La Congregaciòn Mariana de Noventa di Piave, naciò como fruto de una
misiòn que estaba en la ciudad del misinario gesuita p. Luigi Mozzi, en aquel ano, 1802 residente
todavìa a Bergamo como sacerdote auxiliar della catedral , por causa de la supresiòn de la
Compania de Jesùs. Los jòvenes hermanos Cavanis, Antonio ya sacerdote, Marco todavìa laico,
conocìan el P. Mozzi que los avia animado a iniciar tambien en Santa Inés en Venezia un grupo de
congregados marianos, fueron invitados a visitar la Congregaciòn de Noventa di Piave del protector
de la misma, el senor Carlo Zen, que tenìa en aquella ciudad una casa de temporada festivo, segùn
las costumbres de los nobles venezianos.
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Si fueron a visitar la Congregaciòn Mariana de Noventa di Piave en el mes de novembre de 1802 y
se quedaron edificados por aquello que vieron y al regresso hicieron una realizaciòn interesantìsima
que contiene tambien “un programma pedagogico, del cual se llevava la impresiòn que han
entrado en el campo educativo, no solo con el vigor y el entusiasmo de la jòven edad, sino también
con la sabidurìa y el tacto final pedagogico de quien posee ya largos anos de experiencia” (A.
Servini – EMM I, 265). En esta relaciòn y en las numerosas cartar siguientes que escribiràn a la
«cohermana» Congregaciòn Mariana de Noventa di Piave y a otras Coingregaciones, bajo la
protecciòn de la Virgen Maria y con el ejemplo de aquello que abìan visto, encontremos todo
aquello que los Cavanis, en los anos siguientes, desarrollaron el apostolado entre la juventud pobre,
sea en el Istituto masculino sea en aquello femenino.
La devozione Mariana, el Rosario y el Officio de la Virgen Maria son las oraciones e las devociones
que mantienen unidas las Congregaciones Marianas, pero en el casa de los Cavanis ofrecen tambien
las mejores orientaciones pedagògicaspara una formaciòn cristiana. La Congregaciòn Mariana de
Noventa di Piave naciò en un terreno empapado de devociòn mariana y de oraciòn del Rosario que
abìan formado en el tiempo una fuerte comunidad cristiana en aquella ciudad, punto de referenzia
para las otras comunidades y Iglesias de los alrededores. En una làpida conservada en el actual
Oratorio Santuario del Santo Rosario entre las Iglesias parroquiales de la ciudad se lee el siguiente:
“El ano del Senor 121-S. Domenico Padre de los Predicadores pasò por Noventa con Mons.
Valchero, Patriarca di Aquieleia, y plantò este Templo con la devociòn del Santo Rosario, que fué
la primiera fundada en Italia” (Anuales manuscritos de los Dominicos de Treviso). El edificio
primitivo del Santuario del cual no se conoce la forma arquitectònica fue reconstruido en 1562.
Durante los siglos fue enrriquecido de obras de arte de G.B. Piazzetta, Sassoferato, los 15 misterios
del Rosario de la Escuela del Guardi. El nombre de Santuario le venia, pero de la milagrosa
“Imagen” en tabla de estilo Gringo: La Virgen con el nino, cubierta de una lamina de plata
arrojado. El Santuario fué completamente destruìdo en la primiera guerra mundial. La imagen de la
Virgen, herida de una astilla de granada, fué encontrada en el 1918 entre los escombros del
Santuario, de un soldato italiano. Era en ese Santuario que se tenìan las reuniones de los
congregados marianos de la ciudad y con cada probabilidad aquì oraron y se encontraron los
jòvenes de Noventa de Piave con los hermanos Cavanis de Venezia. Para los Cavanis la experiencia
de la Congregaciòn Mariana y de las otras Congregaciones Marianas, en particular aquella de
Noventa de Piave, es servida a atar juntos, como los grandes de una corona del Rosario, mùltiples
instituciones de pedagogìa evangélica, de escuela, de oratorio, de oraciòn, de reflexiones sobre la
Calabra del Señor, de formaciòn catequìstica, de juego, de educaciòn cristiana a los valores, de
formaciòn del corazòn y de la mente.
