el ayuno - Discípulas de Jesús

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EL AYUNO
“El ayuno es un arma poderosa contra los espíritus malignos (18) y nos ayuda
a entrar en una relación más profunda con Dios, por lo cual, es bueno
aprender esta disciplina en nuestra vida.
El ayuno, según San León Magno, engendra los pensamientos castos, las
voluntades razonables y rectas y los más saludables consejos”.
AYUNO
(R.M. Isabel de la Cruz Crespo Ruiz D. J.)
Vamos a comentar un poco sobre una de las prácticas piadosas más
importantes en la cultura judía y en la religión cristiana, que es el ayuno.
Ustedes como cristianos deben conocer mucho esta práctica piadosa, es tan
importante que Jesús mismo practicó el ayuno y también Él le recomienda.
LA IMPORTANCIA DEL AYUNO
En el Evangelio de San Mateo vamos a ver el texto que habla del ayuno de
Jesús. En el capítulo 4 dice: “Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al
desierto para ser tentado por el diablo y después de hacer un ayuno de 40
días y 40 noches, al fin sintió hambre.”
Este ayuno Jesús lo hizo antes de empezar su ministerio público. Después
vemos en el capítulo 6 de San Mateo, que Jesús nos habla de cómo debe ser
el ayuno, habla de la verdadera oración, la verdadera forma de hacer la
limosna y la verdadera forma de hacer el ayuno. Dice “Cuando ayunéis, no
pongáis cara triste como los hipócritas que desfiguran su rostro para que los
hombres vean que ayunan, en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú en
cambio cuando ayunes perfuma tu cabeza y lava tu rostro para que tu ayuno
sea visto no por los hombres sino por tu Padre que ve en lo secreto y tu
Padre que ve en lo secreto, te recompensará”.
En estos dos textos vemos la importancia que tiene el ayuno en la vida
espiritual. Aquí Jesús nos recomienda que el ayuno sea en secreto, o sea,
para que lo conozca el Padre, para honrar al Padre, para dar gloria al Padre;
no como los judíos, que algunos lo hacían para que los demás supieran, para
presumir.
CUIDAR LA MOTIVACIÓN
Entonces hay que cuidar el objetivo con el cual ayunamos, que sea con un
corazón limpio, con un corazón recto, para agradar a Dios.
DEBE SER GUIADO POR DIOS
Mucha gente ayuna en nuestros días pero para adelgazar, para tener una
figura esbelta, o para estar sanos. Hay muchos médicos, sobre todo los
naturistas, que recomiendan largos ayunos para que la gente sane
biológicamente, pero fisiológicamente el ayuno es una estrategia muy buena
para conseguir la salud, pero tanto en el sentido espiritual como en el
biológico, o de salud, el ayuno debe ser guiado por los que saben ayunar,
pues si no, podemos tener problemas.
Hay que ser guiados, aprender a ayunar.
El ayuno ha sido muy importante en toda la religiosidad judía y cristiana, es
una de las prácticas piadosas más importantes: la oración, la limosna y el
ayuno. Estas tres prácticas eran importantes en la piedad judía y cristiana,
sobre todo en los primeros siglos del cristianismo y en la Edad Media se
practicó mucho, después vinieron épocas que no se practicaba mucho y en
nuestros días casi no se realiza en forma sistemática. La Iglesia la establece
obligatoriamente nada más el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo y a
veces se recomienda un “ayunito” como muy ligerito.
La Iglesia, como madre que es, cuida mucho que no haya abusos, pues mucha
gente de por sí ayuna por no tener qué comer, otros no deben ayunar porque
están enfermos, otros porque están muy ancianos, otros porque están muy
pequeños, por eso la Iglesia ha sido muy prudente en eso de establecer una
norma obligatoria del ayuno, pero como práctica piadosa vemos que en el
Antiguo Testamento y Nuevo Testamento se recomienda mucho el ayuno.
En el Antiguo Testamento tenemos grandes figuras que ayunaron mucho, los
más conocidos: Moisés, cuando subió a la montaña, al monte Sinaí y Dios le
dio las Tablas de la Ley (Ex 24,12-17). ¿Cuánto ayunó?, 40 días y luego bajó,
las rompió y volvió a subir y ayunó otros 40 días, ese es el ayuno más largo
que se registra en las Sagradas Escrituras y parece ser que fue total, ni
comida ni bebida; eso tiene que ser un milagro, algo sobrenatural, porque el
cuerpo humano naturalmente no aguanta eso.
