Una historia infausta*

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REVISTA DE BIBLIOTECOLOGIA Y CIENCIAS DE LA INFORMACION - UMSA • Vol 8 N°12. Jul. 2003
Una historia infausta*
Pedro Vásquez B.
En la escena está un irakí con la túnica blanca y su poblada barba, que busca desesperado
por los rincones del gran lugar. Mira hacia su alrededor y trastorna sus ojos por todo lo que
alcanza a rozar con la vista, deseando tener en sus manos aquellos invaluables objetos que
yacen regados por el piso.
Nunca alcanzaría a llevarse todo lo que existe a su alrededor, lo más que podrá tomar, es
sólo un objeto y será suficiente para hu ir. Muy pronto los saqueadores que se multiplican en
cada segundo. arrasarán con el lugar. Él se conforma con una caricia lejana en su pasado,
mientras otros agarran lo que pueden, para llevarse alguna reliquia de aquél lugar que arde
en llamas como una expresión de dolor, por tan funesto destino.
Todo el entorno es la historia de sus padres y sus abuelos, la narración del progreso de su
nación y el de la humanidad, es la historia de su propio existir, es su identidad formando
parte de los despojos de la guerra. Este robo es más valuable que cualquier hazaña de las
historias de Alí Baba en la cueva de las maravillas.
El hombre toma una vara de oro y la sujeta fuertemente en sus brazos, pero al salir
tropieza con un libro incunable, y no duda en tomarlo para sí, es ahí cuando logra ser captado
por la cámara de algún periodista enviado al lugar. Pero eso a ninguno de los saqueadores les
importa. Para los soldados del norte, también les parece indiferente la destrucción y el saqueo de la cultura. Obviamente para ellos es más importante cercar con la máxima seguridad
el ministerio de petróleo.
La elegía a colmado a quienes aman el patrimonio cultural de los pueblos. Sin duda.
saber que manifestaciones tan antiguas han sido devastadas del museo Arqueológico de
Irak. no podría causar más que dolor y la pregunta forzosa ¿ por qué?.
Ese día catorce en un mes de abril del siglo veintiuno, el hombre cegado por el hambre,
la desesperación y su necia ambición, logró olvidar su pasado, para alimentar a su familia en
este penoso presente. Sólo queda la muda resignación, mientras algunas organizaciones ya
se han manifestado por la recuperación de tales piezas museales.
Tu lector. puedes pensar en lo más valioso que poseas, y luego sentir que lo pierdes será
sin dudar lo más horroroso que podría pasar, así también el pasado de la humanidad, clama
en los sentidos de la tierra para recordarse a sí misma. Escucha su voz y compadécete de la
cultura.
* Alusivo al 14 de Abril del 2003.
CARRERA DE B
Recuento de
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