Alcunos puntos fundamentales que caracterìzan la santidad en el cotidiano y la acciòn pastoral
educativa de los Cavanis, y que son explicados en la relaciòn que la forman con conmociòn y
admiraciòn a los jòvenes congregados marianos de Noventa, son :
«Estaré junto », lo « estaré en medio a los muchachos » como Jesùs està en medio a sus discìpulos,
como la Madre està con sus hijos. Estar con los jòvenes y muchachos, en reunirlos, orar, jugar,
seguir con amorosa vigilancia y prevenciòn, recoger como se recogen las « preciosas gotas de
Sangre de Cristo » ; siempre han soñado tantos sacerdotes qwue se dedicaran a la juventùd. Pero
era màs facil encontrar sacerdotes para las prédicas del Adviento o de la Cuaresma que sacerdotes
disponibles a estar con los jòvenes.
« tener siempre abierta la propia casa a los muchachos y a los jòvenes”, el todo a la luz del sol y en
la alegrìa, en un tiempo de sociedad secrata y escandalosas injusticias. Reconstruir, el ambiente
familiar, crear o renovar las asociaciones y los grupos de empeño; en plena gratuidad paterna que
suscita el “consenso” de los jòvenes: es sin duda un modo nuevo y mucho evangélico de hacer
pastoral. El educador sacerdote, como el Cristo, recita su Rosario de fidelidad cada da con y como
Marìa. No espera agradecimientos ni mucho menos las exige. Quien espera agradecimientos o las
exige es como un usurero: arriesga con gusto el capital aunque de encjonar los interesse.
segùn una direcciòn bien precisa: la “bella patria del cielo” para construir aquì en la tierra una
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sociedad y un mundo justo y fraterno. Por esto los Cavanis proponen a los jòvenes en la escuela o
en el corredor, en los encuentros de oraciòn de la Congregaciòn Mariana pasos concretos de retorno
a las exigencias primarias de la moralidad, un programa personal de vida y de juicio, de decisiones
tambien costosas y de responsabilidad, de servicio y solidaridad. A la « bella patria del cielo” se
llega pasando por el misterio del don de la vida.
La formaciòn del corazòn y de la mente, la devociòn mariana, la instrucciòn y la educaciòn a los
valores a largo caminar crean en los jòvenes familiaridad, acuerdo, afecto, estima y benevolencia,
autonomìa, servicio y libertad de vuelo con las dos alas robustas de la fe y de la esperanza cristiana,
para afrontar los desefìos del tiempo. En los educadores y en los papàs cristianos, la devociòn
mariana crea humildad y alegrìa, virtùd propias de los buenos « siervos inùtiles » que no quieren
para nada ser iguales a la babosa de Trilussa: “La babosade la vanagloria/ que era deliniada sobre
un obelisco, mirò la bava y dice: Yà entiendo/ que dejaré una huella en la istoria” Los educadores
cristianos saben que no dejaràn huellas en la istoria porqué destinados a morir para que los otros, los
jòvenes y muchachos, vivan y crescan como hijos de Dios. Esta es la ley suprema de la paternidad y
maternidad.
II. El Oratorio
Tantas veces, en los escritos de los Cavanis, el Oratorio es llamado tambien Huerto. Ya en el 1802
el huerto era el espacio descubierto donde jugaban y racìan otras actividades educativas los jòvenes
que frequentaban los Cavanis. En este senso los Cavanis son pioneron en la escuela catòlica del
siglo XIX de aquello que tambien hoy entendemos cuando hablamos de Oratorio. El de
noviembre de 1802, tanton años antes de Don Bosco, anotaron en el diario : « Hoy fueron leìdas las
reglas establecidas por el buen sistemas del Huerto… en esa y en el amplio cuarto pròximo se
determinò de conducir nuestros jòvenes… » Entre estas reglas hay tambien la presentaciòn de una
pràctica : «Para devolver màs fructosos los enseñamientos se estabilizan el método de instruir antes
el discreto numero de ocho o diez juntos recogidos en una hora al dìa en el curso de cerca de un
mes, y después llamarlos separatamente de uno a uno para rendir cuentas de los recivos
instrucciones, y màs altamente imprimirla en los corazones” (Emm I 328-29).
