El juego y los juguetes en la infancia

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El juego y los juguetes en la infancia
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Los juguetes y juegos ocupan un
lugar importante en la vida de los niños.
Padres, madres y educadores, saben que la
capacidad de jugar reside, más que en los
materiales de juego, en los propios niños,
pero también, que hay que aprovechar y
potenciar y el carácter educativo y de
diversión de los juguetes. Tampoco hay que
preocuparse demasiado de enseñar a través
de los juegos… el juego es una entretención
formidable para los niños; es cierto que
pueden desarrollar aprendizajes, pero
ocuparse en demasía por los llamados
“juguetes didácticos” no tiene mucho
sentido.
Los niños deben tener la oportunidad de tener cerca juguetes seguros, adecuados
a la edad y al escenario donde los niños los usen. Para ello será preciso tener en cuenta los
parámetros de calidad y seguridad que garanticen un juego enriquecedor respondiendo a
los intereses y a las necesidades de la infancia.
La vida infantil no puede concebirse sin juegos, jugar es la principal actividad de la
infancia, en la que no dudan en emplear todo el tiempo de que disponen.
El juego es un impulso que desde pequeños empuja a descubrir, manipular,
observar e interpretar el mundo; jugando los niños descubren al amigo, aprenden a
relacionarse con los demás, ejercitan sus habilidades y capacidades y se aventuran a
asumir pequeños riesgos que los ayudan a crecer y a conocer lo que tienen al alcance.
La Declaración Universal de los Derechos del Niño reconoce el juego como un
derecho fundamental, porque sin lugar a dudas, jugar posibilita situaciones óptimas para
el desarrollo que influyen directamente en el crecimiento de niños y niñas.
Por otro lado, el juego no es una actividad exclusiva de la infancia. Jugar es un
excelente recurso de diversión para todas las edades constituyendo, además, una
importante actividad que favorece la relación y comunicación entre niños, jóvenes y
adultos.
Los juguetes, son creaciones artesanales o industriales, especialmente diseñadas y
producidas por los adultos para estimular y acompañar el juego.
Estos objetos, estrechamente vinculados al universo infantil, han estado presentes
desde tiempos remotos, transmitiendo a través de su estética y de su propuesta de juego,
los preceptos y valores de la sociedad a la que pertenecen. Todas las culturas han creado
elementos de juego que han acompañado los momentos de diversión de los niños y los
adolescentes, pero también de los adultos, ofreciendo a cada edad los elementos que más
se ajustan a los intereses y las capacidades de las personas.
Es importante recordar que en las manos de un niño cualquier objeto puede
convertirse en material de juego, acompañando y estimulando la actividad lúdica con la
misma intensidad y valor que el juguete comercializado. Así, una caja puede convertirse
en un coche de bomberos y un puñado de arena en la mejor materia prima para una
espectacular construcción en la playa.
Los juguetes deben ser atractivos y estimulantes; los juegos y juguetes estimulan el
desarrollo de los niños y niñas en algunas áreas concretas, como la motricidad, el
desarrollo sensorial, la inteligencia. Los móviles, calidoscopios o juegos de modelar,
invitan al desarrollo de los sentidos favoreciendo el descubrimiento y goce de nuevas
sensaciones.
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Juegos y juguetes para el desarrollo motor
La práctica mejora cualquier habilidad; así, una forma de dominar el propio cuerpo,
ganando destreza, coordinación y equilibrio, es ejercitarse a través de los juegos. Los
juguetes de arrastre, los patines estimulan experiencias de este tipo.
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Juegos para el desarrollo intelectual
Los juegos de mesa como los naipes no convencionales que implican trabajo de
clasificación, asociación o relación, estimulan el razonamiento, la atención o el dominio
del lenguaje; los juegos de construcción son estímulos para imaginación y la creatividad.
En la escuela, en situaciones de aprendizaje el juego es un excelente recurso que
de forma atractiva anima a los niños a familiarizarse con contenidos más formales, como
los números, las letras y las palabras.
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Juegos para el desarrollo afectivo y emocional
El juego es una actividad que, además de proporcionar placer, alegría y
satisfacción, permite al niño expresarse libremente y descargar tensiones, garantizando
un sano equilibrio emocional y afectivo. Los disfraces y las representaciones en miniatura
de elementos del mundo real (autos, casas, cocinas…) permiten representar y imaginar
diversas situaciones del mundo de los adultos experimentando roles que les ayudan a
configurar su propia identidad.
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Las marionetas, las muñecas o figuras de acción promueven la expresión y
manifestación de sentimientos, deseos, miedos y emociones.
Por otro lado, a los niños les gusta ponerse a prueba; los retos que le proponen
juegos como los rompecabezas, los juegos de habilidad física o los juegos de mesa,
favorecen la experimentación del éxito personal y social, que es la base de la autoestima.
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Juegos para aprender a relacionarse
Los juguetes que favorecen las relaciones entre personas y la participación de más
de un jugador ayudan al niño y la niña a relacionarse con los demás, a comunicarse,
favoreciendo el intercambio de ideas, de materiales o experiencias. Todos los juegos que
precisan de un acuerdo entre diferentes jugadores, como los juegos de mesa, deportivos,
y todos los juegos de imitación compartidos con otros niños, favorecen la interiorización
de normas y pautas sociales, el respeto a los demás y la aceptación de los acuerdos,
aspectos básicos en las relaciones humanas.
(Fuente: El desarrollo social y afectivo en los niños de primer ciclo básico. Seminario de tesis, Facultad de
Educación, Universidad Mayor, 2004. Por Mónica Álvarez F.; María M. Becerra V.; Fabiola Meneses S.
Prof. Guía: Bartolomé Yankovic).
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