Hay otro modelo de hombre de Dios que dice la Escritura que ayunó mucho:
el Profeta Elías (1 Rey 19, 1- 8), la Escritura no especifica mucho de cuánto
ayunó o no, pero sí dice que se preparó con un ayuno. Luego David, el Rey
David cuando cometió un grave pecado se postró delante de Dios y ayunó
para pedir perdón a Dios (1 Sam 12,16).
Vemos que si queremos ser hombres y mujeres espirituales, debemos
practicar el ayuno. Ahora en realidad toda la Iglesia, todos los cristianos
debemos practicar el ayuno. Lo debemos practicar todos lo que queremos
seguir a Jesús y queremos tener una vida fuerte espiritual o por lo menos
sólida.
Por ejemplo, la Iglesia recomienda en la Cuaresma todo un tiempo de
sobriedad, ahí va el ayuno. También en Adviento, sólo que ahora son puras
fiestas (que ni posadas son, ni rezan), pero observamos que sí hay dentro de
la Iglesia todo un contexto que sin lo observamos bien, nos invita a ayunar.
Existe un texto de San León Magno que habla sobre el ayuno, es muy breve:
“El ayuno, según San León Magno, engendra los pensamientos castos, las
voluntades razonables y rectas y los más saludables consejos”. También en
los primeros tiempos del cristianismo se practicó el ayuno, si nosotros leemos
las Escrituras, vemos la comunidad de Antioquía que ayunó y oró, luego envió
a Pablo y Bernabé a la misión (Hech 13,3). En las Escrituras se descubre la
práctica del ayuno como algo muy unido, básico en nuestra experiencia de
seguimiento de Jesús.
Como servidores de Dios necesitan ser hombres y mujeres fuertes,
convertidos a Jesucristo, hombres y mujeres de la Palabra, hombres y
mujeres de vida Eucarística, de vida sacramental, hombres y mujeres que
amen mucho a María y a la Iglesia, o sea, ese servicio que ustedes dan se
debe dar en todo un contexto de vida, no es nada más así que “me gusta ir a
ese grupo”, o “todos andan ayunando y yo también quiero ayunar”, no, ésto
de ser intercesor y de ayunar para ser mejores intercesores, debe darse en
todo un contexto de vida;
Primero: Tener conversión a Jesucristo, rechazo absoluto al pecado.
Tenemos que ser hombres y mujeres que busquemos la santidad, no
podemos andar en la luz y en las tinieblas y menos si queremos servir a
otros. Tenemos que ser hombres y mujeres de la Palabra, de oración diaria,
de leer la Escritura, descubrir los grandes modelos para nuestra vida en la
Escritura, de imitarlos, llenar nuestro espíritu y hasta nuestros huesos de la
Palabra de Dios.
Hombres y mujeres de la Eucaristía, no hay poder más grande sobre la Tierra,
presencia más grande sobre la Tierra del poder de Dios, que la presencia de
Jesús en la Eucaristía, sobre todo cuando uno tiene que dar servicio, cuando
tiene que orar, cuando tiene qué enfrentarse con las fuerzas del mal, donde
uno va a tomar fuerza es delante de Jesús Sacramentado.
Deben ser hombres y mujeres de Misa diaria, Comunión diaria porque un
intercesor es como un soldado, ustedes son como un ejército, y al ejército, a
la batalla ¿se va enfermo? ¿débil, sin haber comido?, ¿se va sin armas?, pues
a ¿qué va uno?, ¿a que lo maten?, ¿a quedarse ahí tirado?, por eso, como ser
cristiano es formar parte de un ejército, de un combate, entrar fuerte a la
batalla porque al servir en la obra de Dios, que es buscar la conversión de
otros, buscamos que el Reino de los Cielos llegue a su vida, que tengan paz,
que amen a Dios, pero todo ésto te pone de frente con las fuerzas del mal,
con las tinieblas. Por eso tienes que ser un soldado sano, fuerte, bien
alimentado espiritualmente con la Palabra de Dios, con la Eucaristía, con la
oración de mis hermanos, con la vida fraterna, no andar con pleitos,
resentimientos, chismes, división, porque nos debilita personalmente y como
grupo. Todo ésto debe quedar lejos para ser fuertes en la intercesión y
unidos somos más fuertes. Si todos pedimos lo mismo, más rápido lo
conseguimos de Dios, y si Jesús y María están con nosotros, con mayor razón.
