demostrable en no pocas ocasiones. Hoy, por ejemplo, contando

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DE
HISTORIA.
NATURAL.
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demostrable en no pocas ocasiones. Hoy, por ejemplo, contando
con los datos numéricos de tres estaciones sismológicas, no m u y
cercanas entre sí, y dotadas de poderosos sismógrafos bien a m o r ­
tiguados, se puede d e t e r m i n a r con g r a n exactitud el epicentro de
u n terremoto, a u n q u e diste más de 10.Ü00 kilómetros (1).
En Manchester, tres sismólogos se ocuparon de este asunto: el
profesor Zeiszig, de Darmstadt, con un elegante procedimiento
gráfico; el Dr. Klotz, de Ottawa, quien repartió u n a s tablas n u ­
méricas para facilitar la aplicación de la proyección estereográfi­
ca, y, por ú l t i m o , el príncipe B. Galitzin, mostrando ejemplos en
confirmación de sus cálculos, basados en los gráficos de dos com­
ponentes, situadas convenientemente en la m i s m a estación. Cier­
to que emplea péndulos de su invención, de e n o r m e a u m e n t o
y casi aperiódicos, los que permiten llevar á cabo esa idea, esbo­
zada por el profesor O m o r i , d e T o k y o , y claramente emitida por
el profesor W i e c h e r t , de Gotinga, a u n q u e tan sólo como p r o ­
bable.
El ya citado procer ruso expuso un nuevo, modelo de compo­
nente vertical, también de registro fotográfico, y fundado en el
mismo principio q u e ' s u s péndulos horizontales. U n a s espirales
de alambre de cobre, convenientemente adaptadas á la masa, s e
mueven al moverse ésta, entre los polos de dos poderosos i m a ­
nes, desarrollándose corrientes de inducción, las que desvían el
espejo de un galvanómetro extra-sensible del tipo Arsonval, y ,
por lo tanto, el r a y o de luz que, reflejándose en dicho espejo, va
á i m p r e s i o n a r una hoja de papel sensible arrollada á u n cilindro,
al que mueve un aparato de relojería.
T a m b i é n nos habló de la nueva organización sismológica rusa,
sin disputa la mejor del m u n d o en lo que se refiere á i n s t r u m e n ­
tos, por más que se note la falta en las estaciones donde suele
haber terremotos, de u n sismógrafo capaz de r e g i s t r a r los media­
n a m e n t e sensibles siquiera, ya que no los fuertes. Otro inconve­
niente pudiera ofrecerse, y es q u e u n a colección de péndulos Ga­
litzin requiere más de 2.500 pesetas de gasto a n u a l , e n t r e papel
al gelatino b r o m u r o y l á m p a r a s Nerst, y a u n q u e ese gasto n a d a
(1) U n esbozo de cómo se determina la posición del epicentro de n n
terremoto, lo publicamos en Ciel et Terre, DUDO. 3 [1911";, en el artículo
intitulado «Les Tremblements de Terre enregistrés à Cartuja (Granade)
pendant l'année 1910».
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