220-13778 Del 13 del Marzo de 20

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220-13778 Del 13 del Marzo de 2007
Ref.: Activos insuficientes de una empresa unipersonal en liquidación, y responsabilidad del empresario
Me refiero a su escrito radicado en este Despacho con el número 2007-01-011453, por medio del cual eleva una
consulta en los siguientes términos:
“ … si una empresa S.A. unipersonal registrada legalmente, liquidada hace 8/9 años en bancarrota total donde su
liquidador fue el Gerente (dueño) habiendo cumplido con normas de liquidación, las responsabilidades comerciales
con bancos o proveedores particulares expiran en algún momento incluyendo posibles impuestos con la DIAN.”
En primera instancia resulta oportuno precisar, que con fundamento en el artículo 25 del Código Contencioso
Administrativo, este Despacho profiere conceptos de carácter general y en abstracto a que haya lugar con motivo
de las consultas que le son formuladas, sobre las materias de su competencia relacionadas con el cumplimiento de
la ley y de los estatutos por parte de las sociedades comerciales, más no le es dable mediante esta instancia emitir
pronunciamientos de ninguna índole sobre situaciones particulares y concretas.
Aclarado lo anterior, y en punto al tema de su inquietud encuentra el Despacho confusa la pregunta por cuanto en
ella pareciera referirse indistintamente a sociedad anónima y a empresa unipersonal, por lo que se procederá a
ocuparse en forma generalizada sobre el particular.
Valga precisar que cancelado el pasivo externo, conforme con las normas invocadas y agotados los recursos obtenidos
de los activos, sin que hubiere sido posible la cancelación de la totalidad de las acreencias, el liquidador
convocará al máximo órgano social con el fin de que conozcan la situación de la liquidación e impartan la aprobación
a la cuenta final de liquidación, tal como lo prescriben los artículos 247 y 248 del Código de Comercio.
Sin embargo, tratándose de acreencias laborales, asunto sobre el cual se ha pronunciado la Entidad, entre otros, a
través del Oficio 220-18950, marzo 20 de 2003, en donde refiriéndose a las sociedades de responsabilidad limitada
expresó:
“ (… )
Sea lo primero poner de presente que la norma general de responsabilidad de los socios en una sociedad de ese tipo,
contenida en el artículo 353 del Código de Comercio, según la cual, los socios responderán hasta el monto de sus
aportes, presenta, entre otras excepciones, la prevista en el artículo 36 del Código Sustantivo del Trabajo, cuyo tenor
literal establece que son solidariamente responsables de todas las obligaciones que emanen del contrato de trabajo
las sociedades de personas y sus miembros y éstos entre sí en relación con el objeto y sólo hasta el límite de
responsabilidad de cada socio, y los condueños y comuneros de una misma empresa entre sí, mientras permanezcan
en indivisión.
Lo anterior significa que los socios de una sociedad de responsabilidad limitada están llamados a responder
solidariamente con la sociedad por la totalidad de las obligaciones de ésta, derivadas de un vínculo laboral. Luego, no
podría jurídicamente argumentarse que la responsabilidad solidaria de los socios por las obligaciones de la sociedad
cesa o se agota con el cumplimiento de una sola de ellas, pues, resulta de suyo obvio que la extinción por pago de
una determinada obligación no tiene la virtualidad de extinguir o cumplir otra diferente. En otros términos, la
responsabilidad solidaria de los socios se predica respecto de cuantas obligaciones a su cargo tenga la sociedad, y
que deban aquellos responder hasta el límite de la responsabilidad que el precepto legal indica.
En efecto, unas son las obligaciones de los socios para con la sociedad y otras las obligaciones de la sociedad para
con terceros, por cuyo cumplimiento responden no sólo la sociedad sino los socios individualmente considerados, en
los términos señalados” .
En lo que toca a las obligaciones fiscales, basta remitirnos al artículo 2495 del Código Civil que señala los créditos
de la primera clase, observándose que dentro de los mismos se encuentran reseñadas tales obligaciones (ordinal 6º),
lo cual da la dimensión de su posición privilegiada.
