Unidad 4 La identidad personal y social

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1º Bachillerato Nocturno Filosofía y Ciudadanía
IES Francisco Giner de los Ríos
UNIDAD 4: LA IDENTIDAD PERSONAL Y SOCIAL
Nuestra identidad personal posee una dimensión individual y una dimensión social y
cultural. Tal como hemos visto en la unidad anterior, a través del proceso de
socialización interiorizamos los rasgos de nuestra cultura y desarrollamos una
personalidad acorde con la misma que nos permita vivir en sociedad de forma integrada
y productiva. Ahora bien, si como personas socializadas en la misma cultura tenemos
una personalidad social muy similar (la globalización cultural hace que aún seamos más
parecidos) también es cierto que cada persona es única y diferenciada de las otras. Así
que individuación y socialización actúan de forma paralela en el desarrollo de nuestra
identidad.
1. LA PERSONALIDAD
1.1. Definición
La personalidad puede definirse como el modo característico y habitual en que cada
persona piensa, siente y se comporta. Con frecuencia, la personalidad se confunde con
otros términos: el temperamento y el carácter. Aunque usamos estas palabras como
sinónimos en el lenguaje cotidiano, los psicólogos los utilizan con un significado
diferente y preciso:
El temperamento está formado por los rasgos biológicos, congénitos e innatos desde
los cuales comenzará a formarse la personalidad. Al tratarse de rasgos genéticos, el
temperamento es difícil de cambiar.
El carácter está formado por aquellos rasgos que vamos adquiriendo a lo largo de la
vida en interacción con lo social, se forma desde la infancia y permanece siempre
permeable a los influjos externos.
La personalidad es la conjunción del temperamento y el carácter en una única
estructura organizada de forma dinámica y formada por un conjunto de rasgos
cognitivos, afectivos y conductuales que expresamos en todo lo que pensamos, sentimos
y hacemos pues determinan la conducta y el pensamiento característico de cada
individuo. Esos rasgos persisten durante largos periodos de tiempo y son resistentes a la
extinción.
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1.2. Características de la personalidad
-
La personalidad no es una entidad física, como si fuera una parte anatómica del
organismo. Es un constructo psicológico necesario para comprender y explicar
las conductas humanas.
-
Comprende la conducta manifiesta característica de una persona, así como la no
manifiesta, pensamientos y sentimientos, que definen su estilo personal de
interactuar con el ambiente físico y social.
-
Se produce por la interacción de la herencia genética y el ambiente del
individuo, por el aprendizaje social y las experiencias personales.
-
Se desarrolla y cambia a lo largo de la vida. Algunos periodos de la vida, como
la pubertad y la menopausia, son muy sensibles a estos cambios, porque se
producen fuertes transformaciones fisiológicas y psicológicas.
2. TEORÍAS DE LA PERSONALIDAD
Las teorías de la personalidad intentan responder a preguntas como: qué
características definen a las personas y cómo se organizan esas características, porqué
cada persona se comporta de forma diferente en una situación, cómo evoluciona la
personalidad, cuáles son las causas de la conducta anómala y de la personalidad
patológica, cómo interactúan los factores genéticos y ambientales…etc.
Entre la gran diversidad de teorías sobre la personalidad estudiaremos las siguientes:
-
La teoría psicoanalítica de Sigmund Freud (1856-1939)
-
Teoría de los rasgos y los tipos de Hans J. Eysenck (1916- )
2.1. El psicoanálisis de S. Freud
El psicoanálisis es una teoría psicológica sobre el desarrollo y la estructura de la
personalidad así como una psicoterapia diseñada para el tratamiento clínico de la
neurosis a través de la interpretación de los sueños, la asociación libre de ideas, la
interpretación de los actos fallidos y la función de la transferencia de las emociones
ocultas al psicoanalista. Creada por Sigmund Freud (1856-1939), ha ejercido una
notable influencia sobre la concepción del ser humano que tenemos en la actualidad.
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En efecto, hasta la segunda mitad del siglo XIX la concepción del ser humano
predominante en Europa era de carácter racionalista, esencialista y fijista. Esta
concepción procede de la filosofía griega clásica (siglo IV a. C.), tiene su continuación
en la teología cristiana medieval (siglos I a XIV) y alcanza su punto culminante en la
época Moderna con el pensamiento de filósofos como Descartes (siglo XVII) y con la
Ilustración (siglo XVIII). Se trata de una antropología racionalista porque considera al
ser humano un ser capaz de ejercer un control consciente, voluntario y racional sobre su
conducta y su entorno físico y social.
Pues bien, del mismo modo que el evolucionismo de Charles Darwin (1809-1882)
acabó con la concepción fijista del ser humano y el materialismo histórico de Karl Marx
(1818-1883) acabó con la imagen esencialista (para Marx el ser humano no tiene una
naturaleza fija e inmutable sino que es un producto del conjunto de las relaciones
económicas y sociales que contrae en un período determinado de la historia), Freud
acabó con presupuesto racionalista al establecer que la estructura de la mente humana
tiene una parte racional, consciente y controlable, y una parte irracional, inconsciente e
incontrolable.
