Historia de un proyecto de educación rebelde

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Historia de un proyecto de educación rebelde
Publicado en Periódico Diagonal (https://www.diagonalperiodico.net)
Historia de un proyecto de educación rebelde
Enviado por diego el Dom, 11/17/2013 - 08:00
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Antetítulo (dentro):
La comunidad de san marcos avilés educa a las niñas y niños en el programa de enseñanza
autónoma zapatista
Sección principal:
Global
Cuerpo:
El proyecto de Educación Zapatista en la comunidad de San Marcos de Avilés, Chiapas, ha provocado
el enfado del Gobierno mexicano. Esta comunidad indígena se ha negado a asumir el sistema
educativo oficial desde la desobediencia civil pacífica.
San Marcos Avilés es un ejido [tierra comunal] tzeltal perteneciente al Caracol [organización
autónoma de las comunidades zapatistas] de Oventic en los Altos de Chiapas. Hace tres años todas
las familias zapatistas de la comunidad tomaron la decisión de sacar a sus hijos del sistema
educativo oficial.
Con esta medida, y con la posterior puesta en marcha del sistema educativo autónomo rebelde
zapatista, las comunidades se opusieron a una educación que se niega a reconocer su propia cultura
e identidad indígenas.
“Sacamos a los niños de la escuela, desde la convicción de que no existe resistencia posible si
nuestros hijos e hijas están siendo educados en un sistema que los ignora como sujetos de pleno
derecho y que los forma atendiendo a criterios mercantiles. Desde esta convicción, decidimos crear
nuestro propio sistema educativo autónomo”, argumenta Pedro, nombre ficticio del responsable de
los observadores de las Brigadas internacionales en San Marcos Avilés, que oculta su identidad por
seguridad.
“Ahora, las clases se dan en tzeltal, la lengua de la comunidad. El problema con las escuelas del
Gobierno es que a veces los profesores que mandan no hablan nuestra lengua, los niños
no entienden nada y terminan dejando los estudios, por eso hay mucho abandono
escolar”, explica Moisés, promotor de Educación de la Comunidad y que como el resto de las
personas que ha entrevistado DIAGONAL no desea dar su identidad real por temor a posibles
represalias.
Lorenzo, promotor de salud, cuenta cómo se construyó, en 2010, la nueva escuela: “Nos juntamos
todos los ‘compas’ de la comunidad y en unos días cargamos las maderas y montamos la escuelita.
El 16 de agosto empezaron las clases y a los pocos días las autoridades encarcelaron a dos compas
para hacerles firmar un documento, con su consentimiento para cerrar la escuela, pero ellos
resistieron y no firmaron”. Tras negarse a desistir de su proyecto, las familias zapatistas fueron
desalojadas. “Era época de lluvias y tuvimos que refugiarnos en las montañas. Dormíamos bajo unas
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lonas tirados en el lodo, no teníamos para comer, ni tortillas ni pozol [bebida de maíz].
Permanecimos allí durante 33 días y una de las mujeres tuvo que dar a luz en la montaña. Hasta que
vinieron compas de otras comunidades, unas 600 personas, y nos acompañaron para que
pudiéramos volver a nuestras casas. Cuando regresamos estaba todo arrasado, nos habían robado el
café y lo poco que teníamos. Tuvimos que empezar de cero”, relata Gloria, que vivió el desalojo con
sus cuatro hijas, la mayor de seis años y la pequeña recién nacida. Las familias volvieron a unos
hogares en los que no quedaba nada. A pesar de que los autores estaban perfectamente
identificados, ni el desalojo, que se produjo a punta de machete, ni los robos tuvieron consecuencias
para ninguno de ellos.
Siguen las amenazas
Actualmente, a tres años del desalojo, los indígenas zapatistas de la comunidad de San Marcos
Avilés siguen con su proyecto de escuela autónoma, pero las amenazas no han cesado y los autores
de las agresiones siguen actuando con total impunidad. La comunidad cuenta con el apoyo del
Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas, en San Cristóbal de Las Casas, que envía
a observadores a la zona que informan de cualquier tipo de abuso.
Lucía Pacheco, brigadista española en la comunidad zapatista de San Marcos Avilés, relata: “De unos
meses a esta parte, la comunidad ha sufrido todo tipo de ataques: contaminación del agua potable,
quema de plantaciones, robos de plantas de café, expropiación de tierras, etc. Pero, sobre todo, es
la presión psicológica, las amenazas permanentes de desalojo que sufren sus habitantes y que
también se dirigen contra los observadores que allí acuden. Hace poco, apedrearon el campamento
donde nos alojábamos, sin que las autoridades tomaran medidas al respecto”, señala Pacheco.
Las reivindicaciones de esta comunidad van más allá de la educación básica: “En julio realizamos un
taller orientado sobre todo a las mujeres en el que se hablaba de economía: qué implica recibir
ayudas del Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial, entre otros”, dice Pedro, un agricultor
de la comunidad de San Marcos. Los campesinos están recibiendo ayudas del Gobierno que vienen
de estos organismos internacionales. “Ellos piensan que son gratis –continúa Pedro– pero luego te
dicen qué tienes que plantar, cómo lo tienes que vender y cuando ya no les interesa, te dejan tirado
y con un montón de deudas”.
Las personas de la comunidad de San Marcos Avilés han participado en la primera
convocatoria, celebrada en agosto, de la Escuelita Zapatista, organizada por la Universidad
de la Tierra, en San Cristóbal de las Casas, en la que los participantes convivieron con familias de
distintas comunidades zapatistas. La convocatoria se llevó a cabo bajo el título de “Libertad según
los zapatistas”, abierta a cualquier persona interesada. El éxito de la Escuelita Zapatista superó
las expectativas y se inscribieron más de 1.700 personas, aunque estaba previsto que lo hicieran
unas 500.
A pesar de la solidaridad internacional con el zapatismo, el Gobierno mexicano tiene
prohibida la libre entrada a México de extranjeros por motivos políticos, entre otros, a los
observadores de derechos humanos. En la actualidad, todas las personas que permanecen en
Chiapas como observadores en las comunidades zapatistas lo hacen bajo el riesgo de ser
deportadas.
Sección Mediateca:
Fotogalería
Texto explicativo galería:
Familias de una comunidad zapatista sufren agresiones por su resistencia al sistema oficial de
enseñanza y la puesta en marcha de una escuela autónoma en lengua tzeltal.
Temáticos:
Número 209
zapatismo
indigenismo
Educación
escuela
movimientos sociales
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Geográficos:
México
Chiapas
San Marcos Avilés
san cristobal de las casas
El Caracol
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Tipo Artículo:
Normal
Info de la autoria:
Chiapas (México)
Autoría:
Emma de Coro
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