Para tal fin basta recordar el pronunciamiento que hiciera la H. Corte Constitucional en Sentencia C-308 del 7 de julio
de 1994, con ponencia del doctor Antonio Barrera Carbonell al referirse a las contribuciones parafiscales,
equiparándolas con los impuestos, pero aclarando que no son de idéntica naturaleza, al respecto manifestó:
De esta suerte, en nuestro ordenamiento jurídico la figura de la parafiscalidad constituye un instrumento para la
generación de ingresos públicos, caracterizado como una forma de gravamen que se maneja por fuera del presupuesto
-aunque en ocasiones se registre en él- afecto a una destinación especial de carácter económico, gremial o de previsión
social, en beneficio del propio grupo gravado, bajo la administración, según razones de conveniencia legal, de un
organismo autónomo, oficial o privado. No es con todo, un ingreso de la Nación y ello explica porque no se incorpora
al presupuesto nacional, pero no por eso deja de ser producto de la soberanía fiscal, de manera que sólo el Estado a
través de los mecanismos constitucionalmente diseñados con tal fin (la ley, las ordenanzas y los acuerdos) puede
imponer esta clase de contribuciones como ocurre también con los impuestos. Por su origen, como se deduce de
lo expresado, las contribuciones parafiscales son de la misma estirpe de los impuestos o contribuciones fiscales, y su
diferencia reside entonces en el precondicionamiento de su destinación, en los beneficiarios potenciales
y en la determinación de los sujetos gravados’ . (el resaltado es nuestro).
En consecuencia, los aportes fiscales, entre ello el de la DIAN, conforme a los argumentos y consideraciones expuestas
y en la sentencia citada, no cabe duda acerca de la responsabilidad que les asiste a los asociados del pago de las
obligaciones laborales como tributarias, en la forma y términos que señalan la ley y lo reconoce la Corte
Constitucional.
La misma consideración vale tratándose de una empresa unipersonal, en la cual si bien el empresario limita su
responsabilidad al monto de sus aportes, no sucede lo mismo frente a las obligaciones laborales y tributarias de la
empresa, caso en el cual responderá, solidaria e ilimitadamente por las mismas.
Sin perjuicio de lo expresado anteriormente, se puede concluir, que en el sistema de pago en una liquidación
obligatoria en los casos en los cuales los activos sociales no sean suficientes para satisfacer la totalidad de los pasivos,
se procederá observando la prelación legal de pagos prevista en los artículos. 234 y 242 del Código de Comercio, de
tal suerte que realizados los activos y pagados por el liquidador los pasivos hasta donde sea posible con lo que ha
recibido, se puede proceder a concluir el proceso liquidatorio mediante la aprobación y consiguiente inscripción de la
cuenta final de liquidación así queden obligaciones sin cubrir, salvo las excepciones antes señaladas.
De todas formas no está demás anotar, que en los casos en los cuales se utilice una sociedad o una empresa
unipersonal en fraude a la ley o en perjuicio de terceros, un juez podrá establecer que el empresario que hubiere
realizado, participado o facilitado los actos fraudulentos para burlar a la sociedad, los asociados o los terceros,
responderá solidariamente por las obligaciones nacidas de tales actos y por los perjuicios causados.
Para el mismo fin resulta conveniente resaltar que la ley comercial es clara al expresar cuáles son los deberes que le
asisten a los administradores, y cuáles las responsabilidades frente a los desaciertos, descuido o negligencia en el
desarrollo de su gestión (Artículos 22 al 25 de la Ley 222 de 1995).
“ ART. 200.- Modificado. L. 222/95, artículo 24. que Los administradores responderán solidaria e ilimitadamente
de los perjuicios que por dolo o culpa ocasionen a la sociedad, a los socios o a terceros.
(… )
En los casos de incumplimiento o extralimitación de sus funciones, violación de la ley o de los estatutos, se presumirá
culpa del administrador.
(… )”
Conforme este artículo, el administrador deberá responder solidaria e ilimitadamente por todos los perjuicios que por
dolo o culpa ocasione a la sociedad, a los socios y terceros. Por ninguna razón podrán ser absueltos los
administradores de las responsabilidades descritas en este artículo.
ART. 23 Ley 222 de 1995.- Deberes de los administradores. Los administradores deben obrar de buena fe, con lealtad
y con la diligencia de un buen hombre de negocios. Sus actuaciones se cumplirán en interés de la sociedad, teniendo
en cuenta los intereses de sus asociados.
No sobra precisar, que el artículo 24 de la mencionada ley, puntualiza que la responsabilidad de los administradores
es solidaria e ilimitada, lo cual dimensiona los efectos que a nivel de sus patrimonios individuales pueden tener sus
desaciertos, descuido o negligencia en su gestión.
Para mayor información e ilustración sobre los temas societarios, se sugiere consultar la página de Internet de la
Entidad (www.supersociedades.gov.co) o los libros de Doctrinas y Conceptos Jurídicos publicados por la Entidad.
En los anteriores términos se ha dado respuesta a su consulta, no sin antes manifestarle que los efectos del presente
pronunciamiento son los contemplados en el artículo 25 del Código Contencioso Administrativo.
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