Unidad 8- LA BATUTA - Rafael Garrigós García

Anuncio
Unidades Teórico‐Prácticas de Fundamentos de Dirección Musical / Rafael M. Garrigós García UNIDAD DIDÁCTICA 8 LA BATUTA La forma en que los músicos han marcado los tiempos para conseguir uniformidad rítmica en las interpretaciones ha ido variando a través de los tiempos. En el siglo XV la música no se dividía todavía en compases, y el control rítmico lo ejercía principalmente el concertino golpeando con el pie en el suelo o con la mano sobre el atril. A veces era el clavecinista el que con una mano tocaba el teclado y con la otra daba golpes sobre él. Este sistema suponía incorporar ese golpeo acompasado al propio sonido de la interpretación, y al mismo tiempo, era agotador para el director‐
concertino; podemos imaginar lo que supondría dar golpes con el pie o la mano durante una larga pieza musical. Incluso a veces el músico‐director tenía que dejar de tocar para conseguir que la uniformidad rítmica no se perdiera. Parece ser que el primero que empleó la batuta tal y como la conocemos hoy en día fue el compositor y director de orquesta alemán Carl Maria von Weber (1786‐
1826). Este hecho se produjo en un concierto dirigido en la ciudad alemana de Dresde en 1817. A pesar de las críticas que tuvo por dirigir de esta nueva manera, fueron muchos los músicos que imitaron esta práctica, algunos tan importantes como el gran compositor Félix Mendelssohn. Este gran músico dirigió en 1835 varios conciertos en la ciudad de Leipzig utilizando el nuevo sistema de dirección. Desde principios del S. XVII el concertino se colocaba en el centro de la orquesta para dirigirla, utilizando como hemos visto anteriormente la fórmula de dar golpes para llevar el ritmo. Se colocaba de cara al público como un músico más de la orquesta y dando la espalda a los músicos que dirigía. En 1876 el director se colocó por primera vez dando la espalda al público, hecho que ocurrió en los festivales Wagnerianos. Seguramente las grandes obras del repertorio wagneriano sean las que, por su monumentalidad y complejidad rítmica, necesitan de una persona que dedique toda su atención a dirigir el grupo. Desde entonces todos los directores han ido utilizando la batuta hasta convertirse en un elemento común en la dirección de grupos instrumentales, bandas y orquestas hasta nuestros días. 26 Unidades Teórico‐Prácticas de Fundamentos de Dirección Musical / Rafael M. Garrigós García Después de todo lo anterior, podemos decir que principalmente fueron dos razones las que originaron la aparición de la figura del director tal y como lo conocemos actualmente, y promovieron la aparición de la batuta: aunar criterios interpretativos y mayor conjunción en la interpretación. Las dos razones anteriormente citadas están ligadas al desarrollo de las orquestas y su mayor número de integrantes con el paso de las distintas épocas. Beethoven enriqueció el color orquestal de la orquesta clásica de Mozart (trombones, contrafagot, flautín, cuatro trompas) y la amplió en número de componentes. Después Berlioz y Wagner amplían la familia de los metales y la percusión. Por último, Richard Strauss y Mahler utilizan una plantilla orquestal enorme, hasta el punto de la utilización por Mahler en su sinfonía “de los mil” de dos coros mixtos, un coro de voces infantiles, ocho solistas y una orquesta de ciento cuarenta instrumentistas. Para la dirección de esta sinfonía, Mahler tuvo que utilizar una batuta luminosa para poder ser visto desde lejos. Con el gran desarrollo del número de componentes de la orquesta, se hacía necesario una persona que determinase el criterio interpretativo de todo el colectivo. Una persona con suficiente preparación como para ejercer este trabajo con garantías y que fuese considerado por todos una personalidad relevante en el mundo de la música. Normalmente esta labor la ejercía el propio compositor de la obra que se interpretaba hasta que más tarde apareciera la figura de una persona que sólo dirigía; no era compositor, ni instrumentista. Se