Eso no es así como que “Ay sí vamos, ese grupo está bonito”, “vamos a
ayunar porque está de moda”, no se trata así como así, debe darse todo ésto
en un contexto de vida, como ya les dije, conversión a Jesucristo, rechazo al
pecado, vida Eucarística, vida de la Palabra, una intensa relación con la Virgen
María, nuestra Madre, protectora, modelo de servicio, una vida eclesial. En
todo ese contexto de vida vamos a pensar en cómo debemos ayunar.
EL PODER DEL AYUNO
Si vamos o estamos en un combate espiritual, pues tenemos que ir con
poder, con las armas espirituales porque no podemos ir a un combate sin
armas, tenemos que ir bien armados y una de las tantas armas es el ayuno.
Les decía que hay que vivir todo esto del ayuno en un contexto de vida que
en sí encierra todo un estilo de vida que se llama, penitencia. San Juan
Crisóstomo exclama: “Oh penitencia ¿cómo cantaré tus maravillas?, rompes
todas las cadenas, reprimes toda tibieza, dulcificas toda adversidad, curas
toda llaga, disipas toda tiniebla y reparas todo lo que se haya desesperado”.
Nuestra vida debe ser una vida con este perfil, una vida de penitencia, y el
ayuno es una de las prácticas que nosotros podemos observar dentro de este
contexto de vida centrada en Jesús, lleno de la Palabra, llenos de la
Eucaristía, viviendo la vida eclesial, cerca de María, en la comunidad, en
obediencia, todo este contexto de vida enmarcado en una vida de penitencia,
entonces sí tiene sentido ésto del ayuno. No sólo una “cosa jalada de por
ahí”, no. Ahorita este estilo de vida es muy difícil, pues vivimos en un mundo
que nos invita al autoconfort, que no me duela, no sienta frío, que todo me
guste, que sea todo sabroso, cómodo, pero este estilo de vida, de penitencia,
ES UNA VERDADERA CONSAGRACIÓN A DIOS, si quieren ser verdaderos
cristianos y servidores, tienen que pensar en eso, “me consagro a
Jesucristo”, ya estoy consagrado por el bautismo, ya me renové en esta
decisión de seguir a Jesús, pero ahora me consagro en esto para ser un buen
servidor, consciente de todo lo que implica este llamado, que es hacer una
vida de penitencia y dentro de este contexto, el ayuno.
¿QUÉ ES EL AYUNO?
Ayunar es no comer o no beber, porque a veces se confunde “vamos a
ayunar de ver la TV, de no hablar del prójimo, de chocolates a los niños, etc.”
Esto es penitencia de Cuaresma, pero el ayuno es no comer, lo otro (no ver
telenovelas, no ir a divertirse, etc.) es penitencia, mortificarnos en lo que más
nos guste.
TIPOS DE AYUNO
Hay varios tipos de ayuno. El libro: “El ayuno escogido por Dios”, habla de
varios ayunos:
El ayuno normal o natural, es decir, ayuno que es no comer, pero sí beber.
Dice del tipo de ayuno que Jesús hizo, que no comió (tuvo hambre), no dice
que tuvo sed, así que tomó líquidos.
Ayuno total. Ese ayuno es fuerte, pero no tan fuerte como el ayuno total,
que es no tomar nada de comer ni nada de beber, ese ayuno es muy fuerte,
total, vemos que lo practicó el Profeta Elías, la Reina Esther, Mardoqueo y las
doncellas de la Reina Esther para que el Rey no impusiera aquella ley donde
iban a exterminar al pueblo escogido (Est 4,15-16); lo practicó Daniel el
profeta (Dn 9,3), San Pablo cuando se encontró con Jesús y duró tres días,
dice la Palabra que ni comió ni bebió y estuvo ciego (Hech 9,9). Así hay varios
pasajes en la Escritura que hablan de este ayuno total, pero casi todos son
de tres días, parece ser que ese ayuno total es tan fuerte, sobre todo por que
no se toman líquidos, que no se recomienda hacer por más días,
Le pregunté a un médico qué me podía decir sobre el no tomar líquidos y me
dijo: “Cuando la persona ayuna, empieza a sacar de las reservas que tiene en
el cuerpo para seguirse sosteniendo, el peligro viene cuando la persona está
enferma, pues se está desintoxicando y si no toma líquidos, entonces lo que
se está desintoxicando no puede salir por donde normalmente salen los
líquidos, por eso tal vez es un ayuno peligroso.”
