Vitoria quiere recobrar para la ciudad uno de sus mejores palacios

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Vitoria quiere recobrar para la ciudad uno de sus mejores
palacios
Los herederos dirimen con la Iglesia la propiedad del Escoriaza-Esquível
TXEMA G. CRESPO - Vitoria - 29/05/2008
El Ayuntamiento de Vitoria va a analizar, a través de su Agencia de Renovación Urbana (ARU), la expropiación
urgente del palacio de Escoriaza-Esquível, en el casco viejo de la ciudad. Este edificio monumental se halla en ruinas
ante la desidia de sus dueños, inmersos en un proceso judicial por los derechos de propiedad, desde que el anterior
alcalde, el popular Alfonso Alonso, anunciase su compra por más de dos millones de euros en 2006. El nuevo gerente
de la agencia, Gonzalo Arroita, anunció ayer que el informe jurídico que respalde la expropiación se hallará redactado
en 15 días.
"No sólo tenemos el derecho; también la obligación de actuar en este inmueble porque su pésimo estado y porque,
desde el punto de vista del interés general, se trata de un lugar de alto valor estratégico", comentó Arroita tras la
reunión del consejo de la agencia. El informe jurídico se presentará a todos los partidos para su estudio y se espera
tomar una decisión en la próximo reunión de la ARU.
Arroita también anunció ayer el cambio de denominación y logotipo de la agencia, en consonancia con la nueva línea
de trabajo que quiere imprimir al organismo encargado de renovar el casco medieval de Vitoria. Y el palacio de
Escoriaza-Esquível resulta clave en esta renovación. Sito en lo alto de la almendra que configura el barrio antiguo,
está considerado una de las referencias de la arquitectura civil del Renacimiento en el País Vasco. Hasta no hace
mucho, fue sede de la sección alavesa de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País, su claustro (de acústica
impecable) acogía conciertos de música antigua y en los últimos años ha sido utilizado como sede para la visita a los
Reyes Magos el 5 de enero.
Desde 2002, cuando Alonso pidió por vez primera desde la alcaldía a los dueños del inmueble que lo restaurasen,
hasta hoy, el palacio ha vivido la caída en picado habitual en la decadencia de ciertas familias aristocráticas. El palacio
perteneció durante siglos, desde su construcción en 1541, a la poderosa estirpe que le da nombre, hasta que lo
adquirió en 1852 el sacerdote Domingo Ambrosio de Aguirre con el propósito de convertirlo en un centro de
educación de curas, para lo que fundó el Seminario Eclesiástico de Aguirre.
Aunque se levantó el nuevo seminario, el palacio se ha mantenido bajo la propiedad de esa entidad fundada por el
padre Aguirre. Los herederos de este sacerdote, hijos y nietos de sus hermanas, aducen que el palacio no se destina a
tareas docentes, finalidad para la que lo había comprado su pariente, con lo que ya ha dejado de ser propiedad de la
Iglesia. El asunto llegó el año pasado a los tribunales. No en vano, la última valoración del Escoriaza-Esquível
superaba los dos millones de euros. La Iglesia recurrió la pretensión de los herederos civiles.
"La ciudad no puede esperar a la decisión de la Justicia. De ahí la necesidad urgente de la expropiación. El dinero en
el que se tase el palacio permanecerá en depósito a la espera de que se dirima el conflicto y lo cobre la parte ganadora
en el litigio", concluyó ayer Gonzalo Arroita.
Desde el siglo XVI
Fernando López de Escoriaza, médico de los reyes de Inglaterra Enrique VIII y Catalina de Aragón, construye el
edificio, junto a su esposa, Victoria de Anda y Esquível, entre 1530 y 1541. En su exterior llama la atención la gran
cadena que, como cornisa, circunda el volumen, y la portada con relieves. En el interior, el impresionante patio.
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