del Renacimiento al racionalismo cartesiano

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El fin de la Edad Media:
del Renacimiento al
racionalismo cartesiano
En esta vamos a revisar brevemente los siglos XV y XVI, que supusieron el final de la
Edad Media y el comienzo del Renacimiento, así como una de las figuras más
importantes del pensamiento filosófico: René Descartes. Podemos considerar al
Renacimiento como el resultado del declive de la filosofía medieval, aunque la pérdida
de influencia de la escolástica se produjo mucho antes, desde el nominalismo de
Guillermo de Ockham. El Renacimiento trajo consigo una serie de cambios que
marcaron profundamente la sociedad de su época, y dichos cambios, de naturaleza
económica, política y social, dejaron su impronta en la Filosofía. En esa época, entre los
siglos XV y XVI, se ubica el nacimiento de la ciencia moderna, con figuras como
Copérnico y Galileo, y un cambio de mentalidad que perdura hasta nuestros días.
I. El cambio de mentalidad del
Renacimiento
Como su propio nombre indica, el Renacimiento supuso un renacer de la cultura tras
siglos de oscurantismo medieval. Originada en Italia y propiciada por cambios
económicos, políticos y sociales, la nueva mentalidad de los siglos XV y XVI dejó de lado
a la escolástica y fijó su atención en los clásicos griegos, especialmente en aquellos que
enfatizaban el valor del individuo por encima de todo. A esta nueva forma de pensar se
la denomina «humanismo» o, más concretamente, «antropocentrismo».
¿Recuerdas cómo eran las cosas en la Edad Media? Dios estaba en el centro del
universo, y no podía concebirse nada más importante que la religión. Pues bien, eso va
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a cambiar en el Renacimiento, especialmente debido al declive del poder del Papado y
a la escisión de la religión católica, así como al poderoso influjo de la religión árabe. A
un mayor ritmo de intercambios comerciales hubo que sumarle un mayor contacto
entre los pueblos, además de una nueva concepción de la política, cada vez más
alejada de aspectos divinos, y más enfocada en cuestiones prácticas. Súmalo todo y
obtendrás un cambio más que significativo en la forma de pensar de la gente y,
especialmente, en la manera en que la religión gobernaba al mundo.
El humanismo renacentista implica una nueva mirada filosófica. Ya no se trata de
justificar la existencia de Dios por medio de complejos razonamientos, ni de buscar la
manera de ganarse la eternidad celestial a través de los buenos actos. Ahora el ser
humano busca su propia felicidad y bienestar, lo que justifica una vuelta a los autores
griegos que reflexionaron sobre esas cuestiones.
La invención de la imprenta por Gutenberg en 1448 facilitó la divulgación del
conocimiento, ya que gracias a su invento se podían imprimir libros a una velocidad
mucho mayor que en el pasado. Además, se despojó a la Iglesia del monopolio de la
copia de libros ―en la Edad Media los libros se copiaban a mano en los monasterios―,
lo que permitió que se empezaran a conocer las obras de los autores clásicos en las
lenguas vernáculas en lugar de en latín ―es decir, en el idioma de cada país
concreto―. ¿Imaginas lo que todo eso supuso? Más libros, más idiomas y la posibilidad
de leer en idiomas distintos del latín, cuya enseñanza era también monopolio de la
Iglesia. Pon todos los ingredientes que hemos mencionado en una coctelera ―mayor
intercambio económico, más libros, más idiomas, menos religión― y obtendrás como
resultado una época floreciente de pensadores que cambiaron por completo la
mentalidad de su época, llegando su influencia hasta nuestros días. ¿No te parece
correcto el término «Renacimiento» para definir semejante tsunami cultural?
