Los tele-infocentros comunitarios: un posible retorno a la

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LOS TELE-INFOCENTROS COMUNITARIOS:
UN POSIBLE RETORNO A LA GEMEINSCHAFT
ENSAYO PRESENTADO AL VI CONGRESO DE LA
ASOCIACION
LATINOAMERICANA DE INVESTIGADORES
EN COMUNICACIÓN, ALAIC, SANTA CRUZ, BOLIVIA,
5-8, JUNIO DEL 2002.
DENISE SHOMALY K.
Periodista P. Universidad Católica de Chile, Master en Comunicaciones,
The University of Minnesota. Académica Universidad Diego Portales.
Santiago de Chile, 31 de Marzo del 2002.
ABSTRACT
Se examina estos centros que han comenzado a expandirse en Chile, gracias a una clara
decisión gubernamental. Primero se abordan sus orígenes, luego se entrega una tipología y
un inventario de los tele-infocentros aquí existentes. También se hace una revisión de la
plataforma tecnológica y el estado de ésta en Chile. Termina con una pequeña reflexión
acerca de los posibles impactos sociales de su uso. Una hipótesis preliminar, esbozada en
un trabajo anterior (Abril del 2000), es que ellos podrían llevarnos de regreso a la
“comunidad” de la que hablaba el sociólogo alemán, F. Tonnies, con las particularidades
del siglo XXI. Nuestra utopía de mediano plazo apunta a que pudieran llevarnos a una
sociedad “comunitaria” donde todo habitante se sienta parte integrante y partícipe de las
grandes decisiones y eventos.
++ Este ensayo forma parte de un trabajo mayor que la autora está efectuando junto
a la alumna Carla Aguilar de la U. Diego Portales, para su tesis de Licenciatura, la
que aborda los tele-infocentros bajo una perspectiva cualitativa.
I.
DE LAS TELECABAÑAS A LOS TELECENTROS
Treinta años atrás y quizá basado en la idea de la aldea global de Mc Luhan, su par
innovador, Alvin Toffler, ya había vaticinado una nueva forma laboral y de asociación:
"Estamos a punto de revolucionar nuestros hogares...un regreso a la industria de las
cabañas, y con esto un nuevo énfasis en el hogar como centro de la sociedad...Fuerzas
poderosas convergen para promover la cabaña electrónica"1 Pero ésta no sólo significaría el
uso de Nuevas Tecnologías de la Comunicación e Información (de aquí en adelante, sólo
TCI), en y desde el hogar, sino en espacios sociales compartidos. De allí, la European
Telework Development Initiative, define las telecabañas como instalaciones con base
comunitaria, cuyo objetivo es ayudar al aprendizaje y accesos a la tecnología a la
comunidad local. (Web ETO.)
Las primeras habrían aparecido en 1985 en las villas de Vemdalen (cfr. Chasquinet)
y Harjedalen, en Suecia (cfr. UIT), y Lemvig en Dinamarca (ibid), para combatir la
inmigración rural-urbana y el
proceso de despoblación, así como abrir nuevas
oportunidades en zonas deprimidas. Frente a la ausencia de financiamiento fiscal, éstas
comenzaron a funcionar como pequeñas empresas locales, y luego como una red
cooperativa. En 1988, nace la ONG Telecottages International. Fue entonces que se
expandieron a Austria, Alemania, Irlanda y Gran Bretaña.
Por otra parte, se alude a Estados Unidos como la cuna de los telecentros,
instalaciones de carácter más bien urbano o suburbano. Jack Nilles proclama haber
establecido “el primero del mundo” en California, en los 70 (cfr. web Jala), cuando se
implementó un proyecto de descontaminación por la vía de restringir del transporte,
ofreciendo estos espacios alternativos para trabajar.
En nuestra región, su impulso ha estado muy ligado a las iniciativas de organismos
internacionales, en especial, la de la Unión Internacional de Telecomunicacioanes, U.I.T.;
la U.N.E.S.C.O., a la Comisión-Unión Europea, CE, y al Centro de Investigaciones,
IDRC-CIID, de Canadá. Con el apoyo del último, en 1998, se creó la red TELELAC
en Burch, op. cit. p. 24.