Algunos de los postulados básicos del psicoanálisis sobre la personalidad son:
-
Existen en la mente procesos inconscientes muy profundos cuya existencia el
sujeto ignora por completo, pero que son muy activos en nuestra vida. Podemos
decir que la personalidad es como un iceberg, con una pequeña parte visible
sobre de la superficie. La parte que sobresale es el consciente, y la sumergida, el
inconsciente. El inconsciente es dinámico y ejerce presiones e influencias sobre
lo que una persona piensa, siente y hace, por tanto, en gran medida, nuestra
conducta escapa a nuestro control consciente, racional y voluntario.
-
El ser humano está movido por la interacción de fuerzas pulsionales e
instintivas.
-
La infancia es un periodo muy significativo en el desarrollo de la personalidad.
Freud estableció varias etapas del desarrollo psicosexual: oral, anal, fálica y
genital, en las que diferentes zonas erógenas son la fuente de satisfacción de las
pulsiones, por tanto, de placer y construcción de la personalidad.
-
La personalidad se organiza en tres estructuras: Ello, Yo y Superyo
-
La terapia se basa en la asociación libre, que supone dejar que el paciente
exprese lo primero que acuda a su mente y así pueda recuperar y liberarse de
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recuerdos y experiencias dolorosas, originadas en la infancia. Si expone el
drama de su propia vida, el paciente puede terminar por liberarse de la neurosis.
Las pulsiones o instintos fundamentales que mueven al ser humano son de dos
tipos:
-
Pulsiones de vida o Eros: incluye dos pulsiones fundamentales, la autoconservación del yo y la sexualidad. La pulsión de autoconservación está
relacionada con las necesidades fisiológicas básicas como el hambre o la sed.
Las pulsiones sexuales, a cuya energía se le denomina libido, están dispersas en
distintos órganos corporales, y durante la adolescencia se unificarán en la
genitalidad. Ambas determinan los comportamientos que tienden a unir lo que
está disperso y armonizar aquello que es diferente. Son impulsos de amor y
sexuales que inducen a los humanos a buscar la compañía, el reconocimiento y
la comprensión de los demás.
-
Pulsión de muerte o Thanatos: Son los impulsos de agresividad y destrucción
que enfrentan a los humanos contra sí mismos y contra los demás. Determina los
comportamientos que tienden a separar y disgregar lo que está unido.
Los estratos de la personalidad son: Ello, Yo y Superyo. Son tres estructuras
psíquicas conflictivas entre sí, que determinan toda la vida psicológica y que no son
entidades separadas con límites definidos.
-
El Ello es la parte inconsciente de la personalidad. Es también la parte más
primitiva de la mente humana y consiste en la energía psíquica formada por las
pulsiones y tendencias instintivas (supervivencia, reproducción, agresión…). Se
rige por el principio del placer: la tendencia humana a conseguir placer y evitar
el dolor, reducir tensiones y sufrimiento. Su función es, por tanto, la satisfacción
inmediata e irrenunciable de las pulsiones instintivas pues es esa satisfacción la
que proporciona placer y es su no satisfacción la que provoca tensión y
sufrimiento. Los seres humanos ya no podemos concebirnos como seres
racionales, sino como criaturas sexuales y agresivas, impulsadas por nuestras
emociones irracionales y por nuestros deseos inconscientes de placer. El Ello
está compuesto también de experiencias desagradables y peligrosas que han sido
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reprimidas, que rara vez acceden a la conciencia y cuando lo hacen es de forma
encubierta o simbólica, por ejemplo en los sueños o en los actos fallidos. Esto se
debe a que la censura, un mecanismo de defensa del yo, se relaja durante el
sueño. Por eso, el psicoanálisis concede gran importancia a la interpretación de
los sueños.
-
El Yo es la parte consciente, racional y realista de la personalidad. Se refiere a
los procesos mentales que el sujeto controla, lo que percibimos, aprendemos,
recordamos, opinamos, decidimos de modo consciente. Se rige por el principio
de realidad. Su función es adaptar al individuo a la sociedad y al entorno físico
en el que vive, preservarlo del fracaso, canalizar las tendencias instintivas y
transformar la energía de los instintos en conductas aceptadas y socialmente
útiles. El principio de realidad indica que el Yo, que trata de adaptarse al
ambiente, regula los impulsos sexuales y agresivos en función de la cultura. El
orden social se desarrolla, justamente, a partir de las restricciones impuestas a
nuestras dos fuerzas rectoras: el sexo y la agresividad. Del yo forman parte los
mecanismos de defensa que son inconscientes.