Pero eso es un punto de vista humano y médico, que también hay que
tomarlo en cuenta; pero casi siempre cuando vamos a ayunar hay que
dejarnos guiar por la gracia de Dios, cuando ésta viene todo se altera y el
Señor nos da la gracia para poder hacerlo. Pero este ayuno total debe
hacerse sólo en casos muy especiales y por personas que tienen ya la práctica
de ayunar y están siendo orientados en el ayuno.
Ayuno parcial. Hay otro tipo de ayuno que es el ayuno parcial, éste es muy
practicado, se come menos alimento, por ejemplo puedes tomar como lo
recomienda la Virgen: un día a la semana pan y agua; o no desayunar, o
tomar comida ligera y no cenar, o tomar puras frutas por ocho días o tomar
puros líquidos por diez o quince días.
¿CUÁL ES LA FORMA PRÁCTICA DE AYUNAR?
Primero aprender. ¿Cómo le vamos a hacer para ayunar? Primero hay que
aprender a ayunar. Porque no, así de buenas a primeras voy a decir “yo voy a
ayunar” y dejas de comer, te empieza a doler la cabeza, te empiezas a
marear, se te vienen las taquicardias y te empieza a subir la presión, te
asustas diciendo: “¡no puedo ayunar!”, pues no empezaste bien. Así como
cuando uno es bebé y empieza a caminar pasito a pasito, se cae, se levanta,
pues así hay que aprender a ayunar, aprender y no desesperarnos, no querer
rápido lograrlo.
Bajo supervisión. Deben ustedes estar en un contexto de comunidad donde
hay un encargado que te oriente en grupo o personalmente, que vayas
recibiendo cierta orientación.
Es un llamado de Dios implica su gracia. También ayunar es un llamado de
Dios, es una gracia, claro que ayunar un día a la semana, no desayunar, o no
cenar, o no cenar nunca, (pues en muchas partes se vive eso; por ejemplo en
Argentina, Europa toman un cafecito y un panecito y ya, hasta mediodía), no
me refiero a ese tipo de ayuno, eso no es ayunar, es decir en forma seria
quiero aprender a ayunar.
Primero hay que descubrir si verdaderamente Dios nos está llamando a
ayunar, si tenemos la gracia pues es una gracia, don de Dios.
Es una práctica ascética, muy buena para nuestro crecimiento espiritual y
para nuestra salud, también cuando queremos usarlo como un instrumento
para interceder, combatir, ayudar a otros, liberar, etc., entonces sí necesito
saber si Dios realmente me llama a eso ¿si me explico? Todos debemos
ayunar; ayunos parciales, ligeritos, todos nosotros, por cuestión de salud y
cuestión espiritual, pero cuando me siento llamado a ayunar en una forma
más especial, hay que averiguar si en verdad Dios me está llamando a eso, si
tenemos la gracia, si podemos hacerlo, porque si estoy enferma no puedo
ayunar; a lo mejor una persona joven puede ayunar más que un anciano o un
adolescente, porque un niño está creciendo y debe comer bien para estar
fuerte y sano.
Hay edades muy buenas para ayunar fuerte, como a los 25 y 50 años, ayuno
serio. No sé si Dios te está llamando a ti a esto, pero ayunar es una aventura
y te da una experiencia increíble, pero si Dios te llama y si esta de acuerdo
con la persona que te instruye o guía, o si descubres que es momento para
empezar a ayunar.
Les decía que hay que aprender, si nunca has ayunado, empieza por ayunos
parciales los Viernes toma como la Virgen nos pide, pan y agua, o pura fruta,
o puros líquidos, hay que irse midiendo pues no es de golpe y porrazo querer
hacer algo muy fuerte, te vas a sentir mal y no vas a quererlo hacer, te va a
dar miedo.
