dios en la ciudad - Ediciones Sígueme

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OLEGARIO GONZÁLEZ DE CARDEDAL
DIOS EN LA CIUDAD
Ciudadanía y cristianía
EDICIONES SÍGUEME
SALAMANCA
2013
Cubierta diseñada por Christian Hugo Martín
© Ediciones Sígueme S.A.U., 2013
C/ García Tejado, 23-27 - E-37007 Salamanca / España
Tlf.: (+34) 923 218 203 - Fax: (+34) 923 270 563
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www.sigueme.es
ISBN: 978-84-301-1844-1
Depósito legal: S. 320-2013
Impreso en España / Unión Europea
Imprime: Gráficas Varona S.A.
CONTENIDO
Prólogo .......................................................................................7
Introducción. Ciudadanía y cristianía ..........................................13
I. DIOS EN EL ESPACIO Y EL TIEMPO
1. El lugar de Dios .................................................................21
1. La pregunta: «¿Dónde está ahora tu Dios?» .......................21
2. Las respuestas ...................................................................24
3. Las inclinaciones fundamentales del espíritu .....................29
4. Las «vertientes» del cristianismo en el siglo XX .................30
5. De la libertad personal a la responsabilidad social de la fe ....36
6. La fe y el ateísmo ...............................................................39
7. La in-culturación y la ex-culturación .................................41
8. El traslado de Dios de la «vida rural» a la «vida civil» y a la
«vida informática-virtual» .................................................44
9. El corazón del mundo - En el corazón de las masas .............48
2. El tiempo de Dios. Más allá de la secularización ..........51
1. Convicciones dominantes en los decenios 1960-1980 .........52
2. Reacción del cristianismo ante esas propuestas ..................56
3. Redescubrimientos y avances en la comprensión cristiana ...59
4. Juicio actual sobre las tesis de la secularización y privatización de la religión: Berger, Casanova, Habermas ................63
5. Responsabilidades actuales y desafíos comunes a Iglesia y
a la sociedad: Benedicto XVI .............................................71
II. DIOS EN EUROPA
1. Una mirada a Europa ............................................................84
2. La crisis de fe en Dios .............................................................91
3. Formas que puede tomar la inexistencia de fe en Dios ............95
4. Dificultades de fe que no son dudas de fe ................................101
5. Razones posibles de la crisis y dificultades de la fe ..................105
6. Valoración de estas razones y reflexión fundamental sobre Dios .109
7. Una mirada al futuro .............................................................114
8. El porvenir del cristianismo a la luz de su origen ....................122
9.Final ......................................................................................128
III. ALGUNOS PROBLEMAS CONCRETOS
1. Ética, política y religión ...................................................133
1. Las cuestiones fundamentales de la vida humana ..............133
2. Ética y religión ..................................................................139
3. Ética y religión como problema y posibilidad política ........150
4. Ética, política y religión .....................................................156
5. Reflexiones finales .............................................................161
2.Religión, libertad y verdad en democracia ....................167
1.Introducción ......................................................................167
2. Razón pública y sociedad libre ...........................................169
3. La conmoción de fundamentos en el siglo XX ...................173
4. El binomio verdad-libertad ................................................180
5. Perversiones de la verdad y de la libertad ...........................186
6. Dios en democracia ...........................................................190
3.Libertad de conciencia y de religión como derechos hu­
manos fundamentales .........................................................195
1.Introducción ......................................................................195
2. La libertad ganada contra Dios o desde Dios (siglo XIX) .....196
3. La libertad religiosa y su reconquista en el siglo XX ..........199
4. El diálogo interreligioso en el siglo XXI .............................208
5.Criterios cristianos ante la libertad religiosa y el diálogo
interreligioso .....................................................................222
4.Libertad y laicidad .............................................................229
Epílogo .....................................................................................240
Índice de materias .......................................................................265
Índice de nombres ........................................................................267
PRÓLOGO
Este libro se pregunta por Dios: por el lugar y tiempo de
Dios. ¿Dónde y cuándo le encuentran los hombres? ¿En la soledad del campo abierto o en la compañía de sus semejantes,
reunidos para la colaboración y la convivencia en la concordia
de la ciudad? ¿Tiene Dios tiempo y lugar para el hombre, en los
que le cita, espera y habla? ¿Tiene el hombre tiempo para Dios?
