TEMA 4 LOS GRANDES ESTADOS NACIONALES

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Las Revoluciones Liberales Burguesas
TEMA 4 LOS GRANDES ESTADOS NACIONALES
ESQUEMA
1.- Restauración, liberalismo y nacionalismo.
1.1.- La Restauración.
1.1.1.-El Congreso de Viena y el nuevo mapa europeo.
1.1.2.-El Sistema Metternich: la Santa Alianza. La Cuádruple Alianza.
1.1.3.- Los factores disgregadores de la Restauración: las revoluciones de 1820 y la
independencia de Grecia.
1.2.- Liberalismo y Nacionalismo, factores de las revoluciones.
1.2.1.- Liberalismo.
1.2.2.- Nacionalismo.
1.2.3.- La unificación italiana.
1.2.3.1.- Italia antes de la unificación.
1.2.3.2.- Divergencias sobre el futuro de Italia.
1.2.3.3.- Fases de la unificación.
1.2.4.- La unificación alemana.
1.2.4.1.- Alemania antes de la unificación.
1.2.4.2.- Fases de la unificación.
2.- Revoluciones de 1830 y 1848.
2.1.- La revolución de 1830.
2.1.1.- Francia.
2.1.2.- Bélgica.
2.1.3.- Italia.
2.1.4.- Alemania.
2.1.5.- Polonia.
2.1.6.- España.
2.2.- La revolución de 1848.
2.2.1.- Causas generales.
2.2.1.1.- Causas económicas.
2.2.1.2.- Causas políticas.
2.2.1.3.- Causas sociales.
2.2.2.- Francia.
2.2.3.- Italia.
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2.2.4.- Imperio Austriaco.
2.2.5.- Alemania.
1.- RESTAURACIÓN, LIBERALISMO Y NACIONALISMO.
1.1.- La Restauración.
1.1.1.- El Congreso de Viena y el nuevo mapa europeo.
Tras la derrota de Napoleón y la entrada de los aliados en París, se previó la reunión de un
gran Congreso que abriría sus sesiones en Viena en octubre de 1814, prolongándose hasta junio
de 1815. Participaron en él la mayor parte de los Estados europeos, destacando el papel director
de las grandes potencias: el Imperio Austro-Húngaro, el Reino Unido, Rusia, Prusia y Francia.
Los principios establecidos en el Acta final del Congreso de Viena fueron los siguientes:
a) Principio de legitimidad: se proclama el derecho divino de las dinastías absolutas
“por la gracia de Dios”.
b) Principio patrimonial: son las fronteras las que marcan el límite de las propiedades
de los príncipes, no el criterio de las patrias, las razas, las lenguas, las culturas, etc.,
ni siquiera las fronteras naturales.
c) Principio del equilibrio: ha de establecerse un nuevo orden internacional en torno a
las grandes potencias y dirigido por ellas; han de evitarse las hegemonías y deberá
rehacerse el mapa de Europa.
d) Principio de intervención: queda justificada la intervención en otro país para reprimir
conatos revolucionarios.
El nuevo mapa de Europa quedó fijado de la siguiente manera:
* Austria recibió a cambio parte de los Balcanes (Dalmacia), el norte de Italia (reino
Lombardo-Véneto).
* El reino de Piamonte-Cerdeña se anexionó Génova y Saboya.
* Los Países Bajos quedaron integrados por Holanda y Bélgica.
* Prusia recibió Renania y otros territorios.
* Rusia se anexionó parte de Polonia, Finlandia y Besarabia
* Gran Bretaña siguió manteniendo su dominio del mar.
* Francia quedó reducida a las fronteras de 1792.
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* Suecia se anexiona Noruega.
* Dinamarca obtiene Holstein y Lauenburgo.
* Se restablecen los Estados Pontificios.
* Se creó una Confederación Germánica de 39 Estados en cuyo seno aumentaron su
influencia el Imperio Austriaco y Prusia.
