manejo terapeutico de la toxoplasmosis

Anuncio
251
ACTUALIZACIONES
MANEJO TERAPEUTICO DE LA TOXOPLASMOSIS
F. MONTOYA
INTRODUCCION
Las medidas terapéuticas para la toxoplasmosis son limitadas en el momento actual.
El sistema inmunológico es capaz de mantenerlo asintomático, pero no es lo bastante eficiente para lograr la destrucción total del parásito. La terapia farmacológica es también
insuficiente, ya que no dispone de drogas parasiticidas e incluso sólo tiene acción sobre las
formas parasitarias de multiplicación rápida o
taquizoitos. En conclusión, una vez infectados
por el T. gondii, sea que presentemos o no
manifestaciones clínicas, nos convertimos en
portadores crónicos del mismo (1).
INDICACIONES TERAPEUTICAS
Ningún caso asintomático requiere terapia,
aunque tenga títulos muy altos de anticuerpos,
a no ser que se trate de alguna de las siguientes
situaciones: toxoplasmosis asintomática en
mujer embarazada, toxoplasmosis congénita
asintomática o toxoplasmosis accidental en
personal de laboratorio.
Las formas clínicas de adquisición postnatal deben tratarse si la sintomatologia es muy
florida o pone en peligro la vida del paciente;
es el caso de la toxoplasmosis en individuos
inmunodeficientes o inmunosuprimidos. Las
formas ganglionares, exantemáticas o semejantes a la mononucleosis, no deben recibir tratamiento a no ser que el estado general del paciente así lo exija; en estos casos se prefieren
las drogas menos tóxicas (1). Los niños con
toxoplasmosis congénita, sean o no sintomáticos, deben tratarse para evitar el progreso de la
enfermedad y prevenir secuelas irreparables.
Con respecto a la toxoplasmosis ocular se
Dr. Fernando Montoya Maya: profesor departamento de
Microbiología y Parasitología, Facultad de Medicina, Universidad de Antioquia, Medellín, Colombia.
Solicitud de separata al Dr. Montoya.
tratan generalmente las retinocoroiditis en fase activa, que suponen la presencia de taquizoitos, únicos responsables del cuadro inflamatorio agudo y susceptibles a la acción farmacológica (1). Algunos autores, sin embargo,
plantean la posibilidad de tratar lesiones cicatriciales, con el objeto de impedir futuras
reactivaciones y prevenir los daños subsecuentes. Para lograr lo anterior administran drogas
de pretendida acción bradizoitocida (clindamicina), por ser los bradizoitos las formas remanentes en ese tipo de lesiones (2). Debe
quedar claro que el tratamiento detiene o estabiliza los daños retínales, pero no permite la
recuperación visual en casos de amaurosis total. También es importante anotar que drogas
como sulfas y/o pirimetamina no ejercen efecto benéfico en los casos inactivos por su inefectividad frente a los bradizoitos.
Toxoplasmosis de la mujer embarazada: La
infección toxoplásmica adquirida durante el
embarazo, sea o no sintomática, requiere tratamiento. La indicación terapéutica se deriva
de los efectos deletéreos que puede sufrir el
feto si el parásito invade sus tejidos. Es una situación análoga a la rubeola contraída durante el embarazo, pero con la diferencia que
para la toxoplasmosis existe tratamiento específico que puede disminuir el riesgo de daño
fetal. Además la toxoplasmosis no es teratógena y la frecuencia de daño fetal es muchas veces menor que la de la rubeola gravidica (3).
La infección contraída en el primer trimestre del embarazo afecta aproximadamente un
15% de los fetos, pero el compromiso puede
ser tan severo que se presenta un aborto espontáneo o el feto puede quedar con alteraciones muy graves. En cambio, la infección en
el tercer trimestre aunque compromete más
fetos (60%) produce daños menos severos (3).
Unicamente se han informado dos estudios
que demuestran una baja en la incidencia de
toxoplasmosis congénita luego del tratamiento específico. Kaubig (4) en Alemania obtuvo
Acta Médica Colombiana Vol 10 No. 6 (Noviembre-Diciembre) 1985
252
una disminución del 70% con la asociación
sulfapirimetamina, administrada por dos o
tres ciclos de 15 días cada uno, con descanso
de dos a seis semanas entre los mismos. En los
casos de toxoplasmosis del primer trimestre
no suministró pirimetamina por sus posibles
efectos teratogénicos. Desmonts y Couvreur
(5) en Francia lograron una disminución del
60%, con la utilización del antibiótico espiramicina, desde el momento del diagnóstico hasta el fin del embarazo, en ciclos de tres semanas y descansos de dos. Estos y otros estudios
han dejado en claro, además, que la transmisión fetal implica una infección placentaria
previa luego de la cual existe un intervalo de
tiempo para que se presente la infección fetal.