En los domingos y en los domingos de fiesta el Oratorio/Huerta quedava abierto para recoger los
muchachos. P. Antonio pide con insistencia para que sea alguno de buena voluntad que lo ayude « n
los juegos de los muchachos, para la instrucciòn catequética, la recita de algunas preces, el canto de
algunas laudes… los diàlogos espirituales ». Con los muchachos del Oratorio los Fundadores
organizaron tambien, placenteras recreaciones y giros. “Hoy (19 de Julio de 1805) después del
almuerzo se condujeron los muchachos en recreaciòn en la isla de San Miguel de Murano. Después
de algunos encuentros deportivos, hicieron un tentempié y saliendo alegrisimos en la noche a pleno
coro cantaron en las barcas de las laudes espirituales que de cierto abran suscitado sentimientos de
conmociòn en las circunstancias » (EMM I 352).
Poco a poco el oratorio se hace casi un pre-seminario por tantos muchachos en busca de vocaciones:
“21 noviembre 1808: Hoy terminando la fiesta de la Presentaciòn de la Beata Virgen los clerigos
de nuestra iglesia de S. Inés todos hijos del Oratorio entran en el Seminario patriarcale abierto
recentemente. Dos de estos (Pedro Schialolin y José Contro) no tanìa ningùn centavo para suprimir
a las cuentas corrientes al mantenimento… Restaron pues enteramente a peso de los Directores de
el Oratorio… (id. 380).
“18 de marzo de 1810 : Esta mañana se presentò al Oratorio nuestro clerico Gio-Batta Zalivani que
ayer abìa recibido il subdiàcono…”.
El ambiente del Oratorio era pensado como un “lugar sano y seguo” para el crecimiento humano y
cristiano de los muchachos, pero tambien como defenza y ayudo para el descubrimiento de la
vocaciòn: “Luego no es maravilla que desfallescan… y no tomen vigor las comunidades religiosas,
mientras, hasta que quede disipada y dispersa la juventùd, largos de el cultivar las vocaciones al
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Santuario y al Chiostro, no se hace si no que engrosar a desmedir el torrente de la actual
desvferguenza. Oraciones se requieren y muy fervoroas. De nuestro jòvenes por divina gracia màs
de 130 se dedicaron al estado eclesiastico o secolar o regular…” (EMM VII, 130).
III. La Escuela
Suspendieron las Congregaciones Marianas en el 1807 y cerraron en el 1812 la tipografìa, en
seguida a la ley del 1810 a cuidado de la estampa, los cavanis se veìan obligados a limitar la propia
acciòn a la escuela que abìan iniciado en 1804, integrada del Oratorio.
“La educaciòn pùblica no cuenta un siglo màs infelìz de esto” decia una ordenanza del Gobierno
Provisional del 1797, y decir que el “pozo de la plebe” no podìa frecuentar ni menos las escuelas de
instrucciòn pùblica. El clero diocesano de Venezia en aquella época es definodo por el Patriarca
Ludovico Flangini, en su letra pastoral de 1082, como “perazoso, ignorante, desorientado”, e
indicaba la depravaciòn y la desfrenada licencia como frutos afligidos “de la injusticia fundada
sobre la autoridad”. El mismo Patriarca elogiando la obra de los religiosos Filipinos y la iniciativa
de las misiones populares en las parroquias, que comenzaron a dar buenos frutos, decìa que para la
reconstrucciòn moral de la ciudad era “ urgentìsima obra la educaciòn de la juventùd”.
Los jòvenes Antonio y Marcos Cavanis, Antonio ya sacerdotes, esperando contra cada esperanza,
movidos por el Espìritu a “hecer la parte” en aquella particolar situaciòn de Venezia en aquella
Iglesia local, al inicio del 1800, ven esta realidad y no esperan inertes que succeda alguna cosa de
peor. Proprio en 1802, el año en el cual el Cardenal Flangini denunciaba las situaciones del clero de
Venezia y invocaba “una urgentìsima obra de educaciòn de la juventùd”, inician, en la parroquia de
Santa Inés, el 2 de mayo de 1802, con 9 jòvenes, entre los cuales Marco Cavanis, aùn laico, una
pequeña Congregaciòn Mariana “ para una reforma de las costumbres… suscitando un afectuoso
apego a la suavidad de la Calabra de Dios” (EMM I 266). “Dios ve y provede”, dice la Biblia;
Dios ce y provede, con fe, el pueblo cristiano. Dios veìa la necesidad de la juventùd màs pobre,
Dios veìa las necesidades de la Iglesia y de la ciudad de Venezia, a traves de los ojos lìmpios de P.