Las ideas políticas de las potencias restauradoras son las que triunfaron en Viena:
desaparecieron los regímenes constitucionales y se impuso el más férreo absolutismo. A su vez,
las clases privilegiadas volvieron a detentar el poder.
1.1.2.- El Sistema Metternich: la Santa Alianza. La Cuádruple Alianza.
A este sistema nacido en Viena había que dotarlo de algún mecanismo que garantizara su
seguridad. La idea partió del zar Alejandro I que propuso la creación de una Santa Alianza de
soberanos para defender el orden ideológico, como miembros de una misma nación cristiana.
Austria, Prusia, Rusia formaron la Santa Alianza (más tarde se incorporó Francia).
Gran Bretaña, temerosa de un posible engrandecimiento de Francia y del aumento de la
importancia de Rusia, propuso una alianza de los cuatro grandes, idea que Metternich impulsó
inmediatamente porque vio la posibilidad de crear un consejo permanente de vigilancia del orden
establecido y de intervención en el país donde el absolutismo peligrara. El 20 de noviembre de
1815 Gran Bretaña, Rusia, Austria y Prusia firman la Cuádruple Alianza (que se convierte en
Quíntuple al incorporarse Francia en 1818), que tiene como puntos principales: garantizar los
tratados impuestos a Francia y celebrar reuniones periódicas (congresos) para solucionar los
problemas europeos. Nace así la Europa de los Congresos o sistema Metternich, que es el que va
a regir las relaciones internacionales entre 1815 y 1830.
1.1.3.- Los factores disgregadores de la Restauración: las revoluciones de 1820 y
la independencia de Grecia.
Las revueltas liberales más intensas de 1820 de dieron en las penínsulas Ibérica e Itálica
fundamentalmente. Se propagarían también por Grecia.
En España las tropas destinadas a sofocar la emancipación americana, mandadas por el
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comandante Riego1, se sublevan contra Fernando VII, que restablece la Constitución de 1812,
con lo que se inicia el Trienio Liberal.
En Italia, los carbonarios obligan a Fernando I2, rey de las Dos Sicilias, a otorgar una
Constitución según el modelo español de 1812, mientras que en Sicilia la Mafia intenta la
autonomía de la isla. La agitación se extendió por los Estados Pontificios, pero fue fácilmente
sofocada. En el Piamonte se produjo una sublevación en marzo de 1821 que consiguió la
abdicación del rey Víctor Manuel I en su hermano Carlos Félix.
Aunque la Cuádruple Alianza ya estaba enferma, todavía sacó fuerzas para aplastar las
insurrecciones de Italia (con fuerzas austriacas) y España (con los “Cien Mil Hijos de San Luis”).
Con todo, el hecho más relevante del momento es, sin duda, la independencia de Grecia
del dominio turco. La revolución griega se produjo por una conjunción de factores: la acción de
las sociedades secretas en el exterior, la resistencia de los griegos en el interior y la colaboración
de la Iglesia ortodoxa. Y triunfó gracias a la intervención europea: los países liberales porque era
su misma causa; los conservadores (a excepción de Metternich, que no interviene) porque veían
en ella una lucha contra el Islam.
1.2.- Liberalismo y Nacionalismo, factores de las revoluciones.
1.2.1.- Liberalismo.
Es una doctrina sostenida por la alta burguesía, que encuentra sus raíces en los conceptos
de contrato y derecho natural propuestos en el siglo XVII por Locke y en el XVIII por
Montesquieu y Rousseau. Tiene las siguientes características:
* Defensa de la libertad personal como principio supremo; esa libertad debe estar
garantizada por los derechos fundamentales del hombre (libertad de expresión, de prensa,
propiedad privada, etc.).
* Limitación de la autoridad real mediante constituciones que recojan todas las libertades y
derechos individuales, reflejen la separación de poderes (el rey reina pero no gobierna) y
consagren la soberanía nacional.