-
El Superyo es la estructura que da lugar a nuestra conciencia moral y a nuestro
ideal de yo. Es la parte normativa de la personalidad y se rige por el principio de
perfección. Se refiere a los aspectos obligatorios de la cultura que el sujeto
interioriza a través del proceso de socialización. Este aprendizaje social
comienza en el seno de la propia familia donde la necesidad de afecto y
reconocimiento y el miedo al castigo obligan al niño y a la niña a aceptar las
normas paternas y sociales, en contra de sus íntimos deseos. Las normas
interiorizadas conforman la conciencia moral. El objetivo del Superyo es
presionar al Yo, señalarle cómo debe comportarse para mantenerse dentro de las
normas establecidas por la sociedad, suscitando sentimientos de culpa si no
cumple sus exigencias, e inhibir las pulsiones agresivas y sexuales del Ello.
2.2. Teoría de los rasgos y los tipos de Hans J. Eysenck
Un rasgo representa una forma específica de comportamiento; así, podemos
describir a una persona como ordenada, simpática, tímida, atrevida…En general, los
psicólogos consideran los rasgos de personalidad como características duraderas de una
persona, que se infieren a partir del comportamiento observado.
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Un conjunto de rasgos constituye un tipo de personalidad. Los tipos son modelos de
comportamiento, que no existen en realidad, pero cada persona puede incluirse dentro
de uno, aunque jamás coincide plenamente con él.
Hans J. Eysenck (1916- ) afirma que existen dos dimensiones o rasgos principales de
la personalidad: extraversión-introversión y estabilidad emocional o inestabilidad, que
dan lugar a cuatro tipos de personalidad, de los cuales dos tienen carácter patológico:
los inestables introvertidos (ansiosos y obsesivos) y los inestables extravertidos
(histéricos y psicópatas).
La organización psicológica propuesta por Eysenck no es categorial, es decir, una
persona no pertenece a una u otra tipología, sino que tiene puntuaciones propias en cada
una de las dos dimensiones tipológicas:
-
Extraversión versus introversión. Refleja el grado en que una persona es
sociable y participativa en su relación con los demás. A los sujetos extravertidos
les gustan las situaciones en las que pueden interactuar y relacionarse con otras
personas (fiestas, reuniones, viajes, salir y entrar…), tener muchos amigos y las
relaciones personales despreocupadas.
-
Estabilidad emocional versus inestabilidad. Se refiere a la adaptación del
individuo a su ambiente y a la estabilidad emocional que expresa en el
transcurso del tiempo. En un extremo del continuo encontramos personas
tranquilas, sin preocupaciones y con emociones estables, y en el otro se
encuentran los individuos ansiosos, obsesivos, con mal humor e inestabilidad
emocional (neuróticos).
Según algunos psicólogos de entre los rasgos que Eysenck señala hay cinco que son
los rasgos fundamentales de la personalidad humana, es decir aquellos en los que nos
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fijamos cuando tenemos que hacer algo con otra persona y nos hacemos preguntas como
¿es emocionalmente estable o está desequilibrado? ¿es sociable o insociable? ¿es buena
o mala persona? ¿es responsable? ¿es interesante o especial? Son:
-
Amabilidad: suelen ser personas agradables de trato, que evitan los conflictos y
la expresión de hostilidad, y se llevan bien con la gente que les rodea. En sus
relaciones son útiles, simpáticos y complacientes.
-
Extraversión: son personas amistosas y afectuosas, a quienes les agrada
divertirse y tener muchas relaciones sociales.
-
Neuroticismo: describe a las personas con poca estabilidad emocional, escaso
control personal e incapaces de tener unos objetivos vitales. También poseen
baja autoestima, suelen ser inseguras y sus relaciones con los demás son
conflictivas.
-
Responsabilidad: es la capacidad de control de los impulsos y la voluntad para
imponerse metas y objetivos. Habitualmente son personas responsables,
honestas, con principios morales sólidos y alta motivación de logro.
-
Apertura a la experiencia: suelen ser personas reflexivas, tener amplios intereses
y sentirse atraídas por la cultura y las artes.
3. TRASTORNOS DE LA PERSONALIDAD
3.1. Definición
Los trastornos de la personalidad son formas de conducta desadaptadas que se dan en
todas las culturas y grupos sociales y que podemos descubrir en nuestro entorno laboral,
social y familiar. Muchas veces utilizamos las expresiones «loco», «sádico»,
«paranoico» en la vida cotidiana para describir a alguien cuya conducta consideramos
«anormal». Lo cierto es que no es posible diferenciar de forma objetiva y tajante entre
normalidad y anormalidad, más bien se trata de establecer una línea continua que va de
la normalidad, que es siempre una normalidad estadística, hasta la anormalidad.
Podemos señalar los siguientes criterios para diferenciar el funcionamiento de la
persona con un trastorno de personalidad:
-
Su estabilidad emocional es muy frágil en situaciones estresantes, por ello suele
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provocar situaciones críticas y percibe la realidad social de forma distorsionada.
-
Carece de capacidad de adaptación. La persona normal es flexible respecto al
papel que desempeña, sabe cuándo tomar la iniciativa y modificar el entorno. La
persona con personalidad anormal es inflexible desde el punto de vista
adaptativo.