Dicho intervalo permite la destrucción de las
formas infectantes antes de contaminar al feto, si se administran drogas como la espiramicina de gran concentración placentaria. Teniendo en cuenta que un 30% o 40% de las
infecciones fetales no se previenen farmacológicamente, se plantea la posibilidad del aborto
terapéutico, obviamente en países donde está
legalizado. Este procedimiento si se realiza en
forma indiscriminada, lleva a pérdida de fetos
sanos en un 85% de los casos. Algunos investigadores, para disminuir estas pérdidas innecesarias, indican el aborto cuando hay evidencia
ecográfica de daños cerebrales (3). La detección exacta del feto infectado, que pudiera estar sujeto a aborto terapéutico, no es posible
actualmente, al menos en nuestro medio y como procedimiento de rutina (punciones de líquido amniotico y muestras de sangre fetal,
para análisis serológicos y parasitológicos).
Toxoplasmosis congénita: Todo recién nacido hijo de madre que sufrió una infección
gestacional por T. gondii, esté o no sintomático deberá estudiarse para evidenciar una toxoplasmosis activa; si ésta se demuestra, recibirá
tratamiento específico por un lapso mínimo
de un año. Mientras se detecta la actividad, se
le administrará al paciente un ciclo de tres semanas de tratamiento, sea con sulfa-pirimetamina o con espiramicina. El tratamiento no
modifica los daños ya producidos, pero quizá
impide el desarrollo de diversas secuelas. El esquema de un año de tratamiento se fundamenta en la experiencia de Couvreur en Fran-
F. MONTOYA
cia, que posee la mayor casuística del mundo.
No existen estudios controlados que permitan
aseverar o negar la eficacia de otros esquemas
terapéuticos más o menos largos (3).
Abortos a repetición: Se acepta en la actualidad que la toxoplasmosis no es responsable
de abortos a repetición. Si este fenómeno ocurre en una paciente con serologia antitoxoplasma positiva, no importa cuán altos sean sus niveles de anticuerpos, hay que pensar en otra
etiología y la paciente no requiere tratamiento antitoxoplásmico. Hoy sabemos perfectamente que cualquier persona que se infecta
con el toxoplasma, sea hombre o mujer, desarrolle o no cuadro clínico, sufra o no la enfermedad durante el embarazo, queda protegida
por el resto de su vida. La reexposición futura
al parásito no genera una nueva toxoplasmosis ni ocasiona abortos. La presencia de algunas formas quísticas del parásito en el útero
de la paciente, tampoco propicia abortos a repetición (3).
Control terapéutico: A diferencia de otras
enfermedades infecciosas, sífilis por ejemplo,
cuyo control terapéutico implica el seguimiento tanto clínico como serológico del paciente,
en la toxoplasmosis la efectividad se evalúa únicamente por el seguimiento clínico. El seguimiento serológico no aporta nada positivo y
por el contrario puede causar confusión . Los
niveles de anticuerpos pueden incrementarse,
permanecer estables o incluso disminuir, sin
que ello tenga relación con la evolución (3).
MEDICAMENTOS UTILIZADOS
Varias han sido las drogas utilizadas en el
manejo de la toxoplasmosis. Las sulfas y la pirimetamina fueron las primeras ensayadas, demostrándose efecto sinérgico (6). La espiramicina, antibiótico del grupo de los macrólidos,
resultó efectiva especialmente en la toxoplasmosis gestacional (5). Existe una experiencia
limitada con la utilización de la clindamicina
en la toxoplasmosis humana y animal (7,8).
Otras sustancias de pretendida utilidad como
las tetraciclinas y la rifampicina, sólo tienen un
efecto discreto. Hasta el presente no se dispone de medicamentos que solos o en combinación superen el efecto antitoxoplásmico de la
asociación sulfa-pirimetamina. Las alternativas
MANEJO TERAPEUTICO DE LA TOXOPLASMOSIS
253
terapéuticas tienen la ventaja de una menor toxicidad, conmportándose igualmente como
toxoplasmostáticos.