Antonio. Dios proveìa a traves de las manos trabajadoras de P. Marco. Dios proveìa en la sabidurìa
educativa del P. Antonio. Dios provoìa en la lucidéz y en el coraje del discernimento y de la acciòn
del P. Marco. En el grande àrbol que da frutos que duran, segùn la imagen evangélica, el P. Marco
es la visibilidad de los frutos, P. Antonio, en ves, es la profundidad y la solidaridad de las raìces
escondidas.Faltaban hombres con sufficiente autoridad moral para juzgar las comunidades
cristianas a la fidelidad creativa al Evangelio, faltaban hombres que ayuden a pasar del vivir en
funciòn del superfluo en la educaciòn, al vivir en funciòn del necessario que es la “vida y vida enb
abundancia”, en particolar la vida de los niños y jòvenes. Pero, segùn el pensamento de los Cavanis,
como para las victorias de Gedeòn son pocos soldados valerosos, pocos educadores responsables,
pocos sacerdotes santos que de corazòn se dedicasen a la formaciòn de la mente y del corazòn de
los niños.
El programma educativo de los Cavanis se resume en cuatro notas dominantes: la paternidad, la
gratuidad, la prevenciòn, la cultura de la mente y del corazòn. La formaciòn cristiana que emparejan
es fuertemente cristocentrica. “empujados por el gusto que se dà a Dios y por el gran bien que se
hace…” a la juventùd. El estilo competente de la paternidad no se improvvisa, no se dà por adquirir,
sino vive en la fecundidad de la uniòn del relifùgioso y en la severidad de una subida espiritual que
requiere principalmente “vigilancia, solicitùd, paciencia, esperanza de fruto, espìritu de oraciòn”.
Los Cavanis son conscientes del empeño que requiere la propuesta cultural, usan la palabra
« sufrimiento » para caracterizar la misiòn educativa, pero insisten sobre la esperanza de fruto y
sobre la fe en Dios indicandolo como Aquel que compartiò la experiencia històrica de los hombres e
hizo con ellos un camino de educaciòn y formaciòn a la filiaciòn Divina.
Felismente han intuido la fuerza del consenso, fundado en la confianza y en el amor, la qualidad
interior del proceso educativo, que proviene del intimo, que no se mide del resultado, que es abierto
al misterio de la existencia, al secreto de la vida, a la esperanza del futuro, sinenbargo todas las
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crisis y las violentas transformaciones sociales. « No todos son obligados a ser doctos, pero todos
son obligados a vivìr bien », « …y la ciencia no unida con la virtùd, y plantada en la religiòn, no
logra que vana y peligrosa ». “Esto implica una filisofìa del ser y un logos pedagogico que en la
variaciòn de los modos y de las disposociones, en la pluralidad de las formas expresivas, dan
criterios de unidad y de unificaciòn. El pensamiento espontaneamente utiliza a Rosmini » (M.
Chiaranda Zanchetta, Iglesia y prospectiva educativa entre Restauraciòn y Unificaciòn, Brescia
1994).
El impulso profético de esta pedagogìa, su carga utopica no podìa no suscitar en los jòvenes
impulsos de adhesiòn vocacional a la acciòn de Dios para la transformaciòn de la Iglesia y de la
sociedad.
También de las Escuelas de Caridad – Cavanis maduraron las vocaciones al estado clerical y
religioso : « de abril de 1810 : Hoy vistiò el hàbito clerical Roberto Diedo, jòven de nuestras
escuelas bastante fervoroso en la piedad y muy aplicado en los estudios… » (EMM I 383).
« 2 de mayo de 1813 : Esta mañana vistiò el hàbito clerical nuestro jòven José Roverin… El, desde
el màs delicato de los años participa al Oratorio, fué educado en nuestras Escuelas… y logrò un activo y solìcito trabajador en la viña
del Señor dedicàndose indefensamente al ministerio de la Confesiòn… y en seguida cansiller de la
Curia Patriarcale… en fin fué electo parroco de la parroquia de S. M. del Rosario” (id. 396).