-
Posee unas pautas de conducta rígidas que impiden nuevos aprendizajes, por ello
los repertorios patológicos que dominan su vida se repiten como círculos
viciosos, provocando nuevos problemas y perdiendo oportunidades de mejorar.
3.1. Algunos trastornos de la personalidad
Personalidad antisocial (psicópata). Se trata de un individuo frío, duro e insensible,
ambicioso y agresivo, con baja tolerancia a la frustración. No se inhibe ante el peligro o
el castigo. Descuida los derechos y el bienestar de los demás. Sus patrones cognitivos
son rígidos e inflexibles.
Personalidad narcisista. Es presuntuoso, esnob, mimado y explotador. Sobrevalora
su importancia personal. Dirige sus afectos hacia sí mismo más que hacia otros. Espera
que los demás reconozcan su valor único y personal. Quiere ser el centro de atención, es
emocionalmente frágil y se comporta de forma exhibicionista.
Personalidad dependiente. Se caracteriza por la docilidad. Tiene sensación de falta
de ayuda, de apoyo y de reafirmación, baja autoestima y sentimientos de inferioridad;
prefiere abdicar de la propia responsabilidad y control en los demás. Cuando está solo,
es incapaz de desarrollar una vida constructiva y presenta falta de habilidades para
interactuar en su ambiente.
Personalidad pasiva-agresiva. Personalidad ambivalente y negativista. Tendencia a
ser opositor, no complaciente, malhumorado, pesimista y quejica. Suele estar
descontento y desmoralizar a los demás. El pasivo agresivo muestra rápidos cambios de
humor, y parece inquieto, inestable y errático en sus sentimientos.
Personalidad obsesivo-compulsiva. Tiene tendencia a construir su mundo en
términos de reglas y normas, esquemas y jerarquías. Se relaciona con los demás según
su rango y estatus. Los valores convencionales son las reglas con las que vive. Es
afectivamente reprimido, solemne y serio. No expresa su afecto por miedo a
experimentar emociones incontrolables.
Personalidad por evitación. Se caracteriza por sentimientos de aislamiento y soledad
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combinados con temor al rechazo y la humillación interpersonal. Es hipersensible,
posee baja autoestima y es reacio a entablar relaciones interpersonales.
Personalidad paranoide. Tiende a estar siempre en guardia y a desconfiar de los
demás, rechaza las relaciones personales íntimas, en las que exista una pérdida de poder,
de independencia y autocontrol. La persona se vuelve suspicaz, resentida y hostil.
4. LA PERSONALIDAD SOCIAL
4.1. La percepción de las otras personas
En nuestra vida la relación con otras personas es fundamental. Esa relación implica
poder comunicarnos con ellas, formar lazos afectivos estables y cooperar de forma
activa en una comunidad. Pues bien, debemos estar alerta sobre el hecho de que en esa
interacción nosotros tratamos a los demás tal y como los percibimos, no tal y como son
en realidad, y del mismo modo somos tratados por ellos. Por eso es muy importante
saber cómo se lleva a cabo el proceso de percibir y ser percibido por las otras personas,
ya que tendemos a sostener creencias falsas y a crear experiencias ilusorias que nos
pueden llevar a tomar decisiones erróneas.
La percepción social es el proceso por el cual tenemos una primera impresión de las
personas y nos formamos sobre ellas juicios que guiarán nuestra interacción posterior.
En nuestra percepción las otras personas influyen nuestras motivaciones, intereses y
expectativas, así como el contexto en el que tiene lugar la percepción.
En concreto, el contexto en que interactuamos con las personas por primera vez es
determinante. Las personas respondemos a una situación o contexto de manera
subjetiva, en función de cómo la percibimos, y no de cómo la situación es en sí.
Distintas personas percibirán una misma situación de maneras diferentes al procesar
diferentes aspectos de la misma; es más, para un mismo sujeto la misma situación es
interpretada de modo distinto en diferentes momentos. Cualquier situación es
interpretada en función de esquemas previos del sujeto; el que se activen unos u otros
depende de los estados de ánimo del sujeto, de la presión del tiempo (tener prisa por
terminar una tarea en el trabajo o estar relajado en las vacaciones) y del espacio (un bar
o el metro) y de las experiencias anteriores.
La primera impresión que nos formamos de otra persona es por inclusión dentro de
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categorías o agrupamientos sociales, la juzgamos y nos hacemos ya una primera
impresión inconsciente de ella de acuerdo a estas categorías:
-
Categorías demográficas: sexo y edad
-
Roles: estudiante, padre, ama de casa…
-
Profesiones: parado, camarera, profesor, bombera, jueza, mecánico…
-
Características relativas al aspecto físico: atractivo sexual, guapo/a,
rubio/a, gordo/a, alta/o, ojos azules, forma en que se viste, se peina…
-
Características que deducimos por lo que observamos: simpatía,
inteligencia, agresividad …
-
Características que nos comunican: “…está repitiendo primero …”, “
…es un borde …”, “ … se ha casado dos veces …”
Entre las distorsiones de la percepción social hay algunas muy representativas,
son:
Error de primacía. La valoración del primer contacto condiciona la secuencia de
acontecimientos posteriores. Si conocemos a alguien cuando está enfadado, es
probable que nos pongamos en su contra, aunque luego se comporte de forma
más agradable.