Sulfas-pirimetamina: Las sulfas de corta acción, y muy especialmente la sulfadiazina, son
los fármacos más potentes para el tratamiento
de la toxoplasmosis animal; en asociación con
la pirimetamina todas las sulfas, sean de corta,
mediana o larga acción, presentan el mismo
efecto. Observaciones similares se han hecho
en el humano y podemos afirmar que el manejo de esta enfermedad no exige necesariamente de la sulfadiazina, a no ser que se vaya a
utilizar como droga única (�). Otras sulfas como el sulfisoxasol (corta acción), sulfametoxazol (acción intermedia) y sulfametoxidiazina (larga acción) pueden usarse perfectamente
en reemplazo de la sulfadiazina, asociadas con
pirimetamina o con alguna otra droga de reconocido efecto antitoxoplásmico. Incluso, las
sulfas de acción intermedia o las de larga acción permiten una administración más cómoda. En el neonato las sulfas de acción corta se
pueden administrar cada �� horas. Algunas
publicaciones han informado la efectividad
clínica de la combinación sulfadoxina-pirimetamina en el tratamiento de la toxoplasmosis,
asociación esta de efecto retardado, de administración una sola vez semanal y de escasos
efectos tóxicos (��). Algunos investigadores
brasileños han utilizado la anterior combinación como tratamiento de la toxoplasmosis
gravídica (��). Sin embargo, estaría contraindicada durante el primer trimestre del embarazo, por el potencial teratógeno de la pirimetamina.
Sulfas asociadas a otros medicamentos:
Existen otros fármacos que usados conjuntamente con las sulfas tienen reconocido sinergismo. Experimentalmente la asociación sulfaclindamicina es ligeramente inferior en potencia a la de sulfa-pirimetamina, pero de menor
toxicidad.
Por la semejanza del trimetoprim con la pirimetamina y su menor toxicidad hematologica, se han realizado diversos ensayos del producto en la toxoplasmosis (��). Usado en
forma independiente no presenta ningún efecto; en combinación con sulfametoxazol produce buenos resultados. En animales de expe-
rimentación, su potencia es cinco veces inferior
a la de la sulfa-pirimetamina (�). En definitiva,
sulfa-trimetoprim es menos potente que sulfapirimetamina y estaría indicado en casos con
trastornos hematológicos o en toxoplasmosis
benigna, donde no se requiere de la mayor actividad de la sulfa-pirimetámina. La asociación
sulfa-espiramicina es de potencia antitoxoplásmica similar a sulfa-trimetoprim y de gran
utilidad en la toxoplasmosis gravídica, en individuos con afecciones hematológicas y, en general, en pasos benignos.
Pirimetamina. Administrada aisladamente
esta droga ejerce un efecto antitoxoplásmico
discreto (��). Siempre se debe utilizar combinada con sulfas. Dado que su vida media es
hasta de cinco días, puede administrarse en
forma interdiaria o aún más espaciada (�). Esta administración discontinua se reserva para
casos benignos, para niños con toxoplasmosis
congénita o cuando no se pueden realizar controles hematológicos periódicos. Sea con administración diaria o intermitente, el paciente
debe recibir concomitantemente tabletas de
levadura de cerveza, cuyo contenido en ácido
folínico puede atenuar los trastornos hematológicos.
Clindamicina. Es un derivado semisintético
de la lincomicina que presenta una actividad
antitoxoplásmica mayor que la espiramicina y
la sulfa-trimetoprim, pero inferior a sulfa-pirimetamina y sulfa-clindamicina. Se dispone
únicamente de experiencia clínica en el manejo de la toxoplasmosis ocular, con buenos resultados (�). Se ha utilizado en los adultos a
la dosis de ��� mgr, cuatro veces al día por
una semana y luego durante tres a siete semanas
adicionales a la dosis de ��� mgr, cuatro veces
al día (��). En la toxoplasmosis ocular experimental del conejo al parecer se ha demostrado
que no sólo tiene efecto contra los taquizoitos sino también contra los bradizoitos (��,
��); aunque esta acción no se ha demostrado
en el hombre, si fuera cierta, la haría la droga
de elección. Dada la posibilidad de algunas
complicaciones como la colitis seudomembranosa muchos clínicos aconsejan usarla con
prudencia e incluso algunos oftalmólogos no
la recomiendan ( ��).
