j - Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente

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CARTILLAS RURALES
NUM.3
Por JaSE AGUADO SMOLlNSKI, Ingeniero de Montes
HI~ISTERIO DE i\GRI~UtTUBA
S[RVICIO DE CAPACITACION y PROPAGANDA
LA EXTRACCION DE LA· MIERA
I
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PUBUCAClONES DEL MINISTEIIO DE AGRlCOLTUlA
SERVICIO DE CAPACITACION y PROPAGANDA
CARTILLAS RURALES
NUM.3
{;-~. - ~"Go
lB fXlRBCClOn Df lB MIIRB
POR
JOSE AOUADO SMOLINSICI
Ingeniero de Montes
MADRID
1 949
Jt1
GRAVICAS UGUINA. MELENDEZ VALDES. 7.-YADR111
IN DICE
Págs.
1
PRÓLOGO
l.
LA INDUSTRIA RESINERA
La industria resinera e;n ESlpañil
La industria resinera en América del Norte (Estados Unidos)...
La industria resinera en Francftl
"
""....
La industria resinera en Portugal
"."."
"...........................
EII otros países..
productos que provienen de la 1estJÚ/c1611 de la miera
II
16
19
24
24
24
u.
ESPECIES DE PINOS QUE SON RESINADOS
EN ESPA&A
1~1 pino n.egral o rodeno
Sinonimia (27).-Nombres vulgares (27)' - Descripción
(27)·-Suefo (29)·-;-Clima (29).-Situación (29)·-,-Reproducción (29).-Temperamento (29)·-Crecimiento y
longevidad (30)~Area geográfica (30).-Habitación en
España (30).-SU importancia en la fijación de dunas
(30).-Aprovechamiento (32).
El P~no carrasco
:..................
Sinonimia (33)' - Nombres vulgares (33), - Descripción
. (33)·-Suelo (34)·-C1ima (34)·-Situación (34)·-Reproducción (34)·-Temperamento (3s)·-Crecimiento y
longevidad (,s)·-Area geográfica (30).-Habitación en
España (3S)·-Aprovech amiento (3S)·
IJI.
27
33
LABORES DE RESINACION
Descovtesamiento
Entalladuras
"............
Resinación a vida (43)·-Resinación a muerte (43)·
37
38
Págs.
Ex/ racciólI de la miera; Picas ..
Vanabiíidad de las labores
Recogida de la miera
4.'
44
4.=í
Procedimiento antiguo (4.=í)·-Sistema Rugues (46).Otros procedimientos (47)·
Algunas precauciones qu« deben obsert·arse
.jl)
ConclUSIón
50
PROLOGO
•
Se resinan en España unos 18 miUones de pinos,
de los que pueden obtenerse 50 millenes de kilogramos 'de miera, aproximadamente, siendo de esperar
que, con las repoblaciones que se vienen realizando
del pino nepral o marítimo (Pinus pinaster), y con las
que se efectúen en lo sucesivo, estas cantidades han
de sufrir incremento apreciable. Numerosas son las
personas que actualmente encuentran ingresos estimabies en la realisacién de los trabajos de monte necesarios para extraer el jugo resinoso, y también lo SOl1
las que ha« hallado acomodo en Ia fase industrial.
Esta importante poblaciáw obrera ha de ir en oumento, conforme vaya extendiéndose la resinación a nuevos pinares y se desarrollen las industrias derivadas,
de gran importancia en el aspecto económico. 'No se
puede oloidor tampoco que en la explotacién. resinera
de los montes encuentran no pocos Municipios una de
las bases más firmes de sus presupuestos.
Todo ello-determino que sea del mayor interés esta
industria, que tiene su origen en el monte, donde encuentra su materia 'prima; pero ésta es conseguida
mediante determinados trabajos, los cuales »equieren,
para que el árbol conserve su vitalidad y paro que la
-8-
miera reúna adecuadas condiciones que aseguren los
debidos rendimientos y la calidad de los cuerpos que
de su destilación ha1t de extraerse, que se practique
con esmero, considerando al pino como algo propio.
que por interés qeneral y particular debe SC'r tratado
conforme la técnica aconseja, sin extralimitaciones
que, si bien pudieran producir momentáneos beneji.cios, en determinados casos, es a costa de comprometer un patrimonio que debe ser conset"Vado que pertenece también, a tos nueoos generaciones.
El obrero resinero debe ser, pues, a1tUJn.te del monte y tener un conocimiento exacto de la función que
le está asignada.
Su trabajo tiene trascendencia primordial en lo que
se refiere a obtener una producción de miera que no
debe ser inferior ni exceder de la que en roda caso
corresponde. Si un trabajo abusivo es perjudicial, PO'Yque repercute en la vitalidad del árbol, también lo es
aquel otro que conduce a menoresren&imi:entos. Igualmente' hay que evita» los-descuidos que petrjudican a
la calidad de la miera.
Es, pues, importante la misión que se asigna a
cuantos trabajan en el monte, y por ello solamente
debe ser encomendada a fN!rS()11;(l.S que demuestren que
saben sentir interés .por su conservación y que proceden con cuidado y esmero en el trabajo.
Es frecuente que este oficio, que requiere especialización, se fransmita en Ja familia, lo que prueba
que en ello existe una satisfacción que se traduce en
legítimo orqidlo, y no sin razón, porque ?In buen resinero no se improvisa.
y
-9-
A cuantos 'trabajan en nuestros pinares va dedicado este folleto, escrito para que sirva de guía a los
que pretenden. ser resineros. En sus páginas encontrarán unas ideas generales sobre la industria resl:nera, una ligera descripción de las especies resinadas en
España y unas normas sobre las labores, que creemos
han de ser de utilidad. La observación continuada, de
la que siempre se deducen estimables consecuencias,
y un recto proceder contribuirán al buen "reSlUltado
que se persigue. Y siempre, la idea primordial será
producir 'Y producir bien, aportando una colaboracián
que, SI: puede parecer modesta} es siempre valiosa para
el desarrollo de nuestra economía.
1
LA INDUSTRIA RESINERA
La industria Jle8ioem en Espala.
Los orígenes de la industria resinera en España
arrancan de antiguo tiempo, aunque, claro está, limitada la explotación, por aquel entonces, él; un corto número de árboles, resinados por el primitivo procedimiento de "a pila y a muerte", elaborándose después
las mieras de una manera imperfecta en las pegueras
o alquitaras, las cuales aun se! pueden ver, hoy día, en
algunos pueblos de la provincia de Segovia.
Puede considerarse, por tanto, debido a la imperfección seguida en los primeros procedimientos, que
esta industria no nació hasta el año 1848, en el cual
D. Pedro Egaña estableció la primera destilería, enclavada en Hontoria del Pinar, provincia de Burgos;
a esta instauración siguieron otras en las provincias
de Valladolid y de Albacete, pero todas ellas arrastraron una precaria existencia, teniendo al propio tiempo una corta duración, como consecuencia, no solamente de la pasividad, sino hasta de la hostilidad de las
gentes, así como de la gran resistencia efectuada en
los Centros oficiales para otorgar la concesión de aprovechamientos de esta clase, debido a lo destructor de
-u-
los procedimientos empleados, aparte de que la falta
de comunicaciones hacía muy caro el transporte y la
escasez de consumo no permitía una producción abundante, compensadora de tales dispendios.