(Telecentros
de
Latinoamérica
y
El
Caribe),
la
que
dio
origen
a
SOMOS@TELECENTROS. Según ésta, la precursora en el área fue la Asociación Para las
Comunicaciones Progresistas, APC, institución canadiense que ya en 1989 ofrecía correo
electrónico y grupos de discusión a ONGs regionales. Esto no es secundario: las
organizaciones no gubernamentales han desempeñado un papel clave, por su trabajo con la
comunidad. (Ej. en Chile: REDESOL, CEPPAC, CIEM, Contigo, y FUNDA).
II. LOS NUEVOS ESPACIOS TECNOLOGICOS COMUNITARIOS
Lo que caracteriza esencialmente a los info-telecentros es, primero, el uso de las
TCI, a las que de otro modo muchos no tendrían acceso. Segundo, la utilización de una
localidad distinta a la del hogar o la “oficina” para trabajar. El desarrollo de los centros es,
en efecto, una de las estrategias de introducción del teletrabajo -modalidad laboral que
presentamos en el congreso de FELAFCS en 1996- para superar problemas locales de tipo
estructural y reforzar el uso de las tecnologías en sectores pobres o apartados.
A estos centros se les conoce de diferentes modos y bajo distintas clasificaciones;
como ciudades digitales o virtuales -que, a nuestro juicio, sería una categoría más macrocomo redes libres, (freenets); teletiendas, oficinas satélite y oficinas digitales y los
digital clubhouses; centros públicos de servicios compartidos (shared facility centers);
centros de acceso comunitario, o como redes comunitarias (community networks) que es
la forma en que se han difundido más en español. Prueba de ello es el I Congreso Mundial
de Redes Comunitarias de Noviembre del 2000.
Adicionalmente, a estas instalaciones también se les conoce en algunos países,
como infocentros-telecentros, términos que muchos usan en forma indistinta, aunque en
rigor son diferentes. En breve, la diferencia está en la orientación de uso y el perfil del
usuario. En Chile, los primeros tienen un fin más bien “comercial” -empresarios,
especialmente micro, pequeños y/o medianos, en tanto los telecentros, una más “social”,
para navegar e informarse, o para comunicarse
(lo cual no es excluyente para
los
anteriores).
El organismo estatal directamente vinculado al tema en Chile, la Subsecretaría de
Transportes y Telecomunicaciones, (de aquí en adelante, SUBTEL), define los
“telecentros”, como “centros abiertos a la comunidad, dotados de al menos cuatro
computadoras conectadas a Internet mediante líneas preferentemente digitales, y a otros
equipos de comunicación capaces de proporcionar, con el apoyo de una persona capacitada,
servicios de información a la comunidad con contenidos pertinentes y económicamente
accesibles.” Añade que “cada uno de ellos está conectado a un portal de entrada, en el que
se puede encontrar información comunal, regional, nacional y mundial, además de aquella
relativa a los otros telecentros de la red”.
El beneficio de estos espacios es que permiten superar barreras infoestructurales,
financieras y cognitivas, entre las más relevantes, y, como señala la UIT, “son una solución
costo-efectiva para comunidades social o geográficamente aisladas”, porque “brindan
acceso tanto a servicios de telecomunicaciones de valor agregado...como.. a oportunidades
económicas, recursos sociales, educacionales y servicios públicos”.
Pero no existe un tipo único de tele-infocentro respecto del condicionamiento físico; la
misma UIT distingue tres; 1) el minitelecentro (MC), que cuenta generalmente de un solo
PC, con una o dos líneas telefónicas y está diseñado para microempresarios. Su mayor
ventaja es su relativo bajo costo, y su desventaja es que su uso en áreas rurales requiere un
buen soporte; 2) el telecentro comunitario (TC) varía entre 2-6 PC, además de servicios
fax, escaner, fotocopiadora, y retroproyectoras y el 3)telecentro comunitario
multipropósito (TCM) o polivalente, que ocupa un mínimo de cuatro PC, y cuenta con
servicios adicionales, es decir, los “teleoficios”, como el telecomercio o la telemedicina,
para lo cual requiere operadores capacitados.