“4 de junio de 1814: En este dìa fueron ordenados subdiàconos y clerigos Pedro Schiaolin y
Antonio Dal Pedros y sacerdotes y diàconos P. Giovanni Zaros, P. José Contro y P. Pietro
Simoncin…(id. 404).
“6 de octubre de 1816: Vistiò en este dìa el hàbito clerical el jòven andrei Salsi después de aver
superadas muchas dificultades antes de lograr en su intento viste las angustias de los tiempos…”. A
cuidado de este sacerdote merece de agregar algunas bellas observaciones cerca del pensamiento de
los Fundadores sobre los secerdotes que deverìan dedicarse casi exclusivamente ala educaciòn de la
juventùd. Llega el primer ex-alumno colaborador en la Escuela de los Cavanis, como enseñandte
laico en el 1816-1818, hasta su nombramiento de pàrroco de la parroquia de San Pantaleone en
Venezia, hecha del Card. Patriarca Monico en el 1830. “…En esta mañana, 01.04.1811 el jòven
Andrei Salsi alumno de la Escuela del Oratorio fué destinado maestro de caràcter normal en el
mismo palacio de las escuelas. Es este el primer caso en el cual se ve un escolar del Oratorio llegar
a ser nuestro colaborador…” (EMM I, 385). En otro texto obtenemos que en la sùplica al Papa Pio
VII para tener de los cléricos formados segùn el espìritu en ayudo a las escuelas y a la educaciòn de
los niños y libre de obligaciones parroquiales, los Fundadores asì se expresaban sobre el maestro
Andres Salsi : « … desde tantos años se coltiva la vocaciòn de dedicarse al estrado eclesiàstico y es
asì detenido en la voluntad de consagrarse en la futura Congregaciòn al bien de la juventùd, que
cuantos en edad madura, y tambien no quiere asumir el hàbito clerical para no inscribirse al servicio
de alguna Iglesia… en la esperanza de poder ser inserito entre poco tiempo a la misma
Congregaciòn” (Pos. 249). Cuando llegòà a ser sacerdote mas veces los patriarcas Mileses y Pyrker
habìan destinado el ministerio parroquial, siendo un sacerdote “obtimo, sensato y maduro”, consediendole después de continuar, detràs del pedino de los Fundadores, su ministerio de enseñante en
las Escuelas de Cavanis. En 1831 promueve y introduse en su parroquia una fiesta de San José de
Calazans, el Patròn de las Escuelas de Caridad Cavanis, donde creciò y abìa vuelto por años el
ofìcio de maestro. Como parroco de San Pantaleòn asì respondìa en 1836 a un circular de la
Congregaciòn Municipal de Vanezia, sobre la pèrotecciòn de la juventùd abandonada: “El medio
màs eficaz para poner rimedio a tanto desorden, serìa la defuciòn, el sostenimento y el vigor del
Instituto de los Hermanos Cavanis… donde se toma atenciòn, no solo a la eucaciòn civil, sino
también moral, y de suplir a la farta de los papàs”. Aùn en la Positivo: “La mañana del 14 de
octubre de 1853 se tiene en la Iglesia de Santa Marìa del Rosario las solemnes exéquias para el P.
Marco Antonio Cavanis, el màs jòven de los dos hermanos, oficiado de parte del Vicario general de
la Diòcesis Mons. Vincenso Moro. Después la S. Misa, P. Andres Salsi… lee el elògio del difunto
suscitado acuerdo conmociòn « la verdad del episodio » (Pos. 14).
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IV. Los Ejercicios Espirituales
También los Ejercicios Espirituales, las Conferencias formativas al clero y a los laicos son vistos
como medios de formaciòn, de descubrimiento de los valores y de conversiòn a una vida cristiana
mòs coherente y empeñativa : « la fecha del 20 de octubre de 1805 se unieron en esta tarde en el rito
de los Santos Ejercicios Espirituales los jòvenes… (P. Marco nombra 12). Los primeros devìan
disponerse a la Primiera Comuniòn, los otros para que se resoviese a escoger el estrado de vida…
Esta mañana (20 de novembre) Girolamo Camera, pone a efecto la vocaciòn al estrado eclesiàstico
explicandose en el rito de los Ejercicios Espirituales” (EMM I 356-7).