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II. El racionalismo cartesiano y la Ciencia
moderna
No podríamos entender la nueva mentalidad renacentista sin hacer mención a dos
pensadores que revolucionaron las concepciones heredadas de su época: Nicolás
Copérnico (1473–1543) y Galileo Galilei (1564–1642). Al primero le debemos la
formulación de la teoría heliocéntrica, según la cual la Tierra no es el centro del
universo, sino el Sol, lo que implica que son los planetas, entre ellos la Tierra, los que
giran a su alrededor. ¿Verdad que te parece algo lógico? Pues en aquella época
formular una teoría así era verdaderamente revolucionario, y mantenerla en público
podía ocasionarte graves problemas con las instituciones religiosas. Recuerda que en la
Edad Media se consideraba que Dios creó la Tierra como centro de todas las cosas, y
que era el Sol el que giraba a su alrededor mientras la Tierra permanecía estática. Las
teorías de Copérnico también trajeron consigo una concepción del ser humano alejada
de la divinidad: si la Tierra no es el centro del universo, entonces los seres humanos
tampoco lo somos. ¿Ves las implicaciones que eso supone?
Lo mismo podemos decir de las teorías de Galileo Galilei, a quien se le atribuye la
elaboración del primer telescopio astronómico y la formulación del método científico
basado en la experimentación y en la elaboración de hipótesis ―de hecho, a su
método se le denomina «hipotético–deductivo»―. En efecto, Galileo ―a quien la
Iglesia persiguió por defender sus ideas, lo que hizo que tuviera que retractarse de
ellas― elaboró un método de acumulación de conocimiento basado en la
experimentación, y no solo en la observación, como ocurría en la Edad Media.
Basándose en las matemáticas, Galileo observaba los astros, calculaba sus trayectorias
y elaboraba síntesis razonadas de cuál era su funcionamiento, lo que le permitía llegar
a las leyes generales que los fundamentaban. Además, introdujo el método
experimental controlado, es decir, ideaba formas de hacer que un fenómeno físico se
produjera ante sus ojos para así llegar a conocer sus principios rectores ―por ejemplo,
haciendo deslizarse un objeto por una rampa, o lanzándolo desde un lugar elevado―.
La repercusión de sus teorías fue tal que podemos considerarle el padre de la ciencia
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moderna y, en consecuencia, de buena parte del saber que hemos acumulado hasta la
actualidad. ¿No te parece asombroso?
Heredero de esta tradición de pensamiento, René Descartes (1596–1650) realizó una
contribución fundamental a la Filosofía sin la cual no podríamos comprender su
desarrollo posterior. Centrándose en el uso de la razón como herramienta de
conocimiento y apoyándose en un método riguroso, fue el mayor exponente de una
corriente de pensamiento que conocemos con el nombre de «racionalismo», y que
llega hasta nuestros días como una de las contribuciones más relevantes de la historia
de la Filosofía. Veámoslo con algo más de detenimiento en el siguiente apartado.
III. Cogito ergo sum. La razón como
herramienta de saber
En Filosofía se entiende bajo la etiqueta de «racionalismo» a una corriente de
pensamiento según la cual el conocimiento humano procede de la razón y de su
correcto uso a partir de métodos claros e invariables. Podríamos decir que se opone a
otra corriente de pensamiento muy en boga en los siglos XVII y XVIII denominada
«empirismo» ―que veremos en una ficha posterior―, según la cual el conocimiento
procede de la acumulación de datos observados a través de los sentidos.
Según el racionalismo, la razón es el origen de todo nuestro conocimiento válido,
entendiendo «válido» por verificable a partir de la aplicación del método. Según los
racionalistas, nuestro conocimiento de la realidad puede construirse a partir de
determinados indicios o ideas, que están en el origen de todas nuestras deducciones
lógicas. Las ideas en las que se basa la deducción lógica son, para los racionalistas,
innatas a nuestro entendimiento o, lo que es lo mismo, las poseemos desde el instante
mismo de nuestro nacimiento. Sin embargo, no son ideas o principios evidentes: para
llegar a ellos hay que pensar con claridad y, sobre todo, respetando determinadas
reglas.