Efecto de halo. Si conocemos una característica de una persona, presuponemos
que también posee otras características que asociamos con la primera. Ejemplos:
si es rubio, es ególatra; si es filósofa es rara; si es un comercial es extrovertido;
si es ingeniera es muy inteligente.
La cognición humana tiende a ser conservadora: intentamos preservar aquello
que ya está establecido, mantener nuestros conocimientos, actitudes e hipótesis
previas, de ahí que nos dejemos llevar por las ideas preconcebidas, que nuestra
memoria se reconstruya para que se ajuste a nuestras perspectivas actuales y
que caigamos en el llamado “sesgo de confirmación”, es decir, las personas buscan
información que confirme sus creencias y no atienden a las evidencias que refutan
dicha información, y en el efecto del “ya lo sabía yo” o tendencia a exagerar lo que
sabíamos después de saber el resultado de un acontecimiento.
4.2. La atribución de la causalidad:
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Para conocer e interactuar con otras personas y desenvolvernos en nuestro entorno
social, necesitamos saber las causas de sus acciones y de las nuestras. La teoría de la
atribución analiza el proceso de hacer inferencias sobre las causas de la conducta propia
y ajena. Las causas a las que atribuimos nuestra conducta y la de otros son:
-
Causas externas o ambientales: No son controlables por el actor. Pueden ser.
Estables: Se mantienen constantes, la principal es la dificultad de la
tarea.
Inestables: Se refiere al azar, la suerte y otras fluctuaciones
incontrolables del ambiente como puede ser recibir una ayuda extra.
-
Causas internas o personales: Son controlables por el actor aunque no en la
misma medida.
Capacidad: habilidades físicas y psíquicas exigidas para realizar una
tarea, depende de factores como nuestros aprendizajes previos, actitudes
y creencias personales, estado de ánimo y autoestima. Es una variable
poco controlable.
Motivación: está compuesta por dos elementos, la intención que nos
pone en la dirección de algo, y el esfuerzo, que mide el grado o
intensidad con la que lo buscamos. Es una variable controlable.
Las posibilidades de obtener éxito en nuestra vida personal y social aumentan si
atribuimos nuestra conducta a causas internas y controlables. Por otro lado los
principales errores de atribución que pueden afectar a nuestras explicaciones sociales
son:
-
Subestimamos el poder de la situación. Consiste en asignar a factores personales
las causas de la conducta del otro y menospreciar las influencias ambientales,
mientras que nuestro comportamiento lo atribuimos casi exclusivamente a
causas externas. Por ejemplo: si un amigo llega tarde a una cita es porque es un
irresponsable, pero si tú llegas tarde es porque tienes una buena razón, el tráfico,
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por ejemplo.
-
Sesgo favorable al yo. Es la tendencia a atribuir el éxito a causas internas
(«aprobé matemáticas») y el fracaso a causas externas («me han suspendido
historia»).
-
Sesgo actor-observador. Se refiere a la diferencia entre la persona que actúa o
hace algo y la persona que lo observa en la atribución causal que ambos hacen
de una determinada conducta. En general, los actores atribuyen sus acciones a la
situación, causa externa, y los observadores a disposiciones del observador,
causa interna. Por ejemplo, si veo en la calle que un peatón tropieza con un
bache de la acera, probablemente pensaré « ¡qué individuo más distraído,
debería fijarse por dónde pisa...!». El peatón, sin embargo, sabe que esto no
suele ocurrirle, ya que no tiene por qué haber baches en la acera, y echará la
culpa a la desidia del Ayuntamiento. Ejemplo:
Conducta
Explicación del actor
Explicación del
observador
Abandono
del Exige mucho tiempo y mis Es demasiado perezoso y
entrenamiento
y
actividad deportiva
la obligaciones
me
lo carece
impiden
de
espíritu
deportivo
Pesimismo extremo en la Soy realista y me atengo a Es muy cerrado de mente y
visión de la realidad
los hechos
sólo ve lo que está mal
Abuso de bebida y mezcla Disfruto relajándome con Es un adicto y no tiene
de bebida y marihuana
la bebida y la marihuana autocontrol
porque
así
consigo
desinhibirme
Discusión
pareja
violenta
de Me saca de mis casillas Nunca puede relajarse y
que nunca reconozca sus mucho menos perder una
errores y que renuncie a discusión
comprenderme
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5. LAS ACTITUDES
5.1. Definición y componentes
Ya hemos hablado de ellas en la unidad 3 en relación con la diversidad cultural, pero
lo cierto es que nuestras actitudes son determinantes en todas nuestras interacciones
sociales. La forma en la que nos relacionamos con cada persona, nuestros padres,
nuestra pareja, nuestros profesores, el conductor del coche que llevamos delante …etc.
depende de las actitudes que tengamos hacia las categorías sociales en las que
incluimos a esas personas. Las actitudes explican porqué interactuamos mejor con unas
personas que con otras y muchas veces son inconcientes, por lo tanto sin saberlo,
pueden estar provocando problemas en nuestro desarrollo social.