El investigador R Gómez del IDRC (op. cit.), entrega, por último, una clasificación
aún más pormenorizada:
Centros básicos: Se trata de instalaciones precarias y pequeñas, usualmente financiadas
internacionalmente.
Centros en cadena:Es una serie operada en forma independiente pero coordinada
centralmente. A menudo, una organización local (pública o privada)
le presta apoyo
técnico y/o financiero, pero una vez establecido, cada centro se maneja como un negocio
pequeño. Generalmente tienen un solo PC o pocos de ellos, y usan cabinas telefónicas.
Centros cívicos: Son los implementados en o por escuelas, bibliotecas, universidades,
y que ofrecen, además, servicios culturales, educacionales o recreativos, normalmente sin
gran capacitación.
A los anteriores, Gómez (cfr. bib.) añade otros que, sin llevar esa denominación, se
le asemejan en actividad y son ambos de carácter comercial:
Tiendas/ Cabinas telefónicas: Se trata de lugares de acceso público a aparatos que
se implementan como negocios para el sector privado.
Cibercafé. Es el crecientemente expandido café o bar que ofrece
Internet en
lugares concurridos, preferentemente educacionales o turísticos.
III.
ORIGENES DE LOS TELE-INFOCENTROS LOCALES
La primera experiencia chilena de telecentros propiamente tales, se materializó en
1997, a través
de un proyecto del Fondo de Desarrollo de Ciencia y Tecnología,
FONDECYT; la Facultad de Ingeniería, y el Depto. de Psicología de la Facultad de
Educación de la Universidad de la Frontera (UFRO). A partir de allí nació la idea –
entonces embrionaria en A. Latina- de redes comunitarias. Se abrieron dos centros, en
Cunco y Temuco (IX Región), los que, pese al grado de satisfacción de sus usuarios (sobre
57%), tuvieron una evaluación más bien negativa, pero se reinstalaron nuevamente.
Mientras tanto, en 1998, el entonces Presidente Frei Ruiz-Tagle formó una
Comisión Nacional de Nuevas Tecnologías, que emitió un informe y recomendaciones al
respecto.|Esta indicó que su “primera tarea y objetivo“ apuntaría a la “universalización del
acceso” a fin de evitar que las NTCI se constituyeran en “nuevos factores de
discriminación”, y con esto, la temida “brecha informática” ó “brecha digital”2. Es allí
donde se decidió “impulsar el Programa Nacional de Quioscos de Información y
Telecentros Comunitarios en Internet, para que “hacia el 2006 todas las comunas
dispongan de estos medios públicos de acceso” (art. 3. bib.)3 Asimismo, la creación de un
Fondo de Desarrollo de las Telecomunicaciones por 10 años (que partió en Mayo del
2001), que contempla un subsidio.(Art. 28 ib.) Esta Comisión se convirtió en la de
Infraestructura Nacional de Información.
A fines de 1998, e inspirada en dicha Comisión, la SUBTEL (op. cit.) elaboró un
plan piloto a partir de los estudios/experiencia de ONGs nacionales y extranjeras, la UIT, y
2
Entendida como la diferencia en información-conocimiento entre estamentos de una sociedad, entre los
denominados “informáticamente ricos e informnáticamente pobres”.
3
Según el proyecto SUBTEL, sobre la base de la experiencia, para entonces, “es esperable alcanzar una
cobertura equivalente a 341 comunas”.
la asesoría del Depto. de Ingeniería Industrial de la Universidad de Chile. El proyecto se
enmarcó dentro de la Red Nacional de Telecentros Comunitarios, que contempló, para su
instalación, sitios con una población superior a los ocho mil habitantes.
En forma paralela se constituyó el Comité Gubernamental de NTIC, dependiente
del Ministerio de Economía (2000, cfr. Web.)
El año pasado, la SUBTEL comenzó la primera etapa de un Programa de Formación
de Tecnologías de la Información destinado a cinco mil funcionarios estatales, hasta el
2005. Asimismo, lanzó una convocatoria para implementar nuevos telecentros, cuyo plazo
vencía el 1 de Abril.
