El Cielo Sobre Berlín

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Ελ Χιελο
Σοβρε Βερλιν
Un filme sumamente lírico, de
formas
estilizadas y de espíritu metafórico
FICHA TÉCNICA:
Título original: Der Himmel Über Berlin
Nacionalidad: Alemania-Francia
Año: 1987
Dirección: Wim Wenders
Guión: Peter Handke, Wim Wenders
Producción: Wim Wenders, Anatole Dauman
Dirección de Fotografía: Henri Alekan
Montaje: Peter Przygodda
Dirección Artística: Heidi Lüdi
Música: Jürgen Knieper
Diseño de Vestuario: Monika Jacobs
Reparto: Bruno Ganz (Damiel), Solveig Dommartin (Marion), Otto Sander (Cassiel), Curt Bois
(Homero), Hans-Martin Stier (Hombre moribundo),
Elmar Wilms (Hombre triste), Sigurd Rachmann
(Suicida), Beatrice Manowski (Prostituta joven),
Lajos Kovács (Entrenador de Marion), Bruno Rosaz
(Payaso), Otto Kuhnle (Malabarista), Christoph
Merg (Malabarista), Peter Falk (él mismo)
Duración: 130 min. (B/N y Color)
Cuando el niño era niño
iba con los brazos colgantes
quería que el arroyo fuera río
que el río fuera torrente
y este charco el mar
Cuando el niño era niño
no sabía que era niño
todo le parecía animado
y todas las almas eran un todo
Cuando el niño era niño
no opinaba de nada
no tenia ningún hábito
frecuentemente se sentaba en cuclillas
de pronto se echaba a correr
tenía un remolino en el pelo
y nunca posaba para tomarle una foto
(…)
Peter Handke
Las Alas del Deseo (fragmento)
Festival de Cannes 1987
Wim Wenders
Mejor Director
European Film Awards 1988
Wim Wenders
Mejor Director
Curt Bois
Mejor Actor Secundario
SINOPSIS:
Dos ángeles guardianes tienen adjudicada la ciudad de Berlín, cuando existe todavía el Muro.
Están allí desde el final de la Segunda Guerra Mundial, sin poder cambiar el curso de las cosas, llenos de compasión e impotencia. Son invisibles, aunque no para los niños y para los
simples de corazón. Son testigos de la historia y de las historias de una ciudad, hasta que a
uno de ellos se le ocurre enamorarse y sacrifica su inmortalidad por una joven y hermosa trapecista.
HOJA INFORMATIVA
Nº 67
Abril 2005
COMENTARIOS:
De regreso a Berlín, tras rodar Paris, Texas (1984), y mientras
preparaba la compleja producción de Hasta el Fin del Mundo,
el director Wim Wenders filmó El Cielo Sobre Berlín (también
conocida como Las Alas del Deseo), su particular homenaje a
la "fragancia histórica de Berlín". Para llevar a cabo el proyecto, Wenders repitió colaboración con el dramaturgo austriaco
Peter Handke, cuya novela El Miedo del Portero al Penalty ya
había sido llevada al cine por el director alemán en 1971. El
Cielo Sobre Berlín se centra alrededor de la historia de dos
ángeles que vagan por el Berlín de la posguerra. Invisibles a
los seres humanos, sin embargo dan su ayuda y comodidad a
todas las almas solas y deprimidas que conocen. Después de
muchos siglos, uno de los ángeles se encuentra infeliz con su
estado de inmortalidad y desea convertirse en humano para poder experimentar la vida. Sobre esta base argumental, sustentada en una relectura de Las elegías de Duino del famoso poeta Rainer Maria Rilke, Wenders/Handke pretenden hacer un canto premonitorio del fin de la metafísica y de las ideologías tan invocado por la post modernidad.