Forman parte de ellas los prejuicios, los estereotipos, nuestras conductas
discriminatorias y nuestras actitudes racistas, xenófobas y sexistas.
Las actitudes se aprenden durante toda la vida y se adquieren a través de la
educación, de la experiencia personal (por ejemplo la persona que deja de beber después
de sufrir un accidente automovilístico causado por la embriaguez), de los grupos con los
que nos relacionamos (familia, amigos…) y de los medios de comunicación (muchas
actitudes hacia los objetos materiales de nuestro ambiente como coches, alimentos,
ropa… y hacia nuestro cuerpo se basan en la influencia de la televisión).
Las actitudes son muy resistentes al cambio y se mantienen estables a lo largo del
tiempo pero dado que son adquiridas y se aprenden, se pueden modificar. Dos
importantes estrategias para cambiar las actitudes son:
-
El uso de recompensas y castigos para cambiar las acciones de las personas (Ej.
multas).
-
El uso de la persuasión publicitaria para cambiar las creencias, actitudes, opiniones, gustos, inclinaciones políticas… etc., a través de la información. Para que
un mensaje persuasivo cambie la actitud y la conducta tiene que cambiar previamente los pensamientos o las creencias del receptor del mensaje. Para que la
persuasión sea afectiva el mensaje debe repetirse con la mayor frecuencia y debe
apelar a las emociones, en particular al miedo y a la ira.
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Todas las personas tratamos de justificar nuestras actitudes. Cuando alguien hace
algo, intenta convencerse a sí mismo y a los demás de que es una cosa lógica y
razonable porque necesitamos mantener una cierta coherencia entre nuestros
pensamientos y nuestras conductas, entre los que pensamos y decimos y lo que
hacemos, de lo contrario se produce una disonancia cognitiva o incoherencia entre
actitudes y conducta que causa tensión y malestar. Cuando esto sucede las personas
tendemos a reducir el conflicto mental cambiando lo que pensamos para hacerlo
compatible con la conducta que manifestamos o cambiando lo que hacemos para
hacerlo compatible con lo que pensamos. Pues bien, se ha demostrado que a las
personas nos resulta más fácil lo primero. Por ejemplo, si una persona fumadora lee un
artículo sobre la relación entre fumar y el cáncer de pulmón, observará que esa
información es disonante con su conducta. Para reducir la disonancia cognitiva, puede
cambiar su actitud hacia el tabaco o su conducta de fumar. Es más fácil hacer lo
primero diciendo cosas como “de algo hay que morir”, “tal persona murió de cáncer y
nunca había fumado”….
5.2. Estereotipos
Todos los días conocemos disputas entre naciones, comunidades, grupos políticos,
étnicos o religiosos. En muchos casos, los conflictos intergrupales se producen por las
imágenes estereotipadas y los prejuicios hacia los miembros de otro grupo.
Un estereotipo es el conjunto de creencias compartidas acerca de los atributos
personales de un grupo. Los estereotipos son algo rígido y repetitivo, un molde que se
aplica de forma mecánica. Estereotipar es hacer juicios, inferencias o predicciones sobre
los miembros de un grupo sin considerar las diferencias individuales. Son imprecisos,
falsos y resistentes a la nueva información. Ejemplos: tradicionalmente se consideraba
que los judíos eran avariciosos, los afroamericanos eran perezosos, las mujeres eran
débiles, incapaces o histéricas; los ingleses son reservados, los escoceses tacaños, los
andaluces graciosos.
Los estereotipos tienden a incluir a las personas en las categorías de «nosotros» y
«ellos». Cuando se estereotipa a una persona, lo más fácil para ella es cumplir las expectativas de los demás. Sin embargo, a nadie le gusta ser etiquetado, porque los estereotipos le roban a uno su individualidad.
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5.3. Prejuicios
El prejuicio es una actitud hostil hacia los miembros de otros grupos sociales y se
caracteriza por manifestar hacia ellos suspicacia, temor u odio irracionales. Supone
pensar mal de los otros sin suficiente justificación. A veces, los prejuicios se basan en
una correlación ilusoria, que supone estimar demasiado la relación entre dos variables;
por ejemplo, “hombres” y “machismo”, “mujer” e “histeria”.
Los estereotipos y prejuicios casi siempre van unidos. A veces, los prejuicios se
institucionalizan o se reflejan en las políticas gubernamentales y son impuestos por las
estructuras del poder social (así sucedió en la Alemania nazi o en el genocidio
Ruandés).
