1 Cumplir 18 años Algunos expertos aseguran que el paso a la

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Cumplir
18
años
Algunos expertos aseguran que el paso a la mayoría de edad se puede vivir con
incertidumbre y ansiedad ante los cambios y responsabilidades que conlleva
En España sólo el 3% de los jóvenes se emancipa a los 18 años. A esta edad la Ley
prevé la extinción de la patria potestad y otorga a la persona plena independencia y
capacidad jurídica de obrar. Sin embargo, esta libertad, aparentemente muy ansiada
por los jóvenes, conlleva a su vez una serie de derechos y obligaciones que pueden
causarles ansiedad. A los 18 años, una persona puede votar y ser votada, pedir un
préstamo al banco, acceder a empleos públicos, incluso en horario nocturno y, ante
todo, es responsable de sus actos. Una serie de cambios importantes que, cuando
coinciden con el inicio de la etapa universitaria o laboral fuera del hogar familiar,
acrecientan la incertidumbre y plantean serias dudas sobre cómo llevarlos a cabo de
manera satisfactoria.
Azucena
García
Noviembre, 2006
¿COMIENZO DE UNA NUEVA ETAPA?
Cumplir 18 años implica cambios. Aunque los jóvenes cada vez tienen más cotas de
autonomía años antes de haber cumplido esta edad (tradicionalmente ligada a una
mayor libertad por parte de los padres), cuestiones como el derecho al voto y a ser
votado, la obtención del permiso de conducir, la titularidad de un negocio y el acceso
a empleos públicos, peligrosos o con horario nocturno sólo pueden hacerse efectivas
con la llegada a esta etapa. Pero ¿cómo lo viven los jóvenes? El profesor Fernando
Jiménez, del departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento psicológicos
de la Universidad de Salamanca, asegura que el joven vive este paso a la mayoría de
edad, coincidente en la mayoría del los casos con una nueva etapa universitaria,
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cuando sale del contexto familiar: los estudios en la universidad, nueva vida, nuevos
compañeros en residencia, piso, autonomía propia, nuevas responsabilidades y, todo
ello, lejos del control familiar. A su juicio, todos estos cambios no son fáciles de
afrontar, por lo que subraya que el joven puede llegar a vivirlos "con preocupación,
con incertidumbre y con cierta ansiedad ante los fracasos".
En general, la mayoría de edad ha perdido el significado que tenía. Si cumplir 18 años
era sinónimo de 'ser mayor', ahora esta condición parece adquirirse mucho antes.
"Prácticamente se ha perdido esa idea de que los 18 años son un sinónimo de mayor
libertad. Los jóvenes tienen ahora más libertad desde que ellos mismos tienen la
conciencia de que la poseen y dicen hacer 'lo que desean y quieren', se sienten así
desde principios de la adolescencia. La coincidencia con los 18 años no es más que un
puro azar", dice Jiménez. Hasta hace algunos años, las familias celebraban la nueva
edad con la 'puesta de largo' de las chicas y con discursos sobre la importancia de la
responsabilidad en el caso de los chicos, unas costumbres que prácticamente han
desaparecido hoy en día, cuando los padres aún tratan a sus hijos e hijas como si
fueran 'el niño' o 'la niña'. Según Jiménez, "los padres intentan solucionarles todo tipo
de problemas hasta que salen de casa para vivir en pareja, estudiar o trabajar, que es
cuando toman conciencia de ser responsables y comienzan a ser mayores".
Para el presidente de la Asociación Española de Abogados de Familia, Luís
Zarraluqui, "la determinación de la mayoría de edad ha sido siempre un tema
importante, sobre todo, en el caso de las mujeres". Según recuerda, el Código Civil ha
pasado de establecer la mayoría de edad a los 23 años a hacerlo a los 21 y luego a los
18. "Incluso -rememora- había una situación singular en 1889 en la que, aunque las
mujeres fueran mayores de edad, si no habían cumplido 25 años necesitaban licencia
de sus padres para una serie de actos y tenían la obligación de vivir en casa". Los
datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) revelan que alrededor de dos
millones de españoles han cumplido o van a cumplir 18 años durante 2006. La actitud
de los padres y madres hacia quienes se encuentran en este periodo debe ser la de
unos amigos que les escuchan, hablan con ellos y se sientan a comentar los problemas
e interrogantes que les plantea esta etapa. "Los padres deben estar atentos a los 'olores'
que despiden ciertas preguntas, reacciones o comportamientos de sus hijos, porque
cuando esto no es así, cada uno elegirá lo que más le apetece para alimentarse, sin
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saber si esto es bueno, malo o insulso", reflexiona Jiménez a través de esta metáfora.
No se debe confundir, eso sí, la amistad entre padres e hijos con la condescendencia,
hay que saber poner límites y discernir cuándo, bajo el pretexto de la libertad que se le
presupone a cada edad, los hijos piden a sus progenitores cosas "impensables" en
ciertos momentos y circunstancias. "Los límites deben estar claros", sentencia el
profesor.