Más tarde vinieron a la provincia de Segovia
en 1862, los hermanos Falcón, procedentes de Montde-Marsán, los cuales, auxiliados por los señores Ruiz
y Llorente, instalaron en Coca una destilería ,de alguna importancia, introduciendo en los montes la resinación a vida, por el procedimiento Rugues, empleado
ya.en Las Landas. Debido a que esta Sociedad consiguió en poco tiempo que le ampliaran los aprovechamientas de las mieras, obtuvo una vida más próspera
que 'las anteriores, llegando a explotar casi por entero
la rica masa arbórea que se extiende por' el noroeste
de la provincia.
Como el éxito provoca siempre la competencia,
fueron estableciéndose otras fábricas, como las implantadas en Las Navas del Marqués por la Duquesa
Viuda de Medinaceli, y D. Calixto Rodríguez en Mazarete, así como también las de Cuéllar y Nogarejas,
siendo, en parte, debidas estas nuevas creaciones al
impulso dado a la industria resinera por la guerra
sostenida en los Estados Unidos, que impidió ,la importación en Europa de los productos americanos,
Pero el Tratado comercial entre España yFran
cia, firmado en 1879, arruinó por completo esta industria, a causa de la reducción aduanera, de 2,30 pesetas por cien kilos, que pagaban las resinas al introducirse en España, a 0,41 pesetas. Los industriales
de Las Landas, Burdeos y Bayona podían, ,por un pe-
¡;jg. 1. - Se re inan en España uno, 1 mi llones de pinos, que prod ucen
cerca de 50 millon es de kilog ramos de mie ra. (Foto V allmi tj ana. rchivo Fotog ráfico del ~l i n i st e ri o de Ag ricu lt ura.)
-
13~i¡
queño flete, llevar sus productos a miestros pt~tos
de Bilbao, Santander, La Coruña, Barcelona. y deáiás
en los cuales radica el principal consumo, en tan~ que
los españoles, cuyas fábricas estaban situfidas enel
centro de la Península, habían de pagar por el trans
porte de sus productos a los centros consumidores un
tanto crecido. Todo lo cual hizo resultar recargada la
tonelada del producto español sobre el francés de 25
a 50 pesetas, pudiendo, por tanto, ser vendida la producción fsancesa, en los mismos lugares que la española, en mejores condiciones de precio para ,el comprador, sin que para esto hubiera el fabricante de disminuir sus beneficios. Si a esto se une la competencia
entre los industriales españoles para disputarse la pequeña venta que a ellos era adjudicada, no resultará
extraña la crisis tan grande por que atravesó esta industria, llegándose al caso de poner en venta las fábricas, sin que se encontrara comprador alguno.
Ante esta situación insostenible, nació como única
defensa la creación de un Sindicato para la venta de
los productos, con lo cual desaparecieron los antagonismos individuales, y al propio tiempo se pudieron
obtener ventajosas tarifas ferroviarias para el transporte.
Renovado el Tratado comercial con Francia
en 1892, se lograron modificaciones arancelarias convenientes a la industria resinera, que impulsaron
grandemente al Sindicato, entrando esta industria en
un período de florecimiento.,
En la actualidad nuestros montes producen cerca
de 50 millones de kilos de miera (fig. 1).
-14-
Figura como primera provincia productora la de
Segovia, con más de 12 millones de kilogramos de
miera. Siguen, entre tres y seis millones de kilogramos, las de Cuenca, Seria, A vila, Guadalajara, Burgos y Valladolid. A continuación, con producciones.
entre uno a tres millones de kilogramos, se presentan
las de Teruel y Albacete. Las provincias de León y
Madrid suministran de 500.000 a un millón de .kilogramos. Con producciones que oscilan entre 100.000
y 500.000 kilogramos se encuentran Granada, Jaén.
Málaga, Cáceres y Toledo. Por último, Salamanca y
Zaragoza aportan cantidades de miera inferiores a
100.000 kilogramos (fig. 2).
Las provincias castellanas producen el 82 por 100
de la miera total, yMadrid, con las que le son limitrofes, el 64 por 100. Es, pues, en el centro de la
Península donde la resinación adquiere mayor importancia.
La producción de aguarrás y colofonia a que da
lugar la destilación de la miera antes mencionada es,
aproximadamente, de 10.000 y 35.000 toneladas métricas, respectivamente.
Las destilerías con que se cuenta actualmente presentan los emplazamientos siguientes:
PROVINCIAS
EMPLAZAMIENTOS
Hellín.
Sotillo de la Adrada (2).
Valle de Iruelas.
La Adrada.
Arenas de San Pedro.
Arévalo.
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15nIPL\ZAMIENTOS
PROVINCIAS
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Burgos
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Salamanca
Soria
Cañizares.
Cuenca (2).
Caraballa,
Fornes,
Villanueva de Alcoró
Rillo de Gallo.
Zaorejas (2).
Arrnallones.
La Avellaneda.
El Cañizar.
Mazarete.
Cazarla.
i
Nogarejas,
Calasparra.
Zarzuela del Pinar (5).
Navas de Oro (3).
! •......................................
Cuéllar (4)'
. Pinarejos.
.. Chañe (2).
. Gallegos.
. Nava de la Asunción.
. Sanchonuño,
. Navalrnanzano.
. Coca (2).
.. Cabezuela.
. Mozoncillo (2).
. Lastas de Cuéllar.
. Carbonero e.1 Mayor.
. Aguilafuente,
. Robleda.
. San Leonardo (2).
.
Idem
Idem
Navas del Marqués.
Salas de los Infantes.
Hontoria del Pinar.
Zazuar (2).
Val verde Arandilla.
Oda (2).
Aranda de Duero.
El Pozuelo.
Arcos de la Sierra.
Cañizares.
Alcantud.
Almodóvar.
(4).
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Zaragoza
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T a rdelcuende.
Cubilla.
Matamala de Alrnazán.
Almazán.
Cabrejas del Pinar.
Teruel (2).
Talavera de la Reina.
Medina del Campo.
Olmedo (2).
Valladolid.
Pedrazas de San Esteban.
VilJaverde de Gállego.
'1
di, ,
La industria l'e8inera en Amériea del Norte (Estados
Unidos).