Los prejuicios implican sentimientos de superioridad y se han utilizado para buscar
un «chivo expiatorio» en el que descargar la agresividad producida por las propias
frustraciones, así como para proporcionar ventaja a los grupos mayoritarios, negando
derechos y oportunidades a los grupos minoritarios.
Actualmente, aunque la mayoría de las personas apoya en público la igualdad y la
solidaridad, todavía mucha gente muestra actitudes negativas sobre las minorías étnicas
y culturales. Una buena forma de desterrar los estereotipos y prejuicios es conocer a
personas de diversas culturas y aprender de ellas.
5.4. Discriminación
La discriminación es la conducta no igualitaria que una persona tiene hacia otra en
virtud del grupo o categoría social a la que pertenece.
No hay que olvidar que las personas tenemos más parecidos que diferencias. El color
de la piel y la constitución del cuerpo, la lengua y la cultura diferencian a los diversos
grupos humanos que hay repartidos por la Tierra, pero esta variedad refleja nuestra
capacidad para adaptarnos a distintos ambientes y desarrollar estilos de vida originales,
y es la mejor garantía para el futuro de la especie humana. Sin embargo todavía existen
resistencias sociales para aceptar la diversidad cultural como un hecho positivo. Todos
debemos aprender a respetar y apreciar las diferencias y luchar por cambiar las
condiciones legales, económicas y sociales que permiten la discriminación.
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5.5. Racismo y xenofobia
Uno de los mayores desafíos de las sociedades actuales es integrar en su seno a las
minorías étnicas, culturales y religiosas y a la vez seguir siendo sociedades
democráticas. La convivencia pacífica y no discriminatoria entre diferentes grupos que
coexisten en una sociedad supone erradicar actitudes ideológicas como el racismo y la
xenofobia (desprecio y rechazo al extranjero).
El racismo es una construcción social, que consiste en desvalorizar a un grupo social
en función de alguna característica física (color de la piel, sobre todo). Esta actitud
negativa ha cambiado a lo largo de la historia y se ha dirigido contra los indígenas, los
negros, los judíos (en Israel encontramos judíos “blancos” que manifiestan conductas
racistas contra judíos “negros”), los árabes, los gitanos, etc.
Una persona con actitudes racistas defiende las siguientes ideas erróneas:
Hay razas superiores e inferiores.
Defiende un sistema social según el cual algunos tienen más ventajas por
pertenecer a un grupo social determinado. Los racistas del tipo norte-sur creen
que la gente del norte es más emprendedora, trabajadora y capaz que los
holgazanes del sur, a los que tienen que subvencionar (pero a los que en realidad
explotan siempre que pueden).
Considera a las víctimas como chivo expiatorio del mal social. Cuando la
sociedad sufre, siente la necesidad de encontrar a alguien a quien imputar el mal
y en quien vengarse de toda su frustración. En las sociedades xenófobas las
actitudes racistas tienen una víctima propiciatoria: los inmigrantes.
Fomenta y permite la marginación y el aislamiento de una persona o de un grupo
en función de su raza. Debemos juzgar a las personas por sus conductas y no por
el color de su piel o su lugar de nacimiento.
Lo opuesto a estas actitudes es el interculturalismo que supone respetar las
costumbres culturales diferentes a las nuestras y tolerar al diferente. Pero el
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Unidad 4
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multiculturalismo trata de huir de un radical relativismo ya que sostiene que no
podemos aceptar que todas las costumbres culturales sean respetables y valiosas, no lo
son todas aquellas que atenten contra la libertad y la dignidad humanas. Ahí están la
esclavitud, la poligamia, la ablación del clítoris, el trabajo infantil, la discriminación de
las mujeres en el ámbito familiar o profesional, la imposición de una legislación basada
en textos religiosos ancestrales.
¿Cómo desterrar el racismo y la xenofobia? En primer lugar, la investigación
científica demuestra que, en términos biológicos, en el género humano no existen razas.
La separación genética entre diferentes poblaciones es tan escasa que no está justificado
emplear el término «raza» para describir a los humanos. En segundo lugar, frente a la
tendencia de los individuos y grupos a considerar sus valores y creencias como los
únicos apropiados, el reconocimiento del otro como igual en su condición humana, por
encima de su origen, religión o estatus social, supone reconocer su valor personal.
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EJERCICIO N º 1
Unidad 4: La identidad personal y social
Nivel de dificultad: Medio
Nombre:
Curso:
Responde en le espacio en blanco:
1. La personalidad está formada por dos estructuras; aquella que está constituida por
nuestros rasgos genéticos de comportamiento es el…
2. La personalidad incluye
a. Rasgos cognitivos
b. Rasgos afectivos
c. Rasgos y conductuales
d. Ninguno de los anteriores
e. Todos los anteriores
3. El creador del psicoanálisis fue…
4. ¿Qué explica, según Freud, la existencia de conductas autodestructivas, desde
morderse las uñas hasta el masoquismo?