A nivel educacional, no debe dejar de mencionarse la iniciativa que, hace una
década realiza del Proyecto de Informática para Establecimientos Educacionales
Subvencionados, más conocido como ENLACES, destinada a la introducción masiva de
PCs. Creemos sin embargo, que, por la especificidad del fenómeno, el tratamiento del
acceso y manejo de las TIC por parte de escolares, debe tratarse separadamente.
IV. DESARROLLO DE LOS INFOCENTROS CHILENOS
Primeramente, entregaremos una definición del concepto tal como es concebido por
el gobierno, que señala es “un lugar físico destinado a que los empresarios, pequeños y
medianos puedan conocer y utilizar las TIC tales como Internet y el correo electrónico, ya
sea para el acceso a información y servicios como para difundir sus propios productos o
negocios”, y donde “también puede aprender sobre diseño de páginas web e informarse
sobre los instrumentos de fomento productivo existentes.” Esta iniciativa se inserta en la
propuesta de la Nueva Economía4, donde las herramientas tecnológicas son básicos.
En su discurso presidencial de Mayo del 2001, el presidente R. Lagos destacó la
necesidad de “masificar el acceso de las pequeñas empresas...a fin de mejorar su
competitividad y facilitar la gestión de sus empresarios”, y fijó un plazo de tres meses para
la creación de tres pilotos, que duplicó a raíz de la inyección generada de la visita realizada
(en Marzo del 2001) a Silicon Valley, donde la Corporación de Fomento a la Producción,
La Secretaría Regional Ministerial, SEREMI de Economía, Minería y Energía definió ésta como “los efectos
microeconómicos causados por la caída de los costos de interacción y la consecuente minimización de las
barreras geográficas e industriales para la integración económica” (Agosto del 2001.)
4
CORFO, abrió una oficina chilena, y desarrolló el proyecto “Fundación País Digital”.5
Paralelo a ello se desarrollaba la labor de la Comisión de TIC dependiente del
Ministerio de Economía, que abordó el tema de Internet para las PYME, en una serie de
rondas con dichos empresarios.
Acogiendo el llamado del Primer Mandatario, en Septiembre, el Servicio de
Cooperación Técnica, SERCOTEC,
del Ministerio de Economía, lanzó su primer
Concurso Nacional de Implementación de Infocentros para la Micro y Pequeña Empresa.
Este, que durará hasta el 2004, aspira al fortalecimiento o instalación de 55 de ellos este
año, bajo el patrocinio de
municipalidades, asociaciones gremiales, gobernaciones,
universidades, corporaciones y fundaciones. De he hecho, la Secretaría de Gobierno
convocó a organizaciones sociales y comunitarias a participar especialmente, a partir del
Programa de Reciclaje de Equipo Computacional.
Además del apoyo del gobierno, para su desarrollo se han producido alianzas
público-privadas, como Chile-Futuro. Por ejemplo, a través de la donación de equipos,
tales como la de la Compañía Chilena del Cobre, CODELCO, que entregó 630 PC a la
SUBTEL, a la que le han seguido varias multinacionales de computación (Microsoft,
SONDA, Compaq.) En esta esfera, cabe destacar aquella por US$9 millones de la
Fundación Gates, para proveer Internet a bibliotecas públicas durante este año.
V.
CATASTRO GENERAL DE LOS TELE-INFOCENTROS
En febrero pasado, Chasquinet (op. cit.) terminó el estudio, Estado del Arte de los
Telecentros en América Latina y El Caribe, donde afirma que, respecto de los otros países,
“la experiencia chilena presenta otro matiz, pues el gobierno es el principal actor en cuanto
a la instalación de telecentros”.