El primer país productor de miera es Estados
Unidos. Su zona resinera se extiende por la parte
nordeste del país a lo largo de las costas del Golfo de
Méjico, comprendiendo los Estados de Alabama, Carolina del Norte y del Sur, Georgia, Florida, Luisiana, Texas y Mississipi (fig. 3). Ocupa el total de la
región en que se hallan situados los montes en resinación una superficie de 60 millones de hectáreas, de las
cuales, restando la parte no sometida a explotación
forestal, quedan 40 millones de hectáreas. Mas como
quiera que los pinares no cubren por entero toda esa
superficie, M. VEZES considera-en su libro titulado
L'Industrie resiniére au» Etats-Unis-que el área
ocupada por aquéllos era de 30 millones de hectáreas.
Hoy día, debido a los abusos cometidos en los montes,
puede considerarse que dicha extensión se ha reducido en parte.
-
17-
En el antiguo procedimiento de explotación se recogía la miera en una cavidad practicada en el mismo
pino (fig. 4).
Las especies que pueblan el terreno son: Piwus
RESIOltES DEL PinO
.HDJllIR6AEltlUSEE.lJIJ.
Fig. 3-Area resinera de Amf!rica del Norte (Estados Unidos).
,
palust'Yis, Pinus echinato, Pinus toeda, Pinus heteraphylla y Pinusqlabra.
En todo momento, debido a sus abundantes producciones, puede considerarse que los Estados Uni
dos son los dueños del mercado. La explotación abusiva de los montes determinó una disminución de la
producción anual, lo cual dió origen a la formación.
hace años, de un Sindicato que redujo la producción
a los límites razonables, tratando al propio tiempo de
introducir perfeccionamientos al método de resinación
2
-
18-
empleado. La acertada intervención del Ministerio de
Agricultura contuvo las devastaciones que anteriormente se efectuaban, sustituyendo los primitivos procedimientos por otros más científicos.
La producción puede estimarse, como término me-
Fig. 4.-Extracción <le la miera por el método americano antiguo (Box
Jyrtem), según Vezes. A la derecha, perfil transversal de la entalladura: distancia ab = 18 cm.
dio, en 85.000 Tm. de aguarrás y 350.000 de colofonias.
-
19-
La industria resinena en F:rancia.
En segundo lugar se encuentra Francia, cuya
masa de pinares está situada al sudoeste del país, for..
ruando un enorme triángulo de más de un millón de
hectáreas, limitado por el mar y los ríos Garona y
Adour. La mayor parte, por no decir el total de los
montes, es el resultado del trabajo del hombre, pues
hasta fines del siglo XVIII la región citada era considerada como la más pobre de la nación.
A 10 largo de la costa, en una longitud de unos
200 kilómetros desde Pointe de Grave a Bayona (figura 5), aparecía el terreno completamente deshabitado
y desprovisto de vegetación, bajo el dominio de las
dunas invasoras, que, al cargar el viento del mar con
nubes de arenas, dejaban sentir sus efectos no sólo en
la parte costera, sino hasta en lejanos puntos del interior, donde se hacía imposible todo ensayo de cultivo.
Si inhospitalario aparecía el litoral, desconsolador
y triste mostrábase el interior, cuyos pobladores arrastraban una mísera existencia en su lucha contra las
condiciones del suelo, formado por fina arena completamente silícea, en un espesor de 40 centímetros, reposando sobre una capa impermeable. Por esta cualidad de la capa subyacente y su escasa inclinación, el
agua, infiltrada rápidamente por las arenas superiores, se encontraba detenida, dando lugar, durante la
época de lluvias, a la formación de extensos pantanos
cenagosos. En la estación estival·estos pantanos se desecaban en parte, quedando lagunas pestilentes, de-pósitos de gérmenes patógenos, productores de fiebres
.
-
20-
REGION FORESTAL
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LAS LA"'D~
Fig. 5·-Area resinera francesa.
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21 -
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endémicas de la comarca, y aparecía
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tación, con la que los rebaños de carnetoJ! úni . ~r~('"
vechamiento del lugar, apenas si teníatf/"~~i~~~
nerse.
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La aridez de la región, sólo interrumpida por matorrales de brezos y algún que otro pino solitario, de
raquítica silueta, era tan desoladora, que un viejo proverbio decía que, "para atravesar la comarca, los pá, jaros debían llevar los granos-necesarios para alimentarse durante el viaje".
En este país, sin terreno laborable, desprovisto de
todo recurso, cuyos habitantes, minados por la fiebre,
se veían obligados a.caminar sobre e1lodo de los pantanos o el fuego de las arenas secas, fueron inútiles
todos los esfuerzos de colonización, hasta que dos
hombres, con la ayuda del árbol, acertaron a transformar un territorio de miseria y de muerte en la región rica y sana que puede considerarse como una de
las más prósperas de Francia.
Fué Brernontier quien, en 1790, comenzó la rea
lización de esta gran obra, tratando de inmovilizar las
dunas costeras, tarea que en la actualidad parece no
muy difícil, pero que en aquel entonces requería una
larga y paciente experimentación para determinar el
árbol capaz de vegetar en un terreno tan desprovisto
de condiciones. De sus experiencias durante diez años
dedujo las ventajas del pino marítimo para el logro
del fin deseado, comenzando a hacerse la siembra del
mismo, en unión de otras semillas auxiliares, corno
retama, barrón, aulaga, destinadas a inmovilizar rá
pidamente la arena y proteger a las plantas jóvenes.
'j
Fig. (¡.- En las inmediaciones del litoral cre en los pinos raquítico,
y retorcidos , constituyendo la cortina protectora de las masas del interi or.
Los primeros ensayo no dieron el resultado que se
esperaha, y 11UOO necesidad de cubrir con ramajes toda
la superficie, cuidando de que las ramas se ajustaran
bien una con otras, echando encima de ellas pelladas
de arena. En realidad, los trabajo de fijación en gran
e cala no empezaron ha sta 18°3, y quedaron definitivam ent e terminado en 18Ó4. reado el arbolado, el
aire, tamizad por una cortina de verdor, se de car
gaba de lo ' lcmcntos arrastrados n suspensión, decreci end o u efecto eleva tad ore s, lo que permitió a
Chambrclcnt, en 1873, completar la magna obra de
poner en pr oducción Las I.andas, para lo cual comenzó por ele ecar el terreno por medio de drenaj es y pozos filtrante que, atravesando la capa impermeable,
permitían la evacuación del agua; sobre la llanura
Fig. 7·-En el interior se desarrollan los árboles pujantes y erguidos,
El 01 baña las "caras" de lo) pinos, los cuales al dar salida al jugo
resinoso elaborado en su interior se convierten en verdadera fuente
de riqueza.
de ecada se prosiguieron la siembras de pinos, que
pronto se adueñaron del terreno, y no contentos con
permitir la vida en lo que antes fué de ierto ccnag o.
empezaron a presentar sus jugos, verdaderos veneros
de riqueza, para abastcc .r una industria que coloca a
Francia en el egundo lugar de la producción re inera mundial.
Lo montes má importante se encuentran en lo
Departamentos de Las Landas, Jironde, Lot-ct-Caronne y harcnte In Iér icur. en los cuale el pino
marítimo cubre una superficie, respectivamente, de
51C>.000, 100.000 y 100.000 hectáreas.