Los Cavanis veìan en los Ejercicios Espirituales tambien un medio para hacer frente a la situaciòn
de decadensia del clero en particolar a Venezia y a Adria, despuées que abrieron una escuela en la
ciudad de Lendinara, diòcesis de Adria: “Quien no ve que (Las pìas instituciones, las Iglesias…)
son todas inestables faltando la solida base que la sostenga y avalore? Pero ya tambien con el
disipar las vocaciones eclesiàsticas se dà el golpe central al tronco y cae muerto cada rama. En
nuestras Provincias, falta el cuidado paterno de los jòvenes, y la caridad reemplaza… il clero va
decadendo en el mundo màs asustado, y aquellos pocos que restan, mueren antes del tiempo bajo el
cargo de ls màs enormes fatigas” (EMM VII, 121). La actual decadencia del clero en estas
provincias antes que formar dificultad pone enves un estìmulo a dedicar un cuidado particolar a la
juventùd. En Venezia y en Lendinara cuantas vocaciones eclesiàsticas son de nosotros cultivadas…
Ahora ya se cuentan cientotreinta entre nuestros alumnos que dan gran consuelo al Eminentìsimo
Patriarca y a Monseñor Obispo de Adria; y ban surgiendo cada año de nuevos… » (EMM VII 84).
« Del nuestro pobre Instituto son hasta ahora escogidos 140 eclesiàsticos y al frente de esto el àctual
carencia de sacerdotes y asì de grande, que tantas parroqias son abandonadas tiene un signo de
hacer faltar el pasto necesario a pupulaciones compuestas de cuatro, cinco, seis y en fin diesmil
almas… Vea si mi corazòn debe a razòn sentirse afligido…” (EMM VII 188).
V. La santidad sacerdotal
P. Antonio, profondo conocedor del clero veneziano a traves las confesiones, la predicaciòn de los
Ejercicios Espirituales y las conferencias formativas, ha dedicado todo el empeño, en especial a las
vocaciones sacerdotales, abiendo de mira sempre la santidad antes que la efficacia de la acciòn
pastoral. Escribe P. Antonio en sus apuntes acerca de los Ejercicios Espirituales: “El sacerdote es el
encargado de los quehaceres del pueblo delante a Dios con las oraciones”. Para el P. Antonio los
sacerdotes deber ser santos: “ Si no son santos como pueden alcazar la salud espiritual de los
hermanos” ? E cita san Ambrosio que llama el s acerdote: Dux sanctitatis. P. Antonio quiere
ver en los sacerdotes esta virtùd: “Capacidad y disposiciòn naturales de cuerpo y de alma y
qualidad para levar bien el peso: santidad, selo, corage, desprecio de las riquezas y honores, amor a
la fatiga, ciencia, prudencia, modestia, castidad, por lo emnos en algùn grado, destando conseguir la
perfecciòn”. Y agrega: “Sin nada de esto son sombras y fantasmas los eclesiàsticos. Nada les gusta
de cuanto les pertenece, todo les parece e insuperabile. Las penas màs pequeñas ellos las hacen
amarguìsimas: aquello que hacen, lo hacen con pereza, con inquietùd, con impaciencia. Al
contrario, quien tiene el espìritu sacerdotale y la virtùd no encuentra cosa dificil, es tranquilo, es
sagaz, tiene luz y se encuentra todo alegre en medio a los trabajos”.
En otra reflexiòn continua asì: “Leer la vida de Santos… Un verdadero sacerdote deve estudiar con
el mètodo de S. Agustìn: orando, ledendo, llorando; o con aquello de S. Gerònimo: a la oraciòn
siga la Lectio, a la lectio siga la oraciòn”. P. Antonio, en sus prédicas y esortaciones animaba los
sacerdotes a formar comunidad sacerdotal y maestra las ventajas con las palabras de S. Bernardo.
A los sacerdotes recomienda la meditaciòn devota y constante de la Palabra de Dios. Invita a leer la
Palabra de Dios con fe : “Pero dicen algunos : no tenemos fino intelecto. Y yo digo: tienen tambien
los ojos, pero a veces son necesarios los lentes. Para los objetos lejos se necesitan lentes màs
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fuertes. Asì la sola razòn puede mostrar las cosas temporales que estan cerca, pero se necesita la fe
para ver las cosas lejos de los sentidos”.