En efecto, frente a la imagen alegórica del texto de Rilke (“Todo ángel es terrible. Y sin embargo, ay, los invoco a
ustedes, casi mortíferos pájaros del alma, sé quiénes son ustedes ... ”, la segunda elegía), en el filme de Wenders los
ángeles son mortales (y Berlín es el del muro), lo que supone una inversión de la metáfora rilkeana. Siguiendo los
tiempos de las “road movies”, que tanto cautivan al director, Wenders realiza un viaje múltiple en alas de unos seres
supraterrenales, omniscientes y errantes que no conocen el color (la película alterna el color y el b/n según la naturaleza de los personajes -humano/divino-) ni el placer del tacto, ni el de ser observados. Así, el periplo de Damiel, el
ángel protagonista, se entrelaza con otros a través de la humanidad (encarnada en el filme por los berlineses) y del
tiempo, cuyas terribles huellas —el nazismo, la guerra, el exterminio judío— se ven en todas partes. Con El Cielo
Sobre Berlín, de alguna forma, Wenders resuelve también sus interrogantes acerca del cine americano y sus códigos
de representación. De forma drástica, y como reacción a su encantamiento original sobre la cinefilia norteamericana
-que comenzaba a asfixiarle-, el director alemán se niega a contar una historia en un sentido clásico, siquiera mínimamente, inaugurando así una nueva época en su carrera caracterizada por la búsqueda de una mirada propia de los
europeos. De este modo, Wenders antepone la representación a la narración, subordinando los preceptos de la narrativa norteamericana (definidos ya desde Griffith) a un estilo más expositivo que usa la imagen para representar
(narración representativa). En el capítulo de actuaciones, las de Bruno Ganz y Otto Sander (Damiel y Cassiel, los
ángeles) son precisas y elocuentes, destacando también la de Peter Falk como el ángel renegado que se jugó su existencia eterna para probar las delicias cotidianas a las que los humanos no dan importancia (un café, un cigarrillo,
frotar las manos para obtener calor … , particularidades insignificantes y desconocidas de nuestro comportamiento
social hasta que nos vemos reflejados en la pantalla). La fotografía de Henri Alekan (simplemente magnífica) y la
música (que, en este caso, juega un rol fundamental, dejando una fuerte impronta en la película a través de nombres como Nick Cave, Tuxedomoon, Lauri Anderson, … ) son también ingredientes destacados del filme, al servicio de
la historia. En ¡Tan lejos, tan cerca! (1993), Wenders retomó el tema de las intromisiones angelicales entre los
humanos, continuando la historia de Cassiel en una secuela carente de la poesía del filme original. A su vez, los relatos seráficos de Wenders inspiraron el desastroso “remake” City of Angels (1998), en el que Meg Ryan y Nicolas Cage
protagonizan una historia de amor que poco tienen que ver con el original. En suma, El Cielo Sobre Berlín es un filme
sumamente lírico, de formas estilizadas y de espíritu metafórico, en el que se congenia la madurez plástica de un
Wenders que retrata Berlín a vista de ángel y de un Handke que dota al film de los mejores diálogos.
LA PONENTE: ALICIA CHILLIDA AMEZTOY
DIRECTORA DEL CENTRO ATLÁNTICO DE ARTE MODERNO (CAAM). Nació el 18 de noviembre de 1958 en
San Sebastián, Guipúzcoa. Licenciada en Historia y Teoría del Arte, Universidad Autónoma de Madrid. Cursos de Doctorado en la ETSAM, Escuela de Arquitectura de Madrid. En 1991 desarrolla su trabajo en el
Museo Guggenheim, Nueva York para posteriormente trabajar como Coordinadora de Artes Plásticas en el
Consorcio para la Organización de Madrid Capital Europea de la Cultura 1992. De 1995 a 2001 fue Responsable de Exposiciones de los Palacios de Velázquez y Cristal pertenecientes al MNCARS. En 2002 fue Comisaria del Pabellón Español de la XXV edición de la Bienal de Sao Paulo, Brasil. También fue Comisaria Invitada en PhotoEspaña 2004 en la sección “Descubrimientos”. Es miembro asesor de arte contemporáneo
para la Fundación Colección ICO, Madrid.
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