capas de él de cierto espesor, antes mencionadas, «se puede

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Calderón.—OHIGKN
DE
LA
SAL
COMÚN.
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capas de él de cierto espesor, antes mencionadas, «se puede
admitir se formaron en lagos de agua salada en comunicación
con el mar» (1), en apoyo de lo cual recuerda que los lechos de
salde Remolinos, aunque algunos muy gruesos, presentan
un aspecto semejante al de las capas que se ven en la laguna
de Torrevieja, cuya formación tiene lugar con tal que el agua
del mar entre en la laguna con ciertas intermitencias. Semejante hipótesis es inadmisible, como lo ha hecho notar con
mucho acierto el Sr. Cortázar, el cual propone para el origen
de la sal de los lagos castellanos otra teoría, que es, á mi j u i cio, la única razonable, como luego indicaré. ¿Por dónde comunicarían con el mar los lagos situados muy por encima del
nivel de éste? A menos de admitir que alternativamente s u bieron y bajaron enorme distancia vertical, lo que, aparte de
ser contrario á cuanto sabemos hoy sobre la historia orogénica
déla Península, implicaría dificultades mucho mayores que
la que trata de resolverse.
Para el origen de los sulfates de sosa y de sosa y cal,, no
apelaba Prado á la suposición de un origen marino, y se l i mita á comparar los yacimientos peninsulares de estas sales
con otros observados por Darwin en la América del Sur, y que
este naturalista consideró como producto de la transformación
de los cloruros.
Lecoq y el profesor Vilanova, aunque este último con cierta
reserva, explicaron la asociación del yeso y de los sulfatos
mencionados como el resultado de la acción de manantiales
minerales surgidos del fondo de los grandes lagos miocénicos castellanos, los cuales variando localmente de composición, depositaban ora el cloruro sódico, ora el sulfato de magnesia, el de sosa ó el yeso. Lo que no puede explicarse satisfactoriamente de este modo es la interposición de dichos cuerpos en el sedimento mecánico en que están envueltos; además
hay que apelar en dicha teoría á la intervención de grandes
emanaciones sulfhídricas que actuaran sobre las calizas para
dar cuenta de la disposición estratificada de las espesas formaciones yesosas, lo cual ya se ha visto las dificultades con
que tropieza.
En la teoría de Delesse el yeso de los lagos castellanos sería
(1)
Oper. cit., p.'ff. 141.
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