Cuando a la oraciòn recomienda a los sacerdotes lo siguiente: “La oraciòn es necessaria, no admite
disculpas, ni puede ser reeemplazada de otra cosa. Cada otra cosa puede a veces ser imposible al
ombre; no es nunca imposible alzar el corazòn a Dios. El ayuno puede ser reemplazado de la
limosna, la penitencia de la contrinciòn perfecta, el Bautismo del ardente deseo de tenerlo o del
matrimonio. Pero para la oraciòn no se tiene nada de poner en cambio, poqué esa es aquella por
medio de que podemos hacer todo el resto”.
En todo P. Antonio concuerda con aquello que el P. Marco escribìa a P. Mateo y a la comunidad de
Lendinara: “Debemos, en efecto, sempre pensar que un cristiano, y en modo particolar un
sacerdote, debe encontrar gusto y alegrìa sobretodo en las cosas espirituales y celestes”, y todavìa:
“Recordemos sempre que la palma se consigue con la santa perseverancia, y no cedemos de insistir
en la umildad y en el fervor de las oraciones” (Emm V 73).
Conclusiòn
Entre las vocaciones que son formadas a la escuela y con la direcciòn espiritual de los Venerables
Antonio y Marcos Cavanis, fueron preciosas para la Congregaciòn fundada por ellos aquella de los
primeros padres venezianos : Pedro Spernich, Juan Paoli, José Manquiori, José Da Col y sobretodo
aquella de P. Sebastian Casara (1811-1898), que el Istituto venera segùn como los fundadores de la
Congregaciòn de las Escueles de Caridad.
De P. Sebastian Casara tenìa un gran estima y veneraciòn a todos los patriarcas de Venezia de la
segunda mitad del siglo XIX y en particolar el patriarca Card. José Sarto, futuro Papa San Pio X.
El Card. Sarto quiere tener la oraciòn funebre al funeral de P. Casara, 12 de Abril de 1898, y
empezò dicendo: “Pastores de esta Iglesia veneziana, testimonios del gran bien que P. Casara a
hecho a la Viudad y a la Diòcesis, como Prepòsito y fiel ejecutor de la Pia Instituciòn de los
Venerables Cavanis, a demostrar como pongo mi gratitùd tambien a ustedes, ho queridos padres,
del bien inmenso que han hecho y hacen a la Ciudad y a la Diocesis en la cristiana educaciòn de
tantos jòvenes a sus confiados, cuidados, creerìa faltar a un sacro deber, si en este momento no dirìa
una calabra en nombre mio, en nombre de Venezia, de las miles y miles familias beneficadas, de los
amigos y de todos aquellos que lo conocieron, rodendolo de la estima y del respeto: este tributo
conquistado de su bondad, de su ingenio, de sus estudios…”.
En el dificil deber de educador, continua el Card. Patriarca, “El Casara, en su sencilles, logorava
ganarse el afecto de los alumnos, los cuales, que eran capitanes en el ejército o en el mar, jueces o
promotores en los tribunales, negoziantes, laboradores operarios, no se han òlvidado y no olvidaràn
jamàs su cuidado de la imagen paterna”.
Veamos en este elogio del sacerdote-educador P. Casara, un testimonio de la validad, de la
formaciòn que ellos habìan recivido de sus maestros, Los Venerables Hermanos Cavanis; en el
inmenso bien que el patriarca Sarto reconose a merito de los sacerdotes de el Istituto, discìpulo de
los Fundadores, una demostraciòn que el apostolado de la educaciòn en las Escuelas de Caridad
Cavanis miraba a la formaciòn del ombre y del cristiano, y, por lo tanto, a dar valor y cuidado a
todas las vocaciones, sempre, a bien de la Iglesia y de la sociedad civil como querìan nuestros
Fundadores.
Estamos felices que esto continue y se verifique sempre en todas las Escuelas, specialmente en
aquellas catòlicas, tambieén para la intercesiòn de los Venerables de Dios P. Antonio y Marcos
Cavanis.
P. DIEGO SPADOTTO
P. GIOVANNI DE BIASIO
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