Los productores de flores luchan para sobrevivir en nuestra región

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Interés general
La producción florícola del partido
de La Plata está atravesando por una
difícil situación como consecuencia
de la grave crisis económica que vive
la Argentina, que se traduce en la creciente falta de poder adquisitivo de la
población y el consecuente derrumbe
de las ventas.
En la actualidad, los más de mil quinientos productores enrolados en esta
actividad deben pagar insumos cuyos
valores se triplicaron en lo que va del
año, mientras que el precio de las flores se mantuvo inalterable. Y, en algunos casos, disminuyó ante la progresiva caída del poder adquisitivo de la
población.
“Nuestro sector está pasando por
momentos muy complicados. La floricultura le da de comer a cientos de
familias y estamos haciendo todo lo
posible para mantener las fuentes de
trabajo”, afirmó Américo González,
quien además de ser un destacado
productor de City Bell, es el jefe operativo del Mercado de Flores de la Capital Federal.
Sin ir más lejos, González no dudó
al afirmar que las ventas del mencionado sector se redujeron, en lo que va
del año, entre un 30 y 40 por ciento
respecto al mismo período de 2001.
El partido de La Plata concentra
más del 90 por ciento de la producción florícola del país. Y desde los invernaderos que existen en City Bell,
Gorina, Villa Elisa, Arturo Seguí, Colonia Urquiza, Los Porteños, Santa
Mónica, etc. se logra satisfacer las demandas no sólo de nuestra ciudad, sino también de la Capital Federal y
gran parte de la Argentina.
“Lamentablemente al partido de Escobar sólo le queda la Fiesta de la
Flor, porque la actividad productiva
casi desapareció en se distrito”, afirmó el jefe de ventas.
Pero no sólo los floricultores platenses deben superar los escollos impuestos por la crisis económica, sino
que también padecen en carne propia
La Plata, domingo 19 de mayo de 2002
LAS
VENTAS CAYERON EN UN
40%
Los productores de flores luchan
para sobrevivir en nuestra región
El partido de La Plata concentra más del 80% de la producción florícola del país. Pero la retracción de las ventas, y
el aumento progresivo de los insumos, generaron escollos difíciles de resolver. La ardua pelea de los cultivadores
COMO ES LA ACTIVIDAD
Larga historia
de esfuerzo
y sacrificio
Pozos y flores. Uno de los problemas de los floricultores es el estado de las calles para sacar la producción
el deteriorado estado de los caminos
rurales del distrito.
Uno de los claros ejemplos es la arteria que une la localidad Arturo Seguí y la Ruta 36 (una de las principales salidas de la producción), la cual
se hace verdaderamente intransitable
cada vez que llueve.
Los reclamos y los pedidos de los
cultivadores de la zona se repiten todos los años, pero desde la Comuna
platense se hacen oídos sordos ante
esta situación, aseguran. Es más, los
productores denunciaron que en los
registros municipales figura como
que esta calle fue asfaltada dos veces.
Soluciones a medias
El último lunes se anunció desde el
Gobierno bonaerense y desde la
Comuna platense, con bombos y platillos, que se iba a destinar más de 400
puestos laborales -del Plan Jefes y Jefas
de Hogares Desocupados- para cubrir
las necesidades de la actividad hortícola y florícola del partido de La Plata
y la región. Pero, para los productores,
sólo constituirá un pequeño paliativo.
“Ese convenio puede llegar a ser un
poco más beneficioso para el sector
hortícola. A nosotros los planes nos
servirán para que no haya despidos,
pero hacen faltan muchas más cosas
para que se reactive la actividad”, se
afirmó desde el pujante sector floricultor.
Reclaman el pago de la cuota alimentaria
Un caso realmente insólito y preocupante denunció Rosa Hilda Morales, una jubilada de nuestra ciudad que se ve imposibilitada desde
hace varios meses de cobrar la cuota alimenticia que le destina su ex
marido -trabaja en el Consejo Escolar de Florencio Varela- debido a diversas irregularidades cometidas en
la Dirección General de Cultura y
Educación bonaerense.
Pero eso no es todo. Rosa tiene 60
años y fue víctima, años atrás, de
infarto del miocardío que la llevó a
un estado de coma cuatro durante
tres días y, posteriormente, le dejó
como secuela un hemiespasmo facial.
Pese a los continuos reclamos en
distintas dependencias, especialmente en la Tesorería de la provincia de Buenos Aires, este dinero
-que es uno de los principales ingresos que tiene para sobrellevar el
día a día- no aparece. Pero, en contraposición, los descuentos en el salario de su ex marido se realizan
puntualmente todos los meses.
Para colmo de males, esta cuota
alimentaria está destinada a su hija,
quien es madre soltera. Y este beneficio fue otorgado a través de una
solución judicial.
“Mi hija y mi nieta necesitan con
urgencia ese dinero para poder vivir. Parece que la resolución que toma un juez lo usan como si fuese
un papel higiénico. Y, además, espero que este tipo de casos no se
produzcan nunca más”, afirmó Morales a Hoy.
Una vez más las desinteligencias
en la administración pública provincial afecta a los más necesitados.
La actividad florícola tiene una
rica historia, caracterizada por los
esfuerzos y sacrificio de los productores. Los primeros floricultores se instalaron en la zona
norte del Partido en los primeros
años del siglo XX. Y, en su gran
mayoría, eran inmigrantes portugueses y holandeses.
Pero, con el paso de las décadas,
la actividad fue creciendo y contó
con un inusitado impulso otorgado por gran parte de la comunidad japonesa que se instaló en
nuestro país.
El 19 de noviembre de 1940, un
grupo de 32 cultivadores nipones
fundó la Cooperativa Argentina
de Floricultores Limitada.
En la actualidad, esta entidad
brinda servicios a más de 3.200
asociados, siendo el Mercado
Floricultor de Capital Federal, el
centro de comercialización de
flores más importante del país .
La producción argentina de flores de corte abarca 1.300 hectáreas. Y existen sedes de la
cooperativa en Escobar, Villa
Elisa, Florencio Varela y Colonia
La Plata.
En estas entidades funcionan
proveedurías que facilitan a sus
asociados insumos necesarios
para su actividad, a precios accesibles: fertilizantes, herramientas,
polietilenos, cajas de embalaje,
agroquímicos.
Una de las principales características de esta actividad en nuestra
ciudad es su gran variedad. Se
cultivan desde flores “tradicionales” como claveles, rosas,
crisantemos y gladiolos, hasta
lisianthus, lilium, aster, gardenias,
limonium, freesias y azucenas,
que son requeridas por los mercados nacionales e internacionales.
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