Desde Julio del año pasado existe la Asociación de Telecentristas Activos de
Chile, ATACH, que a la fecha aglutina a cinco instituciones: El Encuentro; Ekhos;
Maule Activa, la Red de Información Comunitaria y el Comité para la
Democratización de la Informática, CDI. (cfr. pag. web.) Esta última es una ONG
5
Cabe notar que esta entidad cuenta con tres objetivos respecto de las NTCI. A saber, masificar el
uso de Internet mediante el acceso público o compartido; desarrollar capacidades innovadoras y
emprendedoras, creando nuevos negocios; y facilitar el acceso a las TCI (web CORFO.)
instalada en Chile desde el año pasado, que es parte de una red brasileña con ayuda del
Banco Interamericano de Desarrollo, BID. El CDI, “promueve actividades educativas y
profesionales a fin de “reintegrar los miembros de las comunidades pobres, principalmente
niños y jóvenes, disminuyendo los niveles de exclusión social en la que están sometidos.”
Maule Activa es una corporación de derecho privado, sin fines de lucro, que aspira
a “construir un cambio cualitativo en la forma de abordar el crecimiento y desarrollo
regional a través del cultivo de la capacidad emprendedora y de la cultura telemática.”
La Red Comunitaria, a su vez, ofrece sus servicios “a los ciudadanos, las empresas
y organizaciones de diversas comunas de la IX Región6 un acceso equitativo y de calidad
de servicio y contenidos de Internet y al uso de equipamiento computacional”.
El más famoso de los anteriores es El Encuentro, instalado en la comuna de
Peñalolén. Este fue concebido por el ex triministro Claudio Orrego, además de la asesoría
de la consultora Ekhos I+C (op. cit.)
Este centro privado tiene como propósito: “promover el desarrollo social y
comunitario; estimular el desarrollo de experiencias innovadoras que estimulen la
autoayuda y la generación de capital social y capacidad emprendedora entre los
pobladores”. (pag Web). Junto con el acceso de éstos a la Red, se ha capacitado a dirigentes
sociales y microempresarios.
En forma adicional a los anteriores, hasta el 2001 aparecían como parte del
directorio de www.telecentroschile.htm, el muy activo “Centro Cultural Aporte
Kolektivo Independiente, AKI, a cargo de Leonardo Arenas, que actualmente coopera con
el Movimiento Pro Emancipación de la Mujer. Asimismo, los Centros de Información y
Vínculo, CIV, dirigido por Fernando Bagnara, más el Instituto de Desarrollo Innovativo
de Alfredo del Valle, que prestaba asesoría a dichas instalaciones.
A continuación se entrega la tabla oficial del gobierno respecto de la existencia de
infocentros y telecentros, juntos, por comunidad y uso.
Chile: Total de centros por región y origen técnico (*)
6
Angol, Collipulli, Cunco, Galvarino, Lautaro, Lican Ray, Los Laureles, Padre las Casas,
Pillanlebún, Pitrufquén, Puerto Saavedra, Purén y Villarica. (webredcomunitaria.)
REGION
TOTAL
COMUNIDAD
PYME-MYPE
R-M.(Stgo.)
I
II
III
IV
V
VI
VII
VIII
IX
X
XI
XII
37
6
5
4
2
27
4
10
8
30
6
8
4
31
3
4
3
1
21
3
8
7
25
3
5
3
8
3
1
1
1
6
1
2
1
5
3
3
1
184
26
NOTA: Este catastro contiene también los telecentros comunitarios estatales.
Adicional
a
los
anteriores
se
encuentra
el
proyecto
del
Fondo
de
Innovación/CORFO (op. cit.), con el Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA, y
siete municipalidades, de capacitación de 35 pequeños agricultores en Remehue, Osorno,
que duraría hasta Junio del presente año, destinado a fortalecer las capacidades
competitivas. El proyecto cuenta con el apoyo del Fondo de Inversión y Solidaridad Social,
FOSIS, y SERCOTEC. Allí se habilitó un laboratorio con 15 equipos, y se construyó el
portal (www.comunidadmicroempresarial.cl). Además del directorio de las empresas y
particulares allí inscritas, se habilitó una cuenta de correo a los socios fundadores y se les
diseñó una página web.