Espiramicina. Antibiótico macrólido obte-
Acta Med. Col. Vol. 10 No. 6, 1985
254
nido del Streptomyces ambofaciens en Francia en ���� (��). Su espectro de acción lo asemeja a la eritromiciña pero sus concentraciones
tisulares son mayores. En sus indicaciones antibacterianas tiene en Francia mayor utilización que la eritromicina y presenta una mejor
tolerancia digestiva. Su acción antitoxoplásmica es inferior a la de sulfa-trimetoprim. Su
buena tolerancia, la carencia de toxicidad hematológica, el no ser teratogénica, la posibilidad de poder disminuir en un ��% la incidencia
de toxoplasmosis congénita y una experiencia
de más de 25 años de uso continuo, ha permitido a los clínicos franceses recomendarla como el tratamiento de elección de la toxoplasmosis gestacional. La dosis recomendada es de
3.000.000 de unidades, tres veces al día por
tres semanas, descanso de dos semanas y repetición de ciclos similares hasta el fin del embarazo. La dosis en niños es de 300.000unidades
por kilogramo dividida en dos tomas diarias.
No se aconseja su uso en toxoplasmosis con
gran compromiso sistémico, ni como tratamiento único de la forma congénita. Algunos
la consideran la droga de elección para la toxoplasmosis ganglionar y, en general, para todas
aquellas formas clínicas que por su benignidad
no justifican la utilización de sulfa-pirimetamina. Estudios en animales han demostrado
sinergismo con las sulfas, cualquiera que sea la
duración de su acción (��). No existen estudios controlados sobre el uso simultáneo de
espiramicina y pirimetamina. A pesar de los
niveles placentarios muy buenos que se obtienen con las dosis terapéuticas de espiramicina,
la droga no atraviesa adecuadamente la barrera placentaria y se concentra insuficientemente
en los tejidos fetales, permitiendo el desarrollo del parásito y las consiguientes alteraciones. Si la droga no se administra antes de la invasión fetal su acción deja mucho que desear.
Quizá las sulfas asociadas a la espiramicina o a
la pirimetamina resulten más efectivas en esta
circunstancia.
Alergia a sulfas: En aquellos individuos con
alergia a sulfonamidas no queda otra alternativa que utilizar la espiramicina o la clindamicina, independientemente de la gravedad del caso o de la localización de la infección.
Corticoesteroides: Sólo están indicados en
F. MONTOYA
la toxoplasmosis ocular y en la miocárdica
(��). En la primera, debido a que el proceso
inflamatorio involucra una serie de fenómenos
de hipersensibilidad retardada que sólo po drán controlarse con este tipo de sustancias.
Están contraindicados en las coriorretinitis
inactivas ya que pueden propiciar su reactivación. En la miocarditis toxoplásmica para corregir trastornos severos de la conducción o de
la contractilidad miocárdica.
Duración del tratamiento:
Dependiendo de la forma clínica de la enfermedad se requieren uno o varios ciclos terapéuticos. Se acepta en general que el ciclo
mínimo es de tres semanas. Los ensayos publicados con la asociación sulfa-pirimetamina en
el tratamiento de la toxoplasmosis gravidica
han demostrado efectividad con un mínimo
de dos ciclos. En el caso de la espiramicina los
ciclos se deben continuar hasta la terminación
del embarazo. En la toxoplasmosis congénita
el tratamiento dura un año, con ciclos de sulfapirimetamina de tres semanas intercaladas con
ciclos de espiramicina de cuatro a seis semanas.
En los casos severos como la toxoplasmosis
del inmunodeficiente, el tratamiento debe
prolongarse por cuatro a seis semanas después
de la mejoría clínica.
ABSTRACT
The spectrum of acquired toxoplasmosis
ranges from subclinical lymphadenopathy to
fatal acute fuminating disease. Asymptomatic
lymphadenopathy may be accompained by
fever, myalgias, sore throat, headache, maculopapilar rash, hepatosplenomegaly, and malaise. This mononucleosis-like disease should
not be treated. Congenital toxoplasmosis is
the result of an acute infection, ususally
asymptomatic, acquired by the mother during
gestation. Infected newborns must be treated
regardless of their manifestations. Active retinochoroiditis, which is caused by tachyzoites,
as well as women infected during gestation
should be treated.
Pyrimethamine and sulfonamides are both
active against the trophozoite and are synergistic when used in combination. Spiramycin,
a macrolide antibiotic, has been effective in
MANEJO TERAPEUTICO DE LA TOXOPLASMOSIS
255
congenital toxoplasmosis when administered
to women who acquired the infection during
pregnancy.