* Participación de los ciudadanos en los asuntos del Estado, mediante la elección de
representantes de distintos partidos políticos para un Parlamento que haga las leyes y controle al
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Gobierno. Las elecciones serán por sufragio censitario (liberalismo doctrinario) o universal
(liberalismo democrático).
* Libertad económica: no intervención del Estado en economía, sino plena autonomía para
que se desarrolle de una forma natural mediante la ley de la oferta y la demanda (“laissez faire,
laissez passer”).
El liberalismo tiene, sin embargo, sus limitaciones: no contempla más que una parte de la
población, ya que a los obreros no se les reconoce el derecho de reunión y, al no intervenir en
economía, se ignora la justicia social.
No obstante, en su conjunto, el liberalismo es una de las causas de las revoluciones
liberales, porque, al reconocer la división de poderes y las constituciones, atenta contra la
monarquía absoluta y, al afirmar la soberanía nacional, niega la soberanía del rey.
1.2.2.- Nacionalismo.
En la Edad Media y Moderna se identificaba la nación con la monarquía: pertenecían a una
misma nación todos los que eran súbditos de un mismo monarca absoluto. Con la Revolución
Francesa entra en crisis la legitimidad monárquica y surge la necesidad de encontrar una nueva
definición del término nación. Unos lo relacionan con la soberanía nacional y la libertad de una
comunidad a vivir unida porque tiene intereses comunes. Otros, con lo perenne de cada pueblo,
con “el alma del pueblo”. Para justificar el nacionalismo unos se apoyan en la raza, otros, en
razones histórico-políticas y otros en la lengua.
El nacionalismo es causa de los movimientos revolucionarios porque opone el principio de
nación al de legitimidad dinástica. Más aún, el nacionalismo va a subvertir el orden del Congreso
de Viena, que ignoró el principio de las nacionalidades al unir naciones que deseaban estar
separadas (Bélgica y Holanda, Imperio Austriaco, Imperio Turco) o separar otras que deseaban
permanecer unidas (Alemania, Italia, Polonia). Esta es una de las razones que harán fracasar el
ordenamiento del Congreso de Viena.
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1.2.3.- La unificación italiana
1.2.3.1.- Italia antes de la unificación.
Italia, desde la caída del Imperio Romano era una simple “expresión geográfica”, al estar su
territorio dividido en múltiples estados. Desde el Congreso de Viena el mosaico italiano había
quedado de la siguiente manera:
* Al Norte, el reino de Piamonte-Cerdeña, al que se unían los territorios de Saboya y Niza.
También en el norte se encontraba el reino Lombardo-Véneto, bajo el dominio austriaco.
* Al sur de estos reinos se encontraban los ducados de Parma, Módena y Toscana, regidos
por príncipes austriacos y, por otro lado, los Estados Pontificios, en los que se incluían la
Romagna (Romaña), Umbria y las Marcas.
* El sur de la península estaba constituido por el reino de las Dos Sicilias, bajo corona
borbónica.
1.2.3.2.- Divergencias sobre el futuro de Italia.
Tres fueron las teorías que más se debatieron sobre el futuro de una Italia unificada:
* Teoría federal bajo la presidencia del Papa.
Defendía una confederación de estados italianos presididos por el Papa.
* Teoría republicana y unitaria.
El proyecto de república unitaria defendido por Giuseppe Mazzini y la organización
“Joven Italia”, los partidarios de esta teoría nunca lograron grandes éxitos.
* Teoría monárquica en torno al Piamonte.
Se basaba en la creación de una confederación italiana liberal presidida por la dinastía
piamontesa de la casa de Saboya. El conde de Cavour, presidente del gobierno del Piamonte fue
el artífice de la unificación, convirtiéndose en cabeza del movimiento del Risorgimento.
Consciente de que los italianos no se desembarazarían nunca de Austria por sí solos, cultivó la
amistad de Francia e Inglaterra, esperando que algún día le ayudaran.
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1.2.3.3.- Fases de la unificación.
