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EL GOLLETE ESTRIBO DE LA CERÁMICA PRECOLOMBINA PERUANA
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POSICIONES DEL GOLLETE ESTRIBO
La posición vertical del gollete estribo, que desde el punto de vista
cronológico es la primigenia, no es la única. De primera intención, es fácil
aceptar que las posteriores variaciones de su ubicación se deben a la necesidad de adaptarse a la diversidad de las formas del cuerpo. Sin embargo, llama
la atención el hecho de que este gollete, como los demás, puede superponerse a cualquier diseño del cuerpo, por muy irregular o asimétrico que éste fuera,
sin que requiera abandonar la ubicación vertical. Ubicación que, por lo demás,
parece fundamental para que el gollete estribo pueda cumplir con las principales funciones utilitarias que se le atribuyen.
Como veremos luego, las funciones utilitarias son insuficientes para
explicar las variaciones de la posición del gollete estribo. Esto nos obliga a
buscar argumentos más satisfactorios en las otras funciones que, según nuestra propuesta, son inherentes al gollete estribo: las estéticas y simbólicas.
Así, iniciamos nuestras observaciones tratando de poner en evidencia
las motivaciones de índole artística que pudieron haber sido decisivas para la
existencia de las variaciones posicionales. Para cumplir con este propósito,
recurrimos al análisis estético de los planteamientos formales que el ceramista precolombino nos presenta en su obra, tal como la apreciamos en la actualidad. Planteamientos formales que, naturalmente, son las soluciones propuestas
a los problemas estéticos que conlleva la utilización de esta forma: cada una
de las variantes establece relaciones formales específicas entre el gollete y el
cuerpo y, por lo tanto, produce efectos visuales estéticos diferentes.
Debemos considerar, por otro lado, que, desde el punto de vista estético, la utilización reiterativa a través del tiempo de las soluciones artísticas no
se debe solamente a que han resuelto los problemas planteados, sino a que,
como auténticas soluciones estéticas, son también recursos expresivos.
JOSÉ LI NING ANTICONA
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Para organizar nuestras observaciones, realizamos un ordenamiento
clasificatorio de las principales variantes posicionales del gollete estribo. De
esta manera hemos determinado tres posiciones fundamentales, algunas de
ellas con variantes propias:
1. POSICIÓN VERTICAL
En esta posición el gollete en estribo es simétrico y su eje de simetría
coincide con el eje vertical del cuerpo. Este puede tener forma regular (esfera,
cubo, etc.) o puede ser completamente irregular según la forma de lo representado escultóricamente. Cuando el cuerpo es esférico, se pueden distinguir dos
variantes:
a. Vertical «de frente»
Diseño que parece ser el «original», en el cual el cuerpo es esférico. El
efecto visual resalta al gollete estribo como centro de interés, «obliga»
al espectador a que lo observe desde una posición en la cual la curvatura del asa se muestra en toda su dimensión (fig. 29, 30).
fig. 29
fig. 30
La decoración gráfica del cuerpo, con los diseños más importantes
sobre la amplia superficie, contribuye a reforzar el interés suscitado
por la curvatura del gollete. De este modo se consigue una combinación complementaria y armónica entre lo escultórico del gollete y lo
gráfico del cuerpo (fig. 31, 32, 33, 34).
EL GOLLETE ESTRIBO DE LA CERÁMICA PRECOLOMBINA PERUANA
fig. 31
fig. 32
fig. 33
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fig. 34
Cuando el cuerpo adquiere nuevas formas escultóricas, se convierte
en el centro de mayor interés. Si el gollete persiste en la posición
vertical de frente, existe el riesgo de establer dos centros de interés
(asa y cuerpo) que producen un efecto de doble atracción, conflictivo
para la mirada del espectador (fig. 35). Sin embargo, existen abundantes y bellas excepciones en las que, a pesar de que la posición del
gollete es vertical de frente, el artista consigue que el centro de interés
se mantenga en la base, por la calidad de las representaciones o la
magnitud de las proporciones (fig. 36).
fig. 35
fig. 36
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b. Vertical «de perfil»
Cuando sobre el cuerpo de forma escultórica, pero fundamentalmente
esférico, el gollete no mantiene la posición anterior, sino que se presenta con una rotación de 90 grados, se obtiene un cuerpo «de frente»
y un gollete «de perfil» (fig. 37).