Implica fe y decisión. Hay que tener mucha fe y decisión “Si Dios me lo pidió,
sí me va a dar la gracia y lo voy a poder hacer” porque tienes qué aprender a
que te van a dar las taquicardias, te vas a sentir mareado y te va a doler la
cabeza porque te bajó el azúcar, pues tómate un dulcecito, una cucharada de
miel o sea, uno tiene que ir aprendiendo, descubriendo cómo sí puede
ayunar de acuerdo a sus capacidad. Después cuando se va aprendiendo, por
ejemplo: “ya tienes un mes, o dos, o seis meses haciendo un ayuno parcial de
tomar los Miércoles y Viernes pura fruta, ya tienes seis meses o un año y
sientes que el ayuno te ha ayudado y quieres empezar otro más fuerte para
algún momento especial, para alguna intercesión especial, te sentirás con
más capacidad.
¿CUÁNDO SE DEBE DE AYUNAR?
• Cuando queremos descubrir la voluntad de Dios para nuestra vida, es bueno
ayunar.
• Cuando queremos quedar libres de ataduras y pecados;
• Cuando queremos interceder por otros, por nuestra familia, ciudad, grupo,
etc.
• Ayunar, por nuestras autoridades.
• Cuando queremos emprender un servicio grande,
En todas estas ocasiones es bueno ayunar y digo “ayunar” refiriéndome a un
ayuno serio, fuerte, por ejemplo: un ayuno de tres días, un ayuno total, pero
no lo vas a hacer si no has aprendido a ayunar uno o dos años.
Hacer este ayuno u otro tipo de ayuno no hay que hacerlo si no estás seguro
que Dios te lo pide, o si tu asesor o hacerlo si tu encargado te está diciendo:
“Sí, es la voluntad de Dios”, entonces puedes por ejemplo ayunar de puros
líquidos unos quince días. Conocí hermanos que tomaban durante toda la
Cuaresma puros líquidos.
ACOMPAÑARLO CON TIEMPOS FUERTES DE ORACIÓN
Si vamos a ayunar tenemos que escoger un tiempo muy favorable para la
oración, es porque voy a juntar el ayuno y la oración. Es conveniente cuando
voy a pedirle al Señor que me libere por un pecado que he arrastrado toda mi
vida y no puedo salir o para pedirle al Señor, cuando necesito que me ilumine
para un ministerio que me acaban de encomendar de mucha
responsabilidad, o porque hay muchos pleitos en el grupo y muchas envidias,
o quiero interceder por algo concreto, entonces es conveniente hacer ayuno
y oración. Porque si ayuno pero no oro, entonces ese ayuno no va a tener la
fuerza que pudiera tener, como si orara.
Además nos va a desgastar mucho físicamente, porque con la oración nos
recuperamos físicamente, así como en la Eucaristía también recobramos
fuerza. Es conveniente leer mucho la Palabra, y más intensamente en estos
días que esté ayunando, o sea, tiene que ser algo muy especial.
¿CUÁLES SON LOS FRUTOS DEL AYUNO?
Nos libera. La primera persona que se beneficia ayunando, es la que ayuna; a
veces ayunamos para que el Señor libere a fulanita de no sé cuántos
chamucos que trae, pero a la primera persona que libera el Señor es a
nosotros, sí, primero tú eres liberado de ataduras del enemigo, somos los
primeros beneficiados espiritualmente, porque recibimos liberación.
Nos hace más sensibles espiritualmente. Otro fruto del ayuno es que nos
hacemos muy sensibles a la presencia de Dios, pero no nada más a la
presencia de Dios, sino a todas las realidades espirituales, también nos
encontramos con el enemigo.
También percibimos mucho la voz de Dios y el sentir de Dios, tenemos
revelación sobre nuestras vidas, o sea captamos lo que Dios quiere, los que
Dios nos habla, lo que Dios desea, o lo que las personas necesitan. Podemos
recibir visión de Dios, no estoy diciendo el don de visión, sino como Dios nos
manifiesta sus proyectos para lo que vamos a hacer, por ejemplo el
ministerio de música, si se ponen un tiempo en ayuno y oración Dios les va a
mostrar qué necesitan hacer, cómo le necesitan hacer, qué proyectos pueden
realizar, en fin. Las familias cuando quieran orar como familia y ayunar para
escuchar a Dios, ¿qué proyectos tiene Dios para nuestra familia?, para
fulanito que ya terminó la carrera, para que encuentre trabajo, en fin todos
esos frutos podemos obtener con el ayuno.