El plan era que Piamonte provocara a los austriacos para que éstos le atacaran. Francia
intervendría entonces en defensa de los italianos. Una vez derrotada Austria, Piamonte obtendría
territorios pertenecientes a los austríacos pero a cambio tendría que ceder a Francia Saboya y
Niza.
Ante las provocaciones piamontesas, Austria invade el Piamonte, pero inmediatamente
Francia interviene y los austriacos son derrotados en Magenta y Solferino (1859). Lombardía
quedó incorporada al Piamonte.
En mayo de 1860 se celebran los plebiscitos mediante los cuales, la población de Toscana,
Módena, Parma y la Romagna expresan su voluntad de unirse al Piamonte.
En abril de 1860 los mazzinistas inician la insurrección en Sicilia contra el absolutismo
borbónico. Los revolucionarios iban siendo dominados, por lo que el 11 de mayo de 1860,
Garibaldi y su ejército de voluntarios, los “mil camisas rojas”, desembarca en Marsala y toma
toda Sicilia. Mediante plebiscitos populares, Sicilia, Nápoles, Marcas y Umbria aceptaron su
incorporación al Piamonte. El 27 de abril de 1861 el Parlamento Nacional, reunido en Turín,
reconoció a Víctor Manuel II rey de Italia. En mayo de 1861 las potencias europeas reconocen al
nuevo reino.
Para anexionarse Venecia, Italia aprovechó la guerra que enfrentaba en 1866 a Prusia y
Austria. Italia entró en la guerra al lado de los prusiano. Prusia derrotó a Austria en Sadowa y
por el Tratado de Viena (octubre de 1866) Italia obtuvo el Véneto.
En 1870 estalla la guerra franco-prusiana y tras la derrota de Napoleón III en Sedán, la
guarnición francesa abandona Roma. Acto seguido el ejército italiano entraba en Roma el 9 de
septiembre de 1870. Tras un plebiscito Roma queda anexionada al reino de Italia y el 1 de agosto
de 1871 sería proclamada capital del reino.
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1.2.4.- La unificación alemana
1.2.4.1. Alemania antes de la unificación
Alemania resume la complejidad de Europa Central, en la que los hablantes de lengua
alemana forman el grupo más numeroso. Los 360 territorios soberanos alemanes en 1789
quedaron simplificados a 39 Estados tras el Congreso de Viena.
Un paso importante para la unificación posterior fue la creación de la Unión Aduanera
Alemana (Zollverein, 1834) que planteó nuevas perspectivas económicas que pronto se
tradujeron en importantes realizaciones: construcción del ferrocarril, fomento de la industria y
mayor facilidad de comercio.
Prusia y Austria formaban parte de la Confederación Germánica creada tras el Congreso de
Viena y ambos aspiraban a ampliar su influencia sobre el resto de los territorios germánicos. Los
proyectos de unificación eran varios y plasmaron en dos movimientos opuestos: los llamados
"Pequeños Alemanes", que pretendían una Alemania unida pero excluyendo a Austria y los
llamados "Grandes Alemanes" y pretendían la formación de una Gran Alemania con Austria a la
cabeza.
1.2.4.2.- Fases de la unificación
La rivalidad entre Austria y Prusia quedaría puesta de manifiesto en el asunto de los
ducados de Schleswig y Holstein ducados de la Confederación Germánica, que pertenecían al
rey de Dinamarca a título personal. Cuando se intentó incorporarlos al reino danés a todos los
efectos, Prusia, secundada por Austria, declaró la guerra a Dinamarca. Tras derrotarla fácilmente
se estableció la administración de Holstein por Austria y la de Schleswig por Prusia (1865).
Bismarck quería aislar a Austria. Era consciente de que Moltke había convertido al ejército
prusiano en una moderna máquina de guerra. La batalla decisiva llega en 1866 en Sadowa, donde
Moltke arrasa al ejército austriaco.
