NOTAS AL PROGRAMA

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NOTAS AL PROGRAMA
SERENATA EN DO menor K.388 PARA 8 INSTRUMENTOS DE VIENTO
KALMUS – A.1838
Wolfgang Amadeus Mozart
(Salzburgo 1756 – Viena 1791)
Wolfgang Amadeus Mozart, nació en una época marcada por el absolutismo monárquico
que alcanzó su mayor fuerza y esplendor en el siglo XVIII. La aristocracia, tanto civil
como eclesiástica, viendo la competencia de que era objeto por parte de la burguesía en
el ejercicio del poder, pero la burguesía, que desde hacía tiempo ya tenía el poder
económico, no se conforma con ser el sostén financiero del Estado y pretende alcanzar
también
el
poder
político.
Su oposición a las viejas ideas tradicionales favorece la aparición de todo un
movimiento cultural nuevo: la ilustración. Es un movimiento enriquecido por las
innovaciones en el conocimiento de la naturaleza y por el desarrollo de la investigación
y la técnica, la ilustración es la ideología y la cultura propias de la burguesía europea en
el siglo XVIII, una clase social dinámica y progresista, con recursos económicos, y que
ya no se contenta con imitar las costumbres de la aristocracia.
Frente al poder absoluto del Estado y de la Iglesia, los ilustrados oponen la igualdad de
todos ante la ley, la libertad espiritual e ideológica, la tolerancia religiosa y la búsqueda
de la felicidad a través del conocimiento y dominio de la Naturaleza por procedimientos
fundados en la razón.
En cuanto a música se refiere, el periodo clásico “El Clasicismo”, al cual pertenece
Mozart, se comprende aproximadamente entre 1750 y 1810. Alguna de las
características de este periodo son: La gracia y la belleza en las líneas melódicas, la
perfección de la forma y el diseño musical, la claridad y simplicidad, la proporción y el
balance. El compositor clásico busca el equilibrio entre lo expresivo y lo formal. Busca
también mayor variedad de contrastes melódicos, rítmicos, tonales, dinámicos y
tímbricos. Se da gran importancia a la melodía haciendo de ellas estructuras regulares
en cuanto al número de compases. Se va perdiendo poco a poco el ritmo mecánico del
barroco a favor de ritmos más variados proviniendo muchas veces de la melodía.
Esto es algo que se refleja en la Serenata K.388 de Mozart, donde podemos encontrar
una gran variedad de ritmos.
Mozart, hijo del violinista Leopold Mozart, fue un niño prodigio que desde la temprana
edad de 4 años comenzó a realizar recitales, en diversas cortes Europeas, alentado por
su padre el cual no descuidó en ningún momento su formación, ampliándola bajo el
magisterio de grandes maestros de la época como fueron Johann Christian Bach o el
padre Martini en Bolonia.
El compositor reside en gran parte de su vida en Salzburgo, en este periodo trabaja para
la corte, donde cada vez su éxito crece. Es en este momento, cuando decide subsistir por
su cuenta con las únicas armas que tenía, que fueron su inmenso talento y su música.
En una carta a su padre fechada el 9 de mayo de 1781 Mozart expresa a su padre el odio
que siente por el Arzobispo de Salzburgo el cual fue su mecenas, diciéndole que no
quiere saber nada más de la ciudad.
También alude a que en su próxima carta le hará llegar dinero para que cese la
incertidumbre que el padre tenía en cuanto a su situación económica, después de su
emancipación musical una vez en Viena.
Mozart fue un compositor que realizó numerosos viajes, en los cuales pudo conocer a
grandes compositores de la época como Bach o Haydn, de los cuales se influenció.
Todo lo que aprendió de ellos lo hizo propio perfeccionando toda la técnica
contrapuntística y el perfeccionamiento melódico. Esto hace que Mozart sea un ejemplo
para grandes compositores que le sucedieron en la historia.
Viena fue otro enclave importante en la vida del compositor. Es en este momento
cuando realiza obras como: El rapto del serrallo, la flauta mágica, las bodas de Fígaro,
Don Giovanni o Cosi fan tutte. No hay que olvidar su producción sinfónica, sus
conciertos para piano y otros instrumentos solistas, sus serenatas, sus obras para cuerda,
su Réquiem, entre otras misas, y muchas más obras que abarcan todos los géneros.
Wolfgang Amadeus Mozart realiza tres Serenatas para instrumentos de viento: K.375 en
Mib , k.388 en Do menor y la Gran Partita para trece instrumentos. La mayor parte de
ellas fueron compuestas en Salzburgo para patronos locales. Tras su traslado a Viena el
número de composiciones de este género disminuye, poniendo como ejemplo la
Serenata K.388 en Do menor que fue compuesta en Viena.
