Magia y brujería en La Litera 8

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Magia y brujería en La Litera
JOSEFINA ROMA RIU
Las leyendas locales forman la historia no solo de los hechos, sino también de cómo estos hechos han sido vividos por las sucesivas generaciones, interpretándolas con
su visión del mundo, con la introducción de nuevos personajes que encajaban con su sistema de valores. De esta
manera se manifiesta su forma de sentir sobre el pasado,
sobre el patrimonio y sobre la identidad común. Las leyendas nos muestran pues una historia tupida, en tres dimensiones.
En Castillonroy (Vives i Gorgues, Ramon (2001): Costumari de Castillonroi. Huesca. IEA) se encuentra entre
otras, algunas narraciones que nos hablan de antiguos habitantes, como las Xanes,
con el mismo nombre que las Janes del Pallars, (ver Coll, Josep. Muntanyes maleïdes). Se trata de una población anterior, que se distingue por su arte de tejer maravillosamente. De este modo, se nos narra cómo con su fina red de oro dispuesta
en el Noguera Ribagorzana, la noche de San Juan, atrapan el anillo de prometida
de la diosa que iba a desposar el dios de las tormentas y que un rival había arrebatado, convirtiéndola a ella en una encina.
Esta historia recuerda la persecución de Dafne por Apolo, en la que Dafne se convierte en laurel para huir del dios solar. El tejido es la clave de la historia de las
Xanes, ya que a pesar de su destreza no logran contentar al dios de la tempestad,
para cuya novia debían tejer el vestido de boda. Así que son condenadas a tejer
eternamente hasta que se produzca un hecho imposible: que alguien en la noche
de San Juan cruce el río sin rasgar sus tejidos ni sus redes de finísimo hilo de oro.
Como en todas las leyendas de condiciones imposibles de solucionar, aparece casualmente la solución. En este caso, las monjas bernardas que se establecen en las
cercanías no aparecen como destructoras del orden antiguo, como ocurre en casi
todos los casos de construcción de nuevos monasterios, que roturarán los bosques,
construirán caminos que desharán las antiguas relaciones entre lugares y, lo que
es más grave, elevarán un puente sobre el río con el que la relación de fuerzas del
entorno se modificará completamente.
La huella de sus gentes
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Cabeza de fauno –semidiós que habitaba en campos y bosques– probablemente de época ibero-romana,
hallada en las proximidades de Tamarite
En esta historia, las monjas, portadoras de un nuevo orden, podrán cumplir la imposible condición impuesta por el antiguo dios, liberando así a las Xanes de su castigo. Las monjas construirán un puente, pero al contrario de lo que ocurre en las
abundantes historias de puentes del diablo, aquí, las monjas guardarán los tabúes del antiguo orden y construirán el puente solamente en las noches de San Juan.
De este modo, podrán pasar el río sin rasgar las redes de oro ni los tejidos finísimos de las Xanes y sin mojarse los pies. El puente mágico permitirá restablecer un
antiguo equilibrio, en que las monjas son las continuadoras de las Xanes.
Esta historia riquísima en significados da una luz nueva a las numerosas historias
de aculturación centradas en el desafío de los puentes del diablo, en que se engaña al constructor de una obra que destruirá el viejo equilibrio para siempre. Aquí,
la figura negativa es también el antiguo dios de las tempestades y las lluvias, pero
no está demonizado todavía. Lo volveremos a encontrar en las historias de brujas,
y en su poder para levantar tempestades. Lo que anteriormente era ambivalente,
lluvias beneficiosas y tempestades destructoras, se va a convertir en maléfico siempre, y las brujas serán acusadas de servir al demonio levantando tempestades y granizos, olvidando su poder para atraer la lluvia benéfica.
Ángel Gari, en su exhaustivo estudio de la brujería en el Alto Aragón, nos presenta
dos casos de acusaciones de brujería en La Litera, de 1626, que dejan bien claro
cuál es el cambio operado con la demonización de las antiguas creencias. Así, en
la causa contra Margalida Escuder, una viuda de 70 años de Pelegriñón, aldea hoy
deshabitada, próxima a Tamarite, aparte del interés de los inquisidores sobre la po-
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Comarca de La Litera
sible adoración al diablo y la apostasía contra Dios, que a lo largo de los interrogatorios
lograron que confesara haber realizado, se
trata sobre todo de acciones que provocaban
tempestades de granizo, y esto lo lograba
Margalida junto a las demás brujas, orinando en el suelo y recogiendo el barro así formado, que lanzaban al aire. Este ritual también lo cuenta Juana Bardaxí, de 70 años,
también viuda, de Tamarite.
A través de sus declaraciones se pueden entrever algunas de sus acciones y el curso de
su iniciación. Así, siempre son inducidas por
otras mujeres, y como en el caso de Juana
Bardaxí, la posibilidad de vengarse de una
injusticia les hacía seguir este camino de la
magia, ya que solo con la magia podían dar
miedo y hacerse respetar y temer unas personas débiles y situadas muy abajo en la escala social. Juana era viuda de un francés,
Representación de un poseído por el
diablo, en el retablo de Santa Lucía de
seguramente occitano, y por tanto ya desTamarite
pertaba sospechas por su situación marginal.
En muchos casos, las viudas se veían indefensas incluso ante sus propios hijos y parientes. A Juana la habían echado de casa
su hija y su yerno.
En la descripción de su captación, la venganza es el motivo que le propone quien
la va a introducir en este mundo clandestino, y la proposición tiene lugar cerca de
un molino mientras un grupo de mujeres está hilando. También es la venganza la
que mueve la acción conjunta de la maestra de Margalida y su marido, para hacer
pagar a quien les hizo azotar por hurto. Otros actos antisociales que cuenta Juana
son la muerte de tres mulas de un solo dueño y producir daño en un niño mediante ungüentos.