Austria, además de perder Venecia, que se incorporaba al reino de Italia, pagó una
indemnización y quedó oficialmente excluida de los asuntos alemanes. Al mismo tiempo era
disuelta la Confederación Germánica.
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El 17 de abril de 1867 se promulga la Constitución de la recién creada “Confederación
Alemana del Norte”, compuesta por todos los Estados del norte del río Main, que aunque
mantenían su soberanía formal, se subordinan en la práctica a la política prusiana.Fuera de la
Confederación quedan los estados del sur que ya no cuentan con Austria para contrarrestar la
influencia prusiana.
Las relaciones entre Bismarck y Napoleón III eran buenas hasta que se rechazó el proyecto
de unificación de 1868. Napoleón III declara la guerra a Prusia (19-VII-1870). El 1 de septiembre
Napoleón III es derrotado y hecho prisionero en Sedán. Por la Paz de Francfort (mayo de 1871)
los vencedores obtienen Lorena y Alsacia, que se incorporan al Imperio Alemán, no a Prusia.
La reacción antifrancesa de los Estados alemanes del sur precipitó la unión. Los planes de
Bismarck habían sido exactos y en la guerra habían participado todos los Estados alemanes. En la
Galería de los Espejos de Versalles se proclama a Guillermo I Kaiser del II Reich Alemán. La
unidad alemana se había consumado.
2.- REVOLUCIONES DE 1830 Y 1848.
2.1.- La revolución de 1830.
Tras la primera oleada revolucionaria del siglo, producida en 1820 bajo la forma del
pronunciamiento, el segundo período revolucionario se caracteriza por adoptar la forma de
jornada revolucionaria y por contar en sus filas, además de liberales y nacionalistas, con la baja
burguesía, que aún no ha alcanzado el poder.
El levantamiento se inicia en Francia y se extiende por Bélgica, Italia, Alemania, Polonia,
Austria, Portugal y España, pero sólo consigue triunfar en los dos primeros países.
2.1.1.- Francia.
Las causas de la revolución de 1830 en este país son las siguientes:
* Una crisis financiera que se inicia en Londres, por su más alto grado de
industrialización, y pasa después a Francia.
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 Una crisis agraria o de subsistencias (crisis de tipo antiguo: malas cosechas de trigo y de
patata) que es la más importante.
Ambas crisis producen un descontento de los diversos elementos de la sociedad: de los
campesinos, por las malas cosechas y la consiguiente elevación de precios; de la burguesía, por
los escasos beneficios al reducirse las ventas; de los obreros, por el paro.
Una crisis política: el Congreso de Viena había restaurado a los Borbones en Francia en la
persona de Luis XVIII, que gobierna mediante una Carta Otorgada, que es un compromiso
entre las ideas nuevas de la revolución y la tradición real. Pero su hermano y sucesor,
Carlos X, más autoritario, suspende la libertad de prensa, disuelve la Cámara recién elegida
y modifica la ley electoral excluyendo a comerciantes e industriales (25-7-1830).
El descontento general estalla en las “Tres jornadas gloriosas” los días 27, 28 y 29 de julio
con barricadas en las calles de París y la petición de instaurar la República. Tras la negativa del
Ejército a reprimir la revuelta, Carlos X, el último Borbón francés, abdicó y se exilió en
Inglaterra. Es entonces cuando la alta burguesía, para quien República es sinónimo de terror,
propone a la Asamblea a Luis Felipe de Orleans, que es nombrado rey de los franceses.
2.1.2.- Bélgica.
Aquí el movimiento es esencialmente nacionalista. Recordemos que el Congreso de Viena
la había unido artificialmente a Holanda para hacer un estado-tapón contra Francia. Pero en
ambas naciones no había nada en común: ni religión (católicos en Bélgica y protestantes en
Holanda), ni lengua (francés y holandés), ni economía (liberalismo de la burguesía comercial
holandesa frente a proteccionismo de la agricultura y pequeña burguesía industrial belga), ni
política (los holandeses marginan a los belgas: los cargos políticos y militares son holandeses).