¿Está abierto a su realidad, contando con su posible venida,
dispuesto a responder y colaborar? El nuestro ¿es tiempo de
Dios o es más bien su eclipse público que nos ha dejado a oscuras? Tal desaparición social de Dios ¿lleva consigo la oscuridad
del hombre o, por el contrario, es su posibilidad suprema para
hacerse cargo del mundo y de sí mismo, del tiempo y del ser?
¿Es el hombre el único lugar posible para encontrar a Dios y
Dios el único lugar suficiente para que el hombre se encuentre
a sí mismo, como quiere el poeta: «Déu és el meu únic espai»
(J. Carner: «Mi único espacio es Dios»)?
I
El reforzamiento de los esfuerzos individuales y la concertación de fuerzas y esfuerzos, que es la ciudad, ¿cómo ha repercutido en la relación del hombre con Dios? Las grandes ciudades
antiguas se fundaron siempre con una referencia religiosa: en
el lugar donde había tenido lugar una manifestación de Dios al
hombre o una experiencia de Dios por el hombre sintiendo que
era enviado a una misión.
La fe ¿es solo necesaria para el hombre desvalido e indefenso ante la naturaleza, la enfermedad y el destino, como se vivió
en el campo, o es una forma radical de ejercer la existencia que,
8Prólogo
en su entraña, tiene poco que ver con el lugar y el tiempo, aun
cuando éstos puedan teñir las formas concretas de creer y orar,
de celebrar y vivir ante Dios?
La secularización, proclamada a partir de los años sesenta
del siglo pasado, ¿ha acabado con la religión? ¿Está condenada
a pervivir en la intimidad recluida y tolerada del individuo?
¿Tiene una legítima presencia pública? ¿Es Dios el lastre de una
historia prehumana todavía no ilustrada, del que tendríamos
que desembarazarnos cuanto antes, o es la palabra más sagrada, la idea más fecunda y la presencia nunca renunciable de la
humanidad? ¿Cual es la relación diferenciada de la religión y de
la Iglesia: primero con la sociedad civil, luego con la sociedad
política, finalmente con el Estado y con el Gobierno?
Todas estas son cuestiones prepolíticas de naturaleza antropológica, metafísica y ética, que debemos pensar antes que
plantearlas como mero problema político.
II
Hasta mediados del siglo XX, la cultura ha sido primordialmente una cultura rural. El campo abierto; los ritmos del
año; los ciclos de la naturaleza; el sol, la luna y las estrellas; las
realidades primordiales de la luz, el agua y la sequía; el arado
y la cosecha; el vivir y morir presentes a todos, incluso a los
niños desde su primera infancia… Todo eso ha constituido el
marco de gestación simbólica y orientación imaginativa de la
existencia humana. La existencia y eficiencia de Dios eran comprendidas desde dentro de ese marco. El cristianismo se insertó
y ha permanecido hasta hace muy poco tiempo determinado
por esa cultura.
Todo esto ha cambiado. En los últimos cincuenta años las
aldeas y pueblos, cada uno con su propia cultura, han desaparecido o están desapareciendo. Se calcula que dentro de dos decenios el noventa por ciento de la población vivirá en ciudades.
La fe cristiana ha estado determinada por esa implantación
rural y sólo en los dos últimos siglos inició su trasplante e inserción ciudadana.
Prólogo9
Ciudad dice civilidad, ciudadanía, civilización, cultura, cien­
cia, técnica, racionalidad, modernidad. Ya no resulta posible
el sim­ple retorno a la naturaleza; y si la ecología fuera una forma encubierta de religión, habría que desenmascararla como
idolatría. Hoy, que ya no estamos insertos en el mundo rural y
aún no estamos colectivamente insertos en la ciudad, estamos
comenzando a estarlo en la red.
Estas tres palabras: aldea, ciudad, red, remiten a tres universos distintos. Desde las tres se puede pensar y creer en Dios,
pero no de la misma forma. El tránsito de un universo de referencias simbólicas a otro exige una comprensión más profunda
de Dios, que implica purificación, extensión y renovación del
lenguaje, de los símbolos y de los hábitos religiosos. Este libro
quiere ayudar a pensar cuál ha sido el acceso de Dios a los hombres y cuáles son posibles caminos de acceso del hombre a Dios
hoy. Cada uno de estos tres ámbitos tiene su valor y sus límites, su gracia y sus tentaciones. Ninguna naturaleza ni cultura
abren automáticamente a la fe: ésta es siempre fruto de un esfuerzo de razón y de voluntad en libertad. «Si las civilizaciones
industriales son naturalmente ateas, las civilizaciones agrícolas
son también naturalmente paganas. La fe en el verdadero Dios
es siempre una victoria» (H. de Lubac).