En Febrero pasado, Chasquinet (op.cit) hizo una proyección del crecimiento de los
telecentros e infofocentros chilenos, que entregamos a continuación:
Número de
Telecentros
130
150
Infocentros de
Gobierno
Iniciativas
Privadas
100
40
50
0
Tipos de Telecentros
Proyección Chile
Proyección
2003
270
Ahora
170
0
50
100
150
200
250
300
Crecimiento
Fuente:Chasquinet, Febrero, 2002.
VI.
IMPACTO SOCIAL DE LOS INFO-TELECENTROS
Los actores locales y organizaciones usan las TCI con el fin de obtener ventajas
para su barrio- pueblo-ciudad. Por ejemplo, la difusión de información-actividades, así
como la participación, pero con proyección global7 La idea-fuerza que resume el uso es la
de estas tecnologías como herramientas de empoderamiento (empowerment).
Algunos expertos latinoamericanos opinan que el fenómeno de la globalización
7
. En junio del año pasado se creó un grupo latinoamericano en Buenos Aires, destinado a incentivar esta actividad.
constituye una suerte de promesa de inclusión social e implica, en forma paralela, una
amenaza de exclusión. Un ejemplo de ello es la actual concentración del acceso a las TCI
por parte de los países “desarrollados”, y, a nivel nacional, aquella de los estratos
socioeconómicos medio y alto de los países “en vías desarrollo.” Esto resulta preocupante
en términos del principio de la igualdad, pues genera una suerte de “analfabetismo
electrónico”. Sin embargo, es claro que la mentada brecha no es sino un reflejo de
desigualdades preexistentes -las “brechas” políticas, económicas y sociales, porque, sin
duda, las tecnologías adoptan el modelo de sociedad donde se introducen. Al respecto, cabe
recordar a Manuel Castells, cuando afirma que “las ciudades están profundamente
incrustadas en las economías regionales.”
Ahora bien, debe considerarse que la cuestión del acceso es una cuestión
multivariable. Una de ellas es la económica, vinculada a la adquisición personal de
tecnologías o bien al posible costo de ellas. Esto está, a su vez, directamente vinculado a la
infraestructura. No debe olvidarse que ésta baja de precio en forma sistemática, tanto en
cantidad de información desplazable, como en términos de procesamiento (Ley de Morre),
lo cual potencia la posibilidad de acceso.
Otras variables son, por supuesto, el nivel educacional general, y más
específicamente, aquél vinculado a la manipulación de las nuevas herramientas
tecnológicas.
Los encargados del panel Telecentros del último Congreso Mundial de Redes
Comunitarias postulan que éstas “están más estrechamente relacionados con los esfuerzos
para lograr una inclusión digital...8 porque ...pueden constituirse en importantes centros de
dispersión de información”. Añaden que “algunos las aprecian como un recurso para
cumplir propósitos educativos más generales, otros los consideran como medio de acceso a
recursos informativos, como instrumento para su producción local y otros la conciben como
una oportunidad para liberar la creatividad de los miembros de la comunidad a la que
sirven”. Y terminan con la siguiente alegoría: “La preocupación por la división digital toma
colores diversos cuando hay que hablar de los dividendos digitales, si no es comparada
incluso con la “Mercedes divide" (viene del inglés “digital divide”- los que poseen un
Mercedes Benz,... y todos los demás).
Pero la mentada “brecha” involucra a otro sector, que es el de la tercera edad o
adultos mayores, con los cuales se produce no solo una brecha digital, sino una brecha
generacional, porque está probado que a las personas de menores generaciones les cuesta
menos asimilar la tecnología.
Existe, por último, otro tipo de reflexión que se hacen algunos expertos como la del
acceso. Y dentro de ello, la de la equidad de éste. Algunos se preguntan: ¿Acceso para qué?
O parafraseando las palabras de un grupo de venezolanos sobre estar "enchufados"
(entendido como conectados) a Internet: ¿Dónde enchufamos el enchufe? Y surjen
interrogantes más existencialistas: ¿Las personas eran más felices antes de...?, ¿Podrían
serlo más aún con el uso de las NTCI? ¿Acaso deberíamos preocuparnos más por la
felicidad de la gente en lugar del ingreso per capita?” (cfr. Telelac.)
