atletas que se juegan su salud para ganar una medalla de oro

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2 EUREKA
EL MUNDO. DOMINGO 12 DE DICIEMBRE DE 2010
SALUD
MEDICINA DEPORTIVA
ATLETAS QUE SE JUEGAN SU SALUD
PARA GANAR UNA MEDALLA DE ORO
La detención de Marta Domínguez esta semana ha vuelto a poner en evidencia cómo los deportistas de
élite son capaces de exponerse a riesgos cardiovasculares y oncológicos para triunfar en las competiciones
LAURA TARDÓN
l fantasma del dopaje
vuelve a aparecer en el
mundo del deporte. Son
conocidos los casos de
algunos deportistas sobre los que planea la
sospecha del consumo
de sustancias ilegales.
Pero, ¿quién se las proporciona? Según las últimas revelaciones, parece que existen redes muy organizadas que trafican en la clandestinidad. Catorce
personas han sido detenidas por
un presunto delito de distribución
de dopantes, entre ellas, la atleta
Marta Domínguez, su manager, José Alonso Valero; su entrenador,
César Pérez; el ex ciclista Alberto
León y el doctor Eufemiano Fuentes, también implicado en 2006 en
una operación de similares características. Además, el viernes prestaron declaración los atletas Reyes
Estévez y Nuria Fernández. Todo
un escándalo que expone ante los
ojos del público que el uso de dopantes se ha convertido en un negocio muy rentable que viene de
lejos y que, como ya decía Juan
Antonio Samaranch, quien fue durante muchos años presidente del
E
Comité Olímpico Internacional
(COI), se prolongará durante mucho tiempo. «El deportista que se
quiere dopar sabe dónde tiene que
acudir y los canales médicos que le
pueden ayudar. Todo gira en torno
al dinero y, por supuesto, a su afán
por ganar como sea», expone Pedro Manonelles, presidente de la
Federación Española de Medicina
del Deporte (Femede).
¿Quiere esto decir que no se puede ser triunfador sin ayuda? Manonelles lo niega rotundamente: «De
hecho, hay que subrayar que la
mayoría de los deportistas no se
dopan». Y añade: «Según el último
informe de la Agencia Mundial de
Antidopaje, en el año 2009 se analizaron en todo el mundo 277.928
muestras, de las cuales 3.091 fueron resultados analíticos adversos
o positivos», lo que supone un
1,11%. «La cifra es baja, sobre todo
teniendo en cuenta que, de este
porcentaje, no todos los casos son
sancionables». El experto explica
que algunos profesionales del deporte tienen que seguir un tratamiento por enfermedades como el
asma, por ejemplo, a base de fármacos que están incluidos en la lista de sustancias prohibidas como
los broncodilatadores. En situaciones como ésta, «antes se pedía permiso y ahora se envía un comunicado para dejar constancia de la
necesidad de estas sustancias para
la salud», puntualiza Manonelles.
En los últimos tiempos maratonianos de Julio Rey, medallista de
plata en el maratón del Mundial de
París 2003, «tuve que pedir permiso
para someterme a infiltraciones de
corticoides, debido a una lesión de
espalda. Al final tuve que retirarme
porque me dolía bastante cuando
corría», afirma el Atleta a Eureka.
Casos justificados aparte, los expertos aclaran de forma categórica
que, por supuesto, es posible batir
marcas deportivas tan impresionantes como las de Marta Domínguez,
campeona del mundo de 3.000 metros obstáculos en Berlín 2009, sin
necesidad de consumir sustancias
ilegales. De hecho, esta atleta lo ha
logrado. Hay que recordar que no
se sospecha de su consumo sino de
su presunto papel en la trama de
sustancias prohibidas. «La diferencia en los resultados probablemente sea pequeña, la que separa a dos
rivales próximos», señala Manonelles. Es decir, estos compuestos
otorgan una ventaja que le podría
garantizar al deportista consumidor
la victoria final. «Hay muchos trabajos que estudian los efectos de los
dopantes en el rendimiento. Depende de la sustancia y también de la
prueba deportiva. Según la literatura científica, una mejora del 2%,
aunque es mínima, supone ganar».
José Naranjo, profesor de Fisiolo-
gía de la Actividad Física de la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla)
y secretario general de la Femede,
ahonda aún más en esta cuestión.
«Pensemos en el ciclismo. Las carreras por etapas cada vez son de
exigencias mayores, tanto que sin
ningún tipo de apoyo sería imposible. Hay que tener en cuenta que
durante una etapa se pueden llegar
a gastar unas 7.000 calorías». Naranjo se refiere a ayudas legales, como «los suplementos nutricionales,
fármacos de vitamina C o medios físicos para recuperarse de la fatiga
(masajes de drenajes y relajación) y
poder participar en la carrera del si-
Guardia Civil descubrió en Madrid
un laboratorio con grandes cantidades de bolsas de sangre y aparatos
de análisis. Entre los detenidos, el
médico Eufemiano Fuentes, que curiosamente ha vuelto a ser arrestado en esta nueva operación, denominada Galgo. «Siempre ha habido
sospecha de que cierta gente se lucra con el dopaje y lo ha convertido
en su modo de vida», señala el profesor Naranjo.