5. Está dirigido por el principio de perfección el
a. Ello
b. Yo
c. Superyo
6. Está dirigido por el principio de realidad el
a. Ello
b. Yo
c. Superyo
7. Está dirigido por el principio de placer el
a. Ello
b. Yo
c. Superyo
8. Una persona con un ello demasiado desarrollado tendría una personalidad
a. Rígida e inhibida
b. Antisocial
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c. Todas las anteriores
d. Ninguna de las anteriores
9. Una persona con un superyo demasiado desarrollado tendría una personalidad
a. Rígida e inhibida
b. Antisocial
c. Todas las anteriores
d. Ninguan de las anteriores
10. Nuestras pulsiones proceden del
a. Ello
b. Yo
c. Superyo
11. El superyo incluye
a. Nuestro ideal de
b. Nuestra conciencia moral
c. Todas la anteriores
d. Ninguna de las anteriores
12. ¿Cómo denominamos a una forma específica de comportamiento?
13. Hans J. Eysenck afirma que existen dos dimensiones principales de la personalidad,
¿cuáles?
14. ¿Cuál de esas dos dimensiones refleja el grado en que una persona es sociable y
participativa en su relación con los demás?
15. ¿Qué tipo de personalidad tienen las personas que tienden a construir su mundo en
términos de reglas y normas, esquemas y jerarquías, son afectivamente solemnes y
serias y no expresa su afecto por miedo a experimentar emociones incontrolables?
16. ¿Qué tipo de personalidad tienen las personas que tienden a estar siempre en
guardia, a desconfiar de los demás, son suspicaces, resentidas y hostiles?
17. Que las mujeres no puedan ser reinas en determinadas monarquías es un
a. Estereotipo
b. Prejuicio
c. Una forma de discriminación
18. ¿En qué distorsión de la percepción social incurrimos cuando afirmamos que “la
primera impresión es la que vale”?
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Unidad 4
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19. ¿En qué distorsión de la percepción social incurren aquellas personas que
todavía tienen el estereotipo de “la rubia tonta”?
20. ¿En qué distorsión de la percepción social incurre una persona que tras un
fracaso de alguien próximo dicen aquello de “¿ves? te lo había dicho”?
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EJERCICIO N º 2
Unidad 4: La identidad personal y social
Nivel de dificultad: Medio
Nombre:
Responde en le espacio en blanco o rodea la letra correspondiente a la opción correcta:
1. Nuestras capacidades y nuestro esfuerzo son fuerzas productoras de tipo
a.
b.
c.
d.
Interno y personal
Externo y ambiental
Todas las anteriores
Ninguna de las anteriores
2. Si atribuimos nuestros fracasos académicos a la incompetencia de nuestros
profesores, a nuestra falta de capacidad y a la dificultad de la tarea, tendremos
a. Mayor esperanza de solucionar el problema y mayor motivación
b. Menor esperanza de solucionar el problema y menor motivación
c. Ambas falsas
d. Ambas verdaderas
3. ¿Cómo llamamos a la tendencia a atribuir el éxito a causas internas («aprobé
matemáticas») y el fracaso a causas externas («me han suspendido historia»)?
4. Las actitudes
a. Se aprenden
b. Son innatas
5. Para manipular a las personas cambiando sus actitudes funciona mejor
a. Apelar a razones
b. Apelar a emociones
6. Cuando no hay coherencia entre nuestros pensamientos y nuestras conductas, se
produce una….
7. En el caso anterior ¿qué resulta, en general, más fácil cambiar lo que pensamos
o lo que hacemos?
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Unidad 4
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8. La idea de que las mujeres son histéricas en un
a. Prejuicio
b. Estereotipo
c. Una forma de discriminación
9. Completa los siguientes enunciados con características de:
• Las chicas..................................................
• Los chicos .................................................
• Los drogadictos.........................................
• Los extranjeros inmigrantes.....................
• Los gitanos ...............................................
• Los intelectuales ......................................
• Los latinoamericanos ................................
• Los musulmanes .....................................
• Los negros.................................................
• Los profesores........................................
• Los alumnos y alumnas……………….
• Los vagabundos ......................................
•
Los ancianos ..........................................
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10. ¿Verdadero o falso?
El esfuerzo para realizar una tarea como estudiar para los exámenes finales, es
una causa interna, inestable y controlable de mi éxito
Las primeras impresiones persisten. Si hemos decidido que Daniel es inteligente
es probable que sus acciones torpes se evalúen como ingeniosas.
Con frecuencia no sabemos por qué nos comportamos de una determinada
manera.
A la gente le gusta ver y escuchar cosas que le pongan en conflicto con sus más
profundas creencias y deseos.
Un prejuicio es la conducta negativa injustificable hacia los miembros de un
grupo.
El compromiso público de dejar de beber o perder peso es mucho más eficaz
que una decisión privada.
Con frecuencia se juzga con criterios diferentes a hombres y mujeres, aunque se
comporten de forma idéntica.
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