Tradicionalmente se ha fechado dicha composición en julio de 1782 haciendo mención
a una carta a su padre en la que hacía referencia a una Nacht Musique, en la que él
estaba trabajando, para grupo de vientos, y por el autógrafo del autor realiza en la
partitura fechándola en ese año. Por dichas causas, todos estos motivos hacen que se
considera que esta pieza pudo componerse en algún momento de 1782, pero en realidad
se desconoce la fecha exacta.
Esta pieza llega en un buen momento de su vida: en primer lugar el gran éxito que
obtenido por el estreno de su opera El rapto del serrallo, por su traslado a una nueva
casa y por su feliz matrimonio con Constanza Weber.
Las serenatas tienen un carácter festivo es por ellos que esta serenata, k.388, es una
página sorprendente en el catálogo del compositor por su tonalidad de Do menor,
totalmente inhabitual en una pieza catalogada como “Nachtmusik”. No se conocen
documentos que ayuden a esclarecer los orígenes, ocasión y destinatario de esta pieza.
Es en este mismo periodo donde Mozart recibe de su padre el encargo de una sinfonía,
el cual el realiza componiendo su sinfonía nº 35.
En cuanto a la formación, Mozart concibe esta obra para 8 instrumentos: dos oboes, dos
clarinetes, dos fagotes y dos trompas.
Dicha obra se presenta en cuatro movimientos: Allegro, Andante, Menuetto y Allegro.
Su primer movimiento, en forma sonata en do menor, comienza al unísono con
figuración larga, dando un carácter dramático y de gran tensión, aun teniendo como
indicación de carácter Allegro parece que nos encontramos en un tempo lento. Es a
partir del 5 compás donde nos encontramos con una melodía sincopada que realizan los
oboes, acompañados por el resto de instrumentos. Toda esta tensión inicial es liberada
en el décimo compás por un enérgico y agitado pasaje en forte marcado por el ritmo
agitado de los fagotes. Entre los compases 13 al 21 se produce un pasaje de calma
después del forte anterior que desemboca en un solo de oboe que nos lleva a un nuevo
forte donde presenta de nuevo el tema inicial en los fagotes.
El oboe tiene muchísima presencia en esta serenata, casi como si de una pieza para
instrumento solista se tratase.
Después de un pequeño momento de enlace comprendido entre los compases 28 al 39,
un segundo tema en legato aparece nuevamente presentado por el oboe (compás 40), al
que se suma la trompa (compás 48) hasta llegar de nuevo a otro episodio de gran
agitación que desarrolla en diferentes grupos utilizando el forte con el tutti instrumental
provocado por el desarrollo del tema b y el piano que muestra este pasaje agitado con el
clarinete hasta volver al forte que nos trasladara de nuevo al principio por medio de una
repetición, proceso comprendido entre los compases 66 al 94.
Después de dicha repetición aparece una pequeña transición melódica (compás 95 a
106), teniendo en primer plano al clarinete, con respuesta del oboe, para volver a
mostrar los temas ya presentados.
Este movimiento se caracteriza por los grandes contrastes, por la utilización de los
timbres de manera magistral, como la unión del oboe y la trompa en el segundo tema, y
por el movimiento que se desarrolla entre periodos de tensión y distensión.
El segundo movimiento Andante en Mib Mayor, en compás de tres partes y con forma
de sonatina, comienza de manera relajada con una melodía que muestra el clarinete
acompañada por el segundo clarinete y los fagotes. Un movimiento marcado por la
belleza de la melodía y por la presencia destacada del oboe con sus muchas
intervenciones con melodías con muchas notas pero no recargada con adornos. Otro
instrumento importante en este movimiento es el clarinete que comparte protagonismo
con el oboe. Movimiento muy flexible, en cuanto a la direccionalidad, y con muchos
contrastes de color y de matices.
Un movimiento lleno de elegancia y belleza que concluye con dos acordes muy cortos y
en pianísimo los cuales no hacen presagio de lo que acontecerá.
En cuanto al tercer movimiento Menuetto, en Mib Mayor, hay que destacar su
estructura. Se fundamenta sobre un canon invertido de manera magistral.
Comienza en los oboes al cual contestan de manera contrapuntística el resto de
instrumentos. Una melodía muy sencilla con dos secciones repetidas nos lleva hasta el
trío.
