“No nos pueden venir a matar con el cuento del paramilitarismo”. El

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“No nos pueden venir a matar con el cuento del paramilitarismo”. El Nacional, 20 de julio de 2015
Link: http://www.el-nacional.com/sucesos/pueden-venir-matar-cuentoparamilitarismo_0_667733342.html
Al final de la vía asfaltada, el sábado 18 de julio se instaló un piquete de funcionarios del Sebin con
armas largas y los rostros cubiertos con pasamontañas. Es la única entrada y salida del lugar, de
modo que los agentes de la policía política mantenían encajonados a los habitantes del sector La
Esperanza, un asentamiento ubicado en un empinadísimo trecho de tierra, en lo más alto de la
Cota 905. Allí viven aterrorizados por la amenaza de una nueva razzia policial-militar, como la que
hace una semana concluyó en 16 muertos y 134 detenciones.
La gente del lugar solo accedió a salir de sus precarias viviendas luego del llamado del dirigente
comunitario Raúl Ortuño, quien anunció la presencia de periodistas y activistas de Provea
dispuestos a escuchar sus testimonios.
Berta Cervantes es una de las que se muestra más vulnerable. Tiene 34 años de edad y cargaba
con cinco niños, dos de ellos con parálisis cerebral. “Nosotros vivimos aquí desde hace nueve años
y nuestros únicos delitos son ser pobres y colombianos. Por ambas cosas hemos sido maltratados,
hasta el extremo de lo que pasó el lunes. Eran como las 5:30 de la mañana, estábamos durmiendo
y los policías llegaron tumbando la puerta. Sacaron a mi esposo a empujones y por el solo hecho
de ser colombiano se lo llevaron. Igual pasó con mi cuñado, que también es colombiano y vive en
la casa de al lado. No nos pueden venir a matar con el cuento del paramilitarismo”.
La mujer aseguró que ni siquiera sabe dónde están detenidos sus familiares (cuyos nombres
prefirió no revelar) y teme que sean deportados, como lo anunció el viceministro de Política
Interior y Seguridad Jurídica, Yahir Muñoz: “Yo no sé qué voy a hacer si me quedo sola aquí en
Venezuela con mis hijos”.
Ortuño, organizador del consejo comunal Los Guerreros de La Esperanza, indicó que no es la
primera vez que los residentes del sector son estigmatizados como paramilitares colombianos:
“Hemos consignado ante diversas autoridades estatales los datos de todas las personas que viven
aquí, sobre todo porque sabemos que es una zona de alto riesgo y necesitamos mejores viviendas.
El gobierno sabe quiénes somos desde hace mucho tiempo, quiénes son colombianos y quiénes
son venezolanos, y sabe que aquí no hay paramilitares. Incluso una vez logramos que Freddy
Bernal, cuando era alcalde, subiera hasta acá. De aquí de La Esperanza, tenemos cinco vecinos
colombianos presos y, de nuevo, el invento de que son paramilitares”.
Entre otros afectados por la alegada ligereza xenofóbica gubernamental, de la cual se ha hecho
eco el presidente Nicolás Maduro, están Zenit Rojas, de 40 años de edad, y sus dos hijos, Luis
Afonso, de 16 años, y Luis Alberto Roa Rojas, de 18 años de edad, que permanecen detenidos en
la sede del Saime de la avenida Baralt. Alfonso Roa dijo que siete funcionarios armados, algunos
encapuchados, irrumpieron en el rancho de tablas donde viven y detuvieron a los dos jóvenes:
“Empezaron a golpear a mis hijos, y mi esposa y yo se lo reclamamos, pero fue inútil: seguían
golpeándolos. Cuando mi esposa llegó al Saime, también la dejaron detenida”.
A las 4:15 pm, los funcionarios del Sebin que vigilaban la zona se aproximaron hasta donde los
activistas de Provea estaban recibiendo denuncias. En ese momento, volvió a cundir el miedo.
Pero Lisney Bermúdez, otra dirigente comunitaria, instó a todos a permanecer firmes:
“Mantengámonos unidos y organizados, porque si no, nos van a seguir atropellando!”
Provea recibió 34 denuncias
En el mismo lugar donde ocurrieron los hechos, Provea recibió 22 denuncias de atropellos
policiales. Inti Rodríguez, representante de la ONG, explicó que en todos los casos se repitieron los
mismos excesos: allanamientos ilegales sin orden judicial ni presencia de representantes del
Ministerio Público o de la Defensoría del Pueblo, detenciones arbitrarias, maltratos físicos y
verbales, y hurtos en viviendas.
En días previos, Provea había documentado otros 12 casos para un total de 34. Rodríguez dijo que
el propósito es contribuir con las investigaciones que debe realizar la Fiscalía para verificar o
descartar los abusos y, en caso positivo, identificar a los responsables y aplicarles las sanciones
correspondientes. El activista destacó que, por lo pronto, está suficientemente demostrado que
muchos funcionarios actuaron y actúan con los rostros cubiertos, lo cual constituye una
irregularidad.
“Aspiramos a que el defensor del Pueblo, Tarek William Saab, llegue hasta esas zonas intrincadas
de la Cota 905 que fueron tomadas policial y militarmente el lunes pasado, de modo que pueda
constatar personalmente los atropellos denunciados por los vecinos”, insistió Inti Rodríguez.
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