Los.eendimientos habían venido siendo estimados
hasta: antes d~:Ia guerra mundial en 13°.000 Tm. de
" miera y cuatro millones de toneladas de producción
leñosa.
La Industria resinera en Portugal.
La importante masa de pino pinaster con que
cuenta Portugal, distribuída por la mayor parte de
su territorio, ha dado lugar a .una industria resinera
~I " " \ n una producción análoga a la española.
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;; Han de citarse, por último, como países
produc.
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res, ya de menor importancia, a Méjico, Grecia.
India, etc.
~
Productos que provienen de la destiliación de la miera.
Por destilación de miera se obtienen, como es sabido, el aguarrás o esencia de trementina y la colofonia. La importancia de ambos y, por consecuencia, la
del jugo resinoso suministrado por el pino, queda reflejada al examinar las aplicaciones de aquélla.
El aguarrás se emplea en la fabricación de barnices y pinturas. En medicina y veterinaria tiene distintos usos. Se utiliza en la fabricación del alcanfor.
De él se obtienen la terpina y terpineol, así como el
isopremo, que sirve de punto de partida para la oh
tención del caucho; y también citaremos el timol, mentol y numerosos perfumes.
La colofonia es a su vez el punto de partida de
I STITUTO
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STAL DE
GRA~ICO
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D[ LA INDUSTQIAS DbDIVADAS y ADLlCACIONl:
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~~·r<Ol.OCON
--~""'11---obl1LAC""
1- -
Fig. ~.-I-'rodu.:tos der ivado ' de la miera .
-
25 -
~.
numerosas industrias, entre las que citaremos los acei-. tes de resinas, grasas consistentes, tintas de irnpren-"
ta, colores y lustres, resinatos, barnices, jabones, la-.,.
eres, e incluso 'últimamente, y por hidrogenación, s'é':.'~·
ha utilizado para obtener gasolina.
La Química tiene aquí un ancho campo para la
investigación.
En la figura 8 se aprecia con claridad la serie de
productos que provienen del jugo resinoso, así como
la dependencia que existe entre ellos.
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D
ESPECIES DE PINOS QUE SON 'RESINADOS
ENESPARA
El Pinus pinaster (pino marítimo, negral o rodeno) y el Pinus haJepensis (pino carrasco) son las dos
especies que, en nuestra nación, se resinan. De ellas
hacemos seguidamente una breve descripción.
El pino negm!I
4)
rodeDO.
PINUS PINASTER Solando
SINONIMIA.-P. pinaster Sol., P. maritima Lam.
(figura 9).
NOMBRES VULGARES.-"Pino negral" (León, Segovia), "Pino rodeno" (Cuenca, Guadalajara, Valencia), "Pino rubial" (Avila), "Pino bravo" (Galicia),
"Pino rodezno" (Jaén).
'
DESCRIPCIÓN. - Ralees bastante desarrolladas.
U na central, profunda, y varias laterales, de las que
salen otras que tienden a profundizar; por estas cualidades resisten muy bien la sequía, sobre todo pasado
el primer año, y le 'hacen, además, muy propio para
que se le emplee con gran ventaja en la repoblación
de las dunas.
-
28-
Tronco elevado, con la corteza parda, dura, algo
rojiza a trechos e interiormente roja o violada; muy
resquebrajada, áspera, aun en los pinitos jóvenes, y
muy gruesa en los viejos; madera blanquecina, con
viso amarillento en la albura y rojizo en el leño. El
metro cúbico de madera pesa de 478 a 680 kilogramos.
Hojas gruesas. De gran longitud, que llegan hasta 27 centímetros; con una anchura de más de dos
milímetros, rígidas, con punta fuerte o punzante, de
forma semicilíndrica o algo acanalada en su cara .interna; color verde interrso; persistentes en el árbol
tres o cuatro años.
Flores masculinas en numerosos amentos aovadosoblongos, de uno a dos centímetros de largo por cuatro a seis milímetros de grueso; color amarillo. Las
femeninas, solitarias, y más frecuentemente verticiladas; dos, tres, cuatro o más; color rojo intenso o
violado.
Florece en abril o mayo.
Piñas de. color canela, forma aovada o C0111COoblonga.
longitud varía de 8 a 17 centímetros, y
el grueso de 4,5 a 6,5 centímetros. El volumen medio
aparente de 50 piñas es de 15 litros, y su volumen
real de 7,500 centímetros cúbicos. El peso medio de
50 piñas es de 6.000 gramos.
Piñones grandecitos, de unos seis milímetros de
longitud y tres milímetros de grueso, deprimidos en
el vértice, negros brillantes por un lado y gris mate,
ligeramente veteado de negro, por el otro; ala ancha.
oscura, tres o cuatro veces más larga que el piñón.
Su
I
•
Fig. (j.-P ino ncgral " roden o (I'I1I/1S pillas/a
Soland i. kcpro.lucc ión de una lámina de la
..Flora Forestal" . de Laguna .
AR EA J:' ORESTAL
DIíLP'NO NEGRAL
o
RODENO
(Pinus pina"ter)
o
" '.
",
o,.
.'
:
Menos de 1.000 Has,
o
De
á
10.000
Has,
O
De IQooI á
100.000
~a.s.
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1.001
Mas de
Fig. IO.-Area forestal del pino nezral o rodeno (Pmus pinaster ) en España.
100.000 Has.
1
1
1
1
1
1
1
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1
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1
1
1
1
1
1
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1
-2<)-
Empieza pronto a fructificar, pero, en general, hasta
después de los treinta años no da semilla buena y
abundante. Un kilogramo contiene 18.000. Los piñones conservan largo tiempo su facultad germinativa.
Copa de forma piramidal en los árboles viejos
pequeña en relación con la altura del tronco y algo
redondeada e irregular. A pesar de la longitud de las
hojas y de ser muy gruesas, la copa da poca sombra.
SUELD.-Especie poco exigente, se desarrolla en
terrenos de mediana calidad, prefiriendo los profundos, y vegeta 'en buenas condiciones sobre las arenas
de las dunas. Parece que no se da bien en los calizos;
obstante, se encuentran muy buenos rodales en estos suelos. Ello ocurre cuando la caliza es poco activa.
habiéndose comprobado que la presencia de la magnesia neutraliza el efecto de la cal.
CLIMA.-Aun cuando resiste en muy buenas condiciones climas templados, se desarrolla también en
climas fríos (León).
SITUAClóN.-Arbol de llanura y de montaña, sin
que se observe determinada preferencia por ninguna
exposición.vpudiendo desarrollarse desde el nivel del
mar hasta 1.500 metros de altitud.
REPRODUCClóN.-Por diseminación natural. Por
siembra, sobre todo en los terrenos muy arenosos.