considera a Hans von Bülow (1830‐1894) como el primer director de orquesta, y su labor fue clave para el éxito de obras de compositores como Richard Wagner. Dirigió la Orquesta Filarmónica de Berlín entre los años 1887‐1893. La otra gran razón que motivó la aparición del director de orquesta y la batuta es la de la conjunción en la interpretación. Es lógico pensar que cuanto mayor es el número de músicos de una agrupación, más necesaria es la presencia de una persona que unifique la interpretación. Por esto, la evolución de la orquesta que fue creciendo en número de componentes hizo necesaria la figura de una persona visible desde cualquier punto del escenario por parte de los músicos para poder ir juntos en la interpretación. Hasta llegar a la batuta actual se utilizaron diferentes utensilios para marcar los tiempos. Como hemos visto, en un principio eran simples golpes con los pies en el suelo o con la mano sobre el teclado o el atril. Más tarde un bastón de madera o metal era la herramienta que utilizaba el director para dar golpes en el suelo y marcar el compás (uno de estos bastones fue con el que se golpeó en el pie el compositor Jean‐
27 Unidades Teórico‐Prácticas de Fundamentos de Dirección Musical / Rafael M. Garrigós García Baptiste Lully (1632‐1687) y como consecuencia de ello se le Gangrenó una pierna y murió). Posteriormente un pergamino enrollado serviría para realizar la función de marcar los compases al aire, y más tarde una varilla o palo que poco a poco se ha ido transformando hasta la batuta actual. Las batutas pueden estar fabricadas en diferentes materiales, siendo los más utilizados madera, fibra de carbono, plástico, y ébano. La elección de esta herramienta es algo muy personal por parte del director y normalmente está relacionada con su constitución física y personalidad. Hay quien utiliza batutas grandes muy visibles, y quien utiliza batutas extremadamente pequeñas, practicamente simbólicas, como es el caso del gran director ruso Valery Gérgiev. Para la elección de una buena batuta debemos tener en cuenta diferentes aspectos. Algo importante es que la batuta pese poco, ya que no debe suponer un elemento extraño ni producir tensión en la mano del director, debe ser la continuación de su mano. Otro de los aspectos importantes al elegir la batuta es que sea equilibrada. Actualmente podemos encontrar en el mercado batutas equilibradas y no equilibradas. Al sujetar una batuta equilibrada por el punto en que normalmente se sujeta notaremos que se mantiene en equilibrio horizontal, por lo que no necesitará de fuerza añadida para mantenerla recta. Esto supondrá que no crearemos una tensión extra en nuestra mano y la sentiremos más libre. En una batuta no equilibrada necesitaremos esa fuerza extra para mantener la batuta en equilibrio y provocaremos tensión nuestra mano. Para elegir el tamaño de la batuta existe un pequeño ejercicio que consiste en colocar la batuta en la cara interna del antebrazo con el brazo flexionado. Tendremos una batuta con la longitud correcta cuando la batuta llegue hasta el final del dedo anular. Práctica 17 * Obsevar y sujetar diferentes tipos de batuta para comprobar todos los aspectos expuestos en esta unidad didáctica. Práctica 18 * Realiza el siguiente ejercicio. Para ello debes observar las tres posiciones de los brazos: 28 Unidades Teórico‐Prácticas de Fundamentos de Dirección Musical / Rafael M. Garrigós García Brazo arriba: Brazo abajo: Brazo al centro: Brazo sin movimiento: 0 Partiendo de los dos brazos replegados con las manos apoyadas en el pecho, sigue las instrucciones de cada brazo extendiéndolos hacia los lados arriba, abajo o al centro. El ejercicio se realiza con un pulso que marca el profesor o un metrónomo. Primero el ejercicio se realiza esperarando una pausa después de cada pulso, después repetirlo con los items seguidos, sin pausa. Brazo Brazo Brazo Brazo Brazo Brazo izquierdo derecho izquierdo derecho izquierdo derecho 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 29 
Descargar