Una Conferencia internacional, celebrada en Londres reconoce la independencia de Bélgica
siempre que este país se comprometa a permanecer neutral permanentemente.
2.1.3.- Italia.
El movimiento empezó en los ducados del centro (Parma, Módena), pero la indiferencia de
las masas hizo que el ejército austriaco lo sofocara fácilmente. A partir de este momento decaen
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los carbonarios y crece el nacionalismo, que irá preparando el Risorgimento de Italia con
soluciones propias.
2.1.4.- Alemania.
El movimiento liberal logra arrancar constituciones liberales a los príncipes, y el
nacionalismo intenta crear unos Estados Unidos de Alemania. Pero Metternich termina con el
movimiento.
2.1.5.- Polonia.
La revolución tiene un carácter nacionalista pero fracasa por varios motivos: no se produce
el apoyo campesino (la revolución no promete repartir tierras), la ayuda francesa no llega y la
intervención rusa ahoga en sangre la revolución. Polonia pierde su autonomía y se impone una
rusificación a todos los niveles (fue prohibida la enseñanza en polaco y se impuso el ruso como
idioma oficial).
2.1.6.- España.
La revolución fracasa en un principio (pronunciamiento y posterior fusilamiento de
Torrijos en Málaga), pero triunfa el liberalismo a la muerte de Fernando VII.
En definitiva, Europa queda dividida en dos: la Europa liberal (Francia, Bélgica, Inglaterra,
España y Portugal) y la Europa autoritaria (Austria, Rusia y Prusia).
2.2.- La revolución de 1848.
Como rasgo específico de este movimiento revolucionario hay que apuntar la mayor
participación del proletariado, que debido al avance de la industrialización ha ido adquiriendo
mayor conciencia de clase.
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2.2.1.- Causas generales.
2.2.1.1.- Causas económicas.
En el año 1847 se produce una crisis económica que afecta prácticamente a toda Europa. Es
una crisis que se diferencia de los anteriores en que no es únicamente una crisis agrícola, sino
también, y principalmente, financiera. La crisis agrícola es causada por las malas cosechas de
patata de 1845 y de trigo de 1846 que hace subir el precio del pan.
La crisis financiera se produce por una ola de especulación y de abuso del crédito en la
construcción de ferrocarriles.
Ambas crisis generan descontento: la de subsistencias, entre el campesinado,
principalmente; la financiera, entre la burguesía y el proletariado, que cada vez acusan más el
paro.
2.2.1.2.- Causas políticas.
En los años precedentes la situación en Europa es de inestabilidad política: división en dos
bloques, guerras civiles (la carlista en España), acentuación de las medidas de censura y control
en los países autoritarios y tensión interna en los Estados liberales (en Francia, la monarquía de
Luis Felipe había defraudado por el giro conservador del monarca). Por eso, ahora no basta con el
liberalismo, se reivindica la democracia.
2.2.1.3.- Causas sociales.
A causa de la industrialización la sociedad está cambiando: crece la población urbana,
donde predominan la burguesía y el proletariado. Y al tradicional antagonismo burguesía-nobleza
se une ahora otro nuevo: proletariado-burguesía; pues los obreros acusan a esta última de sus
deficientes condiciones de vida. Todo ello crea tensiones que se añaden a las producidas por la
crisis económica.
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2.2.2.- Francia.
La monarquía de Luis Felipe se había vuelto conservadora y en esos momentos no era
apoyada más que por la alta burguesía. La oposición, en particular la republicana, compuesta por
las clases medias, exige una reforma de la ley electoral para ampliar el sufragio. Al ser denegada
por el gobierno el 23 de febrero de 1848 aparecen las primeras barricadas en París que cuenta con
la adhesión de la Guardia Nacional, lo que provoca la caída de la monarquía y la proclamación de
la II República con un gobierno provisional que es el resultado de un compromiso entre los
republicanos moderados y los republicanos demócratas socialistas.
