Pensador anarquista y activista sindical español y personalidad

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Pensador anarquista y activista sindical español y personalidad
más destacada en la oposición anarquista hacia el sistema
canovista. Nacido en el seno de una familia humilde
perteneciente a la clase trabajadora (sus padres eran unos
campesinos que, en busca de mejor fortuna, se establecieron
con sus hijos en Madrid cuando el pequeño Anselmo era aún
un niño de corta edad), aprendió el oficio de tipógrafo.
Integrado en círculos revolucionarios, recibió en la capital
española al activista italiano Giuseppe Fanelli, enviado a la
Península Ibérica por Bakunin, con el propósito de constituir
los primeros núcleos internacionalistas españoles y propagar la
doctrina de la I Internacional.
Fanelli había entrado por Barcelona en noviembre de 1868,
acompañado por otros destacados anarquistas como Alfred
Nacquet, Élisée Reclus y Aristide Rey, para organizar y
unificar en la Ciudad Condal a las sociedades obreras revolucionarias lideradas por Farga Pellicer,
Ramón Cartañá y Ramón Costa. Poco después, a instancias del citado Elisée Reclus (un escritor y
geógrafo francés que luchó de forma incansable en favor del anarquismo), la "mano derecha" de
Bakunin en la Europa mediterránea viajó hasta Madrid para entrevistarse con Anselmo Lorenzo,
encuentro del que nació, en enero de 1869, el primer núcleo provisional de la Internacional en
Madrid. A partir de entonces la doctrina de Bakunin se difundió por España.
Alentado por las ideas de Giuseppe Fanelli, en 1870 se unió a Francisco Mora y González Morago
para fundar la Sección Federal Española de la AIT, organización a la que representó, al año
siguiente, en la Conferencia de Londres. En los procesos de Montjuïc (1896-1897), se le acusó de
haber tomado parte en una serie de actos terroristas en los que no tenía ninguna responsabilidad. Se
vio obligado a abandonar España y tomó el camino del exilio rumbo a París, donde estaban
refugiadas algunas de las figuras más notables del anarquismo español, como el pedagogo catalán
Francisco Ferrer y Guardia, que introdujo en España el racionalismo pedagógico y puso en marcha
la célebre Escuela Moderna, en cuya editorial halló un sólido recurso Anselmo Lorenzo cuando
regresó a España.
Colaboró con la Escuela Moderna hasta la muerte de Ferrer (fusilado el día 13 de octubre de 1909,
después de habérsele imputado la quema del convento de Premiá, durante los episodios conocidos
como Semana Trágica). En 1910 a tomó parte activa en el Congreso Obrero de Barcelona, sin temor
a las represalias dirigidas contra los anarquistas desde los sucesos del año anterior; y, en 1911, se
convirtió en uno de los fundadores de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT).
Lorenzo fue un precursor de la acción política en defensa de la clase trabajadora, como quedó bien
patente en su ensayo El proletario militante (1901-1923), una de las mejores fuentes testimoniales
para conocer la evolución en España del movimiento libertario entre 1868 y 1882, así como los ecos
de la Primera Internacional que llegaron hasta la Península Ibérica. Aunque el pensamiento de
Anselmo Lorenzo carece de aportaciones originales respecto a la ideología anarquista, su obra
ensayística y periodística contribuyó decisivamente a divulgar algunas de las ideas de los teóricos
del anarquismo internacional: el francés Pierre Joseph Proudhon y los rusos Piotr Alexeievich
Kropotkin y Bakunin.
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