Además, por contradictorio que
pudiera parecer, no es de extrañar
que estén presuntamente involucrados deportistas y entrenadores,
como ocurre en la actual operación. Forman parte del
entorno más cercano a
los posibles interesados.
«EL DEPORTISTA QUE QUIERE
Un buen ejemplo de esCONSUMIR DOPANTES SABE A QUIÉN ta proximidad es otro
atleta, el granadino PaY DÓNDE TIENE QUE ACUDIR»
quillo Fernández, subcampeón olímpico de
marcha en Atenas 2004.
LOS ANABOLIZANTES PRODUCEN
En el año 2009 (operación Grial), la Guardia
INFERTILIDAD Y DISFUNCIÓN
Civil encontró en su doSEXUAL EN LOS HOMBRES
micilio viales de la hormona sintética EPO. Fue
sancionado por la Fedeguiente día. «Hay muchos trucos líración Internacional de Atletismo
citos para alcanzar un buen rendi(IAAF) con dos años de suspenmiento, pero siempre hay quien
sión, reducidos a uno por colaborar
prefiere los atajos». Y, dados los úlen la investigación. Al final, agrega
timos acontecimientos, siempre hay
Manonelles, «alguien se tiene que
quien está dispuesto a facilitárselos.
encargar de poner en contacto a los
La Operación Puerto (2006) marinteresados con estas redes y, en
có un punto de inflexión. Fue la mavista de los resultados, muchas veyor redada de la historia española
ces son deportistas».
contra el dopaje en el deporte. La
En el caso de los médicos impli-
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§
cados, comenta Naranjo, «es una
cuestión que toca a la ética profesional. De hecho, el Consejo General
de Médicos empieza a tomar cartas
en el asunto para abrir expedientes
a aquellos médicos que se dediquen
a estas prácticas ilegales».
Ambos expertos, Naranjo y Manonelles, reprueban totalmente es-
ATLETAS TRAMPOSOS
están correctamente cerradas. Además, tienen que informarme de
cualquier medicamento que, por
circunstancias de salud, les indique
otro especialista, por si se encontrara en la lista del código antidopaje
del COI y se pudiera sustituir [...] De
esta forma, no tienen por qué verse
envueltas en casos de presunto dopaje». Y tampoco se resentirá su salud.
JUGARSE LA SALUD. Quizás, la cultura del éxito y la
obsesión por ser número
uno impida ver con claridad los riesgos a los que se
expone la salud con el consumo de dopantes. Tal y
como indican los médicos,
los anabolizantes pueden
afectar a todos los órganos, sobre todo al hígado y
al aparato reproductor (infertilidad
transitoria).
«Azoospermia (ausencia
de espermatozoides en el
eyaculado), ginecomastia
(desarrollo de la mama
masculina) y disfunción
eréctil son algunos de los
trastornos sexuales que
pueden provocar este tipo
de sustancias», puntualiza
Ferrán García, director de
la Unidad de Andrología
del Instituto Marqués (Barcelona). A largo plazo, los
problemas se agravan, ya
que aumenta el riesgo de
cáncer, especialmente los
hepáticos y renales.
Según el doctor Manonelles, «el
dopaje sanguíneo (transfusiones)
aumenta la viscosidad de la sangre, la circulación se vuelve más
lenta y existe mayor riesgo de coagulación, trombosis e incluso
muerte. La cocaína, además de
crear dependencia, eleva las probabilidades de infarto y las anfetaminas provocan psicosis y otros
trastornos mentales».
Se trata de una balanza donde
coexisten los peligros fisiológicos
frente a un incremento del rendimiento y más oportunidades de ganar una competición. Aunque la de-
En las últimas dos décadas, al menos 15
atletas españoles se han visto implicados
en escándalos de dopaje. Estos son algunos
de los casos más sonados:
G David Martínez. La sangre de este
lanzador de disco mostró niveles muy
elevados de testosterona en los controles
previos a la celebración de los Juegos
Olímpicos de Barcelona 92. Posteriormente,
en 1997, dio positivo a nandrolona.
G Julio Rey. En marzo de 1999 fue
suspendido durante dos años por dar
positivo por mesterolona, un esteroide
anabolizante. El maratoniano fue
nuevamente acusado de dopaje en abril de
ese mismo año. Años después, una vez
cumplida la sanción, logró sus mayores
éxitos internacionales.
G Alberto García. Campeón de Europa de
3.000 y 5.000 metros, tuvo que retirarse
de la competición durante dos años tras la
detección de EPO en su organismo en los
Mundiales de Cross de Lausana de 2003.