El objetivo fundamental fue realizar elecciones generales por sufragio universal (el
electorado pasó de 200.000 a 9 millones de votantes). Las clases populares demandan de la
República la mejora de su situación. Y conforme a las exigencias de los socialistas y a la promesa
de dar trabajo a todos, se establecen los “Talleres Nacionales”.
Las medidas que anuncian la disolución de los Talleres Nacionales provocan el
levantamiento. Contra los insurrectos, la Guardia Nacional combate con tanto ardor como el
Ejército. La represión es muy dura.
En este ambiente, la Constituyente aprueba una Constitución a su medida: se conservan el
sufragio universal y la soberanía nacional, pero desaparece el derecho al trabajo y a la huelga; el
legislativo reside en una Asamblea y el ejecutivo en un presidente con amplios poderes, elegido
por cuatro años y no reelegible.
Los proletarios, redescubren el mito bonapartista: sus votos irán a la candidatura de Luis
Napoleón (hijo de Luis, el hermano del emperador Napoleón I) y convergen con los votos de los
campesinos. Luis Napoleón ha accedido a la presidencia de la República con el respaldo de la
burocracia, el Ejército y amplias capas de la población. Prometiendo devolver el sufragio
universal se ganará la simpatía de amplios sectores, se estaba gestando el golpe de Estado de
diciembre de 1851, tres años después de asumir la presidencia. En enero de 1852 se le prorrogaba
la presidencia por diez años. En noviembre de 1852, Luis Napoleón, proclama el II Imperio tras
haberse celebrado un plebiscito.
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2.2.3.- Italia.
En Piamonte, Carlos Alberto promulgó un Estatuto Constitucional, cuya importancia radica
en que es la base de la futura Constitución de la Italia unificada. Mientras que en la mayoría de
los estados italianos sólo se pedía una Constitución y la extensión del derecho a voto, en
Lombardía y Véneto se produjo una revolución nacional antiaustriaca, con apoyo piamontés. Los
austriacos restablecerán el orden venciendo a Carlos Alberto en Custozza (25 de julio). El 20 de
marzo de 1849, Carlos Alberto decide declarar nuevamente la guerra a Austria para obtener
Lombardía. El día 23 su Ejército es aniquilado en Novara; los austriacos ocupan Toscana,
Módena y Parma. Carlos Alberto abdica en su hijo Víctor Manuel II.
2.2.4.- Imperio Austriaco.
El Imperio Austriaco, que era un conglomerado de pueblos (germanos, checos, magiares,
polacos, rutenos, eslovacos, servios, croatas, eslovenos, dálmatas, rumanos e italianos), asiste a la
exigencia de las mismas condiciones liberales que en otras partes de Europa. Las primeras
manifestaciones (13 de marzo) provocan la caída de Metternich y la promesa de una constitución.
Los húngaros y checos piden una mayor autonomía dentro del Imperio y los italianos se sublevan
en Lombardía y Véneto. El gobierno imperial, una vez contenida la rebelión italiana, concentra
sus fuerzas contra los nacionalistas magiares, declarando el estado de sitio en Hungría. Mientras
tanto vuelven a levantarse las barricadas en Viena, huyendo el emperador de la capital.
Fernando I abdica en su sobrino Francisco José I. Mientras tanto los húngaros se proclaman
independientes, pero los ejércitos austriaco y ruso, acabaron con la resistencia magiar.
2.2.5.- Alemania.
Confluyen dos tendencias: la liberal burguesa, que exige constituciones, y la democrática
nacionalista, que solicita un Parlamento único para toda Alemania. Pero la deserción de los
liberales, que temían una revolución social, y las noticias de la reacción en Viena hicieron
fracasar la revolución.
En resumen, las revoluciones de 1848 han fracasado, pero quedan algunos logros para el
futuro: el sufragio universal en Francia, una constitución liberal en Piamonte y Prusia, la
liberalización
del
campesinado
en
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el
imperio
austro-húngaro.
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