PERFIL DE LA JUVENTUD
Los 'dieciochoañeros' son objeto de numerosos estudios. El Eurobarómetro elaborado
por la Comisión Europea en el año 2000 les define como buenos amigos, con interés
por la música, la televisión y el deporte, y destaca que sólo el 15% de los españoles
entre 16 y 19 años tiene un trabajo remunerado, frente al 25% de los jóvenes europeos
de la misma edad que tienen empleo. En la misma línea, el sociólogo y catedrático
Javier Elzo, de la Universidad de Deusto, en Bilbao, asegura que en esta franja de
edad quienes "solamente piensan en la fiesta, beben y consumen drogas hasta que el
cuerpo o el bolsillo aguanten están manifiestamente menos contentos con sus vidas
que los jóvenes que saben aliar la fiesta, consumiendo con moderación o no
consumiendo, con el trabajo, el estudio, el deporte o, simplemente, la vida cotidiana
del día siguiente". Estas reflexiones aparecen en el estudio previo a la elaboración del
libro 'Los jóvenes y la felicidad' y coinciden, en gran medida, con las conclusiones del
informe 'Jóvenes Españoles 2005', patrocinado por la Fundación Santa María.
Según refleja el sociólogo, autor también de este estudio, los jóvenes de ahora tienen
más recursos y dinero para divertirse, pero priorizan y valoran, sobre todo, la familia,
los amigos y la salud seguido del trabajo, ganar dinero, tener tiempo libre, llevar una
vida moral y digna, tener una vida sexual satisfactoria, estudiar para tener una buena
formación y competencia profesional, y, en último lugar, la política y la religión.
Además, están sensibilizados por los problemas sociales y apoyan los movimientos
ecologistas y de defensa de los derechos humanos, están más despreocupados por el
deterioro del medio ambiente, valoran el matrimonio aunque lo retardan y, para un
92% de los jóvenes españoles, el ocio y el tiempo libre es un elemento central en su
nivel de vida, como lo es también el uso del móvil. "Representa uno de los mayores
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cambios en la conducta cotidiana de la población española y, especialmente, de los
jóvenes. Las relaciones sociales relacionadas con el ocio y el tiempo libre se han
transformado sustancialmente debido, principalmente, a las tecnologías de la
información y comunicación", apunta el estudio.
CAMBIOS LEGALES: EMANCIPACIÓN Y PATRIA POTESTAL.
Con la mayoría de edad la persona adquiere plena independencia. La patria potestad
ejercida por los padres hasta entonces queda extinguida y el joven pasa a ser el
responsable absoluto de sus actos, siempre que no esté incapacitado o tenga una
enfermedad física o psíquica de carácter permanente, que prorrogue la patria potestad.
"La mayoría de edad representa adquirir la plena capacidad jurídica de obrar, es el
momento en el que una persona puede, por sí sola, realizar todos los actos de la vida
ordinaria y extraordinaria. Puede disponer de sus bienes, concertar toda clase de
contratos y realizar toda clase de actos jurídicos, aunque a veces surjan dudas sobre la
madurez de la persona para llevar a cabo ciertos actos", explica Luís Zarraluqui. En
todo caso, al cumplir 18 años la persona deja de estar sujeta a cualquier autoridad y se
le supone la capacidad necesaria para tomar sus propias decisiones, gobernarse a sí
misma y gobernar sus bienes. En este sentido, también desaparece la denominada
'curatela', una especie de tutela que se refiere exclusivamente a los bienes y cuya
figura, el curador, no sustituye a la persona, sino que la representa. "Cuando una
persona está incapacitada o declarada pródiga, con una limitación para la
administración de sus bienes, se nombra un 'curador' que es quien la representa",
señala el presidente de la Asociación Española de Abogados de Familia.
No obstante, el joven entre 16 y 18 años puede tomar la decisión de emanciparse si
contrae matrimonio con una persona mayor de edad u obtiene el consentimiento de
los titulares de la patria potestad o del juez para ello. El Eurobarómetro afirma que a
los 18 años sólo el 3% de los jóvenes españoles se ha emancipado a los 18 años sólo
el 3% de los jóvenes españoles se ha mancipado. Sin embargo, a todos ellos se les
permite, con el consentimiento de sus padres o tutores, pedir préstamos, gravar o
vender bienes inmuebles, establecimientos mercantiles o industriales; disponer de
bienes de extraordinario valor, como joyas; ser defensores de los bienes de un
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desaparecido o representante del declarado ausente, y aceptar una herencia. Pero no
pueden disponer libremente de sus bienes hasta la mayoría de edad. Lo que sí puede
hacer un menor emancipado es comparecer en un juicio.
En España, el Instituto de la Juventud (INJUVE) prevé la apertura progresiva de
Oficinas de Emancipación Joven en todas las comunidades autónomas, dentro del
'Programa de Emancipación Joven'. La labor de estas oficinas es ofrecer apoyo en
materia de empleo -con orientación a la formación, desarrollo de ideas emprendedoras
y defensa de los derechos laborales- y vivienda -información sobre bolsas de vivienda
en alquiler y para el acceso a la vivienda-. En este sentido, desde que el Injuve
comenzó el año pasado estos programas de emancipación, se han registrado un total
de 128.744 usuarios directos y 1.537.176 indirectos. Además, 2.663 jóvenes han
encontrado trabajo, se han creado 490 empresas y 13.708 jóvenes han alquilado un
piso gracias a las Bolsas de Vivienda que hay en toda España. El objetivo es que estas
cifras aumenten cada año para facilitar a los jóvenes el paso a una etapa que, subraya
Zarraluqui, "está cargada de responsabilidades para las que no siempre estamos
preparados".
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