Este giro de 90 grados parece ser una solución estética, pues el gollete en su vista «de perfil» no sólo no compite con la forma escultórica
del cuerpo sino que más bien le agrega verticalidad al conjunto. Además, en la vista lateral (en relación al cuerpo), la curvatura del gollete
(ahora frontal) complementa, en ritmo, a la forma del cuerpo (fig. 38).
fig. 37
fig. 38
EL GOLLETE ESTRIBO DE LA CERÁMICA PRECOLOMBINA PERUANA
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2. POSICIÓN OBLICUA
En esta posición el gollete es simétrico, pero su eje de simetría es
oblicuo y coincide con el eje, también oblicuo, del cuerpo (fig. 39, 40). Es el
caso de la mayoría de los huacos retrato, donde la cabeza se encuentra ligeramente inclinada hacia atrás, con la mirada dirigida sobre el horizonte. La actitud majestuosa es reforzada por el gollete estribo, pues acompaña al movimiento de la cabeza como si fuera un elemento importante del tocado.
fig. 39
fig. 40
3. POSICIÓN LATERAL
De acuerdo a la disposición de los puntos de apoyo del gollete sobre el
cuerpo, podemos distinguir dos variantes:
a. Lateral «vertical»
Esta posición, que también podríamos llamar «posterior», ocurre porque sobre el cuerpo se ha agregado una figura o el mismo cuerpo
escultórico ha aumentado su verticalidad (fig. 41, 42, 43, 44).
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fig. 41
fig. 42
fig. 43
fig. 44
En estos casos, el gollete se encuentra desplazado lateralmente a la
parte posterior de la figura, «ocultándose» detrás del cuerpo escultórico
que se ha convertido, decididamente, en la parte más atractiva. Consecuentemente, y asumiendo su rol secundario, las dimensiones del
gollete disminuyen: con mucha frecuencia, al observar al ceramio «de
frente» (según la forma del cuerpo), el gollete queda completamente
oculto, pues el extremo del pico se encuentra a menor altura que la
cúspide del cuerpo (fig. 45, 46, 47).
fig. 45
fig. 46
fig. 47
Esto parece descartar, una vez más, la función utilitaria del gollete
estribo, pues la ubicación de la apertura del pico no permitiría conservar todo el contenido líquido del recipiente, sin riesgo de verterlo parcialmente.
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El gollete, al adaptarse a esta posición diferente de la original, sufre
modificaciones que rompen su simetría: un brazo del arco es más
corto que el otro y el pico se inclina en una posición oblicua, conciliadora de su original verticalidad con la ubicación lateral. Los brazos del
arco se insertan sobre una línea imaginaria vertical que mantiene el
giro de 90 grados descrito en la posición 1b y exige brazos de diferentes longitudes.
b. Lateral «horizontal»
Se mantiene la forma simétrica original, en una posición lateral, si los
brazos del arco se insertan a la base a la misma altura, siguiendo una
línea horizontal, y con el plano general del gollete inclinado (fig. 58). En
esta variante, las posibilidades de enriquecer al conjunto formal con
los recursos plásticos del gollete en estribo son muy limitadas, de allí
que no haya sido la preferida.
La relación entre el cuerpo y el gollete estribo ya ha sido comentada
por Lumbreras. El atribuye el desarrollo escultórico del cuerpo a la forma del
gollete estribo: «Esta estructura sirve, además, de pretexto para el desarrollo
de un complejo de figuras modeladas que reemplazan al cuerpo globular» (Lumbreras, 1969, p.116). Más explícitamente afirma:
Las formas de las vasijas, especialmente la de la famosa «botella
con gollete estribo», ayudaron mucho a esta perspectiva escultórica,
puesto que dejaban libre de los límites de la función útil todo el
volumen del cuerpo de la botella, para transformarlo en una imagen independiente de dicha función; no ocurriría esto en el caso de
las botellas chavinenses, de gollete tubular, que al establecer un
vínculo directo entre el continente y el vertedero, forzaban una suerte de dependencia de la forma a la función, concediendo menos
libertad para transformar el cuerpo en objeto escultórico (Lumbreras, 1978, p.56).
Nosotros planteamos una lectura que señala un aspecto diferente;
encontramos a lo largo de todas estas posiciones un esfuerzo evidente por
mantener la forma original con sus dos elementos: un todo unitario de gollete
estribo y cuerpo. Estos elementos se mantienen aun cuando la base sufre
infinitos cambios formales; el gollete se adapta a ellos, en un juego de formas
como un coordinado y armónico paso de danza. La base, por su parte, siempre
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guarda su condición de recipiente; las formas representadas se adecuan a
este imperativo: las proporciones reales de lo representado se modifican, se
redondean, aumentan su capacidad interior, su volumen, para mantener así su
filiación esférica de origen.
Este esfuerzo por mantener la forma original sólo puede ser comprendido como un imperativo cultural y, como tal, con un significado simbólico
profundo, desconocido por nosotros. Justamente, la percepcion intuitiva de
obligatoriedad, de imperativo cultural, a veces suele producirnos, a los espectadores distantes, fuera de contexto, la impresión de que la forma total no ha
sido resuelta de acuerdo a una libre concepción estética. A esta aparente
restricción de la libertad artística se refiere Lumbreras al comentar la cerámica
Moche:
es de un gran sentido plástico, sin embargo rígida en ciertos patrones. El alfarero mochense tiene mucha libertad de expresión formal, pero debe forzar su arte dentro de tipos cerámicos rígidamente determinados y con técnicas poco liberales. Las formas dentro
de las que es posible jugar son pocas y los colores para ser utilizados son también pocos (Lumbreras, 1969, p.152).
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