CUIDAR LOS EXCESOS
Pero también hay ciertos peligros porque si no somos guiados, podemos
darnos “cuerda” nosotros solos y dañarnos físicamente. También otra cosa es
que, como nos abrimos mucho a las realidades espirituales, luego no nos
vayamos a andar sintiendo “los iluminados” por ahí, “que el Señor me dijo”
“que yo sentí y yo vi”… no se trata de que nos demos “cuerda” en este
aspecto, es un peligro, por eso les decía que hay que estar siempre
orientados por alguien y compartir con otra persona que conozca un poco
más de esta experiencia para que nos pueda orientar.
“EL PODER DEL AYUNO”
Hay un texto de San Marcos en el que descubrimos que hay poder en el
ayuno. El pasaje habla antes de este texto sobre la Transfiguración y que
cuando bajaron, Jesús se encontró con que los discípulos no habían podido
liberar a un endemoniado (Mc 9,14) al final dice (Mc 9,27) que los discípulos
no lo pudieron liberar y cuando vino Jesús lo liberó. Entonces al final del
relato dice en el verso 28, “Cuando Jesús entró en casa, le preguntaron sus
discípulos ¿por qué nosotros no pudimos expulsarlo? Jesús les dijo: esta clase
de demonios con nada puede ser arrojada, sino con la oración y el ayuno”. En
este texto vemos que el ayuno tiene poder, le da fuerza, le da autoridad a la
oración. Si vamos a un combate espiritual, vamos a luchar contra las fuerzas
del mal, nosotros necesitamos ese poder. En la Escritura dice que Jesús envió
a sus discípulos con poder de expulsar demonios, curar a los enfermos y
predicar la Buena Nueva del Reino de los Cielos, ese fue el envío.
El ayuno es muy eficaz cuando vamos a orar por liberación, ahí es donde
encontramos en este texto de Escritura esta enseñanza: el ayuno tiene
poder, el ayuno nos hace más receptivos al poder y a la autoridad con la que
tenemos que enfrentar las fuerzas de las tinieblas.
No conozco la experiencia de ustedes, me supongo que algunos ya tienen un
camino recorrido en este ambiente y que saben mucho de lo que estamos
hablando, a lo mejor otros van empezando, pero en toda situación cada
quien tome de esta enseñanza lo que le ayuda y vayan poquito a poquito
asimilando lo que necesitan practicar. A lo mejor muchos de los que están
aquí ya tienen mucha experiencia ayunando, incluso orando por liberación,
pero no sé, cada quien tome de esta enseñanza lo que necesite, coméntelo
con la persona que lo está guiando para que no entre en conflictos o en una
experiencia que no le va a ayudar.
También quiero recomendarles que sean muy prudentes en todo esto ¡sean
prudentes!, cada quien tiene un proceso muy personal de crecimiento en su
vida, en su seguimiento a Jesús y en su servicio. Entonces cada quien, de
acuerdo a su proceso tome lo que necesita, pero de las fuentes adecuadas;
de su comunidad, con su responsable, con el encargado del grupo, con el
sacerdote, la religiosa, en fin, porque luego oímos que no sé quiénes ayunan
no sé cuanto, ¡qué bueno que tengan inquietudes y que quieran crecer en
esto! pero háganlo en forma adecuada, en forma prudente y en forma
segura.
Las Discípulas de Jesús… ¿como lo vivimos?
Acostumbremos ayunar:
Dos días a la semana por la mañana (miércoles y viernes).
En los días de retiro se puede observar un ayuno más riguroso.
En otros tiempos que necesitemos, previo permiso de la Superiora de casa.
Y cuando la salud de la hermana se destruye por el ayuno, dicha hermana no
debe ayunar.
¡DAD GLORIA AL SEÑOR!
¡AHORA Y POR SIEMPRE!
Discípulas de Jesús
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