De hecho, en las historias de brujas, como las recogidas por Cels Gomis en el s.
XIX, predomina el miedo a las tempestades, que podían destruir las cosechas, y
a la muerte de los animales, sobre todo de caballerías y bovino. La muerte o hechizo de niños es el otro gran peligro, del que todo el mundo se guardaba mediante oraciones, talismanes y precauciones, ante personas de las que se desconfiaba. En el siglo XX, en cambio, el miedo se centrará casi exclusivamente en el
poder de hacer enfermar y enloquecer con el mero contacto mágico de la bruja
con las víctimas.
Un dato interesante en las declaraciones de las supuestas brujas es la generalización de la danza como expresión de los rituales en torno al demonio. Así, Juana
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Bardaxí ve a su “maestra” bailando detrás del
demonio, en figura de perro, por toda la villa.
Y otra vez, va a unas viñas, donde están otras
mujeres bailando y saltando. El demonio se presenta en diversas apariencias, pero tanto Margalida Escuder como Juana Bardaxí lo ven en figura de hombre, una vez sobre un cabrón, otra
sobre un caballo negro, y sólo lo ve Juana en figura de perro, mientras están en la población.
Las representaciones del demonio
son frecuentes en la iconografía
religiosa. Capitel reaprovechado en
el exterior de la ermita de Nª Sra. de
Vilet (Gabasa)
Margalida fue advertida por su “maestra” para que
no pronunciase el nombre de Jesús, como ocurre en tantas historias de brujas y aun de cuentos populares, donde el solo nombre de Jesús o
de Dios hace desaparecer toda la construcción y
personajes negativos. Sin embargo, Juana Bardaxí
no era capaz de pronunciar el nombre de Jesús
en presencia del diablo. Sólo cuando se alejaba
de él podía volver a nombrarlo.
Los lugares de reunión no son en estos casos
muy lejanos, sino en un campo a las afueras del
pueblo, o en unas viñas.
Estos dos procesos se saldaron con penas muy leves, comparadas con la horca que
empleaba la justicia local: obligación de llevar hábito por unos meses y estar recogida en una casa donde se les diera instrucción religiosa, por unos meses más.
Esto es debido a que las causas pasaron de la justicia municipal a la Inquisición,
que consideró casi desde el principio que la brujería no existía como tal, sino que
era la manifestación de histerias y
odios colectivos.
Una de la gárgolas de la iglesia de S. Vicente Mártir,
de Albelda, todas con formas de seres fantásticos
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Comarca de La Litera
La historia de “el barranc de les
bruixes”, de Castillonroy, recogida
por Ramon Vives, en que un comerciante de sal de Peralta se libra
del corrimiento de tierras provocado por las brujas en su noche de
dominio, del 31 de julio, tirando la
sal que llevaba a su alrededor, nos
muestra el conocimiento de una
fórmula mágica muy antigua para
librarse de las brujas y que fue empleada todavía en el siglo XX. Se
trata de la sal, que en un principio
distinguía a los pueblos poseedo-
res de tan preciado mineral de los que no lo poseían. De este modo, pasó a ser
un arma mágica en manos de los pueblos poseedores de sal, más avanzados tecnológicamente, contra los pueblos más antiguos, primitivos, que fueron desplazados
y arrinconados por aquellos. La utilización de la sal contra las tormentas provocadas,
contra la magia de los otros pueblos, derivará con el tiempo hacia la reconversión
de la sal como exorcismo contra el diablo, en el bautismo y en la bendición de
las casas por Semana Santa (salpás).
Ramón Vives nos cuenta como en la partida del Solà, de Castillonroy se reunían
las brujas en sus encuentros, así como también dentro del mismo núcleo urbano,
en la placita delante de casa Mazarico, en la calle de Baix, como muestra en un
relato en que a las doce de la noche las brujas bailaban en este lugar. También nos
habla del uso de esta misma placita por las brujas de Daroca, que en este caso sí
que debían trasladarse mágicamente para sus reuniones, partiendo de su lugar de
origen, por encima de las nubes.
La persistencia de los símbolos sagrados y la larga duración de las creencias populares se hace evidente en otra de sus historias, en la que unos anticuarios, en
los años 80 del s. XX, pretendían comprar una antigua imagen de San Lorenzo del
s. XVI, que guardaba un abuelo en el desván. Pero éste se negó y prohibió a su
familia que se desprendiera de ella, aun después de su muerte. Cuando con el tiempo volvieron a pasar los anticuarios, la familia se negó a vender la imagen, y de
San Miguel es una de las figuras protectoras contra los poderes del diablo, del cual es vencedor. Tabla
de S. Miguel del Retablo mayor de Tamarite realizado por los hermanos Ximénez entre 1500-1503
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vuelta a la cocina, la encontraron llena de humo rojo, con la estufa al rojo vivo.
En un segundo, todo el peligro desapareció, sin más, aunque la pintura de las paredes había saltado. Todos atribuyeron el suceso extraordinario al santo, como advertencia a respetar la voluntad del abuelo. El símbolo de San Lorenzo como abogado contra los incendios refuerza el valor de la fidelidad a los mandatos de los
antepasados.
Bibliografía
CARPI CASES, Joaquín de, El Tamarite de nuestros abuelos, Barcelona, 1976.
COLL, Pep, Muntanyes maleïdes, Empúries, Barcelona, 1993.
GARI LACRUZ, Ángel, Brujería e Inquisición en el Alto Aragón, en la primera mitad del siglo XVII, Diputación General de Aragón, Zaragoza, 1991.
VIVES i GORGUES, Ramon, Costumari de Castellonroi, Ayuntamiento de Castillonroy y I.E.A., Huesca,
2001.
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