Un trío que tiene como protagonistas a los oboes y fagotes los cuales realizan un canon
a modo de espejo. En la primera sección en respuesta de cada dos compases y en su
segunda sección intervienen cada uno de ellos en la última parte del compás la melodía
de instrumento anterior. La melodías del trío son en legato y en piano con gran
sensación de calma, que hace contraste con la primera parte del menuetto.
Este trío se resuelve como es característico en la época volviendo al comienzo del
menuetto el cual se realiza sin las repeticiones de cada sección.
En cuanto a gama de matices, no es muy interesante, con diferencia de los otros
movimientos que permiten el juego de contrastes, en este sentido, de manera
mayoritaria, aquí solo esta presente el forte y el piano.
Sólo el trío permite una mayor flexibilidad debido a que se desarrolla con instrumentos
solistas (sólo 4 instrumentos: oboes y fagotes) con una melodía en legato que se presta a
ello.
Su cuarto movimiento Allegro do menor, tema con variaciones, cierra esta serenata de
vientos. Comienza con dos repeticiones en las que el oboe, acompañado de oboe y
fagotes, muestra una melodía en legato y piano que da paso a la agitación con el tutti
también en dos repeticiones que muestran una melodía con gran velocidad en el
movimiento acompañada del ritmo que repiten, a lo largo de estas repeticiones, los
fagotes.
Nuevamente el oboe presenta otra melodía en legato acompañado de notas largas en
fagotes y clarinetes que nos dan paso a dos repeticiones con melodía sincopada de oboe
segundo y fagot primero que contrasta con las notas cortas de oboe primero y clarinetes
que cierran cada una de ellas. De nuevo aparece un momento de gran agitación y
“nerviosismo” rítmico que nos lleva a a una llamada de trompas respondida por
clarinetes y que se desarrolla a lo largo de una gran sección del movimiento que
concluye, con una parte casi coral, con tres acordes en pianismo.
Después de un calderón el 4º movimiento de la serenata concluye en modo mayor con el
tema inicial del mismo, con tutti, con gran frescura y elegancia, que en los últimos
compases aun quiere alargar Mozart un momento de incertidumbre en piano y notas
larga para de manera sorpresiva y en forte dar fin a este movimiento cn el tutti de nuevo
enérgico de este final.
Una obra marcada por la tensión y el drama inicial, con muchos contrastes, con un
segundo movimiento de gran belleza, un canon muy elaborado en forma de Menuetto
como tercer movimiento y un tema con variaciones lleno de grandes contrastes
componen esta obra, que sin necesidad de tener más movimientos, como sus otras
serenatas para vientos tienen, forman una pieza única por sus características tonales y
formales de su género.
La Serenata k.388 de Wolfgang Amadeus Mozart, junto a la k. 375 y la Gran Partita,
constituyen las últimas páginas compuestas en el ámbito de la “serenata” (si excluimos
el Eine Kleine Nachtmusik para quinteto de cuerdas) por su consistencia musical e
insuperada innovación expresiva que invalidan toda posible referencia a las lejanas
serenatas de la época salzburguesa.
Esta serenata aporta al mundo de la música un claro ejemplo de que aun siendo música
destinada a actos lúdicos (la serenata) el trabajo compositivo, la complejidad de la obra,
la tonalidad, y la belleza de sus melodías hacen un trabajo minucioso y elaborado que
queda de muestra del gran talento de Mozart.
Mozart dirige una carta a su padre, amarga y dolorida, el 31 de julio de 1782, a sólo tres
días de su boda: “Hoy he recibido la suya del día 26; pero realmente no me esperaba
una contestación tan fría e indiferente a la noticia que le daba sobre el éxito de mi
obra(…)”, en referencia a la serenata k.388.
En otra de sus numerosas cartas, fechada el 27 de julio, alude a que había tenido que
realizar una serenata en un rápido periodo de tiempo, por lo cual se había retrasado en
uno de los encargos de su padre (sinfonía Haffner), pero siempre mostrando su orgullo
por la Serenata k.388 por la cual mostraba gran afecto.
Bibliografía:
Mozart – Alfred Einstein (con prólogo de Fernando Argenta)
Mozart - Amedeo Poggi y Edgar Vallora
The evolution of sonata from in teh wind music of W. A. Mozart – Brian Albert
(trabajo para la universidad de Nebraska- Lincoln documentado en libros de Daniel N.
Leeson, Roger Hellyer y Charles Rosen).
Encuentro de Música de Santander – Fundación Albéniz, Escuela superior Reina Sofía.
Wind Serenades – Allan Badley / Traducción Luis Gago.
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