Capítulo 6 Conclusiones y posibilidades futuras

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Capítulo 6
Conclusiones y posibilidades
futuras
Conclusiones
Como resultado de la realización de este proyecto no sólo tenemos un modelo
del
Matagorda
en CATIA, sino que, a través de los varios desafíos que se nos
han presentado, hemos ampliado nuestro conocimiento en otras disciplinas a
parte de la aeronáutica, aumentando también nuestra capacidad de adaptación
y polivalencia.
Desde el primer momento nos enfrentamos a tareas nada habituales para un ingeniero. El análisis del material de archivo, recuperación de documentos grácos
o la documentación sobre los procesos del pasado, son trabajos más que comunes para un historiador, pero no tanto para nosotros. Tuvimos que aprender a
consultar los catálogos del archivo, a seleccionar los documentos con interés y a
extraer información de los planos y fuera de ellos, por ejemplo el material gráco
y hemeroteca. Sin embargo, gracias al adentramiento en estas disciplinas, nos
hemos dado cuenta de gran la riqueza que pueden aportar a las investigaciones
históricas otros puntos de vista más técnicos, con participación de ingenieros,
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CONCLUSIONES Y POSIBILIDADES FUTURAS
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arquitectos, físicos, etc. Por eso, es interesante diversicar los grupos de investigación de arqueología industrial porque el resultado será mucho más completo y
variado.
Al mismo tiempo, ahondamos en la historia reciente de la Bahía de Cádiz, entendiendo los motivos políticos y económicos que llevaron al nacimiento de la
factoría y cuál fue su evolución a lo largo de los años. Vimos la importancia que
tuvo el astillero en la sociedad gaditana, pues un alto porcentaje de ella se nutría
de él, y que incluso hoy en día también tiene. Nos dimos cuenta entonces de la
gran cantidad de personas que viven o han vivido directa o indirectamente de
la construcción naval y de la industria que ella genera. Es por esta razón por
lo que se ha despertado hacia ella ese sentimiento de agradecimiento y cariño
entre los operarios y sus familias, a pesar de la dureza de los trabajos que allí
se desarrollaban, y que sea el principal motivo por el que se alimenta el interés
por la arqueología industrial. Son muchos los que quieren saber cómo trabajaban
sus padres y abuelos , cómo eran las construcciones que realizaban, cómo era el
espacio físico y de qué medios y recursos disponían, y es labor de la arqueología
industrial mostrárselo.
Fue entonces cuando nos vimos inmersos en el mundo naval, cuya terminología es
amplia y especíca. Proa, popa, babor y estribor nos sirvieron para orientarnos
en el caminar por esta industria en el que siempre fuimos acompañados por un
diccionario terminológico que nos era en gran parte desconocido y que tanto
nos ha enriquecido . Nos introdujimos en otra rama de la ingeniería que, aunque
diferente, presenta ciertas similitudes con los diseños de la ingeniería aeronáutica.
Al nal, son cuerpos esbeltos que reducen la resistencia que ejercen los uidos,
reforzados mediante cuadernas y rigidizadores longitudinales.
Además, investigamos las técnicas que se generaron para poder diseñar y construir en la época. Por un lado, nos impresionó mucho cómo todo se hacía sin
ayuda computacional siendo capaces de realizar grandes obras de ingeniería, desde el trazado de planos al corte de piezas. Y es que las nuevas generaciones no
concebimos el mundo sin estas tecnologías. En cuanto a la construcción podemos
decir que tampoco contaban con la maquinaria con la que contamos hoy en día.
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Todo era mucho más artesanal y , al mismo tiempo, mucho más duro, sirva de
ejemplo la ardua tarea del remachado al que le hemos prestado especial atención.
Los grandes avances en la técnica y en la maquinaria han permitido hacer estas
tareas mucho más cómodas, han modicado algunas profesiones y otras muchas
han desaparecido. Sin embargo, no deberían caer en el olvido los trabajos que
han construido el mundo en el que hoy vivimos.
Por último, también el diseño en CATIA supuso un gran reto, pues no habíamos
realizado un trabajo de tanta envergadura y tuvimos que ser muy organizados para poder llevarlo a cabo. Así mismo, al enfrentarnos a nuevos problemas,
descubrimos muchas de las posibilidades que este programa ofrece y que desconocíamos. Podemos decir que de su uso intensivo ampliamos nuestra habilidad
para su manejo. CATIA es una gran herramienta de trabajo que, una vez que se
domina, facilita y resuelve enormemente la tarea.
En conjunto, podemos concluir que este proyecto nos ha ayudado a crecer ingenieril y culturalmente. Nos ha aportado una visión de la evolución de la construcción naval y de la industria en general junto con las circunstancias históricas,
políticas, económicas y sociales que la rodeaban. De sus aciertos y de sus fallos
podemos aprender muchas cosas y nos ayuda a intuir qué dirección seguirá en los
próximos años, pues no hay mejor manera de construir el futuro que estudiando
el pasado.
Posibilidades futuras
Desde nuestro punto de vista, el carismático
Matagorda
es un excelente ejemplo
con el que estudiar el pasado, presente y futuro de una de las industrias más
signicativas de la Bahía de Cádiz: la construcción naval. No sólo porque es
uno de los pocos barcos remachados que existen en España, sino porque sirvió
de transbordador para los mismos operarios que le dieron forma y servirá para
seguir formando a los aprendices que trabajarán en su restauración.
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El cariño que muchos aún tienen por el remolcador que cruzaba diariamente la
Bahía, es idóneo para despertar en las nuevas generaciones el interés de cómo
trabajaban sus paisanos a principios del siglo XX. Además, el hecho de que se
pueda visitar en el museo El Dique sirve de atractivo para la divulgación de los
procesos de construcción ya desaparecidos.
Entre las tareas previstas para su restauración se encuentran la retirada de elementos internos, el saneamiento de las supercies oxidadas y un posterior tratamiento para evitar que se corroan de nuevo. La idea es que una vez restaurado,
sirva como una sala más del museo, en la que se explicará todo el proceso constructivo de un barco de la época y en la que se podrán examinar de primera
mano todos los elementos constituyentes de la estructura de un buque, pues está
previsto que la dicha estructura quede a la vista.
Este proyecto y los que puedan surgir a partir de éste, podrían servir de apoyo
para las explicaciones que allí se den. Una buena iniciativa podría ser la creación
de una animación en la que se recree el proceso de construcción de un barco
remachado. Desde la puesta de quilla hasta su botadura. Expuesto en el museo sería una herramienta explicativa muy visual y ayudaría a los guías en sus
explicaciones. Esta animación, en la que se podría incluir un paseo virtual, se
podría realizar en CATIA aprovechando el trabajo que hemos realizado. Debido
a la gran cantidad de piezas, realizamos sólo parte del modelo, por lo que futuros
proyectos podrían tener como n completar el modelo que hemos realizado y la
creación de este vídeo.
Así mismo, dentro del astillero de Matagorda existen multitud de buques, maquinaria o procesos que podrían ser en el futuro objeto de estudio dentro del
marco de la arqueología industrial.
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