Cabe notar que el tema del acceso y la necesidad del pluringuismo se han tornado
prioritario para la UNESCO, en su agenda 2002-3, bajo el Programa Información para
Todos, donde se realza lo público y la creación de TCM. De hecho, ambos se evaluarán en
la Cumbre Mundial Sociedad de la Información a celebrarse a fin de año en Ginebra.
Mientras tanto, opera la Fuerza Especial de la ONU respecto de la cuestión de la brecha
VI. ACERCA DE LA INFRAESTRUCTURA TECNOLOLOGICA
En un trabajo anterior, afirmamos que Chile lideró la región en materia de
infraestructura tecnológica9 la década pasada. Sin embargo, el estudio Capacidad de
Interconectividad 2001-2002, efectuado por Sachs et al en Harvard, afirma que si bien éste
fue el primer país en Latinoamérica en desarrollar “una infraestructura avanzada de
telecomunicaciones,....ello no se compadecería con “sus niveles de crecimiento económico”
(cfr. La Tercera..) Según ellos, los problemas más graves están en la equidad del acceso a
las TCI; en la falta de masificación de uso de éstas en el sector productivo, y en el
financiamiento privado para emprender el desarrollo tecnológico. Entre los 75 países
examinados, Chile ocupa el 34, siendo desplazado, en términos regionales, por Argentina
8
Cabe destacar que este es el concepto utilizado como parte de la jerga de la UNESCO.
las redes digitales y sus contenidos constituyen la infraestructura informática, que opera sobre la
infraestructura de telecomunicaciones. Esta comprende: los protocolos de comunicación y procesamiento;
así como los servicios que se ofrecen vía red (ej: educación, medicina, comercio electrónico, entretención.)
Dos de los indicadores que permiten la existencia y desarrollo de ambos son el transporte de la
información y la accesibilidad, los que se miden a través de la existencia de redes, y la telefonía.
9
(el 32.)10, pero mejora en la calidad de las políticas públicas en torno a las TIC, con el
número 21. En términos de infraestructura ostenta el 49, donde es superado, lejos, por
Uruguay (33.)
Por su parte, la oficina regional de UNESCO señalaba (Feb. 2002), que en América
Latina, “Chile ha sido el pionero respecto de la Sociedad de la Información”, y “puede ser
considerada como un ejemplo de “mejores prácticas” en planificación gubernamental.
Por otro lado, está el estudio de la European Telework Organization, ETO, del 2000,
respecto del costo de las llamadas internacionales en diferentes países del mundo, que –en
una escala de 1 a 20- ubica a Chile con un 3.1, siendo el país latinoamericano en mejor pie
tras México (3.0.) Evidentemente, el costo en telefonía incide en el uso de Internet.
Sabemos que la idea del teléfono en cada inmueble corresponde al llamado servicio
universal, que constituye el primer paso para llegar al objetivo final de desarrollo
telecomunicacional para un país.
En su informe más reciente, la SUBTEL afirma que “el desempeño del sector
...durante la mayor parte del 2001 ha sido positivo, a pesar del complejo panorama
externo...pues la industria local...siguió exhibiendo el dinamismo experimentado en años
anteriores”, y que resulta “superior a la actividad económica general del país”. Este
crecimiento obedecería, en gran medida, “al aporte de inversionistas extranjeros asociados
a operadores con una presencia global en las telecomunicaciones”.
En suma, las perspectivas opuestas no d
A modo complementario, entregamos los siguientes datos11 sobre la teledensidad local,
que influyen directamente en el desarrollo de estos centros:

Hace 11 años existe una troncal RDSI y una red ATM. La tecnología ADSL (Línea de
Suscriptor Digital Asimétrica), más conocida como “banda ancha”, comenzó en Marzo
del 2000, y su uso ha aumentado sobre todo en los domicilios.

Las conexiones a Internet, se estimaban en app.700 mil, con proyección de aumento.

En telefonía fija había 3.5 millones de aparatos, con una penetración de un 30% (un 4.1
10
Cita muy similar a las que ha arribado el Indice de la Sociedad de la Información de International Data
Corporation,IDC..