Para siembra total por hectárea se precisan de 15 a
2S kilogramos. Cuando se acude a la plantación suelen preferirse las plantitas de dos a cuatro años, en
general muy robustas, debiendo ser protegidas en los
arenales de clima cálido.
TEMPERAMENTo.-Robusto, como especie de luz.
no
-30-
CRECIMIENTO y LONGEVIDAD.-Crecimiento rápi
do, pudiendo llegar hasta 30 metros de altura por
cuatro o cinco de circunferencia en la base.
La longevidad es de más de dos siglos.
AREA GEOGRÁFIcA.-Se extiende de Norte a Sur.
desde Lombardia a Argelia, y de Este a Oeste, desde
Portugal a Grecia. También se encuentra cultivado
en Asia y Australia.
HABITACIÓN EN EsPAÑA.-Forma pinares de consideración en nuestra Península, siendo, probablemente, el más extendido de los pinos. Se encuentra
en las provincias de León, Soria, Avila, Segovia
Guadalajara, Cuenca, Teruel, Cáceres, Valencia,
Murcia, Jaén, Granada y Málaga. Es común en gran
parte de Galicia, donde, al parecer, no es espontáneo.
También se encuentran algunos rodales en Cataluña
y Vascongadas (fig. 10).
En Portugal ocupa un área muy extensa.
SU IMPORTANCIA EN LA FIJACI6N DE DUNAS.-Las
repoblaciones de las dunas francesas, a que antes nos
hemos referido, ponen de manifiesto, con sobrada elocuencia, la extraordinaria importancia de este árbol,
ya que debido a él ha sido posible realizar la gran
ohra que anteriormente hemos señalado.
En España, las dunas o médanos tienen mucha
menor importancia, y, por tanto, las repoblaciones
que sobre ellas se han hecho no llegan a tener el interés de las francesas. En las figuras II y 12 presentamos dos aspectos de la de Torroella de Montgrí
(Gerona), y fácilmente se advierte en la última la total transformación que han sufrido esas tierras. Bien
Fig. 11.- CalX'za de la duna de Torroella de Montgr (Gero na, en la
huerta de R eixach ) . ant es de co me nza r los trabajos de fijación .
í
Fl~.
12.-EI pino ha convertido un sue lo triste, aparentemente irnproductivo, en bello y alegre lugar, del que se obtendrán variados
producto. A la pobreza de antes sigue, merced al árbol, el bienestar.
-
32--
puede decirse que es trascendental la importancia de
este árbol, que, como hemos visto, permite a regiones
estériles adquirir envidiable prosperidad debido a los
valiosos productos que se obtienen de la miera que él
elabora, la cual, por otra parte, apenas si necesita elementos para su formación, puesto que esta especie es
muy poco exigente. Cabe afirmar, por tanto, que el
pino pinaster es la base para que se establezcan pueblos prósperos donde a veces, sin su presencia, sería
imposible la vida, por el escaso valor del suelo, y no
hay que olvidar tampoco que con el oxígeno que todos los días "vuelca" sobre la atmósfera, y con su
aroma balsámico, coloca en envidiable situación higiénica las zonas en que se desarrollan sus masas.
APROVECHAMIENTO.-La madera se emplea pan
.postes de telégrafos, apeas para minas y en piezas de
pequeñas' dimensiones.
El piñón es aprovechado en algunas provincias
como alimento para las aves de corral, y las piñas
como combustible.
Las hojas verdes, en los inviernos de mucha nieve,
con nevadas coposas, se dan al ganado, que las come
bien. Las secas se emplean como abono en los terrenos agrícolas.
La corteea es bastante apreciada como curtiente
Pero, de todos los aprovechamientos, es indudable que, en la generalidad de los casos, es el más importante el de sus jugos resinosos, que segrega en
abundancia, pudiendo ser considerado, en España,
como el árbol por excelencia para la resinación.
-
33-
El pino carraseo.
PINUS HALEPENSIS
xnn.
SINONIMIA. P. halepensis MilI.; P. maritima
Lamb.: P. pithyusa Strangw.: P. hierosolimitana
Duh, (fig, 13).
NOMBRES VULGARES.-" Pino blanco" (Cataluña)
y, en general, "pino carrasco" o "de Alepo".
DESCRIPCI óN.-Cuando el terreno tiene fondo, algunas raíces profundizan bastante, pero sabe adaptarse a aquellos otros terrenos que no presentan tal
cualidad, siendo entonces las raíces' muy someras.
Tronco no tan recto y de menos elevación que el
de los demás pinos; sobre rtodo, cuando crecen aislados son más o menos tortuosos. Corteza lisa y de
color blanquecino en los pinos jóvenes, a medida que
avanza la edad va perdiendo estos caracteres, y la corteza se resquebraja, acabando por tomar el color pardo rojizo en los árboles viejos. Rica en tanino. El
.peso del metro cúbico de madera 'oscila entre 532 a
866 kilogramos. Da bastante resina.
Se cree que la Cruz de la Redención fué hecha
con maelera ele esta especie.
Hojas flexibles y sedosas, ele unos seis a doce centímetros ele longitud, por medio a tres cuartos de milímetro' ele grueso, de color verde 'claro. A veces, en
los pinos jóvenes, según M. MATHIEU, reunidas tres,
cuatro y hasta cinco en una vaina. .Su duración apenas excede de dos años.
Flores en amentos oblongos, obtusos, de color
amarillento las masculinas. Las femeninas, solitarias,
8
-
34-
opuestas y hasta verticiladas, en número variable, de
color rojizo. Florece en mayo o abril, según las localidades.
Pifias de seis a diez centímetros de largas y grueso de tres a cuatro centímetros, aovadas u oblongascónicas, color pardo rojizo, colocadas sobre un grueso
pedúnculo de uno a dos 'centímetros de largo, y revuelto. El volumen medio aparente de 50 piñas es de
4,5 litros y el real de 2.200 centímetros cúbicos. El
peso medio de So piñas es de 1.600 gramos.
Piiiá» pequeño, de cinco a siete .rnilirnetros, de color pardo amarillento o grisáceo y gris parduzco por
debajo; ala cuatro o cinco veces ¡,más larga que el piñón. Un kilogramo de piñónes contiene 52.000 piñones.
Conserva bastante tiempo la facultad germinativa.
Copa de forma cónica o piramidal en las primeras edades, y luego redondeada o bastante irregular
en muchos casos. Si se tienen en cuenta los caracteres de las hojas, no es de extrañar que dé muy poca
sombra.
SUELo.-Vegeta bien en terrenos calizos muy pobres y resiste en buenas condiciones a las sequías.
CLJMA.-Templados o más o menos cálidos.
SITUAClóN.-Se le encuentra en todas las exposiciones y sube desde el nivel del! mar hasta los
1.000 metros.