III
El subtítulo del libro orienta al lector hacia la historia concreta, preguntándose por la relación entre la condición de ciudadano y la condición de cristiano a la altura de nuestra conciencia histórica.
Antes que un tema de política entre Iglesia y Estado, aquí
es­tán en juego cuestiones humanas fundamentales: el sentido
y valor de la fe para los seres humanos, la validez de la orientación trascendente de nuestra vida, la ordenación de la moral
desde ella y la orientación escatológica de la existencia. No es
baladí que Dios exista; no es insignificante que el hombre se
comprenda desde Él como su imagen, sin Él o contra Él. An­te
estas cuestiones humanas fundamentales todos estamos en la
10Prólogo
misma situación: ni el creyente ni el ateo tiene una plusvalía
ante el Estado y ninguno puede reclamar que el otro se someta
a su opinión, lenguaje e ideas. La categoría primaria para un
Estado de derecho es la libertad. Una vez afirmada ésta, la fe
y la increencia son determinaciones que cada uno elige y ante
las cuales el Estado debe mantener neutralidad, reconociéndolas y defendiéndolas, exigiendo que sus miembros respeten
el orden constitucional y la ordenación jurídica vinculante
para todos.
El término cristianía designa la apropiación intelectual, la
elección volitiva y la vivencia histórica de la fe cristiana, inseparable de la realidad histórica y teórica que es el cristianismo,
y de la forma comunitaria que él ha tomado a lo largo de los
siglos, es decir, la cristiandad o Iglesia. No hablamos, por tanto,
de religión en general. Nuestra propuesta para pensar la convivencia y colaboración con la ciudadanía (Sociedad, Estado,
Gobierno) deriva de la comprensión cristiana de la realidad. Al
cristianismo en Occidente hoy le amenazan, por un lado, una
comprensión desacralizada y secularizadora de la existencia y,
por otro, los fundamentalismos, que proponen la sumisión de la
fe a la política, y de la Iglesia al Estado, al tiempo que mantienen una contraposición entre el ejercicio de la razón filosófica y
científica, y de la confesión creyente.
IV
La fe en Dios nace en un proceso personal en el que se mezclan elementos cognitivos, emocionales y experienciales. A su
vez, está determinada por la historia personal y social de cada
sujeto, por las situaciones económicas, políticas y eclesiales.
En este libro he querido esclarecer únicamente algunos de esos
elementos para mostrar la legitimidad teórica, la fecundidad
personal y la eficiencia histórica de la fe en Dios. Fe que es fruto
de libertad y fuente de libertad en responsabilidad.
Dios no es un extraño en la casa del hombre, ni en el foro
de la ciudad, ni en el espacio de Europa. Nuestra historia es
nueva respecto de fases anteriores, pero el hombre es siempre el
Prólogo11
mismo en su riqueza e indigencia, en su gloria y pesadumbre,
en su capacidad de Dios y necesidad de Dios. El creyente da
razón y testimonio de Él, a la vez que lo ofrece a sus prójimos,
intentando acreditarle con su vida, como el gran tesoro y la
perla más preciosa. Dios es bendición para el hombre cuando
éste se abre a él y cuando el hombre, a su vez, se convierte en
bendición para su prójimo.
Un libro es fruto del esfuerzo del autor y de la colaboración
generosa de muchas personas con él, desde bibliotecarios a editores, desde compañeros de Universidad y Academia al Colegio
Libre de Eméritos, que, presidido por don Juan Torres Piñón y
don José Lladó Fernández-Urrutia, impulsó la edición de estas
páginas y colaboró decididamente a su publicación.
La obra se ha gestado en tiempos de salud y de enfermedad.
Junto a aquellos, el autor quiere dedicársela de manera especial a quienes le acompañaron y animaron a lo largo de una
compleja operación en el Hospital Clínico de Salamanca. Para
todos mi mejor agradecimiento, fiel y cordial.
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