EL PROCEDIMIENTO PARA IMPUGNAR UN DESPIDO: PLAZO DE

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III.- EL PROCEDIMIENTO PARA IMPUGNAR
PRESCRIPCIÓN, CONCILIACIÓN PREVIA, ETC.
UN
DESPIDO:
PLAZO
DE
En el proceso laboral de reclamación contra despido, con carácter preceptivo, se establece
la necesidad de que antes de iniciarse el procedimiento en vía jurisdiccional, las partes
intenten llegar a un acuerdo en un acto que se llama “conciliación obligatoria previa” y que
se regula en los artículos 63 a 68 del Texto Refundido de la Ley de Procedimiento Laboral.
El plazo para reclamar contra un despido es el de 20 días hábiles siguientes a aquel en que
se hubiera producido el despido.
Dicho plazo será de caducidad a todos los efectos. La caducidad, al contrario que la
prescripción, no se interrumpe, si no que sólo se suspende, reanudándose el cómputo del
plazo restante para presentar la reclamación. De este modo, la presentación de la papeleta
de conciliación ante el Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación (Ver Anexo III)
suspende el plazo de caducidad, cuyo cómputo se reanudará al día siguiente de intentada
la conciliación o bien transcurridos 15 días desde su presentación sin que se haya celebrado
la conciliación.
En consecuencia, el cómputo del plazo de 20 días hábiles para reclamar deberá realizarse
del siguiente modo:
Ejemplo:
Supuesto de hecho: Despido producido el lunes 31-07-2003, presentada papeleta de conciliación ante
el SMAC el 29-08-2003 y celebrado el acto de conciliación el 07-09-2003. En este caso, el plazo para
presentar la demanda ante el Juzgado de lo Social se computaría de la siguiente forma:
El día inicial del cómputo del plazo es el 01-08-2003 (día siguiente al despido) y hasta el 29-08-2003
transcurren 20 días hábiles (contamos también el día de la presentación de la papeleta de conciliación
y excluimos los sábados, domingos y el 15-08-2003, festivo, por ser inhábiles); por tanto, si no hay
acuerdo en la conciliación, el mismo día de la conciliación deberemos presentar la demanda ante el
Juzgado de lo Social, pues si la presentamos al día siguiente ya estaríamos fuera de plazo. También
podemos presentar la demanda ante el Juzgado de lo Social antes de celebrar el acto de conciliación,
acompañando sólo la copia de la papeleta presentada ante el SMAC y posteriormente acreditar su
celebración.
En caso de tratarse de un despido objetivo, debido a la obligatoriedad de un plazo de
preaviso antes de proceder a la extinción real del contrato, el trabajador puede adelantar su
acción desde que le es notificada la decisión por la empresa, a pesar de seguir trabajando
para la empresa. No obstante, el cómputo del plazo de los 20 días para interponer la
demanda no se inicia hasta el momento en que se produce dicha extinción.
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En estos mismos supuestos del despido objetivo, el hecho de que el trabajador acepte la
indemnización ofrecida por el empresario o el uso de la licencia para buscar otro empleo,
no impide que el trabajador pueda ejercitar la acción contra el propio despido, ya que no
supone ningún tipo de reconocimiento o aceptación de la decisión empresarial.
Por otro lado, en aquellos casos en que la demandada sea una Administración pública
(Estado, Comunidades Autónomas, Entidades Locales, Organismos autónomos y
Entidades Gestoras y Tesorería General de la Seguridad Social) la Ley prevé un
procedimiento distinto antes de presentar la demanda ante los Tribunales de Justicia. La
diferencia estriba en que en estos casos no se exige la interposición de la papeleta de
conciliación ante el SMAC, sino la interposición de una reclamación previa, que sustituye
al acto de conciliación, y que debe dirigirse ante la propia Administración pública que se
pretender demandar. En concreto, esta reclamación previa debe dirigirse al jefe
administrativo o director del organismo en el que el trabajador presta sus servicios. En este
supuesto, la suspensión del plazo de caducidad es de hasta 30 días en caso de que no se
conteste a dicha reclamación previa. Transcurridos estos 30 días se conceden 20 días para
presentar la demanda, debiendo tenerse en cuenta para su cómputo los días que hayan
transcurrido antes de dicha reclamación y los posteriores a la resolución o denegación por
silencio.
Conviene recordar al respecto que el mes de agosto no es inhábil para el cómputo del plazo
para reclamar contra un despido.
Una vez celebrado el acto de conciliación o resuelta la reclamación previa, el procedimiento
en vía jurisdiccional se inicia con la presentación de la demanda ante el Juzgado de los
Social correspondiente (Ver Anexo IV).
La demanda por despido ha de reunir tanto los requisitos generales de cualquier demanda
como los requisitos específicamente previstos para las demandas de despido.
Los requisitos generales son:
a) La designación del órgano ante quien se presente.
b) La designación del demandante, con expresión del número del DNI, y de aquellos
otros interesados que deban ser llamados al proceso y sus domicilios.
c) La enumeración clara y concreta de los hechos sobre los que verse la pretensión y
de todos aquellos que resulten imprescindibles para resolver las cuestiones
planteadas.
d) La súplica o petición que se realiza ante el Juzgado, en los términos adecuados al
contenido de la pretensión ejercitada.
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e) Si el demandante litigase por sí mismo designará un domicilio en la localidad
donde resida el Juzgado o Tribunal, en el que se practicarán todas las diligencias
que hayan de entenderse con él.
f)
Fecha y firma.
A pesar de que la ley no exige que se haga referencia a los fundamentos de derecho
ni que se realice la proposición de prueba, si el demandante lo estima oportuno,
también puede incluir ambas cuestiones en la propia demanda.
Por su parte, los requisitos específicos de las demandas por despido son:
a)
Lugar de trabajo; categoría profesional; características particulares, si las hubiera,
del trabajo que se realizaba antes de producirse el despido; salario, tiempo y
forma de pago y antigüedad del despedido.
b)
Fecha de efectividad del despido y forma en que se produjo y hechos alegados por
el empresario.
c)
Si el trabajador ostenta, o ha ostentado en el año anterior al despido, la cualidad
de representante legal o sindical de los trabajadores.
d)
Si el trabajador se encuentra afiliado a algún sindicato, en el supuesto de que
alegue la improcedencia del despido por haberse realizado éste sin la previa
audiencia de los delegados sindicales si los hubiera.
Ni ante el SMAC, ni ante el propio Juzgado de lo Social, no es obligatoria la intervención
de abogado y procurador. En tales casos, si el demandante pretendiese comparecer en el
Juicio ante el Juzgado de lo Social asistido de abogado, o representado por procurador o
graduado social colegiado, lo debería hacer constar en su demanda; igualmente, el
demandado debería comunicar por escrito esta circunstancia al Juzgado, dentro de los 2
días siguientes al de su citación para el Juicio, a fin de que el actor pudiese designar, en
otro plazo igual, abogado, procurador o graduado social que lo asistiese y defendiera. La
falta de comunicación de tal circunstancia supondría la renuncia de la parte al derecho de
valerse en el acto de juicio de abogado, procurador o graduado social colegiado.
En la Jurisdicción Social, el trabajador, por el mero hecho de serlo, tiene el derecho a
nombramiento de abogado por el turno de oficio, sin obligación de abonar honorarios.
Tan sólo es preceptiva la intervención de abogado en los recursos de suplicación ante el
Tribunal Superior de Justicia y en el de casación y revisión ante el Tribunal Supremo.
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