la biblia en su contexto

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LA BIBLIA EN SU CONTEXTO
XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario (Mc 10,17-30)
“LO QUE ES IMPOSIBLE PARA LOS HOMBRES ES POSIBLE PARA DIOS”
Contexto:
Luego del pasaje sobre el divorcio y la bendición de los niños (Mc 10,1-16), Marcos nos
presenta el tema del “Joven Rico”, aunque textualmente no lo llama “joven” sino “uno”. En
contraste con Marcos, Mateo (19,16-30) si lo llama “joven”, Lucas en cambio lo llama “uno de
los principales” (18,18-23).
El pasaje dice que “llegó uno corriendo y se arrodillo ante él y le preguntó: “Maestro bueno,
¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?” (Mc 10,17). En la época de Jesús, los judíos
distinguían tres títulos honoríficos; a partir del título inferior eran: Rab “maestro”; rabbi “mi
maestro”, rabonni “mi señor”, dado casi exclusivamente al presidente del Sanedrín (Mc 10,51).
Fue utilizado por el ciego Bartimeo y por María Magdalena para dirigirse a Jesús. “Maestro”
que significa “didaskalos” en griego es “el que enseña” (En Marcos se hace referencia 12
veces 4,38; 5,35; 9,17; 10,17; 10,20; 10,35; 12,14; 12,19; 12,32; 13,1; 14,14). El joven hace
una reverencia frente a Jesús al arrodillarse que es un gesto de homenaje superior al que se
rendía a los rabinos, ante Jesús se arrodilla también un leproso para ser sanado (Mc 1,40), Jairo
se postra para que su hija sea sanada (Mc 5,40), un hombre se arrodilla por su hijo epiléptico
(Mt 17,14-15).
Jesús le dice al Joven que solamente Dios es “bueno” “agadsós” (Mc 10,18). Esta expresión la
encontramos en varias partes de la Biblia y se refiere a:
 Dios (Mt 19,17b; Mc 10,18b; Lc 18,19b)
 Jesucristo (Mc 10,17,18a; Lc 18,18, 19a; Jn 7,12)
 Hombres (Mt 5,45; 12,35a; 20,15; 22,10; 25,21,23; Lc 6,45a; 19,17; 23,50; Jn 1,46; Hch
11,24; Ro 5,7; Tit 2,5; 1Pe 2,18)
 Cosas , actitudes, obras etc. (Mt 7,11, 17,18; 12,34,35b,c; 19,16,17a; Mc 3,4; Lc 1,53;
6,45b,c; 8,8,15; 10,42; 11,13; 12,18,19; 16,25; Jn 5,29; Hch 9,36; 23,1; Ro 2,7, 10;
“Un texto fuera de contexto es un pretexto”
3,8; 7,12,13, 18,19; 8,28; 9,11; 10,15; 12,2, 9,21; 13,3; 13,4; 14,16; 15,2; 16,19; 2Co
5,10; 9,8; Gál 6,6,10; Ef 2,10; 4,28,29; 6,8; Flp 1,6; Col 1,10; 1Ts 3,6; 5,15; 2Ts
2,16,17; 1Ti 1,5,19; 2,10; 5,10; 2Ti 2,21; 3,17; Tit 1,16; 2,10; 3,1; Flm 1,6,14; Hb 9,11;
10,1; 13,21; St 1,17; 3,17; 1Pe 3,10,11,13, 16,21; 3Jn 1,11).
El joven que ha cumplido con los mandamientos (Mc 10,19-20) sólo le faltaba una cosa, y era,
la de despojarse de todos sus bienes para ver si verdaderamente su corazón lo tiene puesto en la
tierra o en el cielo. Las riquezas en la Biblia son una bendición, y un bien confiado por Dios al
hombre (Dt 19,18; 1 Cro 29,12; Ecl 5,19). Abraham era “riquísimo” (Gén 13,2), sin embargo,
el hombre es considerado como administrador, no dueño de ellas. De esta manera el Señor,
como dueño de todo (cf. Sal 24,1) da instrucciones a los que tienen para que den liberalmente a
los necesitados (Dt 15,7-11; cf. Dt 15,1-6; 15,12-18). En las escrituras se denuncia el peligro
del perverso corazón humano de confiarse a las riquezas, en vez de confiarse a Dios (Jer 9,2324). El poseedor de riquezas puede ensorberse por ello (Prov 18,23; 28,11).
Ante la nueva exigencia de Jesús, el joven rico dice la Escritura que “se llenó de pena y se
marchó triste” (Mc 10,22). El joven tenía su corazón puesto en la tierra y no quería
desprenderse de sus riquezas. El Señor entonces, dijo a sus discípulos que era “más fácil para
un camello pasar por el ojo de la aguja que un rico en el Reino de Dios” (Mc10,25). La figura
del camello, de gran tamaño en Israel, servía para ponderar lo imposible de ciertas cosas o una
gran desproporción “Guías ciegos que coláis el mosquito pero tragáis el camello” (Mt 23,24).
Frases similares aparecen en el talmud y en el Corán.
Los discípulos al ver las exigencias de Jesús para entrar en el Reino se asombraron y se decían:
“Entonces, ¿Quién podrá salvarse?” (Mc 10,26). La respuesta de Jesús fue bien clara, sin la
intervención de la gracia de Dios el hombre no puede salvarse por sí mismo. Jesús les dijo:
“Para los hombres es imposible, pero para Dios todo es posible” (Mc 10,27).
Al final del relato Pedro le recuerda a Jesús que ellos han dejado todo por seguirlo, pero es una
renuncia no del todo desinteresada; ellos, con su expectativa de un mesianismo temporal,
esperaban de su Mesías alguna recompensa por su sacrificio (cf. Mc 9,33-34; Mt 20,20-23). En
su respuesta, Jesús distingue la recompensa que espera a los apóstoles :“A ustedes que me han
“Un texto fuera de contexto es un pretexto”
seguido, yo les digo: cuando todo comience nuevamente, y el Hijo del Hombre se siente en su
trono de gloria, ustedes también se sentarán en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de
Israel” (Mt 19,8), la otra respuesta es para todos los que han renunciado a sus cosas por causa
de Él: “Ninguno que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o campos
por mi causa y por el Evangelio quedará sin recompensa. Pues, aun con persecuciones,
recibirá cien veces más en la presente vida en casas, hermanos, hermanas, hijos y campos, y
en el mundo venidero la vida eterna”. (Mc 10,29-30).
Actualización:
El Señor espera de cada uno de nosotros que nos acerquemos a Él y le pidamos su ayuda para
ser más y mejores santos. Nuestro corazón debe estar siempre abierto a recibir su gracia y su
amor, nuestros deseos y anhelos deben ser por la Patria celestial y no por las posesiones en el
mundo.
Nuestras posesiones no son propias, somos simple administradores al servicio del Reino. Es
triste ver a personas muy ricas que son incapaces de ayudar a los más necesitados, a aquellos
que pasan hambre. El Señor nos ha advertido diciéndonos: “¿De qué le sirve a uno si ha
ganado el mundo entero, pero se ha destruido a sí mismo?” (Mc 8,36).
Todo aquel que entregue su vida al Señor será recompensado por Él, no morirá nunca, tendrá
vida eterna, vida en abundancia, estará en la Patria celestial viendo cara a cara a nuestro Padre.
Digamos hoy como Santa Teresa de Ávila “Teresa sola, qué poco puede, en cambio, Teresa
con Dios lo puede todo”.
“Un texto fuera de contexto es un pretexto”
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