¿Quiere saber la dureza del agua que llega a

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Uso Doméstico
El agua que recibimos en nuestros hogares condiciona las actividades domésticas que realizamos. Un
agua dura, con elevada presencia de iones calcio, tiende a precipitarse en las tuberías y en las resistencias de los electrodomésticos. La plancha deja de emitir vapor, y las resistencias de las lavadoras y lavavajillas no calientan lo suficiente. La cristalería y la cubertería de uso diario queda opaca o con manchas
blancas perdiendo su brillo.
El agua de Valladolid tiene una dureza media, que oscila entre 15-25 grados
franceses (ºF) o lo que es lo mismo, entre 150 y 250 mg/l de carbonato cálcico.
Este efecto se corrige añadiendo sal al lavavajillas y un buen abrillantador.
Antiguamente para saber si el agua era dura o blanda se intentaba hacer espuma con el jabón. El jabón inicialmente se compleja con el calcio y el magnesio del agua y luego empieza a hacer la espuma.
Cuanto más tarde aparece más cantidad de cal tiene el agua y por ello mayor dureza. Esto se traduce en
mayor o menor cantidad de jabones y detergentes añadidos en la limpieza del hogar o en nuestro aseo
diario, además esta cal reseca la piel y el pelo que necesitan hidratarse con mayor frecuencia.
La dureza es una característica del agua que depende de la formación geológica del suelo que la recibe,
cuanto más calizo sea, más cantidad de calcio es capaz de disolver y más dura se vuelve. Si el suelo es
granítico, como en Galicia, las aguas son blandas y apenas presentan sales.
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