Descartes situó al método filosófico en el centro de su pensamiento. Desilusionado con
la escolástica que estudió cuando era niño por considerarla reducida y subjetiva, e
influido por el estudio de las matemáticas, pretendía elaborar un método que
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permitiera al filósofo alcanzar la verdad de las cosas sin necesidad de recurrir a
pensamientos abstractos. De ese modo, Descartes prioriza la «deducción» como
herramienta principal del filósofo, ya que son las deducciones racionales ―podríamos
incluso decir «matemáticas»― las que nos permiten huir del error al que nos inducen
los sentidos.
El método cartesiano consta de cuatro puntos esenciales: evidencia, análisis, síntesis y
enumeración. Según el primero, solo se acepta como verdadero lo que se nos presenta
como evidente, sin género de dudas; el segundo nos lleva a contemplar lo que
estudiamos en sus partes más simples, despojando así los fenómenos de toda
complejidad; la síntesis posibilita que hagamos un planteamiento del problema
reordenándolo siguiendo criterios racionales; por último, la enumeración nos permite
elaborar leyes generales o de conjunto sobre lo que estamos indagando.
Sin duda, la frase más conocida de Descartes es cogito ergo sum, es decir, «pienso,
luego existo». La enunció en una de sus obras principales, Discurso del método (1637),
y con ella se resume su concepción de la verdad, que está ligada, en su caso, a la
certeza. La «duda» es en el método cartesiano un punto de partida fundamental: hay
que dudar de todo, incluso de lo que nos parece más evidente, para así llegar a
alcanzar, mediante deducciones lógicas, lo que verdaderamente es o, en otras palabras,
lo que tienen de verdad o de certeza las cosas. Según Descartes, hay que dudar de los
sentidos, de la realidad exterior ―que equivale a la Naturaleza― e incluso de los
propios razonamientos, ya que la duda «limpia» nuestra forma de pensar de cualquier
tipo de «impureza» que la haga alejarse de la razón. En pocas palabras, la duda nos
hace pensar y ser: somos porque dudamos.
Tras todo este proceso metodológico, el filósofo llegará a conocer las cosas despojadas
de toda duda. Solo ésas son las verdaderas, las ciertas. O, lo que es lo mismo, la
esencia del saber sobre la que se construye el complejo edificio del conocimiento
humano.
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Test
1. ¿En qué siglo comenzó el Renacimiento?
a) Siglo III d.C.
b) Siglo XVI
c) Siglo XV
d) Siglo VIII
2. ¿Cómo se denomina a la nueva forma de pensar del Renacimiento?
a) Cristianismo
b) Humanismo
c) Analfabetismo
d) Sofismo
3. Según el antropocentrismo, ¿qué es el centro de todas las cosas?
a) Dios
b) Los animales
c) La Tierra
d) Los seres humanos
4. Una de las causas del surgimiento del Renacimiento fue:
a) Mayor influencia del Papado
b) Un aumento en la inteligencia europea
c) Mayores intercambios culturales
d) La supresión de las leyes
5. ¿En qué año inventó Gutenberg la imprenta?
a) 1234
b) Siglo XVII
c) 1348
d) 1448
6. ¿Quién fue el autor de la teoría heliocéntrica?
a) Tomás de Siracusa
b) Copérnico
c) Luciano
d) Pascal
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7. ¿Cuál es el invento más conocido de Galileo?
a) El motor de explosión
b) La máquina de vapor
c) El telescopio astronómico
d) El discurso del método
8. ¿Cómo se denomina el método de pensamiento de René Descartes?
a) Racionalismo
b) Nihilismo
c) Jacobinismo
d) Descartes no tenía método de pensamiento
9. Según Descartes, ¿cuál es el origen de nuestro conocimiento válido?
a) Los sentidos
b) Las opiniones
c) El azar
d) La razón
10. ¿Cuál es el punto de partida del método cartesiano?
a) La evidencia
b) La certidumbre
c) La duda
d) El método cartesiano no existe
Respuestas:
1(c), 2(b), 3(d), 4(c), 5(d), 6(b), 7(c), 8(a), 9(d), 10(c)
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