G Josephine Onyia. En 2008 la campeona
de 100 metros vallas dio positivo por
metilhexanamina y tan sólo unos días
después por clembuterol.
ta práctica. «Mucha gente piensa
que es habitual que les facilitemos
sustancias ilegales a los deportistas
y no es cierto», afirma el presidente de la Femede. «Tenemos la obligación de luchar contra el dopaje.
Para ello, yo que trabajo en baloncesto femenino, reúno a todas las
chicas para informarles periódicamente sobre los riesgos de estas
sustancias en la salud, pautas de alimentación y recomendaciones para
evitar futuros problemas». Por
ejemplo, «siempre les aconsejo que
cuando tomen bebidas escojan botellas de cristal y se aseguren de que
cisión no debería plantear dudas,
siempre hay alguien que prefiere
las trampas, a costa de su salud, y
opta por echar mano de ayudas externas. Existe un amplio abanico de
dopantes, entre los que escogerá en
función de su especialidad deportiva. «Hay quien necesita estimulación (cocaína) para disminuir el
miedo, por ejemplo, ante los saltos
de esquí o en un ring. Esta sustancia, además, reduce el dolor y la fatiga. En deportes de equipo, como
el fútbol, «la cocaína permite realizar esfuerzos mayores».
Sustancias como éstas son las
que se han intervenido en los domicilios registrados por la Guardia Civil, concretamente gran cantidad de
anabolizantes, esteroides, hormonas y diversos medicamentos, entre
ellos eritropoyetina (EPO), sobre todo utilizada por deportistas de fondo, (ciclistas, maratón).
Dados los riesgos y la ilegalidad
de los dopantes, ¿cómo se controla
este consumo? Según los expertos,
existen varios tipos de exámenes y
muchos se realizan por sorpresa.
Manonelles explica que «los encargados de decidir quiénes se deben
someter a estas pruebas se rigen
por aquellos deportes, deportistas y
circunstancias donde se supone que
hay más posibilidades de dopaje».
El atleta Julio Rey cuenta su propia experiencia. «A más éxito, más
control. Al menos en mi caso, me
han llegado a hacer controles inesperados hasta tres y cuatro veces
en la misma semana. En la última
etapa, mi rendimiento había bajado y me controlaban menos».
Pero, ¿existen medios para conseguir ocultar el consumo de sustancias prohibidas? En la actual investigación, la Guardia Civil ha encontrado calendarios de competiciones
a partir de los cuales se elaboraba
un planing de dopaje para los deportistas. Detectar o no la sustancia
depende, por ejemplo, del tiempo
que permanezca en el cuerpo. Como argumenta Manonelles, «mientras los anabolizantes duran un par
de meses, la eritropoyetina tiene
una vida media de seis horas».
Normalmente, agrega Naranjo,
Juan Antonio Samaranch. / EFE
LOS MALOS AUGURIOS DE
JUAN ANTONIO SAMARANCH
JOSÉ LUIS DE LA SERNA
Fue hace siete años, en un foro sobre dopaje convocado por
la Fundación Vila Casas en la ciudad de Barcelona. Sentados
a un lado de la mesa, además del entonces presidente del
CIO, estaban deportistas, farmacólogos, químicos y
políticos. Enfrente, un pequeño grupo de periodistas
especializados en salud. Primero cada ponente expuso su
opinión sobre un tema que ya llevaba muchos años
proporcionando titulares de prensa y de las consecuentes
sanciones a los deportistas de culpabilidad probada. Luego
se estableció una discusión viva. Se habló de las mejorías
que se estaban logrando en los laboratorios de control
antidopaje, de la tolerancia cero que parecía imponerse en
muchas partes del mundo y de la colaboración que se estaba
consiguiendo de las autoridades de casi todos los países. Sin
embargo, quedó flotando la sensación de que el problema
estaba para quedarse. Samaranch fue sincero: «creo que
dentro de muchos años se seguirá hablando de dopaje». De
momento, parece que tenía razón.
«quienes consumen tienen pautas
de tomas en función de este criterio, no las utilizan el día de la competición (saben que si quedan entre los 10 primeros puestos, es muy
probable que les hagan un control)
y utilizan sustancias que enmascaran, como los diuréticos, que también están prohibidos».
Independientemente de que consigan o no librarse de los controles,
¿hasta qué punto merece la pena
poner en riesgo la salud y en entredicho la profesionalidad y el esfuer-
zo del deportista? Desde luego,
mientras haya alguien interesado en
hacer trampas, también habrá alguien dispuesto a rentabilizarlo.
Más información sobre la Operación
Galgo en páginas 43 a 46 del periódico.
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>Vea hoy en EL MUNDO en
Orbyt el videoanálisis de José
Luis de la Serna.
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