Minería: virus mutantes de la contrarreforma indígena

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Minería: virus mutantes de la contrarreforma indígena
CRÉDITOS NOTA DE PRENSA
Encabezado : Minería: virus mutantes de la contrarreforma indígena
Autor : Magdalena Gómez
Fecha : 12/05/2009 12:00:00 a.m.
Fuente : La Jornada
Vínculo : http://www.jornada.unam.mx/2009/05/12/index.php?section=opinion&article=014a2pol
El laboratorio social confirma las evidencias de que la contrarreforma indígena de 2001 fue
estratégica para la clase política y que en su definición operó la razón de Estado en clave neoliberal.
De poco sirven las exiguas muestras de aplicación del artículo segundo constitucional en terrenos
aparentemente seguros que ya en países como Guatemala se les ha denominado derechos
permitidos; como sería la dimensión de los derechos linguísticos y los relativos a educación bilingüe
e intercultural y, aun ellos, por cierto, deben ser sometidos a examen riguroso.
Dos elementos saltan a la vista en los días recientes: por una parte, la emergencia de los
movimientos indígenas que se oponen a las concesiones mineras otorgadas en el marco de las
reformas a la ley en la materia y, por otro lado, la aprobación unánime de una reforma en la Cámara
de Diputados el pasado 23 de abril al artículo 17 constitucional para determinar la acción colectiva,
no ciudadana, como se ha demandado, sino tutelada por instancias gubernamentales: la Comisión
Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de los Servicios Financieros (Condusef), la
Procuraduría Federal de Defensa del Consumidor (Profeco) y la Procuraduría Federal de Protección
al Ambiente (Profepa).
De manera expresa se dice: las leyes que expida el Congreso de la Unión regularán los derechos
colectivos, los cuales solamente podrán establecerse en materia de protección al consumidor,
usuarios de servicios financieros y protección al ambiente. ¿Quién se acuerda de que la esencia del
debate realtivo a los derechos de los pueblos indígenas se dio en torno a que se trata de derechos
colectivos y difusos? Ahora resulta que derechos colectivos sólo podrán establecerse en las tres
materias anotadas. Bien se ha dicho que a las leyes hay que analizarlas no solamente por lo que
dicen, sino también por lo que callan.
Siguiendo los pasos reglamentarios de la contrarreforma referida, el 28 de abril de 2005 se
publicaron reformas a la ley minera. Con ellas se declaró prácticamente abierto el territorio para la
explotación minera, se colocó de manera indistinta a pueblos, comunidades indígenas, comunidades
agrarias o ejidos para que en caso de que en sus tierras se realice una exploración y explotación
tengan derecho preferente en la concesión, siempre y cuando logren mejorar cualquier oferta de
empresas interesadas y reúnan todos los requisitos técnicos y de solvencia económica. Ésa es la
derivación de la contrarreforma indígena que evitó que los pueblos tengan acceso al uso y disfrute
de recursos naturales en las tierras y territorios que actualmente ocupan y el soporte que el Estado
está utilizando, pasando por encima de los derechos reconocidos a dichos pueblos en el plano
internacional. (Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y Declaración de las
Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas.)
Pero resulta que los pueblos sí saben de derechos y por ello se organizan para hacerlos valer. No es
casual que en las entidades donde se están otorgando concesiones esté presente el movimiento de
resistencia a las mismas: el 5 y 6 de abril pasados en la comunidad de San Pedro Chico Zapote, en
la región de la Cañada de Oaxaca, se realizó el primer Encuentro Nacional de la Red Mexicana
contra la Minería, en el cual organizaciones de Oaxaca, Guerrero, Chiapas y de San Luis Potosí
analizaron sus experiencias en contra de los proyectos mineros, destacando que más de 90 mil
hectáreas del territorio oaxaqueño están concesionadas por el gobierno federal a empresas mineras,
principalmente canadienses, quienes han recibido concesiones sin consultar a los pueblos, como
marcan convenios internacionales, por ejemplo, el 169 de la OIT.
Por su parte, el Foro Tejiendo Resistencias (que se llevó a cabo 17 y 18 de abril, en el municipio de
San Pedro Apóstol, Ocotlán, Oaxaca) ofreció un recuento de los proyectos como el turismo a gran
escala, la construcción de represas, la explotación minera, la construcción de complejos
inmobiliarios, diversas infraestructuras, producción de energía eléctrica, explotación petrolera,
explotación de mantos acuíferos para negocios particulares, entre otros. Con ello, concluyeron los
participantes, se impulsa de manera clara una privatización de los territorios y recursos naturales,
mayoritariamente localizados en comunidades indígenas y campesinas.
En este contexto, la criminalización no se hizo esperar: el pasado 7 de mayo, el Colectivo
Oaxaqueño por la Defensa de los Territorios denunció la agresión policiaca y detención de 25
comuneros de San José del Progreso, Magdalena Ocotlán y comunidades aledañas, por su
resistencia frente al proyecto de exploración y explotación minera de oro y plata de la Compañía
Minera Cuzcatlán, empresa subsidiaria de la Compañía Canadiense Fortuna Silver Mines Ltd.
Ahí quedan algunos botones de muestra sobre lo que está en juego para la vida de los pueblos
indígenas. Para ellos la epidemia viene de muy antes y, como vemos, no se confían de tapaboca
alguno.
CITAR ESTA FUENTE ASI:
Comunidad: Unidad de Información y Documentación de los Pueblos Indígenas del Noroeste de México.
Colección: Hemerografía.
Repositorio Institucional de la Biblioteca Gerardo Cornejo Murrieta de El Colegio de Sonora
http://biblioteca.colson.edu.mx:8082/repositorio-digital/jspui/
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Biblioteca Gerardo Cornejo Murrieta
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