9 . - THIERMANN E, APT W, ATIAS A, LORCA M, OLGUIN J. A comparative study of some combined treatment regimens in acute toxoplasmosis in mice. Am J
Trop Med Hyg. 1978; 27: 747.
10 . - NYE F. Treating toxoplasmosis. J Antimicrob Chemoth 1979; 5: 244.
11.- BARBOSA JC, FERREIRA I. Sulfadoxine-pyrimethamine (Fansidar) in pregnant women with toxoplasma
antibody titres. Proceeding of the Xth International
Congress of Chemotherapy. Current Chemotherapy
1977; 1: 134.
1 2 . - HUTCHINSON D, FARQUHAR J. Trimethoprimsulfamethoxazole in the treatment of malaria, toxoplasmosis, and pediculosis. Rev Infect Dis 1982; 4:
419.
1 3 . - PERRIN-FAYO e M, GARIN JP. La toxoplasmose
pulmonaire. Faits experimentaux et cliniques. Press,
Med 1960; 68: 1994.
1 4 . - SUMMERS WA. The chemotherapeutic efficacy of 2.4diamino-5-p chlorphenyl-l-6-ethyl pyrimidine (Daraprim) in experimental toxoplasmosis. Am J Trop Med
Hyg 1953; 2: 1037.
1 5 . - AMATO-NETO W, SOUZA-DIAS CR. Tratamento da
retinocoroidite toxoplasmótica com o cloidrato de
clindamicina. Rev Inst Med Trop Sao Paulo 1984:26:
110.
1 6 - TABBARA LF, NOZIK RA, O'CONNOR R. Clindamycin. Effects on experimental ocular toxoplasmosis,
in the rabbit. Arch Ophtalmol 1 974; 92: 244.
1 7 . - DHAWAN VK, THADEPALLI H. Clindamycin: A review of fifteen years of experience. Rev Infect Dis
1982; 4: 1133.
18 . - KERNBAUM S. La spiramycine. Utilisation en thérapeutique humaine. Sem Hop Paris 1982;58: 289.
1 9 . - GARIN JP, PELLERATJ, MAILLARD M, WOEHRLEHEZES R. Prevention of congenital toxoplasmosis in
the pregnant woman by spiramycin. Lyon Medical
1969; 5: 21.
2 0 . - AMATO-NETO V. Tratamento de toxoplasmose. Rev
Med 1982; 64: 8.
BIBLIOGRAFIA
1 . - ANDERSON S, TOXOPLASMA GONDII. En: MANDELL GL, DOUGLAS RG,BENNETT JE, eds. Principles and Practice of infectious diseases. New York:
John Wiley and Sons, 1979. 2127-2137.
2 . - PLATA RUEDA E, Estado actual del diagnóstico y tratramiento de la toxoplasmosis. Pediatría (Chile) 1980;
23: 184.
3 . - REMINGTON JS, DESMONTS G, Toxoplasmosis. En:
REMINGTON JS, KLEIN JO, eds Infectious diseases
of the fetus and newborn infant. 2 ed Philadelphia:
WB Saunders 1983; 143-263.
4 . - KRAUBIG H, Erste praktische erfahrungen mit der
prophylaxe der nonnatalen toxoplasmose. Med Klin
1963; 58: 1361.
5 . - DESMONTS G, COUVREUR J, Congenital toxoplasmosis: a prospective study of the offspring of 542 women who acquired toxoplasmosis during pregnancy.
Pathophysiology of congenital disease. En: THALHAMMER O, BAUMGARTEN K, POLLAK A eds Perinatal medicine, sixth european congress. Stuttgart: Georg
Thieme publishers, 1979; 51-60.
6 . - EYLES DR, COLEMAN M, Synergistic effect of sulfadiazine and daraprim against experimental toxoplasmosis in the mouse. Antibiotics and Chemother 1953;
3:483.
7 . - ARAUJO FG, REMINGTON JS. Effect of Clindamycin on acute and chronic toxoplasmosis in mice. Antimicrob. Agents Chemother 1974; 5:647.
8 . - TATE GW, MARTIN RG, Clindamycin in the treatment of human ocular toxoplasmosis. CAN J, Ophthalmol, 1977; 12: 188.
Acta Med. Col. Vol. 10 No. 6, 1985
Descargar