y calizas concordantes entré sí, casi verticales, buzando lige

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ANALES DE HISTORIA
NATURAL.
y calizas concordantes entré sí, casi verticales, buzando lige­
ramente al. NO., de 4 á 5 k m . de espesor. No he hallado fó­
siles, pero la facies de las rocas me lleva á considerarlas como
cámbricas ó silúricas; casi se puede asegurar que son un
miembro viejo de la edad paleozoica (1).
Al-concluir el palezóico se entra en el verdadero Tiris, ó
sea la meseta central rígida y más elevada del Sahara occi­
dental, cuya altura oscila alternativamente y con gran sua­
vidad entre 300 y 350 m. Es una inmensa meseta, una pla­
nicie sin límites, salpicada de cuetos y muelas de granito de
44 m. de alto sobre la llanura, granito cuyo exterior está
ennegrecido, pulido y estriado.
Á los 250 k m . de la costa próximamente, empieza el g r a ­
nito á pasar insensiblemente á gneis que encierra en su
masa glándulas de feldespato. Este gneis, granitoideo y glan­
dular, conserva las formas exteriores y superficie del granito,
sin más que desaparecer casi por completo las colinas, exis­
tiendo sin embargo numerosas lapas; buza ligeramente al
SE., sin que en una extensión casi de 100 km. haya visto nin­
g u n a variación en su buzamiento.
Tan insensible como fué en el centro del Tiris el paso de
granito á gneis, tan repentino y brusco es á los 340 km. de
la costa. Vuelven á aparecer las colinas de 40 m. de ele­
vación sobre la meseta y se pierde todo vestigio de estrati­
ficación. Este contacto anormal se anuncia tanto en-el gneis
como en el granito por una gran riqueza de filones de rocas
epidotífera-s, orientados casi sin excepción NNE.-SSO.'
La facies de este nuevo granito es la misma que la del a n ­
terior y debe tener una gran extensión, tanto en la direc­
ción SE. como en la del S. hacia el Adrar-et-Tmarr, según los
datos que me dieron los árabes (2).
(1) La existencia de esta banda de paleozoico hace más probable la del macizo de
pizarras y cuarcitas (silúrico?) que sitúa el Dr. Lenz en su mapa geológico ya citado,
al S. de Atar y constituyendo toda la región SO. del Adrar-et-Tmarr. Acaso aquella
banda prolongándose hacia el E. venga á unirse á este macizo por su lado occidental.
(2) Caillé en 1828 halló granito al O. de № Dschaf, en la prolongación occidental
de nuestro itinerario y también más al N. entre el Harib y Majara.
fNordmest-A/rika
von A. Petermann en el Stieler's Hand-Atlas núm. 69.1881). Estos hallazgos, y particu­
larmente el primero, vienen á confirmar la estructura que yo supongo al Sahara
occidental y que indico más adelante.
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