REPRODUCCIÓN.-Si se dispone <le matas que, cubriendo el suelo, pueden prestar alguna sombra y
frescura a los pinitos al nacer, podrá utilizarse la
siembra; en caso contrario será preferible recurrir a
Fig. IJ.- I'InO ca r r a ca (PIII/lS balepl'llsis.}'lil1 .).
k ep roducci ón de una lámina de la "Flora Fo r stal", de Laguna.
j
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3.m
AR EA
J=" ORES TAL
DEL P,NO CARRA,sCO
(Pinw helepensis )
",
•"'••"
4·"'''· .,11-
-..... -
Fig. 14·-Area íorest al del pino carrasco.
o
Menos de
o
De too 1 & 10.000 H,".
O
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D
1.000
Has.
10.001 .; 100.000
Ma6
de
100.000
Ha5.
Has.
-
35-
las plantaciones, y como por la zona en que se desarrolla este pino es de temer la falta de humedad, es
recomendable aprovechar para efectuarla los días
frescos y nublados, siendo conveniente el tener las
plantitas, hasta el momento mismo de ser utilizadas,
entre 'hierbas humedecidas. Para siembra total en una
hectárea pueden echarse de 15 a 20 kilogramos.
TEMPERAMENTO.-Muy robusto, como especie de
luz.
.
CRECIMIENTO y LONGEVIDAD.-Crecimiento rápi<10, y vive probablemente algunos .siglos.
ARRA GEOGRÁFlcA.-Según WILLKOM, debiera llamarse este pino Pinus mediterraneus, debido a la facilidad con que vegeta en todas las comarcas, lo mismo europeas que africanas y asiáticas, que bordean
el Mediterráneo, así como en las islas de este mar.
HABITACIÓN EN ESPAÑA.-Conforme acabamos
de indicar, se halla, a lo largo del Mediterráneo, en
las provincias de Gerona, Barcelona y Tarragona, así
como en los reinos de Valencia y Murcia y en las provincias andaluzas de Almería y Málaga; es, pues, una
especie típica de la parte mediterránea, donde resiste
perfectamente el calor y la sequía propios de esta
zona. Se le ve internarse en el Norte, en las provincias de Huesca y Zaragoza. En el centro, por las de
Cuenca y Guadalajara, y en el Sur, en las de Grana. da y Jaén. También se encuentran en las' Baleares
(figura 14).
APROVECHAMÍENTo.-Dada la forma defectuosa
que, por lo general, presentan los troncos, la madera
se utiliza únicamente para duelas, cajas de embalaje,
-JÓ-
combustible, etc., y solamente cuando crece en buenas
condiciones puede aprovecharse corno madera 'de hilo
y de sierra.
La corteza se emplea corno curtiente.
Es árbol que, por sus buenos rendimiento en
miera, es adecuado para la resinación.
•
LA PRODUCCION D~ MIERA
EN
00
ESPARA
M 8noa d. loaeee Kga.
00 loo.oOG á 500.000 Kga.
8
::::::::.
o
O
Fig.
2.~nistribución.
por provincias, de la producción española de
De
3.000,000
á 6.000.000 Kg.s.
Haod. 12.•ee.ece Kge,
rrúera.
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1
m
LABORES DE RESINACION
Descortezamiento.
Hacia fines de febrero o primeros de marzo debe
el resinero comenzar su primera labor, que es el des-
cortezamiento, o "desroñe", de los pinos (fig. 15),
faena que tiene por objeto principal facilitar la operación de refrescar las herirlas ("picas"), y además
favorecer, en virtud de la acción más -directa que el
calor ejerce sobre la albura, la salida de los jugos resmosos.
Se deberá poner especial cuidado en "no hacer
blanco" en los desroñes, y que éstos comprendan únicamente una extensión ligeramente superior, en longitud y anchura, a la que la entalladura debe de adquirir en la campaña. Igualmente iha de procurarse
picar bien los nudos, para que después, al ir haciendo
la entalladura con las sucesivas "picas", no se estropee la escoda ni haya necesidad de torcer la cara a
uno y otro lado.
Simultáneamente al desroñe puede procederse a
clavar los "camprones" y "puntas" (figs. 16 y 17), Y
es muy importante que los recipientes, antes de ser
-38-
colocados, se limpien con el mayor cuidado, puesto
que las impurezas influyen en el color de las colofonias.
Los desroñes se harán"siguiendo la fibra", para
que luego no sea preciso colocar en los·bordes de las entalladuras, afectando a la entrecara, grapas o "serojas" que conduzcan la miera al pote. En los. árboles
mal conformados es donde el resinero tiene que poner más esmero, con el fin de recoger la mayor cantidad de miera sin perjudicar 'las campañas futuras.
Entalladuras.
En la mayor parte de nuestros montes las entalladuras, o sea la parte de pino labrado en la campaña, se sujetan a las siguientes dimensiones:
Metros
Entalladura del primer afio :
Idem del segundo año .
Idem del tercer año
Idem del cuarto afio
Idem del quinto año
TorAL
s,
;...............
0.50
0.60
0,60
0,80
0,<)0
3.40
El conjunto de estas cinco entalladuras forman la
cara, que, como vemos.. tiene 3,40 metros de longitud; para la anchura se asignan 12 centímetros; uno
y medio para la profundidad, y para la separación
entre las dos caras o entrecaras sé dejan tres centímetros.
Es de gran-interés que, al abrir la primera entalladura, se sigan las generatrices del pino y que todas
Fig. 15·-Con la proximidad de la primavera se inician las labores de
re inac ión por el .lescortezamien 0 , o "de rorí ", de los pinos.
Fig. J7·-AI propio tiempo que la grapa se arrancará la punta , cla-
vándola de nuevo. más alt a para colocar obre ella el pote.
,
~
'-'4' ~
v.
~
~
las caras conserven su
ismo, con lo que se logrará que la parte de corteza restante entre una y
otra, o sea 'la "entrecara", mantenga en toda su longitud la misma anchura. Para conseguir este objeto,
lo más sencillo es abrir la nueva "cara" contigua a
la que se acaba de abandonar, separada solamente,
claro es, por la "entrecara". Pero, como es conveniente que esa parte de corteza que queda entre una
'!Y otra tenga el mayor ancho posible, ,para facilitar el
crecirriierito del "repulgo" y poder, de esta forma,
llegar con más prontitud a la.cicatrización de aquélla,
es de l~ .mayor.,. copveniencia,y,al.mismo tiempo lo
~pat
• .'que·~pierda el paralelismo ,
,
:1,,0' que la cara que vamos a
'labrar esté separada de la que se abandona, de tal-manera que entre ellas se pueda colocar, a
su debido tiempo, una nueva cara.' Es decir, que si
suponemos que la anchura es de 12 centímetros, la
nueva (ara se separará de la anterior 18 centímetros.
Serin, ~cabamos de indicar, la anchura de las caras_,,' . 'uestros montes, de 12 centímetros: pero'
comO',"',/.
ser necesario, para adelantar rentas,
explotar ár:boles que desde luego no soportarían caras de 12 centímetros sin perjudicar notablemente su
vitalidad, y que, en cambio.pueden ser resinados con
otra~~. menor anchura, Bebe el resinero esmerarse,
para;~~9\Jsar daño al pino, en poner en práctica con
exactitue:l·¡bpdimensiones que, en cada caso, se le ordene para las entalladuras.