11
Salvo que se indique, los datos corresponden al más reciente informe de SUBTEL de Julio del 2001..
de móvil12)El 2000 había llegado la telefonía móvil satelital, y a comienzos del 2001, la
tecnología WAP, que permite usar las capacidades de pantalla y recursos de red vía
código ULR. Y hacia fines de año, la telefonía inalámbrica, WLL, que posibilita niveles
de conectividad 25 veces superior.
VII.
LOS POSIBLES EFECTOS SOCIO-COMUNICACIONALES
No debe olvidarse que estas redes apuntan a la sociedad civil y sus preocupaciones e
intereses, y en este sentido corresponden a la perspectiva de recepción activa de la teoría
de la comunicación.
Se ha planteado que el teletrabajo en hogares o telecentros, pudiera generar una
sociedad anómica, caracterizada por la falta de contacto humano y la alienación. Si bien se
reduce el contacto personal, (cara-a-cara),|mantiene la dimensión impersonal, por la vía
electrónica, que de hecho ha ido en aumento, mediante programas como el chat o el ICQ.
En este sentido, es significativa la distinción que hace Padilla (cfr. bib. p. 92) entre
“tecnologías de comunicaciones” y “tecnologías informáticas”, las primeras, caracterizadas
por ser más bilaterales o interactivas, en vez de unilaterales.
Los centros en examen incrementarían la interacción intracomunitaria, debido a la
asistencia periódica a ellos. ¿Un retorno a la gemeinschaft? (de Tonnies.) Creemos que nos
estaríamos encaminando más bien a una “comunidad” dentro de otra Comunidad (con
carácter “global”), porque sistémicamente hablando, se trata de la superposición de una
esfera de acción y conversaciones sociales sobre otra.
También podríamos usar la denominación de Castells (op. cit.), quien compara este
espacio virtual con la antigua agora ateniense. O acudir a la de EKHO, del “Mall para
Todos”. A la nuestra (ref. tesis), la hemos bautizado conforme a nuestro origen histórico,
que nos recuerda una anterior conquista (respecto de la “nueva” por parte de los
conglomerados multinacionales globales): una nueva “Plaza de Armas”.
Nuestra concepción apunta a un habitante que realmente habite en una ciudad que lo
acoja, y que ello parta por el vecindario o la comunidad inmediata. Esto implica la
12
La tasa de penetración telefónica domiciliaria es de un 23%, con lo cual Chile se coloca debajo de la tipología
de “acceso universal” y más abajo aún del llamado “servicio universal” (densidad sobre el 50% en países del Primer
Mundo.) Sin embargo, estos datos debieran influir con la creación de los tele-infocentros.
existencia de un vínculo afectivo. El filósofo y estadounidense J. Dewey, cuyas ideas
compartimos. Siguiendo su pensamiento, pensamos que una comunicación real sólo puede
darse en una comunidad que reivindica la etimología del término (poner en común), donde
se da un espíritu comunitario. Podría decirse que vemos necesario el regreso a la tribu
primigenia, de lazos personales próximos, del relato oral, de unas nuevas... ¿tribus urbanas?
......Quizás. En suma, el retorno y la reivindicación de una perspectiva afable y afectiva con
el entorno. No podemos olvidar que las culturas latinoamericanas tienen una fuerte
tradición oral y que en muchos países todavía hay analfabetismo. En este contexto, cabe
cuestionarse las repercusiones de la transmisión electrónica de información. Finalmente
cabe preguntarse ¿Cuál podría ser el efecto social de los centros sobre la interacción
humana, articuladora de nexos familiares y comunitarios?
:::::::::::::::::::::::::::
REFERENCIAS
Comisión Presidencial “Nuevas Tecnologías de Información y Telecomunicación”, Chile
Hacia la Sociedad de la Información, Informe al Presidente de la República, Enero de
1999.
De la Serna, Del Telecottage al Internet Café:el Papel de los Telecentros en el Desarrollo
Locla y Regional, TEBELA, 2000. (web.)
Diario Oficial, Ley No 19.724 que reemplaza el título IV de la Ley General de
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