Insistimos en que es importante no rebasar la anchura señalada, pues si bien se conseguiría, de meo.'
.
los año, ha de elev ar ~ la grapa para er colocada al
de I:t nueva entalladura. Ella suj tará el pote y conducirá
a él la miera.
~-'-"
.;7'\.
aume~~ar
-43-
~
"
¡;"":l!".~,,.
~
-,...." ,~.... . . "
ter""."
, - , , ;".
>
'¡.i~
"\o-
c~"'\'Uici;'
mento,
el rendimiento, séfí;
de la producción en posteriores camllanas'~.~f;"'", ~
El aumentar la profundidad de \1ftO y nf"edlO centímetros, antes señalada, tiene poca ~nciaen
relación al aumento de miera.
.
RESINACIÓN A VIDA.-El número de entalladuras
que se abren en el pino simultáneamente suelen ser,
generalmente, una o dos, cuando la resinación se efectúa a vida; es decir, cuando se trata de hacer compatible la vida del árbol con la obtención de la miera.
Obrando de esta forma se consigue, pues, disponer de
una renta anual de miera hasta que llega la época de
cortabilidad del árbol. .
RUINACI'ÓMA lIUmtTE.-Por el contrario, cuando la resinación tiene por objeto solamente sacar del
árbol la mayor cantidad posible de miera, sin preocuparnos de su vida, para lo cual se abrirán todas las
entalladuras que sea susceptible de admitir,se dice
que la resinación se hace a muerte. Este proceder se
reserva para los árboles que han de desaparecer por
las cortas de mejora o para los que han llegado a su
cortabi1~~d·.
Extracción de la miera: Pieas.
Para obtener la miera es-preciso practicar una pe·queña incisión que, cortando los canales resiníferos,
permita que el jugo resinoso afluya al exterior, el
cual lo hace bajo la forma de pequeñas gotas transparentes y brillantes; pero bien pronto, y debido al
contacto con el aire, estos .canales se obturan, siendo
necesario efectuar una nueva "pica" (fig. 19), que,
-- 44-
seccionando nuevos conductos, permita que continúe
la salida del jugo.
Por tanto, es imprescindible, con objeto de conseguir el debido rendimiento, que las "picas" sean
dadas con la frecuencia oportuna. En condiciones
normales, puede fijarse, término medio, la siguiente
escala:
- Cada ocho días, desde que se inicien hasta el 15 de abril.
Cada seis días. desde el 15 de abril al 31' de mayo.
Cada cinco días, desde el l.- de junio al 15 de agosto.
Cada seis días, desde el 15 de agosto al 30 de septiembre.
Cada siete u ocho días, desde l.- de octubre hasta fin de
campai\a.
Variabilidad en las labores.
Cuantos datos quedan consignados anteriormente sobre dimensiones de las entalladuras, frecuencia
<le las picas y ancho de las entrecaras no tienen sino
un valor relativo; es decir, que no deben ser considerados como inmutables. Ya al hablar del ancho de la
cara hemos indicado la posibilidad de su variación,
que puede tener como origen, bien el tratar de adelantar rentas, o el de obtener de cada árbol el rendimiento que pueda suministrar en relación con su
vitalidad; ~ así como la cara está sujeta a estas' variaciones, puede también extenderse la misma consideración a las entrecaras. De todo ello debe deducir
el resinero que su trabajo no ha de mirarse como algo
mecánico sin variación alguna, pues, por el contrario, 'Su labor, para evitar pérdidas inútiles, tiene que
estar en relación con las modificaciones aconsejadas
])01 la investigación y con las circunstancias que con-
Fig. ¡R.-Re inero mostrando la herramienta utilizada en su labor.
(roto Vallrnitjana. Archivo Fotográfico del Ministerio de gricultura.)
Fig .
\1 arrancar las u eroJ:l~"-lo que con ntirá que apa rczcan
de miera-.e gu a r Iará la precaución de tapar
el pote, para evit ar que e ta viruta caigan dentro de él.
!().-
obr~ la cara las gotit a
-45 -
curren en el árbol que se considere. Solamente así,
apartándose de resinaciones "a patrón", puede obtenerse de cada monte el beneficio que es susceptible de
reportar.
Recogida de la miera.
PROCEDIMIENTO ANTIGUo.-Para recoger la miera se hacía antiguamente una cavidad en el suelo, al
pie del árbol. Se comprende que, aparte de la permeabilidad del agujero y la facilidad con que se llenaba.
de impurezas, defectos ambos considerables, presentaba este sistema otro grave inconveniente, debido a
que, si bien al principio de comenzar a hacerse una
cara el recorrido de la miera a lo Jargo del árbol era
relativamente pequeño, resultaba después que la miera había de deslizarse sobre una gran longitud, lo que
acarreaba pérdidas de consideración.
Los jugos resinosos, en cuanto salen al exterior,
están sometidos a la influencia del aire y, por consecuencia, bajo la acción del oxígeno que éste contiene;
siendo, por otra parte, un producto ávido de este elemento, sufre una oxidación que repercute en sus dos
componentes: esencia de trementina (aguarrás) y colofonia. El aguarrás que proviene de mieras que han
sufrido una fuerte oxidación es menos flúido, menos
ligero y más ácido, cualidades éstas que le hacen inferior para una de sus más importantes aplicaciones:
fabricación de barnices y pinturas. Las colofonias
son, del mismo modo, de calidad inferior, puesto que,
a causa de su oxidación, adquieren coloración más
oscura, y es sabido que en el mercado tienen más
-
46-
aceptación y valen más las que presentan una mayor
transparencia.
.
Pero, además, hay otras pérdidas muy importantes. La miera, aparte de sufrir por su oxidación la
depreciación que acabamos de indicar, pierde por evaporación una parte de la esencia; es decir, que disminuye su rendimiento en aguarrás, que es precisamente el producto, de los dos que contiene," de mayor
precio. También debe tenerse en cuenta que, antes de
llegar al pote, parte de las gotitas se solidifican sobre
el árbol, gotas que más tarde constituyen el barrás,
que da UI1 tanto por ciento muy pequeño de esencia y
t
~ 9 "roo" roduce colofonias oscuras.
.
. ""
~ SISTEMA Hucuss.c-Fácilmente se comprende que,
:'
~ ta la imperfección del procedimiento, se tratase de
i... ::.
dificarle. La primera idea fué sustituir el recipien,¡.<lo~' fijo, situado en la base del árbol, .por otro móvil que,
subiéndole todos los años, permitiese coger mieras -de
cualidades aproximadamente iguales.
Este sistema del pote móvil fué debido a HUGUES,
que le dió a conocer en el año 1844; pero hasta 1860
no se generalizó, muriendo su inventor sin lograr verle adoptado industrialmente. La lucha contra la fuerza de la costumbre hubo de llevar su tiempo, sobre
todo en aquel entonces. "Hoy nadie duda de la eficacia .
del procedimiento Hugues, y se halla extendido en
todas las explotaciones.
La elevación del pote cada año nos permite situar
la resinación en las mismas condiciones que en el anterior, o sea, que el recorrido de la miera es el mismo,
..aproximadamente, en una que en otra campaña, y.
Fig. 20.- En plena re inación se mue tran las "cara .' del tronco cubierta, por la "miera" que. en t ran pa rente hilillo. va cayen. ...
pote. L" canales re inlf'eros dan alida al jugo que encierran
xon
<'110 la riqueza elaborada por I pino puede ser recogid:
)
/
/
Fig. 21.-Para picar las últi mas enta lladuras de cada cara, es necesario emplea r la escoda de mango largo. o el banqui llo. (Fo to Va llmitjana. A rchivo Fotográ fico del Minister io de Agricul tura .)
-
47-
en consecuencia, disminuyen los efectos perjudiciales que sobre las caras sufren las mieras. El
trabajo que supone subir el recipiente y, por tanto,
arrancar la grapa y punta, queda, sobre todo, compensado en los árboles que crecen defectuosamente,
pues en muchos de ellos se logra de esta manera recoger miera que, o bien cae al suelo, o se hace llegar
.al pote a fuerza de serojas, que, como hemos dicho,
perjudican la entrecara, por los cortes que en ellas se
practican, y que además, añadimos ahora, deteniendo parte de ella, acaban por transformarla en barrás.
Es necesario que el resinero, ante estos pinos, practique con gran cuidado las diversas operaciones, porque de su mayor o menor esmero, de que abandone la
rutina para dar paso a la inteligencia, depende el que
en la fábrica se obtengan más y mejores productos.
No es precisamente un procedimiento perfecto el
ideado por HUGVES, pues si bien se logra que el recorrido de la miera sobre la cara sea relativamente pequeño, no evita la oxidación.mi la evaporación, ni que
se forme el "barrás" (fig. 22)-sobre todo mediada
la campaña-, ni que las impurezas caigan en los. recipientes.
Otros procedim.ümtos.-El método ideal se comprende que ha de ser a base de recoger el jugo conforme fluye de los canales resiníferos. Se ha propuesto
proveer a los potes de tapas, cubrir las caras, sustituir el actual sistema de resinación por otro fundado
en practicar orificios en los pinos (procedimiento Gilner), colocando a la boca de los mismos los recipientes, y, finalmente, BELLINI ha dado a conocer un nue-
Fi~ . 22' - 1\1
terminar la campaña re.ioera se recoge la micra que ha
quedado solidificada obre la entalladu ra,
., ".
-r:
...
'/~" . :~...rt·~·, >l/t."
:I:'~~~':Id~;.:~:a~:~~;C~'::I~¡:~~ ~~ffJ;; k}
son circulares ; pero hasta la fecha mngu~e ~llol:f"
ha alcanzado difusión industrial. No obstante, es de
esperar que los trabajos que actualmente, en este sentido, se están realizando en los distintos Centros de
investigación, lleguen a convertirse en un positivo
resultado.
También hemos de consignar que actualmente
se están realizando experiencias en Estados Unidos,
España y Francia, encaminadas a lograr el aumento
de la segregación de miera mediante el tratamiento
de las entalladuras con estimulantes químicos.
Algunas precauciones que deben observarse,
Al ejecutar las picas se colocará siempre la tapa
sobre el pote.
Cuando en los árboles de mayor producción se
llena el pote y todavía no se da comienzo a la remasa,
se pondrán aquéllos al pie del árbol, guardando la
precaución de tapados, y. se colocará un nuevo recipiente en el pino.
Los barriles se colocarán a la sombra y, a ser posible, en las cercanías de los lugares húmedos, con
objeto de evitar que se abran las juntas. de las duelas.
No se cogerá cantidad alguna de barrás mientras
no se ordene. '
Terminada la campaña, el resinero dejará en perfecto orden el material de su lote, colocando los potes
boca abajo y separándolos de los caminos por 10 menos diez metros.
4
-50-
Conchl8ión.
Las labores de resinación han de ejecutarse, en
consecuencia, con esmero, y los obreros que las practican deben sentir verdadero cariño hacia los montes
en que trabajan, mirando a los pinos como fuentes de
riqueza que solamente han de explotar dentro de determinados límites, pues todo intento de aumento en
la producción, realizado sin el debido estudio, causa
un perjuicio difícil de remediar. Por otra parte, un
trabajo defectuoso conduce a obtener mieras de calidad inferior. Quiere ello decir que el personal empleado en estas explotaciones ha de estar suficientemente capacitado y tener el respeto debido a los
árboles, por beneficio propio y general. En suma, el
obrero resinero representa en esta .industria uno de
los elementos principales, que no es fácil improvisar.
MINISTERIO DE
AGRICULTURA
PUBLICACIONES DEL SERVICIO DE CAPACITAClON
y PROPAGANDA
CARTILLAS RURALES
De oaraoter proresíonaí I8Jgropoouario y eminentemente práctico, esta coleocíón de CARTILLAS RURALES constituirá la
biblJioteca práctíea del agriCJUltor y el necesario complemento de
lIos CUl".'IIi1IOI."l orgaruzaooa por el Sel"viclo de Capacitación y ,propaganda del Ministerio de Agl"icu'tura.
Se han publicado Las siguientes:
Núm. l.-Plagas del campo, porSILVERIO PLANES, Ingertiero
Ag'rónomo Tnueva ed!ición, ampliada, con 101 grabado!;; y ocho ilá.rnina.s en ooíor).
NÚm. 2,-La matanza fa'mHiar,por CESAREO SANZ EGAl'JA
Director del Matadlero de Madrid (con numerosos
gI'a'bados y fómmlas).
.
Núm. 3 ..La extracción de la miera, por JOSE AGUADO SMOLINSKI, IngeruLel'O de Mon·tes (con muchas Járnínas
y grabados).
,EN PREPARACION:
El gusano de la seda, por FELIPE GONZALEZ MARIN, Inge·
niero Agrónomo, Director de la Est'ación Sertcícoda de
Murcia.
El injerto de la vid, por ANTONIO LARREA, ~ero Agrónomo, Díeeotor de La EsmciÓl1 de Vitioultura y Einologia
de Raro.
Cartilla del labr-ador gallego, por RICARDO ESCAURIAZA y
PEDRO URQUIJO, Ingenieros Agl'ÓlllOJl106, del Centro de
Invest.ígac íones Agronomícas de La Ooruña.
Cartilla del vaquero, por CANDIDO DEL POZO, In.geniero Agrónomo, Director de la Explotación Agrícola "El Encln".
Cartilla dieI colmenero, por JAVIER CABEZAS, Protfesor de
Apicul·tura.
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